Guadalupe Plata es uno de los grupos más personales de la
escena nacional. Los de Úbeda han creado un universo propio que bebe de los
grandes del Blues como Skip James, Howlin’ Wolf , Elmore James o John Lee
Hooker, los mezclan con el histrionismo, la imaginería voodoo adaptada al sur
de España de tipos como Screamin’ Jay Hawkins, el sonido misterioso y
polvoriento de Ry Cooder, y la grandeza spaguetti western de genios como Ennio
Morricone. El resultado es una banda de blues moderna y genuinamente española,
construida con unos mimbres clásicos.
Pedro de Dios Barceló a la guitarra y voz, y Carlos Jimena a
la batería son un dúo espectacular cuando se suben a un escenario. Consiguieron
que la marcha de Paco Luis Martos en 2019, que se ocupaba del barreño y tenía
una gran fuerza escénica, no se notara en exceso cuando se reinventaron en
directo. Cuando sale al escenario Luis Aróstegui a hacer coros y tocar la
botella de anís, todavía enriquecen más su sonido e imagen. Han conseguido en
cada uno de sus conciertos, convertir la sala donde tocan en una especie de
cueva oscura, donde practican más un aquelarre que un concierto propiamente
dicho. El surrealismo de sus letras y su oscura forma de hacer blues no es que
tenga fans, es que consigue que sus seguidores sean como una secta, que los
sigue fielmente en todos sus conciertos y en cada lanzamiento discográfico.
La coqueta sala Upload de Barcelona volvió a llenarse de
seguidores y devotos de los Guadalupe Plata, y durante una hora y media vibró
con la entrega y las canciones de los jienenses.
El concierto comenzó con algo de retraso, pero cuando el dúo
saltó al escenario, nadie se quejó. Salieron a saco desde el principio, sin
saludos o sonrisas de acercamiento al respetable. Con una primera parte quizás
más psicodélica que otras veces, y fueron ganando fuerza a medida que avanzaba
el show. La oscuridad en el escenario era casi total, tan sólo un poco de luz
roja en los focos y un único punto de luz amarillenta que salía del bombo. No
son una banda que se lo ponga fácil a los fotógrafos.
Tocaron temas de todos sus discos. No tienen disco nuevo que
presentar, el último es de 2023. Así que elaboraron un repertorio muy variado
que hizo las delicias del público, que coreó las extrañas y mínimas letras de
sus canciones, arropando a la extraña y tímida voz de Pedro de Dios. Rata,
Gatito, la antigua Cementerio, Demasiado, La Cigüeña, No Te Vayas, Mecha Corta,
Serpientes Negras, la abrasiva Al Infierno Que Vayas, No Voy a Llorar, la
lasciva Tengo El Diablo En El Cuerpo, Milana, instrumentales como El Cóndor
Pasa o Filo De Navaja, y una parte final extraordinaria con canciones como
Duermo Con Serpientes, Lo Mataron, Tormenta, Esclavo y El Boogie De La Muerte.
Para los bises pusieron a todos a cantar Calle 24, Huele a Rata y Hoy Como
Perro.
Extraordinario concierto con una banda en estado de gracia,
en una sala preciosa llena de público, y con un gran sonido. Noche perfecta
para empezar la temporada de conciertos en Barcelona en 2026.
Mr. Sheep




