domingo, 9 de julio de 2017

THE VEGABONDS. ROCKSOUND. 08/07/17

El tiempo pasa muy deprisa, y cuatro son los años transcurridos desde la última visita que nos hiciera esta banda de Alabama. Cuatro años en los que han grabado únicamente un disco, What we're made of (2016), y en los que ha habido cambios en su formación. El teclista Jamie Hallen y el guitarrista Alex Cannon se han quedado por el camino, y en su lugar Beau Cooper se encarga de los teclados y el cantante Daniel Allen ahora toca también la guitarra acústica. Por lo demás todo igual: Bryan Harris sigue a la batería, Paul Bruens al bajo y Richard Forehand a la guitarra. Por cierto, creo que Alex Cannon se dedica a otras cosas. Lástima, me parecía un músico muy interesante.
La noche no empezó muy bien, con un Rocksound casi vacío. Supongo que el concierto de Red Fang en Razzmatazz 2 y el festival Cruïlla tuvieron bastante que ver con ello. Pero si la cosa no pintaba bien, pronto nos dimos cuenta de que los pocos que estábamos en la sala viviríamos un espléndido concierto de Rock americano. De hecho, la muestra fue el bis final, pedido por la gente ya con las luces encendidas y el grupo abandonando el escenario. Sonaron muchos temas de su último trabajo, como Best of me, Hope she's still mine o The hammer. También temas nuevos que probablemente aparecerán en su próximo disco, como Partying with strangers o Everything I need. ¿Y de sus anteriores grabaciones? Por supuesto, ahí quedaron The wanderer, el imprescindible Georgia fire o Shaky hands. Y qué decir de las versiones: Long haired country boy, de Charlie Daniels Band; introducción de Jessica para Midnight rider de Allman Brothers Band (emocionante); una furiosa parte de Whole lotta love de Zeppelin, y quizá lo más coreado de la noche, You wreck me, de Tom Petty.
Toda la banda rayó a gran nivel, pero hay que destacar a un Daniel Allen que no parece el mismo de su primera visita, en 2012, en la que se mantuvo en todo momento escondido detrás de sus gafas de sol. Ha ganado en directo y se le ve mucho más suelto. Y como acertadamente dijo en la recta final del concierto...un gran sábado noche.



Mr. Wolf

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jueves, 29 de junio de 2017

AZKENA ROCK FESTIVAL. VITORIA. 23-24/06/17




Un año más, y ya van 13 de las 16 ediciones del festival, el equipo de bcnenconcierto se presentó en Vitoria con la impresión de que el Azkena  poco a poco vuelve a consolidarse después de pasar por un peligroso periodo de incertidumbre. Es cierto que en ésta edición repetían muchos nombres de ediciones pasadas, pero la impresión general es la de que nuestro festival favorito vuelve por sus fueros.

La jornada del Viernes comenzó, como no podía ser de otro modo, en la plaza de la Virgen Blanca. Los croatas de Billie and The Kids ofrecieron buen Rock n’ Roll con aires retro y una buena excusa para tomar las primeras cervezas y hacer las colas necesarias para canjear la entrada, colocar las pulseras, cargarlas con dinero, comprar el abono para el año que viene y adquirir el disco en directo de los Beasts of Bourbon y el precioso libro y dvd sobre la historia del festival.

Una vez dentro del recinto de Mendizabala nos dirigimos al escenario principal para disfrutar del concierto de los Godfathers. Los de Peter Coyne sonaron rabiosos y con mala leche, como debe ser. Todo actitud en el escenario, miradas desafiantes y una forma de agarrar el micro que refleja las tablas del señor Coyne; su voz rota envuelta en papel de lija se basta para defender el repertorio de los ingleses. Los temas nuevos no desmerecen a los clásicos de su repertorio, así temazos como Cause I said so, She gives me love, Walking talking Johnny Cash blues y ese himno llamado Birth, School, Work, Death convivieron con los temas de su último disco A big bad beautiful noise. Gran concierto para empezar una larga jornada que continuó con la lisérgica actuación de los vascos The Soulbreaker Company. Rock progresivo bañado en unos teclados setenteros que hicieron las delicias de sus incondicionales, pero que a mí me resultaron un tanto dispersos.

Volvimos al escenario principal para ver la actuación de un grupo joven que viene apadrinado por el señor Tom Petty, y aunque sólo fuera por eso había que prestarles atención. Y la verdad es que The Shelters nos ganaron a base de melodías Power Pop y guitarrazos en la mejor tradición del Rock americano, habrá que seguirles la pista, ya que los temas de su disco de debut están francamente bien, y canciones como Rebel heart  suenan a gloria.



El concierto de King´s X era uno de los más esperados por parte de los que escribimos en este blog. Tienen una discografía sólida, con esa personal mezcla de Hard Rock y Rock progresivo. Mantienen la formación original con Doug Pinnick al bajo, Ty Tabor a la guitarra y Jerry Gaskill a la batería. Han crecido y sabido dejar atrás estigmas y etiquetas marcadas por la homosexualidad de Pinnick y su supuesta pertenencia al denominado Rock cristiano. Pero en Vitoria su concierto nos dejó fríos, algo no acabó de funcionar, el sonido no fue muy bueno y a Doug Pinnick se le veía cansado; muy sonriente y esforzándose en agradar, pero estuvo falto de chispa, su bajo casi no se escuchaba, y esas preciosas armonías vocales que llenan sus discos se echaron de menos. Aun así el concierto fue de menos a más y fue emocionante disfrutar de temas clásicos como Over my head o Goldilox.



Cheap Trick repetían en el festival, pero eso no es algo que hiciera menos atractiva su propuesta. Tienen un repertorio extenso, cargado de himnos para una party all night long. Además sus últimos discos están bastante bien y Tom Petersson, Rick Nielsen y Robin Zander se mantienen en muy buena forma. Hello there, Lookout, On top of the world, la versión de California man de The Move, She´s tight, If you want my love, Ain´t that a shame de Fats Domino, Long time coming, Baby loves to Rock, el tema de Dobie Gray The ‘in’ crowd, Stop this game, una gran version del I’m waiting for the man de la Velvet Underground cantada por Tom Petersson, The flame, su inmotal I want you to want me, Dream police, Surrender y Goodnight para despedirse. Una delicia de concierto que estuvo como siempre lleno de bromas con el público y que nos dejó cansados pero contentos.


El buen rollo continuó con el concierto de Hellsingland Underground. Rock n’ Roll festivo y contagioso con éstos suecos que tienen cada día más público. Fue una putada que coincidieran con Graveyard, así que hubo que desdoblarse entre los dos escenarios. Graveyard sonaron muy bien, conjuntados y muy seguros defendiendo esas canciones oscuras que beben del Blues, de Sabbath y del mejor Stoner. Muy bien.

Habíamos visto a John Fogerty en 2009 en Barcelona. En aquella ocasión el concierto estuvo muy bien, repleto de sus clásicos con la Creedence Clearwater Revival, pero creo sinceramente que en el Azkena estuvo mejor. La banda sonó muy compacta comandada por el gran Kenny Aronoff a la batería y con un gran James Lomenzo al bajo y a los coros. También se lució el hijo de John , Shane Fogerty estuvo muy bien dándole las réplicas a su padre con la guitarra. Tocó buena parte de sus himnos inmortales de su época con la Creedence y algún tema de sus años en solitario. Born on the Bayou, Travelin’ band, Green river, en Who’ll stop the rain hasta el tiempo se puso de su parte con unas finas gotas de lluvia, Lookin’ out my back door, Midnight special, Keep on Chooglin’, Hey tonight, el tema de Gary U.S. Bonds  New Orleans, Lodi, Hot rod heart, Ramble Tamble, I heard it through the grapevine, Have you ever seen the rain?, Down on the corner, The old man down the road, Fortunate son, y el rush final con Rockin’ all over the world, Bad Moon rising y Proud Mary. Casi nada. Me gustó mucho que cambiara los arreglos en muchos de los temas, así canciones como Lodi o The old man down the road cobraron nueva vida. Es cierto que no tiene la voz como antes, pero le basta y le sobra para defender sus canciones. A sus 72 años está en muy buena forma física y no paró de moverse y de corretear por el escenario. John sabía que era el gran nombre de la primera jornada del festival y la verdad es que supo estar a la altura. Poder disfrutar de una leyenda defendiendo un repertorio tan inmenso en pleno 2017 es un lujo.


The Hellacopters repetían un año después, y la verdad es que con un repertorio más extenso y con mucho mejor sonido que el año pasado volvieron a triunfar por todo lo alto y a deleitarnos con temas como Toys and flavors, By the grace of God o You are nothin’. Buen colofón para el primer día.



Con el buen sabor de boca que nos dejó la primera jornada del festival iniciamos el Sábado en la plaza de la Virgen Blanca con el australiano Pat Capocci. Buen Rock n’ Roll y Rockabilly que nos gustó mucho y nos preparó para una buena mano de de Pintxos y de cerveza. Adoro Vitoria.

Buck & Evans son un grupo de Gales liderado por el joven guitarrista Chris Buck y la vocalista y teclista Sally Ann Evans. Su Rock con aires souleros nos conquistó y fueron sin duda una de las grandes revelaciones del festival. Se ganaron al público con temas como Slow train, Run cold o Impossible. Habrá que seguirles la pista. De Bloodlights poco que decir, no están mal, pero les faltan buenos temas para competir con la primera división de grupos rockeros suecos, lo mejor su versión del New rose de los Damned.

La presencia de Loquillo en el festival había levantado un cierto recelo, pero siendo honestos ofrecieron un gran concierto de Rock n’ Roll. La banda suena compacta y Mario Cobo e Igor Paskual son dos de los mejores guitarristas del país. Un repertorio lleno de himnos rockeros sin espacio para los temas más poéticos de Loquillo. El rompeolas, Carne para Linda, La mataré, El ritmo del garaje, Quiero un camión, Esto no es Hawaii, Rock n’ Roll actitud, Feo, fuerte y formal, Rock n’ Roll star o Cadillac solitario convencieron al personal que disfrutó de lo lindo. La actitud macarra y chulesca de Loquillo fue perfecta para su repertorio y para el festival.

Puede que que el horario y los numerosos ruidos que había en el festival con las distintas carpas y el escenario aledaño en el que descargaban Thunder, no presagiaran nada bueno para el concierto de Michael Kiwanuka. Da igual, cuando la etérea propuesta del  británico comenzó a teñir de sonoridades a lo Pink Floyd el cielo vitoriano, todo nos dio igual. Estuvo simplemente colosal, su timidez y su concentración para interpretar sus canciones nos contagiaron un estado que por momentos se acercó al éxtasis. Cold Little heart abrió el concierto con un sonido espectacular, siguieron gemas de sus dos discos como One more night, Black man in a White world, The final frame, Home again, Love & hate o una preciosa versión del Waterfall de Jimmy Hendrix. La propuesta minimalista de Kiwanuka triunfó en un evento donde los decibelios los pusieron los demás.



No conocí en su época a Union Carbide productions, por lo que su reencarnación para el festival me dejó frío. Los temas sonaron muy bien con esa suciedad en las guitarras que recordaba a los Stooges. La extraña y por momentos psicótica presencia del cantante de The Soundtrack of our lives, Ebbot Lundberg, conquistó a un buen número de incondicionales que poguearon en las primeras filas y disfrutaron de un concierto en el que yo estaba un poco ausente después del recital de Kiwanuka y esperando al gran Chris Isaak.

Los que acudimos a la histórica edición de 2010 del Azkena recordamos el concierto que ofreció Chris Isaak como uno de los mejores de la historia del festival. Aquella actuación bajo la lluvia, la simpatía de Chris y la solvencia de una banda mayúscula nos conquistaron para siempre. Chris Isaak volvió a Vitoria con la misma banda, cambió bastante el set list de aquella mítica actuación, y aunque repitió algún chascarrillo el resultado volvió a ser el mismo. Concierto mayúsculo de un artista que a sus 61 años se mantiene eternamente joven. Comenzó con Beautiful homes, I believe, la preciosa Two hearts, Live it up, su gran version del Ring of fire de Cash, One day, Summer holiday, Somebody’s crying, Blue hotel, San Francisco days, la tórrida Wicked game, Go walking down there, la version del Pretty woman de Orbison, Western stars, Blue Spanish sky, tiempo para una ranchera como La tumba será el final, Worked it out wrong, You owe me some kind of love, I’ll go crazy de James Brown, Keep hanging on, Speak of the devil, Baby did a bad bad thing mezclada con Bye bye baby y para el final Big wide wonderful world, Graduation day y The way things really are. Vuelve cuando quieras Chris.



El punto final al festival lo ponían los siempre imprevisibles The Cult, el triste recuerdo de su anterior concierto en Mendizabala aún pesaba en el recuerdo, pero en esta ocasión Astbury y Duffy salieron a matar desde el principio y acompañados de un buen sonido y de un público rendido solventaron aquella deuda con un muy buen concierto. Arrancaron con Wild flower, Rain y Peace dog, siguieron con Honey from a knife, Sweet soul sister, She sells sanctuary y Deeply ordered chaos de su último disco, para el final Lil’ devil, Fire woman y Love removal machine. Muy buen concierto que hubiera merecido más tiempo.


Gran edición del Azkena, con notables mejoras en equipamientos, lavabos y limpieza. Un gran acierto el escenario Trashville donde la gente se volvía literalmente loca con los conciertos de Punk y Psychobilly. Aluciné con la actuación de The Devils. La carpa de los motoristas locos de Wall of death aportó color y diversión, e incluso algunos disfrutaron con lo de los luchadores mexicanos. La única pega seria que pondría sería en lo concerniente a que el sonido del escenario Greg Lake/Javi Ezquerro se colaba en el escenario principal y mezclado con el ruido de las motos y las carpas molestaban en conciertos de carácter más intimista como el de Kiwanuka.

Nos lo hemos pasado genial. El año que viene volvemos.



Mr. Sheep

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domingo, 18 de junio de 2017

AZKENA ROCK FESTIVAL 2017

Pues sí, el próximo fin de semana volvemos a tener nuestro Azkena Rock Festival. Este año con nombres más que atractivos, entre los que se cuentan John Fogerty, Chris Isaak, Cheap Trick o Michael Kiwanuka. Bcnenconcierto al completo tomará una vez más la capital alavesa y cubrirá tan magno evento, por supuesto.
Calentando ya motores.
¡Gora Gasteiz!

domingo, 11 de junio de 2017

ERIC GALES. APOLO 2. 08/06/17

Siendo apenas un adolescente, Eric Gales empezó a hacerse un nombre en el mundo del Blues Rock con sus discos y sus directos. Guitarrista incendiario, negro y zurdo (mmmm, esto me recuerda a algún nombre mítico, ¿no?), hoy en día cuenta ya con una discografía numerosa, con una muesca reciente que es su último trabajo, Middle of the road.
Esta era su primera vez en Barcelona, y se presentaba al frente de su banda, formada por un bajista, un batería, y su propia esposa a las voces, percusión y sonidos varios (pregrabados). A la voz y guitarra, por supuesto, Eric.
Y bien, no puedo decir que el concierto me entusiasmara. Buenas canciones, poderosa voz y una fantástica pericia con la guitarra. ¿Qué falló entonces? En mi opinión, demasiadas parrafadas entre temas fue uno de los errores de Eric. Está bien dirigirte a tu público y explicar alguna historia, pero lo más importante es la música, y si enlazas un par de balazos sin dar respiro el concierto gana enteros. No fue así, y pienso que se excedió hablando. Y sí, me alegro mucho de que lleve un tiempo limpio y sobrio, de que sea un hombre muy emocional o de que quiera poner orden para los que se dirijan a él al final de su actuación, pero creo que fue excesiva tanta palabrería. El solo de bajo y batería tampoco ayudó al buen desarrollo de la noche. Un auténtico peñazo de más de diez minutos que cortó el rollo nuevamente, y la prueba fue que en ese momento había que hacer cola para ir al baño. ¿Alargar los temas hasta el infinito? Tampoco me parece que sea necesario, la verdad. En fin, quizá estos puntos negativos fueran únicamente percepción mía, porque la gente parecía de lo más feliz al acabar la noche. Ok, puede que sea yo el que falle.
También hubo momentos disfrutables, obviamente. La versión del Baby please don´t leave me de Buddy Guy me pareció muy buena. Y el Voodoo child final, con partes de Kashmir y de Back in black fue realmente de categoría. Además, Eric tiene pinta de ser un buen tipo, todo hay que decirlo.
Así pues, sentimiento agridulce para una noche que esperaba con altas expectativas pero que no supuso lo que yo creía que iba a ser. Quizá la próxima vez.

Mr. Wolf


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miércoles, 31 de mayo de 2017

THE BAND OF HEATHENS + RIDERS OF THE CANYON. ROCKSOUND. 28/05/17





Menudo fin de semana pasado, después de que Bantastic Fand triunfaran por todo lo alto en la noche del Sábado, Rocksound se preparaba el Domingo para un bonito cartel doble donde primero tocarían los Riders of the canyon y después  The Band of Heathens. Yo creo que ni el más optimista de los asistentes se esperaba el conciertazo de los tejanos. A ver,  no me entendáis mal, tienen buenos discos y grandes canciones, pero su abrasadora actuación nos dejó a todos con la boca abierta.

La noche empezó muy bien con el supergrupo formado por los artistas de la factoría Great Canyon,  Joana Serrat, Roger Usart, Victor Partido y Marta Delmont. Interpretaron temas de cada uno además de alguna versión. Era la primera vez que actuaban juntos y a pesar de algún pequeño desajuste, sus voces y guitarras combinaron perfectamente y nos dejaron con ganas de más. Siento especial debilidad por los temas del último disco de Joana Serrat, Cross the verge y me encantó escuchar alguno de ellos en vivo.

He de decir que tan sólo conocía canciones sueltas de The Band of Heathens, especialmente de su penúltimo disco, Sunday morning record, que contiene buenas canciones, pero no acaba de enganchar, quizás por su dispersión. Así que yo esperaba un buen concierto, pero nada más. Lo que ocurrió fue un derroche de entrega, calidad, simpatía, duración y canciones, que superaron la mejor de mis previsiones.

La sala Rocksound casi llenó su aforo y volvió a sonar de maravilla, así que después de la actuación de Riders of the canyon,  unos visiblemente contentos The Band of Heathens tomaron el pequeño escenario, liderados por Ed Jurdi y Gordy Quist a las guitarras y voces, con Trevor Nealon a los teclados, Richard Millsap a la batería y Scott Davis al bajo.  Aunque el concierto fue de menos a más, la verdad es que comenzaron muy bien con Sugar queen, el trallazo de Don’t call on me y la luminosidad de All i’m asking, siguieron con Carry your love, la celebrada Shotgun y Jackson station. Después en una de las muchas veces en las que Gordy Quist se dirigió al público nos explicó lo mucho que admiran a los Jayhawks y nos ofrecieron una versión escalofriante de Blue, seguida del homenaje a Gregg Allmann interpretando una gran versión de Midnight rider.

Calmaron un poco los ánimos con Texas, siguieron con el tema de Gillian Welch Look at miss Ohio. Después se pusieron romanticones con la comercial Deep is love, LA county blues, la soberbia Green grass of California y una parte final de escándalo con Last minute man, Hurricane y Trouble came early.

Cuando se retiraron al camerino sudorosos y satisfechos,  estaba claro que habían vencido y convencido, así que su vuelta a los acordes del tema de la Creedence Clearwater revival  Wrote a song for everyone fue una auténtica fiesta.

No sé si fue porque era el último concierto de su gira europea, porque habían venido sus familias a descansar unos días a Barcelona, según nos contaron, o simplemente porque los astros se alinearon esa noche. Lo cierto es que ofrecieron un show espectacular que desde ya es firme candidato a mejor concierto del año.

Si todavía no tenéis su último disco, Duende, haceos con él, no se me ocurre mejor disco para escuchar en veranito con las ventanillas del coche bajadas.


Mr. Sheep

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martes, 30 de mayo de 2017

BANTASTIC FAND. ROCKSOUND. 27/05/17





El pasado Sábado fue una fecha grande, de las que recordaremos durante mucho tiempo. El deseo de poder ver en Barcelona a la que es en estos momentos la mejor banda de sonido americano del país, por fin se cumplió, y se disfrutaron esas enormes canciones en una sala Rocksound con sonido perfecto, calor y gran comunión del grupo con el público.

Para los que ya habíamos disfrutado de su directo no fue ninguna sorpresa ver el grado de compenetración que han conseguido, para los que sólo conocían los discos y para los curiosos que se acercaron a la sala fue toda una revelación verles en acción.

La coincidencia con la final de copa que se disputó ése día produjo una cierta confusión con los horarios y hubo bastante gente que accedió a la sala con el show en marcha. No estaría de más una adecuada información para evitar estas cosas en el futuro. Lo primero está claro, Rock.

El concierto fue alternando los temas de sus dos discos, Strong enough to refuse y Welcome to desert town con grandes versiones. Así convivieron en el escenario sus joyas como Calling, Find the door, Anymore, Can’t you see?, When she came to the city, Down the river Desert  town con sus revisions del maestro Dylan, Love sick y Most likely you go your way and I’ll go mine. También se acordaron del sonido Crosby, Stills, Nash and Young. Tocaron Love the one you’re with de Stephen Stills y el Southern man de Neil Young, donde Fernando Rubio brilló con luz propia.

La banda conjuga su calidad musical con unas grandes armonías vocales en las que pasan de las voces de Nacho Para a las de Paco Del Cerro, Fernando Rubio del que tocaron su tema Please don’t spoil my day para cerrar la noche, y también Paloma Del Cerro para ofrecer un contrapunto luminoso. Sin duda esta versatilidad juega a su favor ampliando el abanico de recursos de la banda. Chencho Vilar al bajo, Iván Estefanía a la guitarra y Carlos Campoy a los teclados cumplieron perfectamente su labor de escuderos de lujo en una banda mayúscula.

Vivimos en unos tiempos confusos en el panorama musical del país, en muchas ocasiones grupos que son meras anécdotas copan hasta la saciedad los grandes festivales y se repiten más que el ajo en todos los eventos. Por eso no comprendo como una banda como Bantastic Fand no aparece no ya en los grandes festivales generalistas, sino en los supuestamente dedicados a las músicas de raíces e incluso en los grandes festivales de Blues. Se merecen mucho más simplemente por la calidad de su propuesta y sus canciones, pero es que además ellos representan mejor que nadie en nuestro país hoy en día el espíritu independiente de la música. Componen, graban, mezclan, organizan sus bolos, se relacionan personalmente con los fans o con los medios, venden directamente su producto; en fin, el auténtico do it yourself, el de verdad, y el de calidad.

Un abrazo a Nacho Para y al resto de la banda, gracias por vuestro buen rollo.
Esperando que vuelvan pronto a Barcelona.



Mr. Sheep

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lunes, 29 de mayo de 2017

HAVALINA. SIDECAR. 27/05/17


Havalina pusieron punto final este sábado a la gira de presentación de Muerdesombra en la sala Sidecar de nuestra ciudad. O punto y aparte porque parece que seguirán rodando después de un descanso.
El disco supone un punto de inflexión especialmente con lo grabado en los últimos 4 trabajos, desde el ya lejano Imperfección (2009). Los teclados han adquirido un protagonismo hasta ahora no visto y, sin dejar su personal estilo (o estilos), la electrónica se palpa en casi todas las canciones. Personalmente no tengo nada que objetar: una de las cosas que me gustan de Havalina es que son "culos inquietos" y además, creo que el cambio enriquece sus canciones. El álbum las tiene muy buenas pero hay algo en el conjunto que me deja con la sensación de que está un pelo por debajo de los anteriores. Hasta el concierto no lo tuve claro pero una vez en la puerta de salida oí un sencillo comentario que me iluminó. "¡Qué bien suenan cuando se ponen a dar tralla!"
Efectivamente, a veces es algo tan primario como que al disco le falta ese 25 % de "stoner", ese eventual grito desgarrado o ese riff cortante que Cabezalí es capaz de bordar. En sus discos anteriores hay varios momentos así que, por contraste con otros estilos que contienen, funcionan a las mil maravillas. Insisto que me gusta el disco... pero un poco menos. Aún así ¡bienvenidos los experimentos, Havalina!
El concierto dió buena cuenta del último trabajo en una sala Sidecar casi llena a pesar de coincidir con el partido de copa del Rey (¿nadie les avisó?). ¡Cuánto me gustaría verlos en otra sala!. Sidecar tiene ese halo de underground que tanto parece molar pero, sinceramente, no me acabo de sentir cómodo para ver un concierto. Esa forma de tubo y esos techos bajos (¡Ay la cabeza de Cabezalí!) hace que sean más bien los que estan delante los que disfruten plenamente. Un fuerte mal olor a cloaca desde mitad de concierto en adelante tampoco ayudó demasiado. Aún así de agradecer que apuesten por grupos como Havalina.


El setlist comenzó, tras una introducción de agradecimiento grabada, con los dos singles, Abismoide y Más Velocidad. En ellos ya pudimos observar el buen hacer del técnico de sonido y lo bien engrasados que están los 3 componentes del grupo, además de unos primeros bailes. Tras la posiblemente menos lograda canción del disco, Órbitas, empezaron a echar mano de trabajos anteriores. Punto de reconciliación y el primer punto álgido de la noche con la tríada Objetos Personales, Un Reloj de Pulsera con una Esfera Rota y la tremenda Dónde. Más canciones del último disco donde destacaría la oscura y electrónica Lazos Rotos y las 2 partes de Alta Tormenta (sin duda lo mejor de Muerdesombra) nos llevaron a la emocionante parte final con el cénit de Incursiones, ese magnífico trallazo con ecos de Pj Harvey. La bonita Trópico Fantasma puso punto final antes de unos bises donde todos esperabamos Norte y sobretodo Desierto, su mejor canción. Aunque sí sonó, y muy bien, la primera, fué El Estruendo la encargada de poner el broche. ¡Tampoco es mala canción para finalizar!.
Como conclusión, un buen concierto que merecía un sitio mejor. Espero verlos muchos años...en otras salas.

Mr.Bull

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domingo, 14 de mayo de 2017

CRACKER. APOLO 2. 11/05/17

Muy lejano queda ya en el tiempo aquel día en el que un fantástico disco llamado Kerosene hat llegó a las manos de la gente que hacemos este blog. Un disco que a todos nos maravilló y con el que descubrimos a una de las mejores bandas de Rock americano aparecidas en las últimas décadas. Tantos años después, y gracias a una discografía prácticamente perfecta, hoy podemos decir que Cracker es uno de nuestros grupos de cabecera. Y que así siga siendo.
David Lowery, Johnny Hickman y el resto de su banda aparecieron sobre el escenario de Apolo 2 dando inicio a la noche de manera sobria y tranquila con Dr. Bernice. El repertorio de esta gente, pues para caerse de espaldas: The golden age, Teen angst (what the world needs now), Low, Sweet thistle pie, Sweet potato, o la que probablemente sea mi favorita de ellos, Euro-trash girl. Ante este arsenal de música con mayúsculas, no sé qué más se puede decir. ¿Faltaron temas por tocar? Por supuesto, pero un grupo así tiene repertorio para variar el setlist cada noche y siempre será una gozada. Quizá podían haber alargado un poco el concierto, aunque parece ser que Lowery tuvo algún problema con las guitarras acústicas y sus cuerdas rotas, y eso les hizo saltarse alguna canción que tenían prevista. Por cierto, si ese era el problema...¿no tenían cuerdas de recambio? Extraño.
De todas maneras, un lujo ver a esta banda convertida en habitual de nuestros escenarios. Sólo por la clase y el carisma que derrocha Hickman ya vale la pena pagar el precio de la entrada, y con esto no lo pongo por delante de su compañero, pero en escena es más llamativo que Lowery y su imagen de intelectual despistado. Grandes los dos.
Un concierto más de Cracker y una nueva reafirmación: sin duda, uno de nuestros grupos de cabecera.

Mr. Wolf


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domingo, 7 de mayo de 2017

HONEYMOON DISEASE. ROCKSOUND. 04/05/17

Una nueva banda procedente de la fría Suecia nos hacía una visita... Y menuda visita. Honeymoon Disease, formados por dos mujeres a las guitarras y voces, y dos hombres a la sección rítmica (todos apellidados Disease) tomaron Barcelona para presentar su The transcendence y algún avance del que será su segundo trabajo. El disco es una auténtica delicia, con un sonido que recuerda a Kiss, y a Hellacopters, y a Thin Lizzy, y a AC/DC, y a Ramones incluso. ¡Y cómo nos gusta! Probablemente todos los que estábamos allí amamos a esos grupos, así que no quedaba más que disfrutar de la noche.
Lástima del retraso injustificable e injustificado para abrir la sala. Amo Rocksound, pero creo que los responsables deberían hacerse mirar un poco este tema, que no es la primera vez que ocurre. En fin, hablemos de lo que nos gusta, como de ese inicio a piñón con Fast love y Bellevue Groove, primeros trallazos de la noche, con Jenna tomando el escenario a la voz principal y doblando guitarras junto a la espectacular Acid, que fue la encargada de la mayoría de solos con su Flying V (hoy en día se hace extraño ver esta guitarra, parece que únicamente la use Michael Schenker). Temas nuevos, como su reciente sencillo, Electric eel, y más descargas en nuestra cara, como ese fantástico Higher, o el que parece haberse convertido ya en su himno por antonomasia, Gotta move. Además, una caótica versión de la canción Motörhead, cantada, o más bien berreada, por el altísimo bajista Cedric, que junto al batería Jimi forma una base rítmica de lo más contundente. En esta canción también el público cobró protagonismo, con el micrófono pasando de mano en mano y de garganta en garganta, en un momento sin duda rockero y divertido.
Actitud, entrega, simpatía...Es sólo Rock'n'Roll, pero nos gusta.

Mr. Wolf


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sábado, 8 de abril de 2017

MARTA DELMONT + WHITNEY ROSE. ROCKSOUND. 04/04/17

Una verdadera delicia el concierto de la canadiense Whitney Rose, quien apenas llegada a la treintena parece toda una veterana ofreciendo actuaciones como ésta, cargadas de Country de alta escuela. Bendecida con una prodigiosa voz, junto a su banda nos hizo más que felices y nos dejó deseando que no tarde mucho en volver.
Como telonera, la más joven aún Marta Delmont, cantante catalana que acaba de publicar su primer trabajo, Silver blaze, producido por Joana Serrat (otra mujer de gran talento). Con su bonita voz, su acústica y la compañía de un guitarrista con la eléctrica, Marta nos cautivó a todos con sus canciones, incluída Whitney, que la alabó en un par de ocasiones. Que tenga mucha suerte.
Lo de la estrella de la noche fue de escándalo, ya desde la inicial My first rodeo. Fantásticamente arropada por su banda (incluso con su batería contando algún chiste, sin demasiado éxito, la verdad) y desgranando temas de toda su discografía (dos discos y un reciente EP), más alguno nuevo. Lookin' back on Luckenbach, Arizona o Bring me down fueron de los destacados. Los temas ajenos elegidos, para caerse de espaldas, con mi amado Suspicious minds a la cabeza, en una bellísima versión; más el Tonight the bottle let me down, de Merle Haggard, y el que para mí fue el momentazo de la noche, un You don't own me, de Lesley Gore, en el que Whitney se dejó el alma, además de la garganta, en una emocionante interpretación que puso los pelos de punta. Simplemente sublime.
Joven, talentosa y tremendamente simpática. ¿Qué más se puede pedir? Pues que siga adelante con esta clásica música norteamericana. Porque sí, ella no inventará nada nuevo, pero lo que hace, lo hace realmente bien.
Como escuché a la salida de la sala...conciertazo.

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sábado, 1 de abril de 2017

LEVI PARHAM. ROCKSOUND. 29/03/17

Procedente de Oklahoma, Levi Parham es la penúltima promesa (y quizá ya realidad) de la música de raíces americana. Tras varios trabajos sin apenas relevancia, es con These american Blues, publicado el año pasado, con el que ha conseguido llegar más lejos, y de paso, venir a visitarnos a los sufridos europeos. Y la verdad es que el disco no tiene desperdicio. Talento de sobras plasmado en unas excelentes composiciones que gustarán a todos los amantes de este tipo de música, que por estos lares somos bastantes.
En Rocksound se presentaba con su banda, y lo primero que llamó la atención fue la imagen de cada uno de ellos. Levi parecía un descendiente directo de Tom Joad, okie como él, y mítico protagonista de Las uvas de la ira, historia surgida de la magistral pluma de John Steinbeck. El batería Andrew Bones parecía salido de algún grupo Grunge, mientras que el bajista Jordan Hehl y el guitarrista Paul Benjaman lucían una imagen bastante inclasificable. El último era como una mezcla entre Heavy y Glam, pero eso sí, fue el músico más destacado de la noche. Sencillamente espectacular a las seis cuerdas.
Ciertamente, nada puede salir mal mientras suenen temas como los irresistibles I'm behind ya o Steal me; o como Gonna be a long day o el propio These american Blues, todos ellos de una calidad fuera de dudas. A Levi se le veía feliz y entregado ofreciendo su música, y la sensación que tuve es de que probablemente no tardará mucho en volver por aquí. Y creo que seremos unos cuantos en repetir.
Músico a seguir. Quien no lo conozca ya tarda en descubrir a esta penúltima promesa norteamericana.

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domingo, 19 de marzo de 2017

ALEJANDRO ESCOVEDO. TEATRE PRINCIPAL DE BADALONA. 18/03/17





Tenía muchas ganas de ver en directo a Alejandro Escovedo, me gustan muchas de sus canciones y después de pasar por los graves problemas de salud que casi le llevan a la tumba, seguí el proceso de apoyo de sus amigos y compañeros para contribuir a pagar sus facturas médicas con emoción y simpatía. Después de su recuperación sus colaboraciones con gente de la talla de Bruce Springsteen, Chuck Prophet, Peter Buck o Scott McCaughey nos han dejado grandes canciones y grandes discos, su último trabajo es Burn something beautiful, un disco más que notable dónde las guitarras abrasan y las grandes canciones abundan.

Con la sala del teatro Principal de Badalona casi llena saltaron al escenario los músicos italianos que le acompañan en este tour europeo, Antonio Gramentieri a la guitarra, Matteo Monti a la batería, Denis Valentini al bajo y Francesco Valtieri al saxo y teclados, el grupo Don Antonio ejerció como perfecto complemento para las canciones de Alejandro Escovedo, disipando rápidamente las dudas que teníamos sobre su solvencia y disfrutando sobre el escenario tanto como nosotros desde el público.

Después de una introducción un tanto extraña y atmosférica a cargo de Don Antonio, la salida al escenario de Alejandro Escovedo fue como un huracán, arrancando con temas muy rockeros y llenos de fuerza, sin tiempo para charlas o presentaciones, así, cuando ya nos tenían ganados y entregados, llegaron los medios tiempos y los temas más lentos, que sirvieron también para presentar a los músicos y agradecer a gente como Chuck Prophet o Bruce Springsteen su apoyo, también hubo tiempo para dedicar un tema a David Bowie cargar contra Donald Trump durante el tema Sally was a cop y versionar a Leonard Cohen con A thousand kisses Deep y a Neil Young con el inmortal Like a hurricane, de entre sus temas destacaron Can’t make me run, las rockeras Horizontal y Castanets, Sensitive boys, Beauty of your smile, Down in the bowery, la preciosa Sister lost soul, Luna de miel y la festiva y springsteeniana Always a friend.

El sonido fue muy bueno y sólo hubo algún problema técnico cuando la Telecaster de Escovedo dejó de funcionar en medio de Sally was a cop. Público entregado, músicos visiblemente satisfechos y una velada para la historia de éste gran festival que tenemos cada año en Badalona, el Blues & ritmes. Deseando volver a verle.

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La nota amarga de la noche la tuvimos cuando a la salida del concierto nos enteramos de la muerte del pionero del Rock n’ Roll, Chuck Berry. Descanse en paz allá dónde vuele su espíritu.


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domingo, 26 de febrero de 2017

ROGER USART + JULIÁN MAESO. 23/02/17. APOLO 2

En la pasada edición del festival Azkena, el toledano Julián Maeso fue el encargado de abrir el fin de semana con su concierto matinal en la plaza de la Virgen Blanca. Desgraciadamente, la lluvia hizo acto de presencia y nos privó de su actuación tras poder tocar tan sólo algunas canciones. Pero ese poco tiempo sonó de maravilla, y ahora, en su visita a la sala pequeña de Apolo, era el momento de tomarnos nuestra particular revancha y, esta vez sí, disfrutar de un concierto entero de Julián.
Como telonero, un desconocido para mí Roger Usart, veterano cantante catalán de voz profunda (a mí personalmente me recordaba un poco a la de Johnny Cash) que me sorprendió notablemente. Únicamente acompañado por un guitarrista, se dedicó a desgranar los hermosos temas de sus dos discos, con el reciente Songs from a twisted neck a la cabeza. Y la verdad es que se hizo corta su actuación, en la que demostró ser un personaje interesante.
Julián sí venía con una banda completa que acompañó perfectamente al ex Sunday Drivers, en una noche que, como se preveía, demostró la valía de un músico con mayúsculas. Además de cantar, se encargó de la guitarra, y sobre todo los teclados, y junto a su grupo ofreció una combinación de bellos temas souleros junto a pelotazos de Rock'n'Roll que levantarían a un muerto. Before they leave, The road less travelled, I must have been dreaming o It can't be true sonaron esa noche, formando parte de un generoso set list. Y si esas canciones os gustan en estudio, en directo pueden llegar a ser espectaculares en algunos casos. Rock americano facturado desde dentro de nuestras fronteras, en las que también existe el talento, aunque sea más difícil que salga a la luz, ciertamente.
En definitiva, una espléndida noche que, a mí particularmente, me sirvió para desquitarme del fracaso de Vitoria. Y además, con una entrada aceptable, aunque en un principio no parecía que fuera a ser así. Y eso, la verdad es que a los que hacemos este blog nos gusta mucho, que los músicos de calidad que se lo trabajan obtengan un reconocimiento más que merecido.

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lunes, 13 de febrero de 2017

LIBROS: IMPOSIBLE VIVIR ASÍ





Hace poco más de un año nos hicimos eco en bcnenconcierto de una iniciativa que se ponía en marcha para rendir un homenaje a uno de los conciertos de Rock más importantes de la historia. Sobre el proyecto de Joserra Rodrigo, El último vals de Frías, ya escribimos el año pasado, tanto en la previa como en la crónica que hicimos sobre semejante  acontecimiento.

Una de las cosas que han ocurrido con todos los que asistimos al concierto fue un acercamiento que nos ha hecho sentir una cercanía y sensación de compañerismo insólitas en los tiempos que vivimos y que todavía perdura. Si me arrepiento de algo en aquel mágico fin de semana fue de no poder asistir al coloquio que se organizó sobre el concierto y la película. Uno de los ponentes que participó fue Miguel López, y allí nos enteramos de que tenía un libro a punto de publicar sobre El último vals de The Band. Han pasado unos meses y por fin lo podemos disfrutar.

Hace muchos años, siendo yo un adolescente que ya se sentía atraído por el mundo de la música en general y del Rock en particular, tuve la suerte de descubrir en una vieja televisión en blanco y negro una película que me cambió la vida. Eran los primeros tiempos de la televisión autonómica catalana y en el refugio de mi habitación y con la calidez de la noche disfruté de un espectáculo que me transformó por completo. A alguno de los invitados al concierto ya los conocía, pero no conocía a The Band. Desde esa noche se convirtieron en una de las bandas de mi vida. Miguel López  me ha hecho recordar esa primera visión en blanco y negro de la película de Scorsese y me ha aportado infinidad de datos sobre el concierto que desconocía. Su libro es una joya para cualquier amante de la música y para los amantes de The Band es desde ya referencia obligada.

A veces la vida te lleva a encuentros y descubrimientos que te forjan una sensibilidad y un criterio artístico muy marcado. La visión siendo un adolescente de la película me transformó para siempre; el encuentro con la hija de Levon Helm, Amy, después de un concierto en Badalona con su banda Ollabelle en el que pudimos hablar brevemente sobre su padre y mi admiración por la música de The Band, también; y poder conocer y relacionarme con otros enamorados de The band como Miguel López hacen que mi vínculo con la banda se convierta en algo muy íntimo.

Imposible vivir así. The last waltz ha visto la luz de la mano de la editorial Sílex y puedo decir después de su lectura que es un libro imprescindible en esta época dorada en cuanto a la publicación de libros de temática musical. El libro narra la historia y detalles del concierto y ofrece una visión en paralelo de lo que fue el concierto por un lado y la película por otro; lleno de anécdotas pormenorizadas que nos ayudan a rellenar los huecos que había dejado en nuestra memoria el montaje fragmentario y no lineal sobre el concierto que nos ofreció el maestro Martin Scorsese. Además el tono que utiliza Miguel López está lleno de pasión, huyendo del sesudo tratado sobre el tema que podría haber resultado  en otras manos.

A Miguel López ya lo conocía anteriormente, puesto que en 2004 publicó un gran libro sobre la vida y la obra de Van Morrison, llamado Viaje a Caledonia, publicado por la editorial Fundamentos. Un libro magnífico que publicó a medias con su hermana Isabel López.

Éste fin de semana tenemos la suerte de que se presenta el libro en Barcelona, en la tienda Disco 100, situada en la calle Escorial, nº 33,  a las 18:00 horas de la tarde, en un coloquio presentación dónde la música correrá a cargo del grupo The Bandits. Una ocasión única de disfrutar de un gran libro, buena música y la cercanía del autor. Todo un lujo que no nos perderemos en bcnenconcierto.




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domingo, 29 de enero de 2017

JETBONE. ROCKSOUND. 28/01/17

Apenas 24 horas después de la exhibición ofecida por Stolen Rhodes en Rocksound, teníamos cita en la misma sala con otra maravillosa velada rockera. Esta vez a cargo de Jetbone, jovencísima banda sueca que nos enamoró con su Rock'n'Roll festivo salpicado de toques Soul. Su segundo trabajo, Magical ride, es una verdadera gozada, pero plasmado en directo su poder queda aumentado y mejorado.
El alma de la banda son el guitarrista Alin Riabouchkin y el bajista Gustav Sjödin, ambos combinándose a las voces. Pero qué decir del imprescindible trabajo del teclista Tobias Bengtsson (que parece recién salido del instituto), o de los punteos del otro guitrarrista Sebastian Bisse Engberg (que acabó exhausto y bañado en sudor). Y no nos olvidemos tampoco de la poderosa pegada del batería Albin Linder. Todos juntos forman un grupo compacto y sólido que se deja la piel en cada nota, y que ofreció un soberbio concierto con sus temas irresistibles y coreables, como Everybody needs somebody to love, C'mon, Working hard for your money, Mixed emotions o el épico Woman. Guitarras dobladas, armonías Beatles y un piano omnipresente que nos hizo movernos de principio a fin. Y encima, un grupo que hace una versión del Feelin' alright de Traffic a mí personalmente me tiene ya ganado. Traffic, qué gran banda, ¿por qué nadie los reivindica nunca? Sí fueron reivindicados Joe Cocker y Leon Russell, a quienes dedicaron Space captain en otra gran versión de la que ambos se sentirían orgullosos.
Bises merecidamente pedidos y triunfo total para esta banda, poniendo la sala patas arriba.
Realmente no sé qué pasa en Suecia, pero es espectacular la cantidad de grupos interesantes que salen de allí. Ya estoy esperando el siguiente.

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