Una vez más, el veterano Elliott Murphy de paso por estas tierras para ofrecer uno de sus intensos conciertos. Porque, si bien su carrera discográfica es impecable, es en directo donde este hombre da lo mejor de sí mismo. En esta ocasión, con la misma formación respaldándole que en su visita de dos años atrás: su mano derecha, el brillante guitarrista Olivier Durand, junto a Alan Fatras y LaurentPardo a la base rítmica. En directo no hay sorpresas. Todos sabemos lo que vamos a ver: épica, entrega, intensidad, crescendos marca de la casa y unas canciones que forman parte de la vida de muchos de los que abarrotábamos Bikini. Desde el inicio con Big sky, todo fue una fiesta que ya hemos vivido otras veces pero que queremos seguir viviendo. En una delicia de concierto, poco a poco fueron cayendo temas como You don't need to be more than yourself; el festivo Rain, rain, rain; un potentísimo Take your love away; You never know what you're in for; Rock'n'Roll'n'Rock'n'Roll; Everything I do, que cantara en su día con Springsteen, y el final con Diamonds by the yard. En el bis, y tras Come on Louann, el momento de la noche, con la banda desenchufada tocando el Rockin' in the free world de Neil Young y un emocionante Rockballad. ¿Fin de concierto? Pues no. Después, a enchufarse otra vez y a atender peticiones del público, para acabar, esta vez sí, con A little push y Green river. Más de 2 horas de buen Rock'n'Roll, a cargo de un músico accesible que luego se dedicó a firmar discos, libros y entradas. Perfecto.
The Brew es una banda británica de la que todo el mundo habla, que por un lado levanta pasiones y es comparada con nombres míticos, en una onda Blues y Hard Rock. Por otro lado, muchos la consideran un producto prefabricado con poca cosa para ofrecer. Formada por los jóvenes Jason Barwick como guitarrista y cantante, y Kurtis Smith como batería; más el padre de éste último, Tim Smith, al bajo. En Bcnenconcierto teníamos curiosidad por ver su, según dicen, explosivo directo. Y ahí estuvimos. Tras la correcta actuación de Blues Rock (y alguna baladita que estuvo de más) de los locales DeltaPower Trio, la sala, con buena entrada pero sin reventar, ya estaba a punto para el grupo principal. Con el inicio del concierto, primer momento de originalidad, como fue la aparición del batería con la camiseta del Barça. Bueno, se lo perdonamos, al fin y al cabo nombres más importantes también lo hacen. Pero lo que vino a partir de ahí, pues...que queréis que os diga. Una banda que no me pareció absolutamente nada. Reputación de tener un directo matador. Será si por eso se entiende pasarse una hora y media viendo a su guitarra-estrella dando saltitos, o a su bajista con un comportamiento supuestamente gracioso, o a alargar canciones hasta el infinito sin motivo. Comparaciones de Jason Barwick con Hendrix y otros monstruos sagrados. ¡Por favor! No diré que el chaval toque mal, pero esas comparaciones son de risa. Lo mismo que la de Kurtis Smith con John Bonham. Momentazo: tocar la Les Paul con un arco de violín. Mmmmm, esto me recuerda a alguien. Por no hablar del pesadísimo solo de batería (¡cerca de los 10 minutos!) del último tema antes del bis. Entre las jóvenes primeras filas, caras de auténtico éxtasis, como si estuvieran viendo a la banda de su vida. Ok, muy respetable, pero mi opinión ya véis que no es la misma. ¿Todo negativo? No. También tienen buenas canciones, y Every gig has a neighbour es una prueba de ello. También tengo la sensación de que creen en lo que hacen; y al fin y al cabo, mejor que tenga éxito una banda que se pueda catalogar como rockera que no engendros como Justin Bieber, ¿no? Una última cosa. Ya lo hemos comentado alguna vez, pero es que es de libro. ¡Qué frío hace en las primeras filas de Bikini! Que el aire esté enfocado al escenario es totalmente lógico, pero que el público salga congelado de la sala no me parece muy normal. Para redondear la noche.
Marzo. Al invierno le quedan ya sus últimos momentos, y desde aquí los aprovecharemos hablando de lo que más nos gusta: Rock'n'Roll. Los británicos The Brew y nuestro querido Elliott Murphy en su enésima visita serán algunos de los nombres que aparecerán por aquí este mes. Que no pare la música.
Últimamente están apareciendo una serie de bandas realmente interesantes que se dedican a tocar Rock americano de raíces, sureño, o como se las quiera etiquetar. Y además, estamos teniendo la fortuna de verlos en nuestros escenarios. Zach Williams & The Reformation, Hogjaw o The Delta Saints son buenos ejemplos de ello, y desde este blog os hemos hablado de sus conciertos (por cierto, no os perdáis a estos tres grupos en sus cercanas giras). The Vegabonds se unen ahora a esta lista tras una noche que nos dejaron para el recuerdo. Seis músicos en escena, brindándonos guitarras dobladas, slide, coros de otra galaxia y una música adictiva, contenida en sus dos discos hasta la fecha: Dear revolution (2010) y Southern sons (2011). Todo eso tuvimos en Rocksound, con temas como el impagable Pick me up Mary, su acertadísimo nuevo single Georgia free, Carnival man, Resolution, The wanderer o Ballad of the mover and shakers; más versiones pletóricas (¡cómo sonó el Gimme shelter stoniano!). Pese a ser un grupo en el que nadie luce más que los demás, sí que en directo las miradas recaen principalmente sobre su cantante Daniel Allen, parapetado en todo momento tras sus gafas de sol y sin usar apenas el pie de micro, y sobre el cerebro en la sombra, el guitarrista Alex Cannon, brillante. Pero todos estuvieron a la altura: el otro guitarra RichardForehand, el teclista Jamie Hallen, el batería Bryan Harris y el bajista, el enorme Paul Bruens. La verdad es que deseamos que sigan saliendo este tipo de bandas y que vayan viniendo por aquí. Será un placer acercarse a verlas.
Si os gustan bandas como Mötley Crüe o Buckcherry, claras representantes del Hard Rock angelino, podéis echarle un vistazo a The Last Vegas, grupo que, pese a ser de Chicago, se puede incluir en el citado estilo, tanto por imagen como por música. En esta ocasión, y dentro del marco de una extensa gira española, volvimos a tenerlos nuevamente en nuestra ciudad. Para abrir boca, el trío barcelonés The Lizards, con dos chicas al frente (antes eran tres), y que a lo largo de 45 minutos largos nos ofrecieron su interesante Punk Rock, que en ocasiones me recordaba a los Killer Barbies, y que con temas propios como Ghidorah y una correcta versión del Love me like a reptile de Motörhead, se metieron al público en el bolsillo. Además, hay que resaltar el buen gusto de su cantante y guitarrista Carla al lucir una camiseta de Dogs D'Amour. Lástima que se quedaran con las ganas de hacer un bis. The Last Vegas. Intensidad, potencia, melodías y coros irresistibles ante una sala a rebosar y con ganas de corear todos estos temas de una banda realmente joven y con futuro. Desde el inicio con Whatever gets you off y Raw dog, una hora y cuarto a piñón. Y la gente, loca con Good deal for bad time, Bad decisions, I'm bad, It's just the devil in you o, atención, el I wanna be wherethe boys are de mis adoradas Runaways (por si no lo sabéis, AMO a Joan Jett). Buena entrega del grupo, buen trabajo del vocalista Chad Cherry, y curiosidades como ver a su bajista Danny Smash intimidando con su bajo a un chico de la primera fila para, acto seguido, entregarle su púa. Buenos tipos. Buena banda.
Febrero. El mes más corto del año no tiene que ser necesariamente el menos rockero. Y no lo será. Pese al frío con el que ha empezado, desde aquí estamos seguros de que será bastante caldeado en lo que a conciertos se refiere. Como prueba la descarga que nos espera de los americanos The Last Vegas. Entre otras cosas.