sábado, 8 de abril de 2017

MARTA DELMONT + WHITNEY ROSE. ROCKSOUND. 04/04/17

Una verdadera delicia el concierto de la canadiense Whitney Rose, quien apenas llegada a la treintena parece toda una veterana ofreciendo actuaciones como ésta, cargadas de Country de alta escuela. Bendecida con una prodigiosa voz, junto a su banda nos hizo más que felices y nos dejó deseando que no tarde mucho en volver.
Como telonera, la más joven aún Marta Delmont, cantante catalana que acaba de publicar su primer trabajo, Silver blaze, producido por Joana Serrat (otra mujer de gran talento). Con su bonita voz, su acústica y la compañía de un guitarrista con la eléctrica, Marta nos cautivó a todos con sus canciones, incluída Whitney, que la alabó en un par de ocasiones. Que tenga mucha suerte.
Lo de la estrella de la noche fue de escándalo, ya desde la inicial My first rodeo. Fantásticamente arropada por su banda (incluso con su batería contando algún chiste, sin demasiado éxito, la verdad) y desgranando temas de toda su discografía (dos discos y un reciente EP), más alguno nuevo. Lookin' back on Luckenbach, Arizona o Bring me down fueron de los destacados. Los temas ajenos elegidos, para caerse de espaldas, con mi amado Suspicious minds a la cabeza, en una bellísima versión; más el Tonight the bottle let me down, de Merle Haggard, y el que para mí fue el momentazo de la noche, un You don't own me, de Lesley Gore, en el que Whitney se dejó el alma, además de la garganta, en una emocionante interpretación que puso los pelos de punta. Simplemente sublime.
Joven, talentosa y tremendamente simpática. ¿Qué más se puede pedir? Pues que siga adelante con esta clásica música norteamericana. Porque sí, ella no inventará nada nuevo, pero lo que hace, lo hace realmente bien.
Como escuché a la salida de la sala...conciertazo.

Mr. Wolf





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sábado, 1 de abril de 2017

LEVI PARHAM. ROCKSOUND. 29/03/17

Procedente de Oklahoma, Levi Parham es la penúltima promesa (y quizá ya realidad) de la música de raíces americana. Tras varios trabajos sin apenas relevancia, es con These american Blues, publicado el año pasado, con el que ha conseguido llegar más lejos, y de paso, venir a visitarnos a los sufridos europeos. Y la verdad es que el disco no tiene desperdicio. Talento de sobras plasmado en unas excelentes composiciones que gustarán a todos los amantes de este tipo de música, que por estos lares somos bastantes.
En Rocksound se presentaba con su banda, y lo primero que llamó la atención fue la imagen de cada uno de ellos. Levi parecía un descendiente directo de Tom Joad, okie como él, y mítico protagonista de Las uvas de la ira, historia surgida de la magistral pluma de John Steinbeck. El batería Andrew Bones parecía salido de algún grupo Grunge, mientras que el bajista Jordan Hehl y el guitarrista Paul Benjaman lucían una imagen bastante inclasificable. El último era como una mezcla entre Heavy y Glam, pero eso sí, fue el músico más destacado de la noche. Sencillamente espectacular a las seis cuerdas.
Ciertamente, nada puede salir mal mientras suenen temas como los irresistibles I'm behind ya o Steal me; o como Gonna be a long day o el propio These american Blues, todos ellos de una calidad fuera de dudas. A Levi se le veía feliz y entregado ofreciendo su música, y la sensación que tuve es de que probablemente no tardará mucho en volver por aquí. Y creo que seremos unos cuantos en repetir.
Músico a seguir. Quien no lo conozca ya tarda en descubrir a esta penúltima promesa norteamericana.

Mr. Wolf


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domingo, 19 de marzo de 2017

ALEJANDRO ESCOVEDO. TEATRE PRINCIPAL DE BADALONA. 18/03/17





Tenía muchas ganas de ver en directo a Alejandro Escovedo, me gustan muchas de sus canciones y después de pasar por los graves problemas de salud que casi le llevan a la tumba, seguí el proceso de apoyo de sus amigos y compañeros para contribuir a pagar sus facturas médicas con emoción y simpatía. Después de su recuperación sus colaboraciones con gente de la talla de Bruce Springsteen, Chuck Prophet, Peter Buck o Scott McCaughey nos han dejado grandes canciones y grandes discos, su último trabajo es Burn something beautiful, un disco más que notable dónde las guitarras abrasan y las grandes canciones abundan.

Con la sala del teatro Principal de Badalona casi llena saltaron al escenario los músicos italianos que le acompañan en este tour europeo, Antonio Gramentieri a la guitarra, Matteo Monti a la batería, Denis Valentini al bajo y Francesco Valtieri al saxo y teclados, el grupo Don Antonio ejerció como perfecto complemento para las canciones de Alejandro Escovedo, disipando rápidamente las dudas que teníamos sobre su solvencia y disfrutando sobre el escenario tanto como nosotros desde el público.

Después de una introducción un tanto extraña y atmosférica a cargo de Don Antonio, la salida al escenario de Alejandro Escovedo fue como un huracán, arrancando con temas muy rockeros y llenos de fuerza, sin tiempo para charlas o presentaciones, así, cuando ya nos tenían ganados y entregados, llegaron los medios tiempos y los temas más lentos, que sirvieron también para presentar a los músicos y agradecer a gente como Chuck Prophet o Bruce Springsteen su apoyo, también hubo tiempo para dedicar un tema a David Bowie cargar contra Donald Trump durante el tema Sally was a cop y versionar a Leonard Cohen con A thousand kisses Deep y a Neil Young con el inmortal Like a hurricane, de entre sus temas destacaron Can’t make me run, las rockeras Horizontal y Castanets, Sensitive boys, Beauty of your smile, Down in the bowery, la preciosa Sister lost soul, Luna de miel y la festiva y springsteeniana Always a friend.

El sonido fue muy bueno y sólo hubo algún problema técnico cuando la Telecaster de Escovedo dejó de funcionar en medio de Sally was a cop. Público entregado, músicos visiblemente satisfechos y una velada para la historia de éste gran festival que tenemos cada año en Badalona, el Blues & ritmes. Deseando volver a verle.

Mr. Sheep






La nota amarga de la noche la tuvimos cuando a la salida del concierto nos enteramos de la muerte del pionero del Rock n’ Roll, Chuck Berry. Descanse en paz allá dónde vuele su espíritu.


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domingo, 26 de febrero de 2017

ROGER USART + JULIÁN MAESO. 23/02/17. APOLO 2

En la pasada edición del festival Azkena, el toledano Julián Maeso fue el encargado de abrir el fin de semana con su concierto matinal en la plaza de la Virgen Blanca. Desgraciadamente, la lluvia hizo acto de presencia y nos privó de su actuación tras poder tocar tan sólo algunas canciones. Pero ese poco tiempo sonó de maravilla, y ahora, en su visita a la sala pequeña de Apolo, era el momento de tomarnos nuestra particular revancha y, esta vez sí, disfrutar de un concierto entero de Julián.
Como telonero, un desconocido para mí Roger Usart, veterano cantante catalán de voz profunda (a mí personalmente me recordaba un poco a la de Johnny Cash) que me sorprendió notablemente. Únicamente acompañado por un guitarrista, se dedicó a desgranar los hermosos temas de sus dos discos, con el reciente Songs from a twisted neck a la cabeza. Y la verdad es que se hizo corta su actuación, en la que demostró ser un personaje interesante.
Julián sí venía con una banda completa que acompañó perfectamente al ex Sunday Drivers, en una noche que, como se preveía, demostró la valía de un músico con mayúsculas. Además de cantar, se encargó de la guitarra, y sobre todo los teclados, y junto a su grupo ofreció una combinación de bellos temas souleros junto a pelotazos de Rock'n'Roll que levantarían a un muerto. Before they leave, The road less travelled, I must have been dreaming o It can't be true sonaron esa noche, formando parte de un generoso set list. Y si esas canciones os gustan en estudio, en directo pueden llegar a ser espectaculares en algunos casos. Rock americano facturado desde dentro de nuestras fronteras, en las que también existe el talento, aunque sea más difícil que salga a la luz, ciertamente.
En definitiva, una espléndida noche que, a mí particularmente, me sirvió para desquitarme del fracaso de Vitoria. Y además, con una entrada aceptable, aunque en un principio no parecía que fuera a ser así. Y eso, la verdad es que a los que hacemos este blog nos gusta mucho, que los músicos de calidad que se lo trabajan obtengan un reconocimiento más que merecido.

Mr. Wolf


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lunes, 13 de febrero de 2017

LIBROS: IMPOSIBLE VIVIR ASÍ





Hace poco más de un año nos hicimos eco en bcnenconcierto de una iniciativa que se ponía en marcha para rendir un homenaje a uno de los conciertos de Rock más importantes de la historia. Sobre el proyecto de Joserra Rodrigo, El último vals de Frías, ya escribimos el año pasado, tanto en la previa como en la crónica que hicimos sobre semejante  acontecimiento.

Una de las cosas que han ocurrido con todos los que asistimos al concierto fue un acercamiento que nos ha hecho sentir una cercanía y sensación de compañerismo insólitas en los tiempos que vivimos y que todavía perdura. Si me arrepiento de algo en aquel mágico fin de semana fue de no poder asistir al coloquio que se organizó sobre el concierto y la película. Uno de los ponentes que participó fue Miguel López, y allí nos enteramos de que tenía un libro a punto de publicar sobre El último vals de The Band. Han pasado unos meses y por fin lo podemos disfrutar.

Hace muchos años, siendo yo un adolescente que ya se sentía atraído por el mundo de la música en general y del Rock en particular, tuve la suerte de descubrir en una vieja televisión en blanco y negro una película que me cambió la vida. Eran los primeros tiempos de la televisión autonómica catalana y en el refugio de mi habitación y con la calidez de la noche disfruté de un espectáculo que me transformó por completo. A alguno de los invitados al concierto ya los conocía, pero no conocía a The Band. Desde esa noche se convirtieron en una de las bandas de mi vida. Miguel López  me ha hecho recordar esa primera visión en blanco y negro de la película de Scorsese y me ha aportado infinidad de datos sobre el concierto que desconocía. Su libro es una joya para cualquier amante de la música y para los amantes de The Band es desde ya referencia obligada.

A veces la vida te lleva a encuentros y descubrimientos que te forjan una sensibilidad y un criterio artístico muy marcado. La visión siendo un adolescente de la película me transformó para siempre; el encuentro con la hija de Levon Helm, Amy, después de un concierto en Badalona con su banda Ollabelle en el que pudimos hablar brevemente sobre su padre y mi admiración por la música de The Band, también; y poder conocer y relacionarme con otros enamorados de The band como Miguel López hacen que mi vínculo con la banda se convierta en algo muy íntimo.

Imposible vivir así. The last waltz ha visto la luz de la mano de la editorial Sílex y puedo decir después de su lectura que es un libro imprescindible en esta época dorada en cuanto a la publicación de libros de temática musical. El libro narra la historia y detalles del concierto y ofrece una visión en paralelo de lo que fue el concierto por un lado y la película por otro; lleno de anécdotas pormenorizadas que nos ayudan a rellenar los huecos que había dejado en nuestra memoria el montaje fragmentario y no lineal sobre el concierto que nos ofreció el maestro Martin Scorsese. Además el tono que utiliza Miguel López está lleno de pasión, huyendo del sesudo tratado sobre el tema que podría haber resultado  en otras manos.

A Miguel López ya lo conocía anteriormente, puesto que en 2004 publicó un gran libro sobre la vida y la obra de Van Morrison, llamado Viaje a Caledonia, publicado por la editorial Fundamentos. Un libro magnífico que publicó a medias con su hermana Isabel López.

Éste fin de semana tenemos la suerte de que se presenta el libro en Barcelona, en la tienda Disco 100, situada en la calle Escorial, nº 33,  a las 18:00 horas de la tarde, en un coloquio presentación dónde la música correrá a cargo del grupo The Bandits. Una ocasión única de disfrutar de un gran libro, buena música y la cercanía del autor. Todo un lujo que no nos perderemos en bcnenconcierto.




Mr. Sheep

domingo, 29 de enero de 2017

JETBONE. ROCKSOUND. 28/01/17

Apenas 24 horas después de la exhibición ofecida por Stolen Rhodes en Rocksound, teníamos cita en la misma sala con otra maravillosa velada rockera. Esta vez a cargo de Jetbone, jovencísima banda sueca que nos enamoró con su Rock'n'Roll festivo salpicado de toques Soul. Su segundo trabajo, Magical ride, es una verdadera gozada, pero plasmado en directo su poder queda aumentado y mejorado.
El alma de la banda son el guitarrista Alin Riabouchkin y el bajista Gustav Sjödin, ambos combinándose a las voces. Pero qué decir del imprescindible trabajo del teclista Tobias Bengtsson (que parece recién salido del instituto), o de los punteos del otro guitrarrista Sebastian Bisse Engberg (que acabó exhausto y bañado en sudor). Y no nos olvidemos tampoco de la poderosa pegada del batería Albin Linder. Todos juntos forman un grupo compacto y sólido que se deja la piel en cada nota, y que ofreció un soberbio concierto con sus temas irresistibles y coreables, como Everybody needs somebody to love, C'mon, Working hard for your money, Mixed emotions o el épico Woman. Guitarras dobladas, armonías Beatles y un piano omnipresente que nos hizo movernos de principio a fin. Y encima, un grupo que hace una versión del Feelin' alright de Traffic a mí personalmente me tiene ya ganado. Traffic, qué gran banda, ¿por qué nadie los reivindica nunca? Sí fueron reivindicados Joe Cocker y Leon Russell, a quienes dedicaron Space captain en otra gran versión de la que ambos se sentirían orgullosos.
Bises merecidamente pedidos y triunfo total para esta banda, poniendo la sala patas arriba.
Realmente no sé qué pasa en Suecia, pero es espectacular la cantidad de grupos interesantes que salen de allí. Ya estoy esperando el siguiente.

Mr. Wolf

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sábado, 28 de enero de 2017

STOLEN RHODES. ROCKSOUND. 27/01/17

¿Otra banda de Rock clásico americano? Qué pesados somos, ¿no? Pues no. Stolen Rhodes es una SENSACIONAL banda de Rock clásico americano que demostró saber de música y ofrecer un directo sencillamente demoledor. Por ese oasis musical de Barcelona llamado Rocksound hemos visto pasar a decenas de grupos interesantes, y sin duda, los Rhodes ya ocupan por derecho propio un lugar entre los más destacados. Sabíamos de sus grandes canciones, plasmadas en sus trabajos Falling off the edge (2011) y su reciente Bend with the wind, y ahora sabemos también que es un grupo ideal para ver sobre un pequeño escenario, con sus propios temas y esas trepidantes versiones de temas ajenos que ofrecen.
Devil from above, Save me, Blue sky, la bella Makin' money o Preacherman (que supuso la primera incursión al saxo del cantante Matt Pillion) son estupendas canciones de aroma clásico. Y si se adorna el repertorio con versiones como el Good times bad times de Led Zeppelin la noche mejora. Y si se versiona brutalmente el Sympathy for the Devil de los Stones la locura se hace patente en primera fila. Y si el siguiente tema es Rosalita (come out tonight), uno de aquellos clásicos de la época dorada de Bruce Springsteen, en la que todo lo que salía de su pluma se convertía en una joya, el resultado es que todos acabamos rozando el cielo y deseando que la noche no acabe nunca. Y eso que el concierto tuvo una duración cercana a las dos horas, o sea que no nos podemos quejar.
Muy grande esta banda de Filadelfia, a la que ya estamos deseando volver a ver en su próxima visita. Porque estos vuelven, seguro.

Mr. Wolf

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sábado, 7 de enero de 2017

LO MEJOR (Y LO PEOR) DE 2016



Acaba el año y como es habitual, el equipo de BCNENCONCIERTO hace balance de lo mejor y lo peor del año. Aquí va nuestro análisis:

Desde la subjetividad que todo análisis musical supone, me atrevo a decir que para mi, lo mejor del 2016 ha sido la recuperación de nuestro festival favorito, el Azkena, que nos tenía enormemente preocupados según la deriva que llevaba. Parece que se ha vuelto a inyectar dinero y, sobretodo, respeto a los azkenitas. Simplemente con una política de comunicación más cuidadosa y transparente las sensaciones han cambiado. Si a eso le sumamos un cartel algo más digno del historial (sin llegar a las ediciones más exitosas) podemos decir que nos están volviendo a ganar para la causa. A ver cómo se desenvuelve el del 2017, que de momento apunta bien.
Si nos vamos a lo concreto, mi concierto favorito de este 2016 ha sido el que realizó Robert Plant en el Cruïlla. Bien es cierto que todo lo que huele a Led Zeppelin me tiene ganado de antemano pero hay que decir que me sorprendió para bien el set que se marcó mi querido Rob. Excelentes canciones de su dilatada carrera en solitario y alguna perla del muestrario zeppeliano (que me hicieron soltar la lagrimilla) configuraron el momento top del 2016 para este que escribe.
Hay que decir no obstante lo que todos conocemos: un año nefasto por la muerte de algunos  nuestros ídolos. Y con la sensación de que en años venideros no va a mejorar la cosa. Si amigos...el rock envejece. De todos ellos el que más me ha dolido sin duda ha sido mi amado Bowie, ese en el que me gustaría reencarnarme si eso existe. Por suerte nos dejó un último disco a la altura de su leyenda. Sorprendiendo, y para bien,  hasta el último aliento.
Como concierto decepcionante el que depararon unos hasta ese momento imparables Vetusta Morla, en el Cruïlla. Lastrados por un sonido infame y por la poca química con el público. En las antípodas del que realizaron un año antes en el Sant Jordi Club, perfecto y sublime.
Y hasta aquí mi análisis. A ver este 2017 que nos depara.

Mr.Bull.    


Un año lleno de contrapuntos en lo que a la música en vivo se refiere, la sangría de talentos musicales ha sido muy dolorosa, así Bowie, Prince, Leonard Cohen, Glenn Frey, Emerson, Lake, Sharon Jones y tantos otros nos hacen palpable una realidad dolorosa que hay que afrontar, no hay un relevo generacional en el mundo del Rock a la altura de éstas leyendas y además la situación de la industria discográfica y el monopolio sobre las grandes giras trae unos negros nubarrones hacia el formato de los grandes espectáculos. Los abusivos precios de los grandes conciertos no hacen más que alejar a los más jóvenes de una cultura que envejece al ritmo de sus veteranos seguidores.
Pero no todo van a ser malas noticias, los formatos reducidos para los directos van tomando cada vez más protagonismo y acercan así la música en vivo a todo tipo de público y de bolsillos. Así hay que celebrar que cada vez más bares y pequeños locales apuesten por los directos. En este cómodo y cercano formato he disfrutado mucho con gente como PelogrueSoul, De la Carmela o el gran Jose Luis Lozano. En lo que se refiere a los directos nacionales sigue creciendo un cáncer que tapona el acceso de las bandas o artistas con material propio a los escenarios; las, en general, mal llamadas bandas tributo, que copan escenarios y hasta festivales y son un sucedáneo, un “quiero y no puedo” que ha dejado de ser una simpática muestra de respeto hacia el artista copiado. Por supuesto no todas las bandas tributo son iguales y grupos como los burgaleses Zimmerband ofrecen otra visión y sobretodo originalidad hacia su referente, pero son honrosas excepciones.
El mejor momento musicalmente del año para mí fue esa maravillosa anomalía, ese milagro musical que supuso El último vals en Frías. Dos días mágicos llenos de buena música, respeto para unos referentes musicales, descubrimientos de grandes talentos y cercanía, buen rollo y camaradería entre todos los presentes. No todo está perdido cuando gente como Joserra Rodrigo se involucra para llevar a cabo una maravilla semejante. Ojalá el enorme talento de bandas como Frank, The Fakeband, y sobretodo Bantastic Fand vaya recibiendo el reconocimiento que merece y puedan darse a conocer al gran público.

Los mejores directos que he disfrutado éste año han sido los de los Pixies, Radio Birdman, The Who, Alabama Shakes, Robert Plant, Chris Robinson Brotherhood, Greg Dulli y el excelente retorno de 091.
Entre mis grandes decepciones en directo estarían el triste concierto de Danzig en el Azkena, el excelente concierto que estropeó el muy poco respetuoso público de Damien Rice y la sensación de que hay artistas a los que es prácticamente impensable ver fuera del limitado contexto de los festivales, como a PJ Harvey. Por último constatar tristemente que ha pasado otro año y sigo sin haber visto en directo a Tom Petty.

Mr. Sheep.

Poco más a añadir, y encima negativo. ¿Cuántas giras por España han pasado de largo de Barcelona este año? Unas cuantas: Long Ryders, Brother Hawk y un largo etcétera. Hemos creado una ciudad para ricos dedicada al culto al guiri y hemos perdido muchas cosas por el camino que no tienen visos de recuperarse. Una lástima.
Lo mejor del año vivido en directo, en mi opinión, han sido los conciertos de The Steepwater Band, Wilko Johnson, Hellsingland Underground, Robert Plant y The Who.
A ver como se porta el 2017.

Mr. Wolf

lunes, 26 de diciembre de 2016

GIRLSCHOOL + SAXON. RAZZMATAZZ. 18/12/16

Los míticos Saxon de vuelta en Barcelona. Además, desempolvando su águila de luces. Además, formando triple cartel junto a los barceloneses 77 y otra banda clásica de principios de los 80 como Girlschool. A priori, podía ser una gran noche.
Y bien, la gran noche no empezó demasiado afortunada para un servidor, que se comió dos monumentales colapsos de tráfico (sí, dos) que le impidieron ver la actuación de 77 y sólo pudo presenciar la recta final de las británicas. Recta final que finalizó con esa potente Emergency y que dejó al público contento y a punto para el grupo principal de la noche.
Saxon es una banda que lo ha vivido todo durante su longeva carrera, y como muestra sus pasos por Barcelona. Éxito tremendo en la época dorada de la New wave of british Heavy Metal, siendo uno de los grupos de cabecera junto a Maiden y compañía. De esa época los recuerdo tocando en recintos grandes como el Palau d'esports. Años más tarde llegarían momentos más bajos a nivel de popularidad y el tocar en salas pequeñas como Mephisto. Ahora se encuentran a medio camino, tocando en todo un Razzmatazz, con muy buena entrada, por cierto. Que siga así.
Para empezar, el tema que da título a su último disco, Battering ram, aunque pronto llegaría el primer clásico, Heavy Metal thunder. Biff Byford espléndido de voz, luciendo una casaca que no se quitó en toda la noche y con la que se tuvo que cocer vivo. Eso sí, un tipo imponente y carismático sobre el escenario. Bonito montaje escénico, con el humo y las luces, sobre todo a partir de The eagle has landed y la caída del telón, que permitió ver a la famosa águila de luces ya hasta el final. Y más clásicos: Never surrender, Power and the glory, Strong arm of the law, 747 (Strangers in the night) o Denim and leather. Y versiones, como ese Ride like the wind de Christopher Cross al que convirtieron en un tema propio en su día, o ese homenaje a su amigo Lemmy con Ace of spades. Y qué mejor final que un Princess of the night que nos mandó a todos para casa con un gran sabor de boca tras un concierto generoso en tiempo (prácticamente dos horas) de unos veteranos que siguen rockeando como el primer día. Y que sea así por muchos años.



Mr. Wolf

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domingo, 27 de noviembre de 2016

CACHEMIRA + WEDGE + MOS GENERATOR. BÓVEDA. 19/11/16



Noche de rock low cost en Barcelona. 3 bandas poco conocidas con el patrón en común de tener influencias rockanrolleras fácilmente reconocibles en los 3 casos. También el tener que tocar todas ante el escaso público concentrado en la sala Bóveda en lo que puede considerarse un pinchazo en toda regla. ¿Falta de promoción? No lo sabemos, pero un minifestival en sábado por 16€ no se ve todos los días. Al final, una lástima tratándose de lo que a priori parecía una buena oportunidad de pasar un buen rato por poco dinero.
En el caso de los primeros en tocar, los barceloneses Cachemira, todo el repertorio giró, incluso en la estética, en torno a la psicodelia setentera, toques Hendrix y largos desarrollos guitarreros. Virtuosos con sus intrumentos -no tanto en lo vocal- ofrecieron un concierto denso, demasiado para mi gusto, sin grandes estribillos a los que agarrarse y con la guitarra omnipresente. Esperemos que consigan su público, aunque me temo que les va a costar más allá de sus colegas presentes en la sala.
Los segundos en aparecer fueron los alemanes Wedge, con el curioso y voluntarioso Kiryk a la cabeza, desplegando su rock acelerado mezcla de guitarrazos potentes y teclados y, esta vez sí, coreables estribillos. Presentaron el disco homónimo y, al menos a mí, me pareció la banda más original de las tres, la menos predecible, incluso en estética. '61 SG, Push Air o el resto del set me parecieron buenas canciones, bien defendidas por su correoso cantante. Con ganas de verlos si vuelven.
Y por último, los que se suponen eran los cabezas de cartel, o por lo menos los que tenían más kilómetros a cuestas. Unos Mos Generator con más de media docena de discos en su haber desde el año 2000, y presentando también nuevo material (Abyssinia, 2016). Hardrock, lindando con el heavy, más oscuros que los anteriores, y basándolo todo en el poderío de su intimidante frontman Tony Reed. Vozarrón y contundencia, pero, sinceramente, ninguna canción a recordar especialmente. Y pose y riffs más que vistos. Al final, las melodías son lo que importa. Sorprendente que hicieran...¡2 bises! a petición de algunos de los que allí estábamos.


Posiblemente la más coreable del repertorio

Y bien, esto también es rockandroll: tocar ante 4 gatos y hacerlo con dignidad. Por amor a la música incluso cuando el público, o su ausencia, no ayuda.  Las tres bandas así lo hicieron. Posiblemente ninguna alcance el mainstream pero...¿y lo bien que parecieron pasárselo ellos en el escenario? Un buen ejemplo el sábado pasado en Bóveda.

Mr.Bull


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JODIE CASH FINGERS. RAZZMATAZZ 3. 25/11/16

Hace poco aparecía por este blog la norteamericana Nikki Hill. También en más de una ocasión ha sido protagonista la irlandesa Imelda May. Y ahora, alguien de estas tierras es quien nos ocupa: Jodie Cash Fingers y la presentación en Barcelona de su flamante Rollin' swingin'. No pretendo compararlas, pero sí me parece evidente que existen diversos puntos en común, en su música o en sus influencias.
Como no podía ser de otra manera siendo hija de músicos, Jodie lleva el Rock'n'Roll en sus venas. Sus padres, Chele y Estrella, fueron miembros de Bombarderos, banda a la que recuerdo teloneando a ZZ Top, por ejemplo. Y Chele fue quien inició la noche presentando el concierto, aunque más que como un concierto podríamos calificarlo como una fiesta, ya que por el escenario llegaron a pasar hasta doce músicos, entre ellos el simpatiquísimo Olaf Pla, de Olaf Y Los Bidones, o Ricky Araiza y Richard Da Silva, de los Damned Hellbillies, que se lucieron en un rotundo momento Bluegrass. También los padres de la joven cantante tuvieron su cuota de protagonismo.
Temas como el propio Rollin' swingin', el irresistible Don't let me go, el tranquilo I'm waitin' o Sunday mornin' dan forma a un espléndido disco. Pero es en directo donde cobran vida y demuestran que estamos ante una cantante de voz y talento indiscutibles, arropada por una banda en la que destacan el guitarrista Spelt Seed Tony o el veterano batería Moisés Sorolla, miembro fundador de Los Rebeldes. Actitud, ganas y entusiasmo no faltaron al tocar en casa y frente a su gente, en lo que resultó ser un triunfo rotundo. Y con espacio para todo, como ese La ranchera de mi madre, que por el título ya veis por donde van los tiros.¿Y el bis? Espectacular, con su preciosa relectura de un tema ya bello de por sí, como es el Against the wind de Bob Seger (¡¡lo que daría por poder ver a este hombre en directo!!), y un brutal Rocker de AC/DC para dejarnos a todos tirados por el suelo. Fantástico.
Gran concierto y gran debut discográfico de una cantante y un grupo a los que les deseamos lo mejor. Y como soñar es gratis, podemos pensar que si una cantante surgida de Irlanda como Imelda May ha conseguido triunfar con una música tan americana...¿Por qué no puede hacerlo Jodie? El tiempo lo dirá.

Mr. Wolf

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sábado, 26 de noviembre de 2016

PIXIES. SANT JORDI CLUB. 20/11/16









Han pasado ya varios días desde el concierto de los Pixies en el Sant Jordi club, he tenido tiempo para escribir esta crónica, pero no quería que la euforia que conlleva la inmediatez me alejara de la objetividad necesaria para enjuiciar su directo. Después de darle muchas vueltas no puedo escribir otra cosa que la crónica de un directo que me reconcilia con ellos y con su inmenso legado, porque creo que están ofreciendo la mejor versión que pueden ofrecer de sus temas en vivo hoy en día y porque fue un concierto mucho más disfrutable que los ofrecidos en festivales desde su retorno. Puede que el recinto ayudara, que el público fuera muy  fan, pero se consiguió una comunión entre los que estaban arriba y abajo del escenario que pocas veces consiguen bandas tan Punk rockeras después de tantos años.


La primera vez que vi a los Pixies fue el día de antes de mi examen de selectividad, el 15 de Septiembre de 1990, yo era muy fan de sus primeros discos, y puede que un alto grado de excitación previo a un examen tan importante influyera, pero ese es uno de los conciertos de mi vida. La euforia de la juventud unida a una banda en su mejor momento y la necesidad de liberar tensión me hicieron disfrutar como nunca, lo disfruté casi en primera fila a escasos metros de Kim Deal, hipnotizado por sus líneas de bajo y temiendo que la cabeza de Black Francis estallara en cualquier momento al verle berrear y ponerse rojo.
Han pasado 26 años desde ese concierto y evidentemente el grado de furia y tensión en escena es otro, la banda ha perdido por el camino a Kim Deal y Joey Santiago acaba de salir de una clínica para tratar sus problemas con las drogas, pero los temas clásicos son eternos, el nuevo disco, Head carrier,  está bastante bien, mucho mejor que el decepcionante Indie Cindy, y elaboran un directo en el que se equilibran muy bien los temas más cañeros, con medios tiempos y con guiños a los fans más fieles. Poco más de hora y media de un concierto en el que se les vió disfrutar y hubo tiempo para que todos lucieran, también Paz Lechantin, comedida pero muy correcta y con una voz muy adecuada para interpretar golosinas como Into the White o All I think about now del nuevo disco. David Lovering cantó con esa voz de crooner que tiene, una simpática La la love you y la descarga en temas como Isla de Encanta, Caribou o tame provocó pogos como los de épocas pasadas.
Puede que la excitación y la histeria de sus primeros años hayan quedado atrás, pero por primera vez en muchos años me atrevería a decir que se les avecinan unos buenos años por delante.
Un set list muy equilibrado, un muy buen sonido y una simpatía nada habitual me hizo darme cuenta de lo afortunado que soy de poder seguir disfrutando en pleno 2016 de una banda grande de verdad. 
Larga vida a los Pixies.
Mr. Sheep

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jueves, 17 de noviembre de 2016

NIKKI HILL. APOLO 2. 15/11/16

Un par de años atrás ya os hablamos del concierto de Nikki Hill en Apolo 2. Hoy repetimos, con el mismo lugar y sensaciones parecidas a aquella anterior vez. Una noche sensacional, con una cantante espectacular en todo: voz, actitud y entrega. Además, con una banda renovada que sonó de maravilla. En esta ocasión era la gira de presentación de su segundo trabajo discográfico, Heavy hearts, hard fists, que sonó casi en su totalidad, junto a algunos temas de su primerizo Here's Nikki Hill y el añadido de algunas versiones, como ahora comentaremos.
Y es que el concierto fue una maravilla, con una banda lanzándose en tromba ya desde su inicio, con (Let me tell you bout) LUV, Ask yourself y un Struttin stoniano y espectacular, con unas guitarras endiabladas que se nos clavaron en el cerebro, a cargo de Matt Hill (marido de Nikki) y el reciente fichaje, el zurdo Robert Nesbit. Luego una bajada de revoluciones con un precioso recuerdo a mi adorado Johnny Thunders y su You can't put your arms around a memory, en una versión realmente sentida. Pero la calma no duró demasiado, con I've got a man, And I wonder o Right on the brink, además de un Sweet little rock and roller que volvió loca a la audiencia, ya bastante entregada desde el principio. Y de fin de fiesta, pues otro clasicazo, Keep a knockin', para dejarnos derrengados ante tamaña exhibición. Nikki es un auténtico torbellino en escena, sin parar de moverse en ningún momento, y siempre con una sonrisa en su rostro, pasándolo bien. Además, se acompaña de un grupo que no le va a la zaga y que suena compacto como una roca.
Un gran concierto de Rock'n'Roll, algo más generoso de minutaje que el de hace dos años, y que, sin duda, se contará entre las mejores noches rockeras de este año que se acaba en Barcelona.

Mr. Wolf

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martes, 1 de noviembre de 2016

KING OF THE NORTH. ROCKSOUND. 31/10/16

En una noche especial, la ya consolidada por estos lares noche de Halloween, aterrizaban en Barcelona los australianos King Of The North, dispuestos a descargar sus riffs claramente Stoner aunque con otras influencias evidentes, como podrían ser Led Zeppelin, por ejemplo. Buenas referencias y un precio más que asequible (10 euros, todo un lujo hoy en día) nos hacían decidir por acudir a Rocksound, pese a que en Apolo actuaba Meschiya Lake. Una pena, pero otra vez será, Meschiya.
King Of The North forman parte de esos grupos tan en boga últimamente que prescinden de bajista, siendo sus componentes Andrew Higgs a la voz y guitarra, y el espectacular Steve Tyssen, reciente fichaje a la batería. Eso sí, la ausencia de bajo se ve compensada con la multitud de efectos producidos desde la pedalera de Andrew.
Con un bonito telón de fondo y tras una cachonda introducción, que mezclaba el Back in black de AC/DC con el Stayin' alive de Bee Gees (ya veis que todo queda en Australia), daba inicio la descarga. Los fans de Kyuss felices, aunque ya hemos dicho que no todo se reduce al sonido Stoner. Sonaron potentes, intensos e hipnóticos. Un zarpazo tras otro: Rise, Surrender, Get out of your world, The mountain, Down to the Devil o ese fantástico Manic depression de Jimi Hendrix (al que Andrew lucía con orgullo en su camiseta). Como colofón, un Just wanna Rock'n'Roll con un sonido que recordaba más a AC/DC que al de las bandas del desierto americanas.
No habrán inventado nada nuevo, pero a todos nos pareció un buen concierto. No había más que ver, una vez finalizada la actuación, el trabajo que tenían en el puesto de merchandising, y eso que la sala estaba a menos de la mitad de su aforo.
Sin lugar a dudas, una buena manera de pasar la noche de Halloween.

Mr. Wolf

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miércoles, 12 de octubre de 2016

CALELLA ROCKFEST 2016. FÀBRICA LLOBET (CALELLA). 07,08/10/16

Y llegamos ya a la cuarta edición del Calella Rockfest. Como en las anteriores, bandas nacionales, extranjeras poco conocidas y figuras de prestigio. Un 10 para los responsables del festival.

Viernes 7. Este año empezó con The Electric Alley, un grupo de gaditanos que después de darse la paliza de 1200 Kms., nos ganaron a todos con su Hard Rock setentero de potentes guitarras. Grupo a seguir, sin ninguna duda.
Los siguientes en aparecer sobre las tablas fueron los norteamericanos Stonerider. Se hablan maravillas de su último trabajo, Hologram, pero a mí personalmente me aburrieron un poco con sus largas canciones, claramente deudoras de nombres como Pink Floyd o Genesis (de la época anterior a que Phil Collins los convirtiera en una mediocridad comercial, claro). Voz peculiar la de Matthew Tanner y poco más. Ahora toca esperar a ver como continúa su carrera.



Era el turno de Joe Lynn Turner y su banda de acompañamiento, los suecos Dynazty. Concierto parecido (si no idéntico) al que ofreció un año y medio atrás en Razzmatazz 2, con una batería de clásicos de Rainbow, Yngwie Malmsteen y Deep Purple, algunos de los grupos que contaron con su garganta en el pasado. Como dijimos la otra vez, un repertorio de cero riesgo, incluso extraño en alguna de sus elecciones, pero claramente disfrutable. Canciones como Death alley driver, I surrender, Spotlight kid o Highway star siempre es un placer vivirlas en directo. También hubo homenaje para el gran Ronnie James Dio con Man on the silver mountain y Long live Rock'n'Roll; y para terminar, Burn y Smoke on the water, con la ayuda del cantante de Dynazty, Nils Molin, que con su juventud sufrió menos que Turner en la primera, pese a que éste se encuentra muy bien de voz, hay que reconocerlo. El público acabó satisfecho, siendo el momento de los muchos seguidores de la saga Purple habidos en la Fàbrica Llobet.



El primer día del festival se cerraba con unos clásicos de nuestros escenarios. Con Backyard Babies yo siempre recuerdo aquel lejano concierto del 98 en la sala Mephisto, en el que directamente me hicieron caer de culo con una descarga adrenalínica para la historia. Los que estuvisteis allí supongo que estaréis de acuerdo conmigo. Era la presentación del que muchos consideramos su mejor trabajo, Total 13, y en aquel momento estaban para comerse el mundo. Después de aquello, habría una bajada de revoluciones, tanto en disco como en concierto, pero buen nivel siempre lo han mantenido. Dregen sigue siendo Dregen, aunque últimamente vaya siempre con la cabeza tapada (¿para disimular su alopecia, quizá?), y su batería Peder Carlsson sigue siendo espectacular. Y claro, temas como Made me madman, Brand new hate, Highlights o Look at you reviven a un muerto. Fin de fiesta Punk para la primera jornada.



Sábado 8. El encargado de arrancar el segundo día era el británico Ben Poole con su Blues Rock para todos los públicos, algo falto de fuerza en mi opinión, y además con una voz que no acompaña demasiado. Pero cuando se arranca con la guitarra todo cambia por completo. Su versión de Have you ever loved a woman de Freddie King se convirtió por derecho propio en uno de los momentazos del festival. Un chico simpático, además.
El siguiente turno era para Imperial Jade, una jovencísima banda local que también apuesta por el Rock setentero. En su actuación pudimos apreciar influencias de grupos como los Doors o, sobre todo, Led Zeppelin, de los que incluyeron un medley. Les deseamos la mejor de las suertes.
A continuación, un verdadero cruce de cables para quien esto escribe. Desde niño, Ten Years After ha sido una de las bandas de mi vida, y su desaparecido líder Alvin Lee uno de mis mayores héroes personales. Los pude ver en su día con la formación clásica en aquellos dos conciertos en Zeleste, y el recuerdo para mí es imborrable. De aquella formación sólo se mantienen en ella el batería Ric Lee y el teclista Chick Churchill, ya que el bajista Leo Lyons abandonó la nave un tiempo atrás. Y bien, nunca he concebido unos Ten Years After sin Alvin, pero sí es cierto que él no puso objeciones a que siguieran con otro cantante y guitarrista, según tengo entendido. Antes ocupó su puesto Joe Gooch, y ahora el encargado de calzarse sus zapatos es nada menos que Marcus Bonfanti, un músico de lo más interesante al que pudimos ver en Barcelona hace un tiempo. Para el bajo, un ilustre, el zurdo Colin Hodgkinson, al que los veteranos recordamos de su paso por Whitesnake (época Slide it in, ahí es nada).


Era momento de dejar los prejuicios a un lado, y la verdad es que desde el inicio el señor Bonfanti se encargó de borrármelos de un plumazo. Su entrega, su poderosa voz y su saber hacer con la guitarra le convirtieron en uno de los músicos destacados del festival. También el momento solo de Hodgkinson fue impagable. Y claro, el repertorio para llevarnos al cielo: Hear me calling, 50000 miles beneath my brain, Love like a man, Good morning little school girl, ese mítico I'm going home o el Choo choo mama final. Una gran actuación, en la que únicamente eché de menos alguna palabra de recuerdo para Alvin. Creo que después de habernos regalado todas estas maravillosas canciones era de justicia mencionarlo, como por ejemplo hacen siempre Thin Lizzy con Phil Lynott. En fin...
Michael Monroe era el encargado de cerrar el festival, y como todos sabíamos de antemano, fue también la actuación más destacada. En mi opinión ya se le puede considerar uno de los grandes frontmen de la historia, capaz de mirar de tú a tú a monstruos sagrados como Mick Jagger o Iggy Pop. ¿Exagero? Quien no esté de acuerdo posiblemente sea porque no ha visto nunca sobre un escenario al finlandés. El despliegue físico, la entrega y las ganas son innegociables para este hombre, que además desde hace unos años ha juntado una banda que es una auténtica apisonadora en directo. A eso se le debe añadir su estado de gracia compositivo, traducido en una mágica trilogía grabada en el último lustro. Porque Trick of the wrist, Ballad of the lower East side o Under the northern lights se encuentran a la altura de Malibu beach nightmare, Motorvatin' o Hammersmith palais, clásicos de Hanoi Rocks o Demolition 23. Y qué decir de ese Up around the bend, casi más suyo que de la Creedence. O de Dead, jail or Rock'n'Roll llevando la locura al público. O de ese caótico final, con el recuerdo a Johnny Thunders y los Stooges que fueron I wanna be loved y I feel alright. Sin palabras. Un final extraordinario para el festival.



No nos cansaremos de decirlo: mucho mérito el de la gente que organiza este evento. Como única queja, hablaría del juego de luces, que en muchas ocasiones molestan al público. Una pequeña objeción entre todas las cosas bien hechas, destacando una puntualidad británica, un buen sonido... y unos excelentes bocadillos.
Long live Calella Rockfest!!!


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