No tenemos ninguna duda de que la gran fiesta del Rock'n'Roll a nivel estatal es el festival Azkena de Vitoria. Un año más, con ofertas musicales para todos los gustos, bandas que repiten de otras ocasiones y un cartel que se antojará insuficiente para unos y excelente para otros. La gente que hacemos este blog ya teníamos fijada la fecha desde la edición anterior y, por supuesto, no íbamos a fallar.
Un inhabitual calor nos dio la bienvenida el Jueves a nuestra llegada a la ciudad, y es que no hay año en el que no haya algún tipo de inclemencia meteorológica, y esta vez no fue la excepción como veremos más adelante.
Empezamos el festival a lo grande, viendo al veterano Robert Finley en el escenario principal. Blues y Góspel se dan la mano en la música de este hombre al que el reconocimiento le ha llegado ya a una edad más que adulta. Nos gustó mucho y casi nos emocionó al verlo radiante y pasándolo bien en escena, con temas como ese vibrante Sneakin' around. Gran comienzo, como decíamos.
Después era el turno de unos habituales de nuestros escenarios, los neerlandeses DeWolff y su Rock setentero, ideal para levantar al público de un festival, sobre todo con ese cantante-guitarrista llamado Pablo Van de Poel que tan bien sabe llevar sus actuaciones. Se metió entre la gente y se ganó a los neófitos, a los otros ya se nos habían ganado tiempo atrás.
Tras ellos llegó el primer y maldito solape del fin de semana: o las catalanas Radioactivas en el escenario Trashville o la irlandesa Imelda May. Al equipo de este blog no nos quedó otra opción más que dividirnos para poder llegar a todo. Así supimos que Radioactivas arrasaron en su actuación firmando uno de los conciertos más destacados del festival. Y si su Punk Rock no fuera suficientemente interesante, además se atrevieron a cantar en euskera la canción Maricarmen, junto a otras habituales de su repertorio, como Rockear, rockear, rockear, Traitors, una adaptación de Un día en Texas de Parálisis Permanente rebautizada como Un día en tetas o la divertida Cotorras malparidas, donde hablan de una curiosa experiencia personal. Al final, algunas de sus componentes se lanzaron sobre un público que disfrutó y agradeció enormemente su propuesta.
¡Y qué decir de la divina Imelda May! Otro concierto mayúsculo acompañada del que fuera su marido y guitarrista en sus primeros años de carrera, Darrel Higham. Su voz se mantiene intacta y su presencia sigue siendo magnética sobre las tablas, y con temas como Big bad handsome man o Johnny got a boom boom caímos rendidos a sus pies una vez más.
Después llegó el turno de Corrosion Of Conformity, quizá la propuesta más potente del festival. No puedo explayarme demasiado sobre ellos, me gustan pero no conozco su carrera en profundidad, y como el cansancio ya asomaba la cabeza, decidí verlos sentado desde el césped. Desde luego no decepcionaron y ofrecieron una buena actuación.
Lo de los suecos The Hives es realmente curioso. Una banda que ha subido como la espuma, y creo que en esa primera jornada de festival, ellos eran los más deseados por buena parte del público asistente. Y pese a un exceso de perorata por parte de su cantante Pelle Almqvist ofrecieron el concierto que todos esperábamos de ellos. Y no faltaron todos esos temas coreables, como pueden ser Enough is enough o Come on.
Para nosotros finalizaba el día con los históricos del Punk The Adicts, uno de los grupos que más ganas tenía de ver, y realmente no me equivocaba. Pusieron Mendizabala patas arriba con himnos del calibre de Johnny was a soldier y Viva la revolution, y su teatral actuación fue una auténtica fiesta que acabó con confeti, globos y balones enormes sobre la gente. Un gran final para la primera jornada.
Para iniciar el Viernes, nada mejor que el concierto matinal de la Virgen Blanca, esta vez con mis amados Bywater Call. Me encanta esta banda, y cada vez que los he visto en directo me han gustado mucho, con una Meghan Parnell siempre superlativa. Y ese Everybody knows...tremendo.
Ya después de comer en buena compañía fuimos hacia el festival, recibiéndonos a la entrada una breve tromba de agua que sirvió para tener los pies en remojo toda la tarde noche. Una alegría para el cuerpo.
La primera actuación en ver fue la de The Del Fuegos, que ya nos visitaron en Badalona hace poco más de un año. Dan Zanes nos sorprendió con el pelo azul y la banda ofreció un concierto parecido al del Blues & Ritmes, con clásicos de sus discos de los 80 como Hand in hand o Night on the town.
La lluvia haría aparición otra vez para el set de Los Enemigos, clásicos de culto del Rock español, donde vi a gente muy fanática de la banda, cantando a pleno pulmón John Wayne, Septiembre o La cuenta atrás. Muy grandes Josele, Fino y los suyos.
Old Crow Medicine Show tomarían el escenario Respect a continuación y nos dieron en la cara con una de las actuaciones del festival. Desde lo más profundo de su país, estuvieron desbordantes de energía, y tocaron a toda velocidad, mayormente versiones llevadas a su estilo, como It's so easy, de The Crickets o For what it's worth, de Buffalo Springfield. Y encima se les unieron los Bridge City Sinners en algún otro tema, como ese final I saw the light, de Hank Williams. Brutales.
Luego vendrían Sugar. La banda de Bob Mould era muy esperada, aunque yo personalmente preferiría una sala para su propuesta y los encontré un poco lineales. De todas maneras no nos quejaremos por poder disfrutar de este grupo en directo tantos años después.
Les seguirían The Temperance Movement, curiosa banda que a veces puede sonar un poco a Black Crowes y otras a Americana o simplemente Rock'n'Roll, con un cantante que parece un joven Paul Weller. Gustaron mucho con temas como Caught in the middle o Pride que no dejaron indiferente a nadie.
El día acababa para mí de manera inmejorable con el maestro Alice Cooper. Como siempre, espectáculo con mayúsculas, profesionalidad y unas canciones memorables con una banda de campanillas. I'm eighteen, Feed my Frankenstein o Under my wheels son temas que pueden resucitar a un muerto. Y como sorpresa, una versión del Smells like teen spirit de Nirvana dedicada a Kurt. Sabíamos que Alice no nos iba a fallar.
El tercer y último día de festival empezó para nosotros de manera diferente a los otros años. En lugar de ir a la Virgen Blanca nos acercamos a la sala Hell Dorado para ver a los Ravagers. Con los de Baltimore pudimos disfrutar de una matinal Punk a cargo de una banda joven que ya lleva en activo un buen puñado de años. Ante un público plagado de gente de Barcelona triunfaron con temas como Shake the reaper o el I'm eighteen de...Alice Cooper.
Por la tarde vuelta a Mendizabala para ver a Superchunk, unos clásicos de los 90 que me entusiasmaron sonando duros como piedras, con una Laura King a la batería que me dejó sin palabras. ¡Qué manera de tocar! A la misma hora Split Dogs también estuvieron fantásticos en el escenario más pequeño, por lo que me dijeron. A finales de año vienen a Barcelona, no habrá que perdérselos.
Sleaford Mods no me interesan en absoluto, con lo que Starbenders eran mi siguiente objetivo. Y la verdad es que me dejaron bastante frío. Ese sonido ochentero no acaba de convencerme, y que suene un teclado que no existe sobre el escenario no va conmigo. Esperaba más.
Lo de Social Distortion fue muy extraño. Su último disco es una bomba y tenía muchas ganas de ver a los de Mike Ness, pero el sonido estuvo falto de chicha en toda su actuación, además de tener que soportar otra vez la molesta lluvia. Una pena, porque nuevos clásicos como Born to kill o antiguos como Story of my life podrían habernos llevado a la gloria.
Jason Isbell & The 400 Unit eran uno de los conciertos más esperados por todo el mundo. Todo un artesano musical con una discografía impoluta, en solitario o anteriormente con Drive-By Truckers, con los que pisó el mismo escenario muchos años atrás a pleno sol. Y bien, otra de las actuaciones del festival, sonando de maravilla y luciendo una buena colección de guitarras. Los temas se iban sucediendo entre la expectación reinante: True believer, Crimson and Clay, King Of Oklahoma...Y dos menciones a los Truckers, con Decoration day y Danko/Manuel. Excelente banda de acompañamiento y alguna que otra tormenta guitarrera en un perfecto broche de oro para el Azkena 2026, por lo menos para mí.
Resumiendo, conciertos destacados de esta edición para la gente que hacemos este blog: Old Crow Medicine Show, Jason Isbell, Alice Cooper, Imelda May, Superchunk o Radioactivas.
Y ahora, a esperar un año, a ver que tenemos para la edición del 25 aniversario.
¡Eskerrik asko, Azkena!
Mr. Wolf & Mr. Sheep
Más info en la web del festival






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