viernes, 13 de febrero de 2026

THE LAST DINNER PARTY. RAZZMATAZZ. 11/02/26


Me resulta sorprendente la meteórica carrera de The Last Dinner Party. Una banda de apenas cinco años y con dos discos publicados que está en boca de todo el mundo, siendo alabados tanto su directo como su música. Una música de sonido barroco que bebe tanto de Queen como de Sparks, por ejemplo. Me sorprende y me alegra, evidentemente, aunque ello suponga que para próximas visitas los precios de las entradas probablemente ya sean prohibitivos, si tenemos en cuenta que ya esta vez se habían disparado. Eso sí, me encontré una sala Razzmatazz a rebosar de un público variopinto y curioso: mucha chica joven, representantes del colectivo LGTBI, algún personaje estrafalariamente vestido, modernillos asiduos del Primavera Sound y, por supuesto, los habituales que siempre se ven en los conciertos de la ciudad.

Después de ver triunfar a un grupo telonero que a mí no me interesó demasiado aparecían en escena las cinco chicas que forman la banda junto al batería que las acompaña: la cantante Abigail Morris, la teclista Aurora Nishevci, las guitarristas Emily Roberts y Lizzie Mayland, y la bajista Georgia Davies. Y la verdad es que dos horas después la mayoría del público abandonaba extasiado la sala. Ofrecieron un concierto en el que prácticamente todos los movimientos están calculados al milímetro, algo que aunque pudiera parecer lo contrario no le resta frescura en absoluto al espectáculo. Además, Abigail derrocha carisma y simpatía y consigue llenar el escenario ella sola, aunque todas tuvieron sus momentos, como demostraron las buenas gargantas de Aurora y Lizzie cuando les tocó cantar. 
El inicio no pudo ser mejor, con ese Agnus dei por el que siento una especial debilidad, y a partir de ahí repaso completo a su segundo trabajo, From the pyre, y casi entero al primero, Prelude to ecstasy, con algún tema nuevo que ya llevan un tiempo rodándolo en directo, como es Knocking at the sky. La gente no se hartó de corear temas que ya se sabe de memoria, como Count the ways, Caesar on a TV screen, Portrait of a dead girl o el ya clásico Nothing matters. Ya en el bis, locura desatada de un público también desatado con This is the killer speaking, que fue el colofón final para el triunfo de las británicas en la noche barcelonesa.

Una banda en clara progresión a la que de momento no se le adivina techo ofreció una noche mágica, con una única objeción por mi parte. Las tres parrafadas en la parte final que soltó Abigail a mí me sobraron. Tanto celebrar el cumpleaños del técnico como el enseñarnos una coreografía en el bis únicamente consiguieron cortar momentos álgidos del espectáculo. Pese a ello, ya lo he dicho, noche mágica que provocó que haya gente diciendo que puede ser el concierto del año. Y no voy a ser yo quien les lleve la contraria.

Mr. Wolf






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