¿Cuánto vale la felicidad? ¿Cuánto pagarías para que no dejase de existir ese grupo. esa sala de conciertos, esa promotora, ese festival, esa tienda de ropa rockera...?
Los conciertos gratuitos por streaming están muy bien (o no) pero es momento de dar apoyo económico a todas las iniciativas que tienen que ver con lo que nos hace felices. Y EL ROCK NOS HACE MUY FELICES.
Así que ahí va nuestro apoyo. Y nuestro dinero. De momento ya hemos hecho pedidos de camisetas a Rocksound y vestidos a Retro Garage Shop. Ahí os dejamos los enlaces.
Os recordamos que tenéis una sección llamada MUNDO ROCK en esta misma página donde podéis ver más comercios relacionados.
A estas alturas no vamos a descubrir nada, todos sabemos cómo está la situación creada por ese virus tan simpático que nos está haciendo la vida imposible.
Lamentablemente (y además de las desgracias personales, que son lo más importante) creo que nos espera una larga temporada sin conciertos, con lo que este blog queda temporalmente huérfano, aunque seguro que algo haremos durante esta travesía del desierto para amenizar la espera.
Nada más, cuidaos mucho para poder volver con fuerza y vernos de nuevo en alguna sala cuando esto acabe.
Salud y Rock'n'Roll para todo el mundo.
Ya han pasado unos días, pero no está de más comentar el doblete dominical que supuso la visita de Stacie Collins y la de Monster Magnet, juntos pero no revueltos. En primer lugar, hay que destacar el acierto de la sala Rocksound al progamar el concierto de Stacie por la tarde, para que así, los que quisiésemos, pudiéramos cruzar la calle y ver también a los Magnet. ¡Gran idea!
Para empezar, en nuestra sala favorita una de nuestras habituales, la gran Stacie Collins, que de tantas veces que ha venido ya se acuerda de muchos de nosotros, los que no fallamos nunca. Y como no podía ser de otra manera volvió a triunfar por todo lo alto en la presentación de su nuevo disco, Damngirl! Como siempre, dándolo todo sobre las tablas y haciéndonos felices a los que llenábamos la sala esa tarde con su Rock'n'Roll sin pausa. Se la nota orgullosa de su reciente trabajo, y la prueba fue el setlist repleto de sus temas, como Darlin' why, You don't know me, Down for thecount o Straight to hell. Obviamente, también rescató sus clásicos de siempre, como ese inevitable Baby sister o Lucky spot. Y claro, como es norma de la casa, sus versiones, desde Fleetwood Mac y su Oh well a Jerry Lee Lewis y su Whole lotta shakin' goin' on, además de la habitual It's a long way to the top (if you wanna Rock'n'Roll),de AC/DC.
Una vez más, grandes Stacie Collins y su banda, en la que todos tuvieron su cuota de protagonismo cantando alguna canción, además de la furiosa exhibición de su jefa, que incluso se atrevió un poco con la batería. Y como sabemos que volverán, y seguramente no tardarán mucho...¡¡Hasta la próxima!!
De Rocksound directos a Razzmatazz 2, donde nos esperaban Monster Magnet. Siempre me ha gustado mucho la banda de Dave Wyndorf y su Hard Rock espacial, desde que los descubriera con aquel Dopes to infinity. Y de hecho, creo que la única vez que he ido a un concierto principalmente por el telonero ha sido con ellos cuando vinieron acompañando a Metallica. Que no se enfaden los fans de Metallica, gran banda que me gusta y tiene todo mi respeto, aunque no es el tipo de música que más suelo escuchar, pero en aquella ocasión me apetecía más ver a sus teloneros. Para gustos...
Esta vez la gira de los Magnet homenajea a Powertrip, su disco más exitoso, y con el público ganado de antemano, los de Dave Wyndorf lo tocaron casi al completo en orden diferente a como se grabó, iniciando el repaso con Atomic clock y terminando magistralmente con el propio Powertrip y un Space lord en el que todos gritamos a pleno pulmón ese motherfucker!! En la segunda parte, espacio para otros discos, con temas como Twin earth o Negasonic teenage warhead para demostrarle de nuevo al mundo que Monster Magnet siguen estando aquí, con un sudoroso y entregadoDave Wyndorf al frente, al que no se le notan sus más de sesenta años. Superados sus problemas de hace una década, sigue teniendo una imagen poderosa y una banda potente detrás que no dio un minuto de respiro, aunque sea inevitable recordar al añorado EdMundell, que por cierto no sé qué está haciendo ahora. Stacie Collins y Monster Magnet. ¿Puede haber un plan mejor para una tarde noche de domingo?
Mr. Wolf
Más info en la web y el Facebook de Stacie Collins Más info en la web y el Facebook de Monster Magnet
Excelente y curiosa noche de rock por diversos motivos. El concierto de los doses. 22/02/2020 a las 20h. Concierto de DeWolff en la sala Wolf, acompañando a Mr.Wolf, el afamado cronista de esta web. Bandas holandesas hermanas de grupos compuestos por hermanos. O no. Luka y Pablo Van de Poel en el caso de los titulares y...¡Demonios!: los Dawn Brothers sólo tienen de hermanos el nombre... Y por si fuera poco, carnaval en la ciudad condal. Así que ataviados cual Barbarellaespacial nos presentamos en dicha sala para presenciar este doble concierto. Lo dicho: todo muy raro.
Pero vayamos a lo que interesa. Los Dawn Brothers son una joven banda de Rotterdam en formato cuarteto clásico bastante apoyados en el sonido de un viejo Hammond. Vienen a presentar su último disco Next of Kind en el que demuestran su dominio de diversos registros. Rock, soul, funky...Una mezcla bastante atractiva donde todos cantan, lucen instrumentos y sudan la camiseta, convenciendo al numeroso público asistente. Holy Water i Vampire, las únicas canciones que me sonaban mínimamente. Pero acabo bailándolas todas. En definitiva un concierto muy digno y disfrutable.
Y a continuación y sin no mucho esperar, lo cual se agradece, los De Wolff. Otra banda holandesa, esta en formato trío, utilizando la fórmula cada vez más frecuente, de prescindir del bajista. Su sonido lo asume el excelente organista Robin Piso a través de un pequeño teclado que acompaña al mismo Hammond de la banda anterior. No es el único punto de contacto con los Dawn Brothers. Se mueven en el mismo espectro musical aunque los DeWolff no son tan eclécticos y van más por la vía Black Crowes y los sonidos setenteros. Aunque quizás la diferencia fundamental radique en que aquí no estamos viendo un concierto si no todo un show. Aquí están un par de peldaños por encima de los anteriores. Y gran parte de culpa la tienen esos trajes horteras tan cool o la actitud de "salir a matar" de todos los componentes de la banda. Pero muy especialmente el frontmanPablo Van de Poel, un verdadero torbellino que no para. Salta, baila, toca (de maravilla), se sube al Hammond si es necesario, interpela al público, lo hace cantar, y siempre haciendo gala de un excelente sentido del humor y un macarrónico castellano. Todo un descubrimiento.
Los DeWolff ya tienen un cierto bagage en forma de varios LP's, siendo el más curioso el que han finalizado este año: Tascam Tapes, un disco "Low-Fi" grabado entre concierto y concierto con artilugios casi de juguete, demostrando que se puede hacer buen rock con casi cualquier cosa. Así, suenan muy bien los recientes singles Nothing's Changing, Blood Meridian y It Ain't Easy. Y se agradece la selección de buena parte de las canciones más potentes de su discografía. Don't You Go Up the Sky, Satilla, Double Crossing Men (donde nos convertimos en coristas masivos) o algún medio tiempo como Tired of Loving You hacen las delicias del cada vez más entregado público. Largos desarrollos (quizás demasiado largos en los algo anacrónicos solos) en los que el sonido de la guitarra y el órgano se van turnando en largos crescendos.
Nada que enturbie el excelente concierto que nos han ofrecido los DeWolff. Para finalizar, un buen bis donde se unen los componentes de The Dawn Brothers compartiendo instrumentos y haciendo pequeño el escenario. La zeppeliana Deceit and Woo los despide hasta la próxima. Que será si ese maldito virus lo permite, en nuestro santuario del rock: el Azkena Rock Festival. Creemos que triunfarán sin problemas. Por último, felicitar a los organizadores por esta doble propuesta tan sugerente y acertada. Buena música, buenos precios, buena sala...
Una verdadera sorpresa y un placer la aparición de esta banda por Barcelona. Procedentes de Canadá, Bywater Call cuentan tan sólo con un álbum en su haber, pero si hay justicia en este mundo, también con una prometedora carrera por delante. Eso esperamos después de ver la fenomenal noche que nos ofrecieron en Rocksound.
Venían de llenar prácticamente todas las salas de su extensa gira europea, pero claro, a su llegada a nuestra ciudad apenas consiguierion medio aforo. ¡Y a un precio de 8 euros! Lo que pasa en Barcelona con la música en directo creo que ya no tiene remedio. ¿Somos la ciudad menos rockera del mundo? ¡Pero si nos volvemos locos con esos conciertos carísimos de grandes recintos! En fin, una pena.
Como decíamos antes, la noche no tuvo desperdicio. Soul, Rhythm & Blues, Rock e incluso algún que otro desarrollo jazzístico a cargo de una banda que llenaba completamente el diminuto escenario con siete músicos., todos ellos aportando riqueza al sonido, especialmente la sección de vientos. Aunque no cabe duda de que la gran baza de este grupo es su cantante, Meghan Parnell, una voz negra escondida en un pequeño cuerpo de raza blanca. ¡Qué garganta la suya! Creo que no hubo nadie que no se quedara impresionado con esta chica. ¿Y las canciones? Pues prácticamente las de su recomendable debut homónimo, como esa inicial Arizona o la emocionante Silver lining. Algún que otro tema nuevo, y grandes versiones de gente que nos gusta mucho. De The Band, cayeron Ophelia (en la que más que siete músicos parecían una orquesta al completo) y la inmortal The Weight, que claramente se llevaron a su terreno. Y también recordaron al añorado Dr. John con Right place wrong time. Dicho esto, ¿qué más podemos añadir? Pues básicamente que al término de la noche le implorábamos a la simpática Meghan que vuelvan próximamente. Les esperaremos con los brazos abiertos.
Siempre tuve debilidad por Los amantes de María, un grupo que estuvo activo entre los años 1987 y 1994, de la escena rockera underground de Barcelona. En su momento sólo sacaron un disco, al que recuerdo que llegué por alguna reseña en el Rock de Lux y por una aparición en directo en el programa de televisión Plàstic. Nunca entendí como un grupo con aquel potencial no tuvo mejor suerte, y siempre tuve clavada la espinita de no haberles visto en directo. Quién me iba a decir a mí que treinta años después de comprar su disco por fin iba a poder saldar mi deuda. Hace casi dos meses me llegaron noticias sobre su vuelta a los escenarios, con el motivo de rendir homenaje a su bajista "Duddy Martínez", fallecido en 2002. Por un lado me llevé una alegría al poder recuperar unas canciones a las que siempre les he tenido mucho cariño y que por fin podría disfrutar en vivo, por otro lado sentí un poco de tristeza al saber que sólo era una reunión puntual para hacerle un homenaje a su bajista original.
Con un poco de incertidumbre sobre el estado de forma en el que me los encontraría, y con muchas ganas de escuchar tanto sus temas clásicos incluidos en su disco, como los que no pudieron registrar en su día, me acerqué en un lluvioso y desapacible Miércoles a la sala Monasterio. La primera sorpresa fue el ver la gran respuesta de público, con la sala prácticamente llena. La principal sorpresa de la noche fue encontrarme con una banda en plena forma, como si no lo hubieran dejado nunca. Rockeros, potentes y con la dosis justa de nostalgia.
María Rodríguez-Rey está muy bien de voz y su acústica suena perfecta, Miguel Monfort disfrutó como un niño sacando guitarrazos afilados, Jordi Vila funcionó como un metrónomo llevando el ritmo y el mando detrás de su batería, perfectamente acompasado con el bajo de Bruno Borsten, pletórico toda la noche; Javier Martín utilizó su teclado a modo de colchón de los temas, en su medida justa, sin sonar muy ochentero. Hay que destacar también el trabajo de Miguel Figuerola, guitarrista de otro gran grupo de la escena rockera underground barcelonesa, Las flores del mal. Sus guitarras cortantes acompañaron al grupo en los temas más potentes.
El repertorio mezcló temas de su disco con otros más desconocidos, al menos para mi. Ojos, Lovelights, una maravilla llamada Casa vieja, Una nube no es lugar para dos, la festiva México lindo, Diablo, la imprescindible Tren en vía muerta, un momento para la calma con la colaboración de Marta Rodes y Paz Bodoque en los temas I don´t cry anymore y Huyendo del Sol. A continuación tocaron un tema nuevo compuesto por Jordi Vila, del que no recuerdo el título entero, pero que comenzaba con la palabra Idiots. Otro temazo desconocido para mi, 5 segundos, me hizo pensar en cómo hubiera sido un hipotético segundo disco. La parte final del concierto fue brutal con las cañeras El rastro de la Luna, Justine y La carnada. Para los bises nos regalaron Pelea de gallos, Una bromapesada y cerraron por todo lo alto con As en la manga. Gran concierto de unos músicos formidables y honestos en su propuesta, que además se mostraron cercanos y cariñosos con todo el mundo al acabar el bolo. Me encantó hablar con María y con Jordi, al que le recordé su etapa con los Rivertones, el grupo en el que militó junto a los actuales Bantastic Fand, Nacho Para y Paco Del Cerro.
Me encantará saber de todos ellos en el futuro, si no es con Los amantes de María, en cualquiera de sus otros proyectos.
Primer concierto del año para quien esto escribe, y cómo no, en Rocksound, la sala que se ha convertido en la más importante para los rockeros de la ciudad. En esta ocasión, con la banda irlandesa Seafoam Green, liderada por Dave O'Grady, al que pudimos ver unos años atrás en solitario como telonero de Rich Robinson, convertido en su amigo, mentor y productor. Relación que dio sus brillantes frutos con Topanga mansion en 2016, su debut discográfico.
Para esta gira, Dave (voz, guitarra y ocasionalmente teclados) ha venido con la habitual cantante Muireann McDermott, y al dúo se han unido Christopher Nicholls al bajo y Justin Johnson a la batería, con lo que las bellas melodías Country, Folk sureñas se ven reforzadas en formato banda.
¿Y qué tuvimos en directo? Pues eso, sonido de raíces en la más pura tradición de The Band y otros grupos míticos por el estilo, con pelotazos rockeros combinados con hermosas canciones más reposadas. Y un acertado contraste entre las voces de Dave y Muireann, tremendos ambos en ese final a capella. Noche de más de un momento de brillantez, ya desde la inicial Down the river, junto con otras maravillas como For something to say, Home, Runaway o Lowly Lou. Y claro, esa versión de Be my friend, delosmaravillosos y nunca suficientemente reivindicadosFree. No sé si a los fotógrafos de la sala les hizo mucha gracia que, después de varias canciones, Dave les dijera que se apartaran para dejar paso a la gente de atrás, pero lo que sí sé seguro es que fue un gran concierto del que todo el mundo salió más que feliz. Empieza bien este 2020.
Acaba 2019 y es el momento de recordar algunos de los mejores conciertos vividos durante este año. Ha habido en abundancia y no los hemos podido comentar todos, pero aquí van algunos de los que, en mi opinión, han sido de los más destacados.
1. Cordovas (Rocksound). Gran banda a seguir que nos ofreció una espléndida noche de música de raíces. Sobresalientes en una noche difícil, compitiendo con otros conciertos interesantes y un importante partido de fútbol.
2. Little Steven & The Disciples Of Soul (Apolo). ¿Qué más podemos decir sobre el bueno de SilvioDante? Pues que venga cada año con su exuberante banda para hacernos felices, claro que sí.
3. Southside Johnny & The Asbury Jukes (Calella Rock Fest). Nunca pensé que vería a este hombre sobre un escenario, y mira por donde, gracias al magnífico festival de Calella tuve la oportunidad de hacerlo. Un inicio titubeante fue solventado con una encomiable profesionalidad y acabó siendo una noche para el recuerdo.
4. Wilco (Azkena Rock Festival). Los grandes triunfadores del festival vitoriano, con un repertorio de ensueño para todos sus seguidores. Grandes.
5. Charley Crockett (Rocksound). Para mí que no lo había visto nunca en directo, la gran sorpresa del año, con su mezcla de estilos y su actitud. Me ganó completamente.
Otros conciertos destacables: Drivin' N' Cryin', Levi Parham, Diamond Dogs, Luke Winslow-King, Stray Cats, Garrett T. Capps, The Ramblers, The Waterboys, la doble visita de Wilko Johnson y la que puede ser la despedida de nuestro querido Dan Baird con sus Homemade Sin.
Y con el recuerdo de todos estos conciertos, y el recuerdo también a los músicos que nos han dejado este año, como ese Dr. John que encabeza esta entrada, desde aquí os deseamos un feliz y rockero 2020 para todo el mundo.
Descarga nacional para terminar el mes en Rocksound. Dos de las mejores bandas de este país sin discusión, a nivel underground, eso sí. Ya sabemos que nunca llenarán pabellones, pero de clase y actitud rockera les sobra tanto a los catalanes Mescaleros como al madrileño Star Mafia Boy, ambos con una ya extensa carrera a sus espaldas.
El turno de inicio le tocó a los Mescaleros. Imagen rockera y música potente con un gran AmadeoDigón a la voz, pese a encontrarse físicamente mermado por un inoportuno resfriado. Pero ello no impidió que ofrecieran un poderoso concierto que levantó la sala. Bring on the night, What I'll never forget, Invincible o Dreamin' along fueron una buena muestra de su buen hacer sobre las tablas. Hard Rock sin resquicios y sonando como una apisonadora. Y además, gran detalle al dedicar Walking with the angels a varios amigos caídos por el camino, entre ellos el añorado Javi Ezquerro y el inolvidable José Antonio Manzano.
Lástima que no pudieran tocar el último tema que tenían previsto y tuvieran que abandonar precipitadamente el escenario con su mánager apremiándolos. Pues no sé si hubo algún impedimento para que salieran antes a tocar, pero el retraso de inicio fue considerable. No lo entiendo.
Poco después aparecía como un vendaval en escena StarMafia Boy, para
apabullarnos una vez más con su Punk Rock a piñón. Intenso como pocos en
un concierto que se hizo corto, y que fue corto, aunque no nos quejaremos de ello, viendo la descarga que nos ofreció junto a sus dos músicos Tito 77 y Sebass, ya desde la inicial Los Angeles. Y entre otras canciones, que a mí personalmente me encantan, sonaron Corriendo salvaje, Mil años de amor en el infierno, La heroína de mis venas, No puedo parar de amarte o las versiones de 20th century boy de T. Rex y el Born to lose de Johnny Thunders, una de sus más claras influencias, sin duda. También hubo la ayuda puntual de Charly 90, cantante de los Chaqueteros, y vimos una curiosa imagen, al salir en plena canción a tocar la guitarra a la calle, seguido por unos cuantos incondicionales. Espectáculo y actitud, como debe ser. Además, hablamos de un tipo con una indudable cultura musical. No había más que ver la camiseta de los Damned que lucía. Bravo.
Gran noche de Rock'n'Roll, con dos bandas de currantes que se merecen toda la suerte del mundo.
Hasta la próxima, chicos.
The Waterboys siempre han sido una debilidad para mi. Me han interesado en todas y cada una de sus mutaciones, a pesar de la infinidad de cambios en su formación. Mike Scott siempre ha estado ahí. Fiel a sus canciones, enamorado de la música; de la suya y de la de sus referentes. A lo largo de los años hemos podido verle con distintos formatos de banda, Folk, Pop, Blues y Rock. Pero siempre interesante, siempre un referente. En su última reencarnación The Waterboys han apostado por el Rock, suenan contundentes y a Mike se le ve disfrutar mucho. Es cierto que quizás no consigan los momentos de emoción y de pureza que te hacían salir extasiado de sus conciertos más folkies. Recuerdo una ocasión en especial en la que sólo Steve Wicham al violín y la acústica de Mike Scott me dejaron con el corazón en carne viva. Pero debemos alegrarnos de poder ver en un escenario en 2019 a la banda, y yo salí encantado de su concierto en la sala Razzmatazz. Les vi intensos, felices, simpáticos, y con cuerda para rato.
En la actual formación sigue como mano derecha y contrapunto principal para Mike Scott, el señor Steve Wicham al violín, y ocasionalmente a las guitarras. A los teclados Brother Paul Brown, a la batería Ralph Salmins, Aongus Ralston al bajo y como coristas Jess Kav y Zeenie Summers. Dos horas y cuarto de concierto en una sala casi llena, con un público muy fan y conocedor de su cancionero.
El repertorio equilibró muy bien sus clásicos con los temas más recientes. Empezaron a lo grande con esa maravilla titulada When ye go away enlazada con Dunford's fancy y rematada con Fisherman'sblues. No podían haber comenzado mejor. A continuación Where the action is sonó como un cañón, If the answer is yeah sirvió de preludio a uno de los himnos de mi juventud. The whole of the Moon sonó fresca con Mike al piano y el público desgañitándose. Old England fue uno de los grandes momentos de la noche, y la simpática Still a freak les fue dedicada a Willie Nelson y a Keith Richards. El Country trotón de Nashville, Tennessee nos hizo sonreir, mientras que una atronadora Medicine bow me hizo darme cuenta de lo afortunado que era de volver a pasar una velada con el señor Scott. Ladbroke grove symphony del último disco sonó a gloria, mientras que el clásico This isthe sea sonó en una versión totalmente distinta de la original. Rosalind (you married the wrong guy) de Modern Blues precedió al único momento flojo de la noche, está muy bien homenajear a GingerBaker, pero un solo de batería es algo que apalanca a la gente y enfría el ambiente. Blues for Baker dio paso a una recta final espectacular, We will not be lovers alargada al máximo en un crescendo atómico y The Pan within preciosa sólo con el violín y la acústica. Morning came too soon e In mytime on Earth dieron por acabado el concierto. Para el bis delicatessen de la buena, A girl calledJohnny y How long will I love you, esa maravilla incluida en Room to roam.
Gran concierto con un Mike Scott simpático y cercano, que bromeó con su aspecto de vaquero country y con la presencia de gente joven en el show.
Bueno, pues otra visita más del señor Dan Baird, después de haberlo visto en multitud de ocasiones por estos lares en sus distintas formaciones. Desde el bautismo que significó aquel experimento llamado The Heart Of Georgia Satellites, pasando por los Dusters, los Yayhoos, los Bluefields y sobre todo, sus Homemade Sin. Rock'n'Roll sin freno en todas y cada una de esas noches que nos ha regalado siempre, pero ahora, y después de sus problemas de salud, parece ser que abandona las giras. ¿Cierto? Ya lo comprobaremos. Por si acaso, servidor no quiso perderse la que podía ser última oprtunidad de ver al señor Baird sobre un escenario.
Sábado noche, una bonita sala como es Upload (y también cómoda para los que no somos muy altos) y una banda con un directo que es un auténtico seguro. Nada podía fallar, y efectivamente nada falló.
Ya sabíamos que el repertorio sería de lujo. Grandes temas clásicos coreados por todos más los de los discos más recientes, el último de ellos Screamer, aparecido el año pasado. Y claro, ahí estuvieron Ilove you period, Keep your hands to yourself, Sheila, All over but the cryin', Younger face o Crookedsmile para hacernos un poco más felices a todos los que estábamos allí. Y de propina, una vibrante versión del Beer drinkers and hell raisers, de los maestros ZZ Top. Como siempre, buen gusto. Y también como siempre, espectaculares Warner E. Hodges a la guitarra y Mauro Magellan a la batería. Del actual propietario de las cuatro cuerdas, Sean Savacool, diremos que estuvo perfecto en el papel que le corresponde como secundario. Un gran grupo del que no se puede decir nada que no se sepa ya. Simplemente Rock'n'Roll.
Y para acabar, bonita imagen de Dan Baird en la mesa del generoso merchandising firmando, charlando y haciéndose fotos. Lo echaremos mucho de menos si de verdad se retira.
Nueva cita del Rootsound Fest, en esta ocasión con la encantadora Alice Wallace presentando su último trabajo discográfico, el muy recomendable Into the blue, un disco cargado de melodías Country y de raíces absolutamente cautivadoras.
Esta es una gira en la que Alice, además de su voz y guitarra acústica, viene acompañada únicamente por el guitarrista Joe Coombs y el contrabajista Scott Warman, en un formato íntimo pero que no se ve mermado de fuerza ni intensidad escénica. Y es que, sólo por la voz que atesora esta mujer ya vale la pena pagar el precio de una entrada, con una exhibición vocal que a mí por lo menos me dejó boquiabierto. ¿Cómo es posible hacer lo que hace ella? Nos dijo que practicáramos el estilo Yodel para la próxima vez que nos visitara, pero en mi caso lo descarto completamente. Imposible.
Pese a tener preparado un setlist, luego fueron tocando según lo que le apetecía a Alice, que nos informó de su poco apego por seguir un rígido listado de canciones. De hecho habló muchísimo, con alguna palabra en un rudimentario castellano, y siempre entre risas, mostrándose en todo momento como una persona muy simpática, también una vez finalizado el concierto, firmando, charlando y haciéndose fotos sin ningún problema.
Lógicamente, su cuarto y último disco gozó de bastante protagonismo ya desde ese inicio con Theblue y Santa Ana winds, pero también hubo espacio para versiones de Patsy Montana o LindaRonstadt, con quien la comparan a menudo. Destacable también Rolling stone from Texas, de DonWalser, primer momento de lucimiento vocal de la cantante, y claro, también preciosidades como Echo canyon no podían faltar.
Gran noche que pudimos disfrutar todos los que nos congregamos en Rocksound, que más o menos formamos una media entrada. No está del todo mal, teniendo en cuenta que a la misma hora había que competir con el concierto de los Pixies y que además era noche de fútbol. Por mi parte, más que satisfecho con mi elección.
Los que seguís este blog ya sabéis de la devoción que tenemos con Bantastic Fand. La incorporación de Fernando Rubio a la banda no sólo enriqueció su sonido y aumentó su versatilidad, también consiguió que conociéramos a otro gran músico y compositor. Fernando es un currante del Rock, ha puesto su talento como guitarrista al servicio de muchos artistas y posee un sólido pasado con Ferroblues. En 2009 publicó su primer disco en solitario, Tides, un muy buen trabajo en el que conjugaba Rock, Blues, Soul, Funk e incluso Reggae. En 2018 sacó su segundo trabajo, Cheapchinese guitar, más centrado en el Rock clásico, aunque trufado de los estilos con los que elaboró Tides, añadiendo incluso algún escarceo con el Doo-wop. Este disco ha supuesto un enorme salto adelante en su carrera. Además su gran repercusión, teniendo en cuenta lo artesanal y autoproducido del trabajo, nos devuelve la fe en las grandes canciones. La inclusión del disco en las mejores listas de música nacional de 2018 no solo hace justicia, también nos da esperanza para que los artesanos de canciones que van por libre, continúen con su trabajo en estos duros tiempos de ninguneo en los grandes medios de comunicación y saturación en las salas de bandas tributo.
Me consta que a Fernando le hacía especial ilusión su concierto en el Festival de Blues deCerdanyola, donde ya tocó hace muchos años con Ferroblues. La banda que le acompaña, los InnerDemons, está formada por los bantásticosPaco del Cerro y Carlos Campoy, a la batería y los teclados. Román García al bajo y Joaquín Talismán a la guitarra. Todos acompañan a los coros a Fernando y consiguen unas harmonías vocales de primera. El sonido fue muy bueno y el numeroso público disfrutó de la propuesta musical y también de la gastronómica. Menudas tapas se curraron los del Mercat.
El repertorio estuvo centrado en Cheap chinese guitar con temazos como Inner demons, la maravillosa Meteor showers, en serio, si no es la mejor canción publicada en 2018 poco le falta. Come into my dream, Cheap chinese guitar, la bailable Bloody black soul, thank you for being there, Love song y el trallazo de Sad sad day. También repescaron algunos temas de Tides, como la inicial I'll do it again, la bonita Tides o la estupenda Back on the move. Incluso hubo tiempo para que Paco demostrara que canta estupendamente, haciendo una gran versión del tema Night time is the right time que popularizara Ray Charles.
La noche tuvo como colofón una festiva actuación de la J Teixi Band, otros currantes del Rock que nos hicieron pasar un buen rato. Enhorabuena a la organización del Festival de Blues de Cerdanyola.
Fernando vuelve cuando quieras que aquí te estamos esperando con los brazos abiertos. Ven solo, con tu banda o con los Bantastic Fand, pero no nos hagas esperar demasiado.
¡Qué maravillosa banda Drivin' N Cryin'! Comandada por el compositor, cantante y guitarrista KevinKinney, y por supuesto junto a su inseparable lugarteniente Tim Nielsen a las cuatro cuerdas, nos ha regalado durante más de tres décadas un buen puñado de discos espléndidos. Una más que sólida discografía para amantes del buen Hard Rock (por etiquetar de alguna manera), aunque es cierto que su reciente Live the love beautiful no goza de muy buenas críticas precisamente. Pero en directo no hay decepción posible con esta gente, y de la misma manera que en KGB me entusiasmaran hace ya unos años, ahora ha vuelto a ocurrir lo mismo.
Pasamos de un inicio con el tema título de su último trabajo a una segunda canción que fue toda una declaración de intenciones. Honeysuckle blue es uno de sus clásicos indiscutibles y uno de los trallazos que soltaron durante las más de dos horas que permanecieron sobre las tablas. Le acompañaron también Scarred but smarter, To build a fire o Fly me courageous, junto a ese himno total y absoluto llamado Straight to hell que coreamos todos con ganas. Además, la versión del Jumpin' jack flash stoniano y algún corte de la carrera en solitario de Kevin Kinney, como A goodcountry mile. Y claro, más temas de Live the love beautiful, caso de Step by step o Free ain't free. Un simpático Kevin (y algo cargado de whisky, no nos vamos a engañar) parecía que no quería irse, y acabó cantando y tocando entre el público mientras sus compañeros seguían en el escenario, en un caótico y divertido fin de fiesta. Además, al terminar el concierto, sonrisas, fotos, firmas y regalo de púas por parte de un excelente compositor al que el éxito le ha sido siempre esquivo, algo que no nos importa demasiado a su público. Esta vez, en Rocksound, los mismos de siempre y alguno más fuimos los que disfrutamos de una de las mejores noches del año en Barcelona. Sin duda.
A veces una mala noticia puede convertirse en buena y pillarte por sorpresa. La cancelación del concierto de Scott Law en el Rocksound barcelonés, ha dejado hueco para colocar un concierto sorpresa, por lo inesperado, del gran Luke Winslow-King. Un concierto especial por lo sorpresivo y también por la propuesta desnuda de su puesta en escena. En esta ocasión Luke venía sin banda, dispuesto a mostrarse lo más cercano posible al público. Verle con su banda siempre es un placer, ya lo hemos disfrutado otras veces tanto en el mismo Rocksound como en el Azkena de Vitoria, pero descubrir otra faceta siempre será una buena noticia.
Lo primero que te gana para la causa en este hombre es su simpatía, casi siempre con una sonrisa contagiosa en la cara y con un comentario ocurrente entre los temas. El concierto puede que fuera en solitario, pero no tuvo mucho de acústico, porque en la mayoría de los temas se acompañó de su guitarra eléctrica, su canutillo para hacer bottleneck, y solo en unos pocos temas cogió una acústica.
Utilizó con destreza una harmónica que acentuó aún más ese sonido sureño tan particular de este oriundo de Michigan afincado en New Orleans.
La sala tuvo una buena entrada y el público demostró ser muy fan, coreando los temas, dando palmas cuando fue necesario y mostrando un respeto total con el artista. Nos comentó que al tocar en solitario tenía mucha más libertad para escoger los temas, así mezcló alguna de sus mejores canciones con versiones que llevó totalmente a su terreno. You & me, Graveyard blues, Going to NewOrleans, Crazy blues, Honeycomb blues, una sorprendente Winds of Aragón, la emotiva Lissa's song dedicada a Lissa Driscoll, o un perfecto final de fiesta con la reivindicativa Break down the walls, que le sirvió para criticar al fascista de Donald Trump.
Gran concierto de un tipo muy especial al que deseamos volver a ver pronto.