sábado, 14 de julio de 2018

THE WHITE BUFFALO. APOLO. 12/07/18


Muchas veces me resulta curioso ver el éxito del que gozan algunas bandas. Si hace poco decíamos que Ronnie Spector no tuvo precisamente un llenazo en Apolo, ahora llega The White Buffalo y agota las entradas con bastante antelación en la misma sala. Perfecto, es un hecho que me alegra, pero no deja de sorprenderme, más viendo el grado de fanatismo de gran parte del público, que se sabía letras enteras de sus canciones. Está bien, su música ha calado en mucha gente y eso es positivo, y además estamos hablando de calidad, sin ninguna duda.
The White Buffalo no es una banda propiamente dicha, sino el alter ego de Jake Smith, cantante de poderosa voz (bastante parecida a la de Eddie Vedder) y guitarra, actualmente acompañado de los espléndidos Matt Lynott a la batería y Christopher Hoffee al bajo y coros. Juntos conforman un potente trío para una música que bebe de distintas fuentes: Rock, Folk o Blues. La verdad es que resulta difícil etiquetarla.
Para calentar la noche, el telonero Xavier Calvet nos ofreció junto a otro guitarrista sus bellas canciones, que lamentablemente pasaron desapercibidas para gran parte del público congregado en la sala. Más suerte para la próxima, Xavi.
Y después, con los tres músicos al frente del escenario, alineados de forma poco habitual, dio inicio el concierto de The White Buffalo con Hide and seek, tema de Darkest darks, lightest lights, último trabajo de una ya abundante discografía. Y fue una verdadera fiesta, como se demostró en el coreado Oh darlin' what have I done; en los intensos This year y The Whistler; en el precioso Wish it was true; o en ese divertido How the west was won, que supuso el perfecto final de la noche. Un Jake sudoroso desde la segunda canción acabó exhausto y feliz, y sus compañeros le secundaron magistralmente en todo momento. De hecho, Christopher Hoffee no se mostró en absoluto como el típico bajista estático, sino que fue un espectáculo verlo durante todo el concierto. Un verdadero personaje, y sus coros, destacables también.
En una noche que compartía protagonismo con la primera jornada del festival Cruïlla, los que acudimos al Apolo salimos pletóricos. Grande The White Buffalo, grande Jake Smith.

Mr. Wolf

https://www.youtube.com/watch?v=h6p2L8f1gGg

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sábado, 30 de junio de 2018

RINGO STARR & HIS ALL STARR BAND. PALAU SANT JORDI. 26/06/18

Nunca había tenido oportunidad de ver en directo a un Beatle. A John por motivos obvios y a George porque nunca se dio la ocasión. A Paul sí podría haberlo hecho, pero siempre he tenido un problema con su carrera en solitario, pese a que ahora mismo debo reconocer mi arrepentimiento (con no haberlo visto en concierto, con su carrera pienso igual). Y ahora aparece Ringo, que será el menos brillante de los Fab Four, pero que queréis que os diga, me hizo una ilusión enorme verlo con su banda. La lista de músicos que han pasado por su All Starr Band es ciertamente espectacular, con Jack Bruce, Peter Frampton, Dave Edmunds, Billy Squier, miembros de The Band, de los Eagles, de la E Street Band y un largo etcétera. Actualmente son los guitarristas Steve Lukather (Toto) y Colin Hay (Men At Work); el teclista Gregg Rolie (Santana, Journey); el bajista Graham Gouldman (10cc); el batería Gregg Bissonette (¡el de los mejores discos de David Lee Roth!) y el multinstrumentista Warren Ham (Kansas).Todos ellos también ocupándose de las voces. Les esperaba un Palau Sant Jordi acondicionado para la ocasión a modo de teatro y unas gradas semivacías. Una pena, aunque quizá tenga que ver con ello el precio desorbitado de las entradas.
El repertorio, una mezcla de temas de los Beatles, de Ringo en solitario y de las respectivas carreras de sus músicos, como ha sido siempre con la All Starr Band, aunque en alguna emisora de radio no tuviesen ni idea de ello y estuvieran esperando que tocaran únicamente canciones de los de Liverpool. Así, entre otras sonaron Rosanna y Hold the line, de Toto, banda de la que nunca fui seguidor, pero la verdad es que estuvieron muy bien, Who can it be now?, de Men At Work, I'm not in love, de 10cc, o Black magic woman, enlazada con Gypsy queen, de Santana. Y a mí, como fan de Journey, también me habría gustado que el señor Rolie nos obsequiase con algo de ellos, pero no ocurrió. De la carrera en solitario de Ringo tuvimos su mayor éxito, It don't come easy, además de Anthem y Photograph. Y de los Beatles, pues Don't pass me by, Yellow submarine, I wanna be your man, y claro, la canción más reconocida del batería dentro del grupo, With a little help from my friends, que supuso el fin de fiesta antes del Give peace a chance de Lennon.
Un público feliz, pese a salir del recinto casi a las 12 de la noche (y eso siendo martes, lo del tema de los horarios en este país es inconcebible) y un Ringo que no paró de desearnos Peace & love, y que demostró estar en gran forma, teniendo en cuenta que en unos días cumplirá 78 años.
Bonita noche, en la que pudimos ver a una leyenda. Nada más y nada menos que a un Beatle.

Mr. Wolf

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jueves, 28 de junio de 2018

AZKENA ROCK FESTIVAL. VITORIA. 22-23/06/18




Un año más el equipo de bcnenconcierto se desplazó a Vitoria para asistir al festival rockero por excelencia en España. Al Azkena se va, da igual si el cartel es un poco más o menos potente que el año anterior. La experiencia azkenera va más allá del cartel, engloba la comunión con la ciudad partiendo de los conciertos en la plaza de la Virgen Blanca, y callejeando por Cuchillería y aledaños. Además el grado de camaradería rockera que se consigue es algo único.

La llegada a Vitoria no pudo ser más triunfal, con la primera cervecita avistamos y abordamos a los canadienses The Sheepdogs, que amablemente nos atendieron y se prestaron a fotografiarse y a departir antes de su espectacular concierto en la plaza. Simpatía, tablas, un sonido perfecto y un repertorio matador con temas como Bad liutenant, Up in Canada, I'm gonna be myself, Help us all, Nobody, I don't know o Downtown; y como guinda el Ramblin' man de los Allman Brothers.




Por la tarde los Sheepdogs casi calcaron el repertorio en el escenario principal, pero volvieron a estar maravillosos. Me supo mal no llegar a tiempo de ver a los gallegos The Soul Jacket, sus dos estupendos discos prometen un buen directo, otra vez será. Los Rival sons pincharon, lastrados por un sonido regulero y una actitud incomprensible. En un festival hay que salir a matar en el tiempo que te dan, y una banda con sus canciones debería haber enganchado más al personal.


Lo de Van Morrison es un misterio insondable, capaz de conmover como nadie o de hacer conciertos fríos a piñón fijo. Todo parecía presagiar que no sería una gran actuación. El irlandés tosía mucho en los primeros temas y no paraba de sonarse los mocos, además sus últimos discos son un tanto fríos, con estándares jazzísticos un poco planos, por lo que al principio no se presagiaba nada bueno. Pero el gruñón irlandés nos dejó anonadados con una actuación maravillosa. Sonido impecable, banda solvente, un buen repertorio más centrado en el Rhythm and Blues que en el Jazz y con unas gloriosas pinceladas de Celtic Soul. Conciertazo en toda regla que a la postre resultó de lo mejor del festival junto a la exhibición de The Dream Syndicate. Del repertorio joyas como Magic time, Bye bye blackbird, Jackie Wilson said, Whenever god shines his light, Wild night, Days like this, Broken record, Night time is the right time, Moondance, el medley entre Baby please don't go y Got my mojo working, una jazzística Brown eyed girl, Gloria y una maravillosa Real gone.



Cansados y satisfechos después del concierto del irlandés nos lanzamos a por comida y no pudimos disfrutar ni del Hardcore de Dead cross ni del sonido garagero de Jim Jones y sus Thee Hypnotics. No se puede llegar a todo.


El concierto de Chris Robinson brotherhood fue un tanto apático y muy lineal. Está claro que en la banda hay grandes músicos que tocan como los ángeles, pero en un festival y en horario de cabeza de cartel se echó de menos un poco de garra que nos sacudiera el tono monótono del concierto. Neal Casal estuvo brillante a la guitarra, mucho más que el pesado de Adam MacDougall a las teclas, mientras que Tony Leone a la batería y Sven Pipien al bajo cumplieron sobradamente. Encontrar el equilibrio entre las partes de Jam y las canciones es todavía tarea pendiente para Chris. Los que lo habíamos visto al frente de los Black Crowes en sus dos conciertos azkeneros, no hicimos más que echar de menos tiempos mejores.

La banda que ha reunido Wayne Kramer para celebrar el 50 aniversario del Kick out the jams de MC5 es un supergrupo en toda regla, pero creo que les faltan ensayos para cohesionar un set que con semejante repertorio debería de ser matador. Marcus Durant de Zen Guerrilla estuvo plano y falto de carisma en las voces, Kim Thayil simplemente cumplió acompañando a Kramer a la guitarra, Doug Pinnick ofreció más imagen que música y posiblemente fue Brendan Canty de Fugazi el que más destacó detrás de su batería. De todas formas siempre es un placer reencontrarse con un Wayne Kramer en buena forma y con un repertorio legendario en la historia del Rock.


Nebula sonaron compactos, densos, oscuros, poderosos, intensos y muy guitarreros. Salieron a matar desde el principio y nos engancharon a base de Stoner Rock de calidad. Temazos como Sun creature, Aphrodite, Atomic ritual, Rocket o Strange human sonaron a gloria y pusieron para nosotros el punto final a un primer día un tanto desigual, pero intenso y disfrutable como siempre.



El Sábado nos recibió con un tiempo espléndido en la plaza de la Virgen Blanca para asistir al concierto del James Taylor quartet, y aunque en principio no estábamos muy receptivos con esa música más propia de unos buenos ascensores de hotel que de un festival rockero, la verdad es que ofrecieron un buen concierto cargado de Funky y con una gran interacción con el público. Bien.



Nada más aparecer por Mendizabala nos recibe el Rock n' Roll sucio y garagero de Lords of Altamont. Hacía muchos años que no les veía en directo, y la verdad es que han mejorado mucho. Buen sonido, entrega, actitud y todo un detallazo con un fan del grupo al que invitaron al escenario e incluso a tocar un poco de teclado. Nos dejaron con ganas de más.



Cuando uno ve que un grupo vasco que canta en Euskera no para de tocar por todo el país, y se meten en todos los festivales potentes, debe de haber una buena razón. Berri Txarrak triunfaron por todo lo alto. Casi dos décadas de buena música que les han convertido en todo un referente. Era la segunda vez que les veía en Azkena y han crecido como grupo. Tocan muy seguros, tienen grandes temas y el público ganado de antemano. Si además ofrecen un muy buen sonido y actitud a raudales, pues el concierto resulta todo un éxito. Temazos como Spoiler, Zuri, Infrasoinuak, Harra. Tiene que ser muy grande verles en una sala.



Mott the Hoople en el escenario principal, casi nada. El señor Ian Hunter con casi ochenta años es capaz de noquear al más atrevido de los jovenzuelos encima de un escenario. Su actuación llenó de clase y de Rock n' Roll clásico el recinto de Mendizabala. El repertorio fue de ensueño, comenzaron con la intro de American pie y Golden age of Rock n' Roll, Lounge lizard, I wish i was your mother, Pearl n' Roy, un medley entre Roll away the stone y el Sweet Jane de la Velvet, Honaloochie boogie, Rest in peace, Walking with a mountain, la teatral Marionette, ese temazo que es All the way from Memphis, Jerkin' crocus, One of the boys, y para acabar el medley de Rock n' Roll queen, Crash street kids, Whole lotta shakin' on y Violence. Para cerrar por supuesto ese mega clásico que les regaló David Bowie, All the young dudes. Ian Hunter anda muy bien de voz, ágil con las guitarras y muy bien respaldado por una gran banda en la que destacaron, también por su simpatía, Ariel Bender y Morgan Fisher.



Hacía mucho tiempo que no seguía las andanzas de Turbonegro, desde que cambiaron de vocalista, pero hace poco que me reconcilié con ellos debido a que su último disco Rock n' Roll machine me sorprendió agradablemente. En Azkena su público era mayoritario, sin duda había más gente con camisetas o chaquetas tejanas del grupo, que de ningún otro artista del festival. Con el público muy receptivo, un muy buen sonido y ese Shock Rock tan teatral triunfaron por todo lo alto y Get it on fue uno de los momentazos del festival.





Tenía el presentimiento de que los Dream Syndicate de Steve Wynn iban a ofrecernos un buen concierto, su disco de retorno del año pasado How did I find myself here? estaba a la altura de su legado, y la solvencia de Jason Victor a la guitarra, la contundencia de Dennis Duck a la batería, el ritmo de Mark Walton al bajo y las teclas de Chris Cacavas eran una plena garantía. Pero la hora de concierto que nos ofrecieron superó con creces mis expectativas y se convirtió en la mejor actuación del festival. Salieron a matar y defendieron su último álbum del que tocaron 6 temas. Hay que tener mucha seguridad en tu trabajo para hacer primar tus canciones por encima de lo que espera tu público. Todos queríamos escuchar mucho material de sus discos clásicos, pero al final a nadie le importó. Comenzaron con The side I'll never show, siguieron con The circle, 80 west, y una soberbia Out of my head, Filter me through you, Armed with an empty gun y How did I find myself here? nos dejaron levitando y remataron la faena con las clásicas That's what you always says y una chirriante The days of wine and roses. Para entonces las caras de los músicos rebosaban felicidad y las del público una mezcla de éxtasis y sorpresa. Acabaron con Glide y Tell me when it's over. Brutal.



Casi a la carrera llegamos al escenario principal a tiempo para el concierto de Joan Jett. A sus casi sesenta años está espléndida, quizás se haya pasado un poco con el bisturí, pero da igual. Mantiene su aura rockera intacta y supo sobreponerse a un titubeante inicio en el que tuvo algún contratiempo técnico a fuerza de oficio. Teníamos muchas ganas de verla, no se prodiga mucho en Europa y la ocasión era única. Al final un repertorio equilibrado entre sus temas más conocidos y su último disco Unvarnished, más los temas legendarios de las Runaways y unas buenas versiones. Victims of circumstance abrió el fuego, Cherry bomb nos llevó a sus años juveniles, siguió con la versión de Gary Glitter Do you wanna touch me. Bad reputation, TMI, Soulmates to strangers, otra de las Runaways You drive me wild, Fake friends, la versión del Light of day de Springsteen, Make it back, Love is pain, A hundred feet away, Fragile, Fetish, Fresh start, la versión de Sonny Curtis Love is all around y la explosión final con I love Rock n' Roll, Crimson and clover más I hate myself for loving you. Fiestorro total y caras de felicidad entre los que creíamos que nunca berrearíamos estos clásicos en vivo. El gran Kenny Laguna nos animó a pedir más y Joan acabó con Hard to grow up, Real wild child (wild one) y la versión de Sly and the family Stone Everyday people. Deuda saldada.



La propuesta festiva y rockera de Joan contrastó con el pantanoso, bluesero y lineal concierto de los australianos The Beasts of Bourbon, una pena porque son una gran banda que ya nos noqueó hace unos años en el Azkena, con un concierto adrenalínico, más garagero y brioso. Pero en esta ocasión optaron por una opción más intimista que teniendo en cuenta la hora nocturna en la que tocaban provocó una deserción masiva del público hacia el Trashville y el concierto de Carlos Vudú y su homenaje, un tanto desangelado, hacia la figura del eterno Tom Petty. Nada que reprochar a los músicos que casi sin tiempo suplieron la baja de Urge Overkill lo mejor que pudieron. Pero faltó algo, no sé, creo que el legado de Petty pedía otro tipo de homenaje.



Con el cansancio acumulado durante todo el festival afrontamos el concierto de retorno de los noruegos Gluecifer con pocas expectativas, pero rápidamente su energía, el buen sonido y una actitud matadora nos ganaron para la causa. Muy bien, una manera perfecta para acabar un festival. Además tuvieron el detalle de dedicarle a Kike Túrmix su temazo The year of manly living. Biff Malibú mantiene en plena forma sus cuerdas vocales y Captain Poon brilló mucho más de lo que lo hace con los correctos Bloodlights.



Un año más de sueño rockero condensado en un par de días de amor por la música, de encuentros con amigos melómanos y de exaltación de la amistad, porque esto sin amigos no sería lo mismo. El año que viene más.

Mr. Sheep

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jueves, 21 de junio de 2018

AZKENA ROCK FESTIVAL 2018

Pues sí, otra vez. Mañana nos toca carretera y manta un año más para ir a Vitoria a disfrutar de nuestro festival de referencia. En esta ocasión, con nuestra amada Joan Jett como principal reclamo, junto a Van Morrison, Mott The Hoople o Chris Robinson Brotherhood. No es el mejor cartel de la historia, pero sí que queda bastante apañado, con la pena de la baja final de Urge Overkill.
A ver como sale y en unos días os lo contamos todo.


miércoles, 20 de junio de 2018

RONNIE SPECTOR & THE RONETTES. APOLO. 18/06/18

Quien nos iba a decir que en 2018 podríamos disfrutar de la oportunidad de ver en directo a Ronnie Spector, una mujer a la que se puede catalogar como historia viva de la música. Con casi 75 años a sus espaldas y una carrera que abarca desde principios de los 60 hasta hoy. Mucho tiempo.
Lamentablemente, la sala Apolo no llegó ni de lejos al lleno, y eso que el precio de la entrada era bastante asequible. Entre el público asistente, mucho seguidor veterano, como era previsible, y también una nutrida representación de la comunidad homosexual. Disculpad mi ignorancia, pero es que no tenía ni idea de que Ronnie Spector fuera un icono gay (!!!). Ahora ya lo sé.
Después de veinte minutos de retraso (¿típicos caprichos de diva, quizás?) dio inicio la velada, en la que Ronnie hizo un repaso de la música Pop y Soul del último medio siglo. Con una numerosa banda, en la que destacaron la sección de viento y, sobre todo, las dos coristas, fantásticas en todo un What I'd say, por ejemplo. Y además de Ray Charles, también hubo tiempo para, entre otros, los Beach Boys y Don't worry baby; los Bee Gees y How can you mend a broken heart?, o The Dave Clark Five con su Because. Y claro, mención especial para una canción que a mí personalmente me fascina, como es esa You can't put your arms around a memory, del gran Johnny Thunders. Menudo momento.
Por supuesto, no faltaron los grandes clásicos de The Ronettes, como son Baby I love you, Walking in the rain, o ese imprescindible Be my baby. ¡Qué canciones! Y todo ello con una Ronnie que se mantiene perfectamente, aunque quizá su voz ya no sea la misma y su movilidad también se resienta por la edad, pero esos detalles no tienen importancia cuando estás frente a alguien con su historial y su carisma, que además nos amenizó la velada con sus historias vividas, que son muchas y variadas, lógicamente.
Lo que decíamos al principio: historia viva de la música...y una noche en el cielo.

Mr. Wolf



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domingo, 10 de junio de 2018

GERMÁN SALTO + GOSPELBEACH. ROCKSOUND.07/06/18

¿Podemos catalogar a GospelbeacH como un supergrupo? Evidentemente, sus componentes no son excesivamente conocidos, pero su bagaje la verdad es que no tiene desperdicio, siendo miembros de Beachwood Sparks, Chris Robinson Brotherhood o los Cardinals de Ryan Adams, así que no está nada mal, aunque también es cierto que su músico más conocido, Neal Casal, ya no forma parte del combo. Tras debutar discográficamente en 2015 con Pacific surf line, ahora cuentan ya con un segundo trabajo, Another summer of love, menos psicodélico que el anterior y con más melodías folkies.
En directo, la verdad es que me parecieron un grupo curioso. Su cantante y guitarrista Brent Rademaker parecía ir un poco por libre y no sé yo si no iba un poco puesto. También parecía pasarlo muy bien su bajista Ben Reddell, aunque éste no daba la impresión de estar perjudicado, sino de ser un tipo simpático. El resto, Jason Soda a la guitarra, Jon Niemann a los teclados y Derek Brown a la batería mantuvieron un poco más la compostura. En cuanto a la música, claramente había aires a lo Byrds o Tom Petty, como en la preciosa In the desert, donde Brent recordó al inmortal Gram Parsons. También destacaron la muy Wilco Out of my mind (on cope and reed), Kathleen o esa California fantasy, rebautizada para la ocasión como Catalonia fantasy. Lo tenían fácil en este caso. Momentos más dispersos de la noche fueron sus semiversiones de Elvis, Bill Haley o del propio Petty, que parecían más bien improvisaciones de su cantante que hicieron que el concierto quedara algo deslavazado.
También es de justicia mencionar al telonero Germán Salto, uno de los músicos más interesantes de este país y que ya ha aparecido alguna vez por este blog. Le tocó la (ingrata) labor de defender su música él solo con su guitarra frente a un público tremendamente irrespetuoso en gran parte. Le deseamos más suerte en su siguiente visita.

Mr. Wolf





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jueves, 17 de mayo de 2018

FANTASTIC NEGRITO. APOLO 2. 15/05/18

Fantastic Negrito, curioso nombre artístico para un no menos curioso personaje. Aunque claro, cualquier cosa es mejor si tu propio nombre es Xavier Dphrepaulezz, ahí es nada.
El californiano debutó en Barcelona dos años atrás actuando en Jamboree y ahora llena la remozada sala Apolo 2 de un público fiel y conocedor de su obra. Y es que su disco The last days of Oakland le ha llevado al éxito internacional prácticamente a los cincuenta años, ganando incluso un Grammy (premio que a mí personalmente no me dice nada, por cierto). Su música es una verdadera batidora de estilos: Rock, Blues, Rhythm & Blues, Soul, Funk... de todo. A mí, incluso por momentos me recuerda a Fishbone por ese eclecticismo musical, aunque los locos de Angelo Moore sean un mundo aparte, claro.
Junto a su competente banda, en la que destaca el chileno Tomás Salcedo a la guitarra, Fantastic Negrito nos ofreció una soberbia actuación que duró casi dos horas, demostrando unas tablas espectaculares, interactuando con el público, mostrándose muy simpático en todo momento y divirtiéndonos con sus historias. No con todas, claro, porque también nos habló de la violencia existente en las calles de su país, que a él le ha tocado de manera evidente, con muertes violentas de personas cercanas. Momento duro en el que aprovechó para atacar a la clase política.
¿Y las canciones? Pues qué se puede decir cuando te sueltan en la cara un cañonazo como Scary woman o una redonda versión del In the pines de Leadbelly. O ese nuevo Plastic hamburguers que sonó brutal. Es algo para vivirlo en directo, sin duda.
Cuando, además de sus buenas canciones, ves un músico que lo da todo en escena y acaba empapado en sudor el precio de la entrada queda automáticamente amortizado. Y eso es lo que ocurrió en esta ocasión con un personaje que, de momento, está subiendo y logrando ese éxito tan esquivo habitualmente. Que siga y tenga suerte.

Por cierto, no puedo dejar de hablar de la nueva Apolo 2 tras mi primera visita después de que la hayan remozado. Y es que les ha quedado una preciosidad de sala, y desde aquí quiero felicitar a la gente de Apolo. ¡Por muchos años!

Mr. Wolf



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martes, 15 de mayo de 2018

WILLIE NILE. BÓVEDA. 12/05/18



Tenía muchas ganas de volver a disfrutar de un concierto de Willie Nile, sus últimas giras habían pasado de largo por Barcelona y saber que iba a estar arropado por una banda me hacía pensar en un concierto con brío, rockero. En fin, tenía muchas ganas de disfrutar con su Rock romántico y cercano, y de corear a voz en grito sus magníficos estribillos. En un mundo más justo sus canciones deberían formar parte de la cultura popular, pero está claro que el mundo no es justo, y además tampoco ha sido fácil para Willie sacar una carrera musical adelante. Ya hace muchos años que las grandes compañías de discos dejaron de prestarle atención, y aunque siempre ha contado con el respeto de la escena rockera, ha tenido que currárselo de forma autónoma para tener el abanico de grandes discos que tiene.

Aunque la excusa de la gira era presentar su último disco Positively Bob: Willie Nile sings Bob Dylan, sólo cayeron dos temas, una ramoniana versión de Blowin' in the wind y una estupenda Rainy day women #12&35. El concierto comenzó como un tiro con la versión de Runnin' down a dream de Tom Petty, This is our time, después una de mis favoritas Black magic and white lies, Forever wild cantada a voz en grito por todo el público, American ride, Hell yeah, If i ever see the light, Heaven help the lonely y Give me tomorrow. Con el público totalmente entregado llegó el momento íntimo del concierto con Willie al piano, Streets of New York nos atrapó con toda su épica springstiniana y la preciosa Across the river nos dejó rendidos a sus pies, y a los de un Jorge Otero especialmente inspirado a la guitarra. El tono rockero subió otra vez con Magdalena, House of a thousand guitars y esa gran canción que es One guitar. Para el bis un último trallazo You gotta be a Buddha (in a place like this).

Willie estuvo arropado por los Stormy mondays Juanjo Zamorano al bajo, Danny Montgomery a la batería y Jorge Otero a la guitarra, que cumplieron a la perfección. A ver cuando podremos disfrutar en Barcelona de un concierto suyo en condiciones.

La sala Bóveda registró una gran entrada entre la que fue positivo ver a algunos niños y gente muy joven, y es que hay que irse currando un relevo generacional para los aficionados al Rock. Al final del concierto Willie Nile estuvo muy atento y simpático charlando y haciéndose fotos con todo aquel que se lo propuso. Es un tipo agradecido a su público y que disfruta de verdad del contacto con la gente, si no fuera así no se embarcaría a sus casi setenta años en una modesta gira por España.

Vuelve pronto, aquí te queremos.

Mr. Sheep

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viernes, 27 de abril de 2018

JETBONE. ROCKSOUND. 26/04/18

Hace poco más de un año ya recibimos la visita de esta joven banda procedente de Suecia. Como dijimos en su momento nos encandiló con su Rock'n'Roll festivo de aires Soul, y ahora ha vuelto de nuevo presentando su disco Come out and play, recién editado hace tan solo unos días.
Si hablamos maravillas de su anterior visita, ahora se nos agotan los comentarios elogiosos. La maquinaria luce bien engrasdada, y la comunión banda-audiencia así lo demostró en Rocksound en un concierto mayúsculo. ¿Alguien puede estarse quieto ante un tema como C'mon? ¿O ante ese himno que es ya Everybody needs somebody to love? El propio Come out and play diría que ya se va a convertir también en un fijo para el directo. Y qué decir de Woman. Lynyrd Skynyrd tienen Free bird, Blackfoot tienen Highway song y Jetbone tienen Woman. Y que nadie se eche las manos a la cabeza, no estoy comparando bandas ni canciones; hay que salvar las distancias, obviamente.
Menuda noche, viendo a un grupo lanzado sobre el escenario, al público desatado, recuerdos a AC/DC o Status Quo e imágenes para el recuerdo, como la del bajista Gustav Sjödin llevado en volandas en las primeras filas, o el mismo Gustav, junto al dúo de guitarristas Alin Riabouchkin y Sebastian Bisse Engberg acabando de rodillas tocando sus instrumentos. De locura, y candidato desde ya a concierto del 2018.
Tras acabar su actuación se les veía exhaustos pero felices, y el propio Alin me sorprendió al alabar el festival de Azkena cuando vio mi camiseta azkenita. Lo que no se me ocurrió decirle fue lo caros que tenían los discos en el puesto de merchandising. ¿20 euros? ¡¡Que esto no es Suecia, chicos!!

Mr. Wolf



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lunes, 23 de abril de 2018

LIBROS: PASIÓN NO ES PALABRA CUALQUIERA




Pasión no es palabra cualquiera es el sugerente título de una canción de Graham Parker, y también el título de un libro milagroso. Joserra Rodrigo vuelca en sus casi trescientas páginas buena parte de los artículos que durante años fue publicando en su blog Rockandrodri Land y en el Exile Magazine, entre ellos intercala unos preciosos versos dedicados a algunos de los mejores músicos que nos han abandonado en los últimos tiempos. Y para darle color y hacernos soñar con nuestros héroes musicales, Cayetana Álvarez nos regala unas ilustraciones preciosas.

Tengo el honor de haber formado parte de un nutrido grupo de amantes de la música y lectores de los textos de Joserra, que hemos colaborado en forma de crowdfunding para ver publicado el libro. Después de unos meses desde su publicación, ya podemos decir que el libro es todo un éxito, con casi la totalidad de la primera edición vendida. Las magníficas presentaciones que se han ido haciendo por toda España han contribuido a ello, pero creo que el factor fundamental es el de haber creado una sensación de pertenencia a un grupo de amigos enamorados de la música. Y con la música como nexo de unión a través del blog, las redes sociales, los conciertos mágicos en Frías y como colofón el libro, nos sentimos de alguna forma vinculados. Nos reconocemos en las sensaciones comunes que nos ofrece la música, y el sentimiento de camaradería es tan fuerte que somos muchos los que hemos vivido la publicación del libro no sólo como un acontecimiento extraordinario y feliz, sino casi como algo personal.

Para que el libro esté resultando todo un éxito el factor principal es su calidad, sin eso todo lo expuesto anteriormente no tendría sentido. Pero creo que su magia y lo que hace que funcione tan bien en su lectura, es que no es un sesudo e impersonal tratado sobre los músicos que le gustan a su autor, su mayor virtud reside en la mezcla entre la música y la vida. Partiendo de una anécdota musical como un concierto o la publicación de un disco, Joserra nos lleva de paseo por Bilbao, nos describe a sus vecinos, nos presenta a sus amigos, a su familia, y lo llena todo de una pasión muy contagiosa que te hace penetrar y reconocerte en muchas de las historias que cuenta. Asistimos a nacimientos y pérdidas de seres queridos, a reencuentros, a paseos y ensoñaciones. Y todo ello acompañado además de la música que Joserra ha seleccionado y nos regala para la ocasión.

Aretha Franklin, Van Morrison, Joni Mitchell, The Beatles, The Waterboys, Vainica doble, Nacha Pop, Tom Waits, Lucinda Williams, por supuesto Dylan y muchos más aparecen en las páginas de Pasión no es palabra cualquiera. Entre mis capítulos favoritos estarían la llegada a Madrid de unos Fakeband en estado de gracia, la crítica rebosante de cariño hacia el disco Welcome to desert town de los Bantastic Fand, el que dedica a Randy Newman, la brillante simbiosis entre el Darkness on the edge of town y el Bilbao obrero de la época, el del nacimiento de su hijo a través de los acordes del Blue de los Jayhawks, o ese precioso capítulo en el que de niño se enamora del disco más caro de la tienda de discos y lo consigue el día de reyes, nada menos que el Decade de Neil Young. En fin, este libro es un disfrute total, y os hago una recomendación, si antes y durante la lectura de cada capítulo os sumergís en la música de la que se trata, la satisfacción será doble.

Como Joserra me dijo una vez, algunos vivimos la vida con banda sonora, yo añadiría que con este libro podemos escuchar música con los ojos.

Me alegra profundamente publicar esta reseña el día de una de las fiestas más bonitas que existen. El día de Sant Jordi, la fiesta de las rosas y los libros. Si alguien me pide consejo este año la recomendación literaria va para el libro de mi compañero Joserra Rodrigo. Esperamos ya la segunda edición.


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Mr. Sheep

domingo, 22 de abril de 2018

CALA VENTO. PARC DE LA REMUNTA (L'HOSPITALET DE LLOBREGAT). 20/04/18




¿Ha de estar Cala Vento en este blog? Aquí hablamos de rock, señores. Algunos miembros del equipo de bcnenconcierto abominan del rollo-indie. Y estos 2 jovenzuelos ampurdaneses tienen a priori toda la pinta de moverse en esas coordenadas. O al menos eso yo creía. Las cercanas fiestas de L'Hospitalet de Llobregat y un viernes sin mucho que hacer me acercan al Parc de la Remunta donde, a pesar del cansancio laboral, me propongo tomar algo con mi pareja en un ambiente festivo y para casa. Un triple cartel con los susodichos, Dinero y los aclamados Viva Suecia no parece mal plan.
De Cala Vento conozco la más o menos conocida "Isla Desierta" (o "La Puta Isla" como la presentaron ellos), una pegadiza canción de pop acelerado que a veces tarareamos en casa. Y ya está. Sé que tienen algún premio revelación y que se han apuntado a la moda de cargarse al bajista, algo que a priori me disgusta. Dueto batería-guitarra y a correr.
La sorpresa es cuando, con el concierto comenzado vemos que la propuesta es mucho más de lo esperado. ¿Pop? Si, en lo desenfadado de las letras (aunque certeras) y en al tono festivo con estribillos muy definidos para cantar a todo trapo, fáciles de seguir por sus parroquianos, pero tambien por los que los conocemos menos. ¿Y Rock? Pues sí amigos. Guitarrazos  y batería contundentes. Y sudor y actitud. Para mí es impagable cuando un grupo se cree lo que hace y disfruta en el escenario. Es como si nos hubieran invitado a un ensayo. Y cantan fatal a veces, imperfectos, pero eso los hace más simpáticos si cabe. "Si nosotros podemos cantar tan mal, vosotros podeis hacerlo también: no os corteis" parecen decirnos. Así que descubro más estupendas canciones de sus tres únicos discos que a partir de ahora voy a tararear: Abril, Historias de Bufanda, Estoy Enamorado de Tí y otras muchas que escupen al público una tras otra casi sin pausas. Público que, claro, al final acaban conquistando.
Un soplo de aire fresco. Que sigan. Yo al menos les voy a echar un ojo y os recomiendo que hagais lo mismo si pasan por las fiestas de vuestra ciudad.

Mr.Bull

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domingo, 15 de abril de 2018

ROGER WATERS. PALAU SANT JORDI. 13/04/18



Cuando uno tiene que hacer la crítica de un concierto de Roger Waters hay que cambiar los parámetros habituales. No estamos ante un directo al uso, si no ante un espectáculo multimedia con algo de teatro y, por supuesto, unas canciones apabullantes. Eso que algunos llaman una performance.
Porque si hacemos la crítica al uso, corremos el riesgo de quedarnos en aspectos supérfluos que no siempre son positivos. Por ejemplo podemos considerar que pinchó en su visita a Barcelona. Algo más de mitad de entrada el viernes y sin llegar a llenar para el sábado. Es obvio que hubiese bastado con una fecha, pero el Sr.Waters ya se sabe que piensa a lo grande, incluso a riesgo de que le salga mal. No es la primera gira ruinosa de su carrera.
También podríamos considerar si no es algo hipócrita ese discurso contra el poderoso caballero Don Dinero y luego entrar en el habitual juego de parcelar el Sant Jordi y cobrar barbaridades por estar cerca. Igual ahí hay algo que rascar en lo del pinchazo.
E incluso podríamos pensar que en qué se parece a un concierto de rock en vivo todo este tinglado, con bases pregrabadas a gogó (hasta los famosos coros de los niños de Another Brick on the Wall) y la sensación de estar asistiendo a un videoclip de imágenes impactantes en el cual le vemos muy poquito la cara al maestro de ceremonias hasta los últimas canciones. Y que interactua más bien poco con el público.
Pero...¡qué demonios!, todo esto no significa gran cosa comparado con un espectáculo que convence por aplastamiento.
Veamos:
Una gran pantalla, algo que ya no sorprende, nos recibe con la imagen de una chica mirando al mar en este concierto de la gira Us + Them donde el ex-Pink Floyd nos presentará su último disco Is this the Life We Really Want?.  Poca cosa para amenizar la espera, que sumado al mucho espacio vacío da una sensación de frialdad en el ambiente. Por fin, después de unos minutos de sosa música étnica, casi religiosa y al son de las bellísimas Speak to me / Breathe da comienzo el espectáculo. La pantalla reproduce imágenes hipnóticas, psicodélicas, mezcladas con otras reivindicativas, algo que se repetirá a lo largo del concierto. No es un secreto que Waters es un activista que con los años se va radicalizando. Sonido impecable, algo que ya se presuponía viniendo de la banda precursora del sonido cuadrafónico. La potente One of These Days calienta el ambiente de un recinto algo más lleno con el paso de los minutos, sin llegar a los 3 cuartos. Relojes y más relojes para Time. Y así hirvanando clásicos como Welcome to the Machine y otros hasta llegar al momento de presentación de su nuevo material: Déjà Vu, la hermosísima The Last Refugeé (que bien podrían formar parte del repertorio del difunto Leonard Cohen) y la extraña Picture That. Y como colofón de esta primera parte los clásicos entre los clásicos Wish You Were Here y, claro, Another Brick in the Wall con ese playback algo censurable.
En el largo descanso (no olvidemos que el público tiene una edad) es inevitable hacer una valoración parcial y, la verdad es que de momento, no he soltado lagrimilla. Nada me ha emocionado especialmente, nada me ha sorprendido (tan sólo quizás el uso de la realidad virtual con alguna imagen de la banda proyectada sobre el vídeo de turno). Incluso ha habido algún momento un pelo soporífero a cargo de las esforzadas coristas. Todo correcto sin más, en definitiva.
La segunda parte comienza con la larguísima Dogs, una canción que a priori poco me dice, cantada en parte por el guitarrista David Wilson. Pero...un momento, ¿qué está pasando? Como de la nada aparece...¡una fábrica!. No un globo en forma de fábrica, no. Una fábrica enorme suspendida en medio del Palau Sant Jordi. ¡¡¡WTF!!!! Con sus chimeneas humeantes. ¡Increible! Y sobre esa fábrica se van sucediendo las imágenes de las fauces de un can al que oimos (mejor: sentimos) bramar mezclándose con el punteo del otro guitarrista Dave Kilminster. Esto ya me empieza a justificar el precio de la entrada...
Y la colosal fábrica ahí se queda otra canción más, vomitando imágenes impactantes. Ahora acompañada del famoso cerdo volador en la muy política Pigs (Three Different Ones) donde Waters aprovecha para machacar sin piedad al actual presidente de los Estados Unidos. Raro será que no se meta en un lío porque el escarnio es de aupa. Caricaturas de cerdo, de payaso, de bebé y un (en castellano) TRUMP ERES GILIPOLLAS para finalizar y enlazar con la grandiosa Money. Ahora la fábrica desaparece pero sus paredes se convierten en pantallas móviles pareciendo por momentos las columnas de un gigantesco ecualizador. Un efecto también muy potente ciertamente.


El concierto baja un peldaño con algunas canciones más del nuevo álbum, demostrando que Waters sigue facturando buena música pero que palidece al lado de los clásicos. Muy inteligentemente las engancha con el siguiente gran efecto de la noche: una pirámide de rayos láser que situa a la banda en el centro (y que obviamente recuerda a la portada del mítico Dark Side of the Moon) al son de Eclipse. Y no sé si se me ha metido algo en el ojo o es que me estoy haciendo mayor y me he emocionado.
Con Mother salgo de esa duda: estoy emocionado. Es curioso que después de tanto efecto sorprendente, una de las cosas que más me ha gustado es que, por fin, la pantalla se deja de psicodelias varias y enfoca toda la canción a Waters en este final de concierto. Y es un gustazo verle, tan mayor y tan creible. Respira honestidad en lo que hace y sólo puedo quitarme el sombrero que no tengo.
Para el final, cómo no, ese Comfortably Numb con todos los rayos láser y focos descargando luz sobre el feliz respetable para acabar de nuevo con la imagen de la chica en la playa.

Y así salimos todos con la sensación de que tras más de dos horas largas y 22 canciones, Roger Waters nos ha brindado un concierto de gama extra. Y sí: esto también es rock (y hasta ya no me parece tan caro...)

Mr.Bull

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lunes, 19 de marzo de 2018

RICK ESTRIN AND THE NIGHTCATS. TEATRE PRINCIPAL DE BADALONA. 16/03/18

Badalona dispone desde hace ya muchos años (creo que vamos por la edición número 29) de un festival que no deja de darnos alegrías, el Blues i Ritmes. Por sus diferentes escenarios hemos visto conciertos de lo más variado y para recordar: Koko Taylor, Booker T & Mg's, Maria McKee, Guy Clark o Randy Newman, entre otros. Sin duda, todo un lujazo. Desde la anterior edición, con la noche inaugural de Rosie Flores, el concierto que abre el festival es gratuito, lo que constituye un gran acierto por parte de los organizadores. Y este año, esa primera noche iba a cargo de Rick Estrin And The Nighjtcats, una verdadera máquina de facturar Rhythm & Blues, como demostraron con creces.
Rick es un cantante y armonicista ya veterano en el negocio musical, con muchos kilómetros a sus espaldas, y junto a sus Nightcats forma una banda que en directo se muestra intratable, además con un sentido del espectáculo muy americano. Tienen muy claro que deben entretener y lo hacen, con números como el de Rick tocando la armónica con ésta metida dentro de su boca (???). Brillanrte el trabajo del guitarrista Chris "Kid" Andersen, al igual que el del teclista Lorenzo Farrell y del discreto pero eficaz batería Alexander Pettersen. Todos ellos nos brindaron una espléndida noche bluesera, con temas como el divertido Dump that chump o el trepidante Don't do it. Veteranos que saben lo que se hacen, claro.
Sólo queda añadir que larga vida al Blues i Ritmes, y que nos pueda ofrecer durante muchos años más noches como la que nos ocupa. Para la próxima edición seguro que viene algo grande. Hagan sus apuestas.

Mr. Wolf



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domingo, 25 de febrero de 2018

THE DAVE KUSWORTH GROUP. MARULA CAFÉ. 23/02/18

Un músico de culto, una leyenda maldita o el Johnny Thunders británico. Definiciones todas ellas que sirven a la perfección para hablar de la figura de Dave Kusworth, creador junto al desaparecido Nikki Sudden de los recordados Jacobites, uno de esos grupos de los que siempre se habla como ejemplo de la música más underground. Tuve ocasión de verlos hace muchos años en la sala Savannah, y pese a que en aquel momento apenas los conocía, mi recuerdo es el de una gran noche de Rock'n'Roll. Además de su periplo con los Jacobites, Dave es un tipo curtido en mil batallas y discografía infinita; desde su primeriza banda, TV Eye, un fugaz paso por unos jóvenes Dogs D'Amour y una carrera en solitario que incluye un trabajo junto a Los Tupper, grupo de Cantabria. Todo un lujo en el Marula Café.
De los teloneros prefiero no decir nada, tan sólo mostrar mi extrañeza ante una propuesta tan alejada de la banda principal de la noche. No sé de quien sería la idea de colocarlos ahí, pero creo que no fue muy acertada.
Con la aparición de Dave (imagen de pirata incluida) y su grupo sobre el escenario empezó una velada de Rock'n'Roll en la onda Thunders-New York Dolls, algo que a mí personalmente me encanta. Pese a no seguir demasiado el setlist que tenían anotado, todo lo que tocaron fueron grandes temas, claro: For all the perfect people, Paint & sugar, Over & over, Shame for the angels o Pin your heart to me. Y tras una espera larguísima, salieron para un bis con el No fun de los Stooges, y el que probablemente sea el tema más emblemático de los Jacobites, Kings & queens, en el que salió a tocar también el guitarrista de Los Tupper. Todos felices en un fantástico fin de fiesta.

Un placer cada visita de este tipo de músicos veteranos. Y que sea por muchos años aún.

Mr. Wolf






viernes, 16 de febrero de 2018

JAIME WYATT. ROCKSOUND. 15/02/18

Últimamente parece ser que esté apareciendo una nueva hornada de cantantes Country femeninas que están aportando su talento y frescura al género. A la cabeza, Nikki Lane, Whitney Rose, Margo Price, o la diva que hoy nos ocupa, Jaime Wyatt, quien nos hacía una visita ella sola, sin banda. Se trata de una mujer que ha tenido una vida complicada, que la ha llevado incluso a pasar por prisión, y que ahora parece haber superado sus problemas y dispone además de un excelente disco, Felony Blues, publicado el pasado año.
Como decíamos, ella sola se presentaba sobre el escenario, con una imagen totalmente Country, desde las botas al sombrero, pasando por los tatuajes que adornan sus brazos y manos. Aunque lo primero que llama la atención en su caso es que tras su extrema delgadez aparezca una voz tan poderosa. Y encima la voz va de la mano de la clase y el carisma, que derrocha en todo momento. También simpatía, como cuando nos dio las gracias por el sol tras venir de una gira por el Reino Unido. Con todo ello y su música, la velada fue, simplemente, una delicia.
Brillaron los temas de su disco, desde el inicial Wishing well (¿cuántas canciones deben existir con este título?), pasando por el bellísimo Giving back the best of me, o el adrenalínico Wasco, además de alguna versión, como el Branded man de Merle Haggard.
Acompañada únicamente en algunos momentos por una chica y un chico (creo que se llamaban Beth y Sam), pero ocupando ella sola el escenario durante casi todo el concierto, Jaime demostró que es un nombre a tener muy en cuenta. Ahora escucharemos su música y esperaremos una siguiente visita, pero con una banda detrás. Si en esta ocasión ha sido una noche brillante, en ese supuesto sería una noche de órdago.

Mr. Wolf

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