Tenía muchas ganas de disfrutar del directo de los
australianos Amyl & the Sniffers. En los oscuros tiempos del Covid me quedé
con la entrada en la mano al anunciarse la cancelación de su concierto. No soy
demasiado amigo del festival Primavera Sound, así que me perdí su concierto en
el marco del festival, y no me enteré cuando tocaron en la sala Meteoro en
2019.
Así que sí, tenía mucho mono de verles en directo. Su Punk
Rock primitivo al estilo australiano me gusta mucho. Su actitud, letras y
puesta en escena me parecen muy atrayentes, y quería disfrutarlos en una sala,
a ser posible, para contagiarme de su cercanía.
Llenar dos días seguidos una sala como la grande de Razzmatazz
no lo hace cualquiera, y la incansable banda australiana consiguió vender las
entradas para los dos shows con mucha antelación, así que el llenazo y la
entrega del público estaban garantizados.
Abrió el Show la banda afincada en Barcelona, Belgrado, y
desde la primera canción quedó claro que no eran la banda adecuada para
telonear a unas fieras como Amyl and The Sniffers. Una banda ramplona con un
sonido tecno y supuestamente bailable que parecía sacada de los peores
escenarios de la movida madrileña. Insufribles.
Cuando Amy Taylor y los suyos saltaron al escenario, el
público conectó de inmediato y no dejó de corear los temas, de bailarlos, e
incluso de poguear como si estuviesen en un pequeño y sudoroso antro de Garaje
Punk.
Centraron el set list en su último disco, Cartoon Darkness.
Declan Mehrtens escupió riffs demoledores con su guitarra, la bajista Lakota
Vella se amoldó a los ritmos y los coros de la banda como si siempre los
hubiera tocado; sustituye temporalmente al bajista Gus Romer. Bryce Wilson
estuvo pletórico detrás de la batería, y Amy Taylor demostró el porqué de su
fama de torbellino en escena.
Arrancaron con Control, seguida de Do It Do It y Cup Of
Destiny. El histerismo del público se fue incrementando con Capital, Security y
Doing In Me Head. Balaclava Lover Boogie, Guided by angels, Facts, Big Dreams,
la fantásticas Me and The Girls, Pleasure Forever y Shake Ya, dejaron paso a
los momentos más destacados con temazos como la coreada Chewing Gum, Tiny
Bikini y U Should Not Be Doing That. La irreverente Jerkin y las coreadísimas
Hertz y Some Mutts (Can’t Be Muzzled) dieron por concluido el concierto. Para
el bis dejaron Got You y GFY.
Gran concierto de una banda en estado de gracia, que ha
saltado la barrera de ser un grupo de garitos de Garaje Punk, para convertirse
en una gran banda de consumo masivo, carne de grandes festivales. Pero creo que
es de justicia ponerles un “pero”, y es que si ya eres una banda importante y
tocas en festivales y salas grandes, y si además vendes tus entradas a un
precio de banda mainstream, no puedes dar conciertos de una hora. Una hora y
cinco minutos de show es muy poco. Por lo demás no les pongo ningún otro
“pero”. Tengo mucha curiosidad por ver cuál va a ser su evolución a partir de
ahora. Espero que sigan manteniendo una autenticidad y una actitud dignas de su
talento.
Mr. Sheep







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