Triple sesión de Punk & Roll y High energy en una tarde
de Miércoles perfecta para disfrutar de conciertos de gran intensidad y
entrega. Por desgracia no llegué a tiempo para disfrutar del dúo australiano
Good Sniff, que acompaña a sus paisanos Cosmic Psychos en toda su gira. Bajo y
batería como inusual formato para defender unas canciones resultonas. A la
gente les gustaron, y a mí me dejaron con ganas de tener otra oportunidad en el
futuro para poder disfrutarlos.
Al atractivo doble cartel australiano, en Barcelona tuvimos
la suerte de que le añadieran a nuestros queridos Deadyard. Y una vez más,
demostraron que no tienen rival encima de un escenario. En cuarenta y cinco
minutos nos dejaron temblando.
Fotos de Deadyard cortesía de Mario Olmos
Salieron a matar desde el minuto uno. Pablito Migraña se
desgañitó y dominó el escenario como nadie, Carlos Santolobo dominó las
canciones con naturalidad, y llevó el tempo del bolo desde su privilegiada
guitarra. Xavi Morell tuvo mayor protagonismo que en anteriores ocasiones con
su guitarra azul. Rau exprimió su bajo a tope, entregándose en cada nota, y
Marc Morell volvió a ser el motor de la banda detrás de su batería. Arrancaron
con The Escapist Song, y tocaron Stench Of The City, You Gave MeSun, Coffin
Ride, Old & Angry, la coreadísima Armaggedon It, Four Seconds, Migraine
Boy, la rítmica y bailonga Monkey Monggah Blues, y la locura final con su
clásica versión del Sabotage de los BeastieBoys, y su himno The Boys Are Out.
Deadyard son la mejor y más querida banda de Punk n’ Roll de la escena catalana
y lo demuestran en cada bolo. Los chicos de Good Sniff y el guitarrista de los
CosmicPsychos, John McKeering, no se perdieron el concierto desde el lateral
del escenario, y disfrutaron tanto como el resto del público.
Cosmic Psychos saltaron al escenario con un dominio de las
tablas brutal, y volvieron loco al personal con un derroche sonoro
espectacular. Fuzz y distorsión a tope para noquear al público, que disfrutó
mucho y se entregó a los pogos durante todo el bolo. Ross Knight al bajo y voz
principal, JohnMcKeering a la guitarra y el batería de los Dune Rats, BC Michael
Marks, que parece el nieto de los cazurros de Melbourne se mostraron muy
compenetrados. Nos hicieron felices con su entrega, su puesta en escena
cutrísima, impagable el look de McKeering; y con sus letras irónicas y llenas
de giros hilarantes. La cara de tarado que pone McKeering y sus movimientos de
barriga son sello inconfundible de su puesta en escena. Y es que claro, con un
nuevo disco y gira llamados I Really Like Beer, no hay espacio para sutilezas.
Fotos de Cosmic Psychos cortesía de Mario Olmos
Repertorio calcado al de Madrid con himnos cerveceros como
Pub, Nice Day To Go To The Pub, I LikeBeer, y joyitas como Feeling Average,
Rip N’ Dig, I’m Up, You’re Out, Dead In A Ditch, 10 Can Trip, Thank You Mother
For The Rabbits, Tootbrush, Mean, Dead Roo, Better, Not Bitter, Don’t Feed MeJelly, Go To The Hack, Fuckwit City. Para el final las cachondas She Is A Lost Cause y
David Lee Roth.
Los australianos nos dejaron cansados y sudorosos, y
volvieron a demostrar que su mezcla explosiva y básica entre la contundencia de
Motorhead y el Punk irreverente, es perfecta.
La noche acabó con Ross y John enseñando el culo y
abandonando el escenario con una chulería y desparpajo únicas.
Después de estar degustando su excelente último disco,
Pregúntale a Sarah Connor, casi en bucle el último mes, por fin volvía a tener
la ocasión de ver en directo a Nat Simons. Por diferentes e involuntarias
razones no pude disfrutar de su directo en el Azkena, y tampoco pude disfrutar
de su visita a la sala Upload del pasado año, así que no la veía desde su
íntimo y maravilloso concierto en la sala Yesterday de Santa Coloma de Gramenet
en 2023. Aquel día disfruté mucho con las canciones de la cantante madrileña, e
incluso tuvo la amabilidad de concederme una pequeña entrevista para un podcast
local en el que colaboraba.
Su actividad discográfica ha sido muy intensa en los últimos
años, pero después de dos discos en directo, muy buenos, por cierto, en los dos
últimos años, tenía muchas ganas de disfrutar de temas nuevos. Su último disco
es muy variado, lleno de canciones pegadizas y emocionales que suenan más
roqueras que nunca, e incluye algunos temas que se me antoja que serán unos
clásicos en su repertorio a partir de ahora.
A priori, un domingo al mediodía no parece el mejor horario
para disfrutar de un directo rockero como el de Nat y su banda, pero la verdad
es que su concierto en la estupenda sala La Nau de Barcelona fue una gozada. Y
como ella misma nos dijo sobre el escenario, al salir parecía que hubiéramos
disfrutado de un concierto nocturno, al celebrarse en el interior de una sala
oscura. También comentó lo idóneo de este tipo de horarios de vez en cuando
para poder atraer a público joven e incluso niños a los conciertos, y puede que
tenga razón, pero yo no dejo de pensar en que la paupérrima escena de salas de
directo en la ciudad condal tuvo la culpa de no encontrar acomodo nocturno
para su propuesta.
Apareció en el escenario acompañada de Laura Solla a la
guitarra solista, Mariana Pérez a la batería y coros, Jaime Hortelano a la
guitarra y teclados, sublime cuando cogía la Rickenbacker, y Pablo Rodas al
bajo. Nat alternó la acústica con la eléctrica, y demostró que tiene una de las
voces más personales del país.
Estaba claro que era el concierto de presentación del nuevo
disco, de hecho tocaron todas las canciones que lo componen, demostrando que
todas tienen la suficiente fuerza como para ser incluidas en su directo.
Arrancaron con la nostalgia irresistible de Delorean,
emularon a los stones con la estupenda AlainDelon. Nos pusieron las pilas con
el buen rollo de Quién lo impide, y nos hicieron menear la cabeza con el Pop
preciosista de Haces que mi mundo sea mejor. Jaime Hortelano le sacó un sonido
precioso a su Rickenbacker en este tema. Nieve en el desierto bajó las
revoluciones y nos llevó a su clásico Extrañareligión. Me encanta el sonido y
la atmósfera de esta canción. Nos dijo que estaba en una etapa en la que le
parece que Efímero es su canción preferida del disco; el sonido country y el
triste magnetismo que desprende el tema puede que le haga tener razón. Tan
extraño para mí es una canción perfecta, con un estribillo precioso y unos
grandes coros. Menudo regalo le ha hecho José Ignacio Lapido con esta canción.
Los ojos del peligro aceleraron la marcha con los golpes certeros de Mariana
Pérez a la batería. Me encanta su manera de tocar la batería, aportar buenos
coros y hacerlo con una sonrisa contagiosa en la cara. Tuve la misma sensación
cuando la vi hace poco acompañando a Maika Makovski. Una de las pocas
concesiones a su pasado discográfico fue Ley animal, y sonó perfecta. Llamas de
dragón es mi canción favorita del nuevo disco, el riff es hipnótico y el
trabajo de Laura Solla a la guitarra es brutal. Bueno, Laura estuvo pletórica
en todo el concierto. Cada vez que la veo en directo me gusta más. Con la banda
rockeando de lo lindo siguieron con la excelente Especie en extinción, y
enfilaron la parte final del concierto con su particular versión del Call me de
Blondie, irresistible. Finale de su disco Felina sonó a gloria, y con Déjalo
ser dejaron a todo el público coreando la canción y pidiendo a gritos el bis.
Con la emoción a flor de piel interpretaron una emotiva Más
que a todo lo demás, balada clásica donde las haya. Sonó tan bien que incluso
nos olvidamos de los grandes arreglos de cuerdaque tiene en su versión discográfica. Y con la cañera Big Bang acabaron
un gran concierto que dejó satisfecho al público, que tuvo ocasión de acercarse
al final del concierto a una simpática Nat Simons, que agradecida, se hizo
fotos y firmó todo lo que le pusieron por delante.
Pregúntale a Sarah Connor es el sugerente título del nuevo
disco de la madrileña Nat Simons. Publicado a finales de Febrero, es un disco
que rezuma amor por el Rock en su máxima expresión. En él se mezclan todas las
influencias que nos ha mostrado en sus trabajos anteriores. Rock, Glam, Pop y
un poco de Country. Todo ello bien ensamblado, demostrando que conoce
perfectamente el oficio, dando como resultado un trabajo vigoroso y ecléctico
que se escucha en un suspiro y te deja con ganas de más.
Desde su debut en 2013 con Home on High, Nat Simons no ha
parado de grabar y tocar por los escenarios de todo el país. Currándose en los
últimos años desde la más absoluta independencia, una carrera que ha ido en
línea ascendente, y que le ha llevado a su último trabajo, Pregúntale a SarahConnor. Un trabajo autofinanciado con la ayuda de muchos fans. Grabado en
Middletree Studios en Nashville y producido por Álex Muñoz. Fred Eltringham y
Jamie Dick se han ocupado de la batería y percusiones, Joe Pisapia ha tocado el
bajo, alguna guitarra acústica y teclados. Álex Muñoz de las guitarras, Paul
Thacker del saxo y Marina Iñesta, más conocida como Repión, de los coros. Nat
Simons está espectacular a la voz en todos los registros que le piden las
canciones.
Una delicia de disco que está trufado de nostalgia en las
letras, con muchos recuerdos al pasado, o mejor, a la juventud pasada, en temas
como el inicial Delorean, donde nos sitúa en la cultura ochentera con mucha
gracia.
Alain Delon es una canción con un sonido muy stones, que nos
habla de los tíos plastas que van de guaperas, y que fardan de ser más listos y
más cool que nadie. El sonido del saxofón de Paul Thacker le da un brillo
especial.
Llamas de dragón es posiblemente mi canción favorita del
disco. Está construida en torno a un gran riff que la acaba convirtiendo en la
más rockera del lote. En la letra expresa su descontento con la situación social
actual, y es una llamada a la reacción.
Especie en extinción es un grito de liberación y una canción
de reafirmación personal. Me encanta que sea tan rockera tanto en las formas
como en el fondo, o sea en la letra.
Nieve en el desierto es una canción con aire psicodélico
sobre el desamor. Es un dueto con Jairo Zavala, Depedro, y en su letra
repetitiva consigue que entremos en una especie de mantra muy intenso.
Efímero es un tema de aire country que trata el tema del
desamor, y como hay que dejarlo atrás para mirar hacia adelante. Me encanta el
verso “nunca sabrás lo que siento viendo morir nuestro amor tan efímero”.
Haces que mi mundo sea mejor muestra el lado más Pop de Nat
Simons, y tiene una parte que recuerda al mejor Tom Petty, con esa deliciosa guitarra
de 12 cuerdas que suena tanto a los Byrds. Nos cuenta que podemos evadirnos de
los problemas gracias a una canción. Y es que no hay nada más bonito que el
poder sanador de la música. La más noble de las artes.
Vuelve el sonido más stoniano con Quién lo impide. Una
canción optimista que nos anima a ver el lado bueno de las cosas y que apuesta
por la valentía.
Los ojos del peligro gira en torno a otro gran riff, y nos
motiva a ser valientes para luchar por lo que queremos, sin temor a lo que
podamos perder para conseguirlo.
Tan extraño para mí es un temazo que ha compuesto José
Ignacio Lapido para Nat Simons, después de su colaboración en el disco en
directo de Nat, 7 vidas en la sala (directo desde Wizink Center). Para los que
somos fans incondicionales del genio de Granada es un regalo del cielo.
El disco se cierra con un baladón clásico llamado Más que a
todo lo demás. Una bonita canción de amor dedicada a alguien muy especial. Los
arreglos de cuerda le sientan fenomenal.
Pregúntale a Sarah Connor es otro brillante trabajo para
añadir a una discografía excelente. Uno de los mejores discos en lo que
llevamos de año.
Se cumplen treinta años de la publicación de uno de los
mejores discos de los noventa, el 9 de Abril de 1996. Un disco que debería
estar en el olimpo de las grandes obras de la historia del Rock, y que
incomprensiblemente, sigue siendo casi desconocido para el gran público
rockero. No se ha vuelto a reeditar, y nunca tuvo una edición en vinilo, tan
solo en CD y Cassette. Atlantic Records nunca supo qué hacer con una banda tan
personal e inclasificable como Screamin’ Cheetah Wheelies. Cuando publicaron su
excelente disco de debut intentaron venderlos al público de los Black Crowes,
TheAllman Brothers Band y demás tótems del Rock sureño. Pero los de Atlanta
nunca encajaron del todo en esa escena. A ratos podían sonar a Rock sureño,
pero también eran muy Soul, muy Góspel, muy Psicodélicos, Jazzys o muy Hard
Rockeros. Y muchas veces todas esas influencias convivían con naturalidad
dentro de la misma canción. Unas canciones extensas y con mucho espacio para la
experimentación.
Hay quien prefiere su primer disco precisamente por tener
canciones más directas, en general. Pero, creo que con su segundo disco,
Magnolia, tocaron el cielo y llegaron a su cima creativa. Todo en Magnolia es
perfecto. Lo mejor son las canciones, con 4 o 5 obras maestras incontestables.
Canciones de esas que cuando acaban te dejan traspuesto, en otro mundo. Y que
necesitas escuchar una y otra vez. La banda está en estado de gracia en 1996,
con un Mike Farris pletórico a la voz, demostrando que ha sido, y sigue siendo,
una de las mejores voces de la historia del Rock. Si hubiera nacido en otra
época y fuera de raza negra, estaría en el olimpo de los dioses del Soul, como Otis
Redding, Marvin Gaye o James Brown. Rick White y Bob Watkins están espléndidos
a las guitarras, Terry Thomas hace un gran trabajo a la batería y Steve Burgess
se ocupa del bajo. La producción de Michael Barbiero pule el sonido de la banda
y consigue que nada falte, ni tampoco sobre, en un disco de canciones largas y
complejas. Warren Haynes colaboró en el disco, aunque no está claro en qué
partes. Y aunque se publicó en Atlantic, se volvió a grabar un año después
cuando la banda fichó por Capricorn Records, publicándose con una portada
diferente. Quizás por toda esta problemática con los sellos discográficos no
haya habido una reedición. Si algún disco merece una reedición en condiciones
para que los fans puedan hacerse con unas canciones mágicas, es éste. Lo que
daría yo por tener esta joya en vinilo.
Es un disco muy espiritual en sus letras, Mike Farris las
dota de un aire casi religioso, aunque sin hacerlo muy evidente. El espíritu
del Góspel sobrevuela por todo el disco. El tema que lo abre es Backwoods
Travelling, que se inicia con una harmónica cadenciosa y el sonido de unas
guitarras acústicas, que nos llevan por un tema con varias partes musicales,
que evoluciona libremente a la manera de los temas de Jazz. Este disco rezuma
libertad creativa y en cada canción hay desarrollos instrumentales complejos.
Mike Farris ya empieza a dar muestras de que su garganta es sobrenatural. Canta
a la insatisfacción y a los deseos por explorar la vida.
Gypsy Lullaby es la primera canción que compuso Farris en su
vida, como nos contó en su último concierto en Barcelona. Y vaya manera de
comenzar en la composición. Esta canción es un clásico instantáneo, llena de
Groove. Las guitarras, el teclado y la voz se combinan con una naturalidad
asombrosa. Farris tiene arranques en los que su voz tiene lo que aquí conocemos
como “quejío”, donde se rompe a la manera de un cantaor flamenco. Es otro tema
de temática ambigua, claramente Góspel, donde se vislumbra la dicotomía entre
lo carnal y humano frente a la inspiración divina.
Hello From Venus es una joya, una canción que debería ser
considerada como patrimonio de la humanidad. Es un tema melancólico en el que
alguien que ha salido del hoyo y que ha encontrado su luz y su inspiración,
desearía lo mismo para sus compañeros del pasado, que sufren y pelean en una
vida dura en su pueblo de origen. El sonido de un tambor da paso a una guitarra
sinuosa que explota, fluye y se desarrolla en un crescendo emocionante, en el
que la voz se eleva más que nunca, consiguiendo simplemente una de las mejores
canciones de la historia del Rock. Puede que sea la más góspel del lote. Seis
minutos gloriosos que deberían ser de escucha obligada en las escuelas y en las
emisoras de radio del mundo entero. La parte vocal del final siempre me pone
los pelos de punta.
I Found Love es un universo musical hecho canción. En este
tema escuchamos una lección en seis minutos de toda la tradición musical
norteamericana. El inicio sincopado de la batería nos lleva a un funky vacilón
y bailable, que por momentos suena a Góspel, tiene arranques Hard rockeros con
unas guitarras que echan humo, y que evolucionan hacia la psicodelia, para
volver al Hard Rock y fundirse con el Who Do You Love? de Bo Diddley, con
Farris desgañitándose en una exhibición vocal espectacular.
Magnolia es otra canción con muchos cambios de ritmo. Quizás
la más progresiva de su repertorio. Comienza con una intro suave y misteriosa,
con unas guitarras y una harmónica que vaticinan el huracán sonoro que se nos
viene encima, con uno de los mejores riffs de los Wheelies. Hacia la mitad el
tema se da un respiro para coger aire y volver a acelerar en una parte final
espectacular, donde música y voz alcanzan un clímax brutal.
Bajan las revoluciones al inicio de Good Time, una canción
que comienza como un Rhythm and Blues bailable, con un estribillo irresistible,
y que termina totalmente desbocada en una parte final que es puro Southern
Rock.
Messenger’s lament comienza con una batería muy Jazz y va
pasando por una parte progresiva, otra Hard rockera y otro gran riff sobre el
que se vertebra toda la canción. Puede que la más roquera del disco. En la
letra se refleja la lucha de Farris por huir de la autocomplacencia que gira en
torno a las estrellas de Rock. Algo que en el futuro le haría abandonar drogas
y alcohol para refugiarse en la espiritualidad y la religión.
Father Speaks es otro de los mejores temas del disco. Con
una letra dura en la que las palabras de un padre echan en cara a su hijo sus
malas decisiones, y en el hombre en el que se ha convertido. Ese estribillo que
se repite como un mantra es demoledor, "No me decepciones". Musicalmente va de
menos a más, y cuando se desboca es espectacular. Las mejores guitarras del
disco están en esta canción, y escuchar a Farris pasar del susurro al grito con "Don’t ever let me down", es una pasada.
I Dreamed es una canción de aires funkys que nos cuenta una
ensoñación amorosa con alguien al que no se puede agarrar, y al que
irremisiblemente se pierde.
You Are es la canción más jazzística del disco. Una manera
sosegada de despedir un disco musicalmente muy exigente. Las guitarras y el
teclado se funden en un temazo que rezuma buen gusto y en el que la voz de Mike
Farris suena contenida, muy diferente al resto del disco, totalmente al
servicio de la canción.
El grupo puso muchas esperanzas en Magnolia, y el disco no
fue del todo bien comprendido en su momento, lo que acabó provocando pocos años
después su separación. Sacaron algún disco más, también un directo, pero la
magia se fue perdiendo. Después de su separación han vuelto a reunirse muy
puntualmente, y han venido a tocar a España. En España tienen un núcleo de fans
muy fieles que les seguimos adorando. Mike Farris ha venido con diversos
formatos a visitarnos, siempre ofreciendo grandes conciertos. Sus discos en
solitario, con altibajos, son también muy sólidos y disfrutables. Pero lo que
consiguieron en 1996 con Magnolia quedará para siempre como una de las cumbres
del Rock, aunque no tenga todo el reconocimiento que se merece.
El 31 de Marzo de 2026 se ha publicado el nuevo EP de la jovencísima
banda catalana, Demà. Se trata de su segundo EP, después de “Potser demà” de
2024. “La divisió del Joi” consta de cuatro temas, y es un tanto más guitarrero
que su predecesor, aunque sin perder ese sonido que bebe estilísticamente de
las bandas indies británicas de la década de los 2000 y de otras más recientes como Fontaines D.C. El tratamiento de las
guitarras y los teclados también recuerda al de los primeros trabajos de bandas
como The Cult,The Bolshoi y demás
bandas afines a la New Wave ochentera. Eduard Fernández, JoanOrozco, Pol
Casanovas, Joel Adorno y Arnau López buscan desmarcarse de los sonidos
predominantes en la escena musical catalana, y lo hacen con un trabajo que
suena fresco y atemporal. Huyen del mestizaje, de los sonidos urbanos y del Pop
desangelado, esperando encontrar su propio espacio y un sonido personal. Como
ellos mismos dicen hacen música analógica, en catalán y sin trompetas.
El EP se abre con un tema que ya adelantaron a finales de
2025, llamado Perfectament malament. Quizás el tema más Pop del disco, aunque
mostrando un cierto cambio con respecto a sus temas más antiguos. La divisió
del Joi da título al disco y es un tema más complejo musicalmente, las
guitarras se mezclan con un teclado resultón y se complementan con la parte
vocal que es mucho más Pop. Reflejos de los Smiths y Echo & the Bunnymen en
una canción larga y cambiante. Llàstima ha sido el segundo adelanto del EP,
suben la intensidad tanto musicalmente como en su letra, su guitarra sinuosa va
in crescendo en una canción resultona que se desboca en un gran final. Cierran
con Catalangaze, un tema largo con un machacón ritmo de bajo que nos conduce a
una parte lisérgica que va desembocando en una parte final donde se dejan
llevar por la distorsión.
La portada es muy resultona con un eco muy reconocible a la
del Animals de Pink Floyd.
Demà han publicado un muy buen trabajo que esperemos que
tenga continuidad. Son una rara avis en la escena musical catalana y hay que
prestarles atención, van a darnos grandes alegrías en el futuro.
Si un grande como Willie Nile no se acerca a Barcelona habrá que ir a verlo al lugar más cercano en el que toque, y un rato de coche vale la pena para vivir nuevamente una noche de genuino Rock'n'Roll con este veterano. Todo un cronista de la sociedad americana que actualmente nos habla con desespero de la terrible situación que vive su país, y por extensión el resto del mundo.
En mi primera visita, el bonito Rockòdrom de Hostalets me dio a conocer a la telonera Laura Silverstone, de la que apenas había escuchado un par de temas. Pues bien, ahora puedo decir que soy seguidor de esta chica y espero poder volver a verla en directo más pronto que tarde. Ella sola, con su guitarra, una esporádica armónica, algún efecto y su voz, además de una imborrable sonrisa en su rostro y una simpatía desbordante se ganó al público. Ya con la primera instrumental que abrió el concierto nos dejó con la boca abierta. ¡¡Qué manera de tocar la guitarra!! Y con temas como el vibrante Home o Dream on acabó de convencernos del diamante que teníamos delante, más aún con las historias que nos iba contando sobre su vida en la carretera con una furgoneta un poco ajada ya.
Recordad este nombre: Laura Silverstone, vale mucho la pena.
Apenas unos minutos de descanso y aparecía Willie Nile ataviado con una cazadora bien molona y con su banda de acompañamiento, nada menos que los StormyMondays, como suele ser habitual cuando gira por estas tierras. Y qué podemos decir, lo de Willie la verdad es que es tremendo. Un tipo que se va acercando ya a los 80, pero que se mantiene en plena forma, sigue publicando buenos discos y su actitud sigue siendo la misma que cuando le descubriera un cuarto de siglo atrás con aquel Beautiful wreck of the world (del que no tocó ni un solo tema) y un histórico concierto en La Boite. Poseedor de una discografía perfecta toque lo que toque sabemos que es de calidad, como ese inicio con Welcome to my head. O ese acertado y necesario Wake up America. O un precioso Streets of New York en el que se sentó al piano, seguido de un fenomenalAcross the river, en el que Jorge Otero sacó fuego de su guitarra. O esa maravilla llamada Heaven help the lonely. O ese épico final con Laura Silverstone y un joven guitarrista para One guitar. En fin, que podría cambiar completamente el repertorio que el concierto sería igual de bueno. Este hombre sabemos que no falla.
Después de una hora cuarenta dándolo todo sobre el escenario, con su simpatía habitual (que se lo digan al teclista Pablo Bertrand, principal blanco de sus bromas), rápidamente lo tuvimos en la zona del merchandising para hacerse fotos, firmar y charlar con todo aquel que se le acercara. ¡Qué grande, Willie!
Segunda fecha de celebración del aniversario de Rocksound. Y si Rambalaya llenó Razzmatazz 3 en laprimera, los australianos The Southern River Band tuvieron que pasar su concierto de esa sala pequeña a la mediana de Razzmatazz, acotada para la ocasión, y en la que consiguieron finalmente agotar todo el papel. Desde aquí nos alegramos por los organizadores, se lo merecen más que nadie en esta ciudad.
El cuarteto comandado por el cantante y guitarrista Cal Kramer (siempre luciendo su espantoso bigotito) ya dispone de un puñado de álbumes cargados de Rock'n'Roll sin concesiones. El más reciente, Easiersaid than done, del que sonaron más canciones, aunque yo personalmente prefiera el anterior, D.I.Y.
¿Han inventado algo nuevo? No. ¿Son el summum de la originalidad? No. Claramente su música es deudora de AC/DC o Rose Tattoo, entre otros. Pero lo que hacen lo hacen bien, y tienen algún que otro tema ideal para ponerte las pilas como ese pequeño clásico ya en su carrera que es Stan Qualen, que llevó la locura a la sala. Nos mostraron duelos guitarreros estilo Thin Lizzy entre Cal y Dan Carroll, una poderosa base rítmica con Pat Smith al bajo y Tyler Michie a la batería, y unas canciones que ganan mucho en directo viendo como van a muerte con ellas desde el primer minuto de concierto. De ejemplos unos cuantos: la sureña de irresistible estribillo Watch yourself (you're gonna hurt somebody), las tremendas Cigarettes (ain't helping me none), Fuck you pay me o las tres llamadas Vice city. Y también algún momento más relajado como con One of these nights (I'll be gone), aunque la mayor parte de la noche fue de no parar de moverse ante la marcha de la banda. Y todo ello con los músicos llevando un ritmo alcohólico con el que a mí me tumbarían a los diez minutos. ¡Qué manera de beber!
Un año más feliz aniversario a Rocksound y que nos sigan trayendo todas estas bandas interesantes como han hecho siempre.
Aunque lamentablemente ya no exista, cada año se sigue celebrando el aniversario de la sala Rocksound, y como cada año eso significa interesantes conciertos. En esta ocasión, debían tocar el mismo fin de semana The Summit y The Southern River Band, pero un desgraciado accidente de los primeros nos privó de esa dupla. Eso sí, los sustitutos de lujo: nuestros Rambalaya, como ya hemos comentado otras veces, uno de los mejores grupos que tenemos por aquí.
Ante una sala llena ocurrió lo que todos esperábamos, que la banda arrasara con todo. Los que ya habíamos disfrutado otras veces de su directo salimos de nuevo satisfechos y felices. Y para los que significaba su primera vez acabaron también adscritos al mundo Rambalaya para siempre, como pude comprobar con comentarios que me hicieron algunos asistentes al finalizar el concierto.
En sus tres discos publicados hasta la fecha podemos encontrar de todo: Rock'n'Roll, Rhthym & Blues, Country o algo de Jazz. Incluso hay momentos en los que, gracias al saxo de Pol Prats y la trompeta de Álex López, podemos apreciar influencias mexicanas. Esa mezcla les sale realmente bien y temas interesantes no les faltan. Desde el inicio divertido con Back in the race, la épica de Take your ownadvice (su canción de estadio, según dijo el cantante Jonathan Herrero), la potencia de Cabin fever y Can't take it nomore (brutales), o la belleza de Only in my dreams. Además, con la participación de tres jóvenes coristas alumnas de Jonathan para The border. ¿Qué más se puede pedir?
Espléndido inicio de celebración para el XVIII aniversario de nuestra añorada sala favorita. Al día siguiente, la segunda fecha con los australianos The Southern River Band que pronto comentaremos aquí.
Rocksound siempre en nuestros corazones y larga vida a Rambalaya.
Una de las artistas más interesantes de las que podemos disfrutar por estos lares es Maika Makovski, que el año pasado celebró sus dos décadas en el mundo de la música, y que en Barcelona ha conmemorado esa efeméride a lo grande, con un concierto en todo un Palau de la Música en el que hizo un repaso a toda su carrera acompañándose de un montón de músicos que han pasado por su banda, compañeros de profesión e incluso del actor Asier Etxeandia, también cantante.
Después de un retraso de quince minutos, algo habitual en el Palau y que no alcanzo a comprender tratándose de un lugar así, apareció a solas una emocionada Maika para interpretar Song of distance mientras se le iba uniendo el Quartet Brossa. Ese hermoso momento fue el inicio de una noche que, en mi opinión, resultó memorable, en la que hubo espacio para diseccionar toda la ecléctica carrera que lleva esta mujer. Ya de su primer trabajo, Kradiaw, pudimos degustar ese James Dean's alive a dúo con Nina de Morgan, que a mí personalmente me puso la piel de gallina. Hubo cabida para todo, con temas más rockeros, como Reaching out to you junto a Niña Coyote Eta Chico Tornado, Si tú me quieres, con los hermanos Tormo de Los Zigarros (marido y cuñado de Maika), Love you til I die o He's got the power con The Mani-las, sus compañeras en formato power trio. También hubo espacio para otras cosas diferentes que ha hecho la cantante en estos años, y Makedonija con el Quartet Brossa sería un buen ejemplo. Otras colaboraciones fueron las de Christina Rosenvinge y Anni B Sweet para The brotherhood y My head is avampire respectivamente, canciones de su último disco, Bunker rococo. También salió su amigo Mikel Erentxun para la preciosa Places where we used to sit, adaptada al castellano como Lugares donde nos solíamos sentar. Aquí quiero decir que en aquellos 80 en los que Duncan Dhu triunfaban no eran precisamente mi grupo favorito, aunque con las hordas de triunfitos y reguetoneros que han venido después ahora me parecen casi una ambrosía musical. Aunque, desde luego, para colaboración estelar la de Howe Gelb al piano y voz en The bastard & the tramp, aunque por problemas técnicos no pudo colgarse la guitarra como pretendía en un principio.
Y así, con un I live in a boat espectacular, en la que salieron casi todos los colaboradores de la noche, sumando una treintena de personas sobre el escenario daba fin una velada de casi tres horas.
Inolvidable y emocionante concierto que me reafirmó aún más como seguidor de Maika Makovski. Además en un lugar precioso y con numeroso público, aunque muchos ya se fueron antes de hora. Si tenemos en cuenta que acabó a medianoche y a esa hora sale el último metro nos tocó correr a más de uno. Y maldecir ese inicial cuarto de hora de retraso también, claro.
La edición número 13 del Santako Blues Festival ha vuelto a
llenar de buena música los locales y las calles de Santa Coloma de Gramenet.
Durante 10 días ha habido conciertos para todos los gustos. Los más blueseros
disfrutaron con los Why Nots en El Perdut, Tori Sparks volvió a encandilar al
público en la Ciba, los Swamp Preachers se entregaron durante tres horas en la
Taverna Gaudir. En fin, como siempre una gozada. El plato fuerte del festival
viene siempre con los dos días de conciertos en el TeatreSegarra. El Viernes
Las Balas Perdidas y el norteamericano Sax Gordon dieron dos grandes conciertos
que por motivos profesionales no pude degustar; pero me desquité el Sábado, con
el estupendo doble cartel formado por los barceloneses Doc & The Mads y los
polacos Boogie Boys.
Doc & The Mads es una banda que se mueve entre el Rock y
el Rhythm and Blues de los 50 y el sonido de la British invasión de los 60. La
banda la conforman Andreu Ros al piano y la voz, Javier Cortés al contrabajo,
Wilco Van Eijk a la batería y César Canut a la guitarra, que no pudo acompañar
a la banda en esta ocasión, siendo sustituido por el gran guitarrista argentino
Lega Caster. Además venían con el gran Spencer Evoy al saxo y a la voz. Y el
líder de los grandes MFC Chicken estuvo a la altura, como siempre, y le dio variedad,
tablas y diversión a una banda ya de por sí solvente.
Hacía un par de meses que había visto a Doc & The Mads
en directo, en las Sagrades Tanninnes de Barcelona, y ya estuvieron a un gran
nivel. El escenario del Teatre Segarra y sus quinientas localidades de aforo,
por supuesto sold out, no les quedaron grandes, y ofrecieron un gran concierto
que hizo disfrutar a todo el público. Repasaron a fondo su disco de debut y su
reciente Ep, Believe it or not, producido por Dani Nel.lo.
Arrancaron con Mama said no, Mean Little mama, That´s the
way i feel y Drinkin´wine Spo Dee O Dee. Spencer se encargó de cantar la
divertida Shim Sham Shimmy. Believe it or not nos puso a todos a bailar en
nuestros asientos. Forget about me, de la etapa de Andreu en los Sick Boys y el
inmortal Teenageheaven de Eddie Cochran continuaron la fiesta. Spencer volvió
a cantar en Midnighter, Hit Git and Split y nuevamente con Spencer a la voz, se
marcaron una enorme versión del Roll over Beethoven de ChuckBerry. Apareció en
escena Eneri para cantar una sentida y respetuosa versión del clásico de los
Sirex, San Carlos club, y ya no abandonó el escenario ocupándose de las
segundas voces. Continuaron con Moonlight Bay, Bike rider, Will i ever see you
again, That’s my way y una estupenda I gonna miss yourlove. Se metieron en un
charco bromeando sobre la carne y los vegetarianos con la divertida Where isthe Meat cantada por Spencer. Y acabaron el concierto con Magic eyes y The
senior class. Para los bises reservaron Last train, el clásico de MFC Chicken,
Chicken Shack, y encendieron a toda la sala con el inmortal Whole lotta shakin’
goin’ on de Jerry Lee Lewis.
Después del gran concierto de Doc & The Mads, saltaron
al escenario los polacos Boogie Boys, que debutaban en los escenarios españoles
después de más de veinte años de carrera. Son una banda muy respetada en el
extranjero y han llegado a ser finalistas en el International Blues Challenge
de Memphis. Salieron dispuestos a apabullar al público con su derroche musical
y físico, con un concepto de concierto muy ágil, moviéndose continuamente por
el escenario y realizando unas acrobacias con los teclados y el contrabajo que
ya quisieran poder realizar los del circo del Sol.
Saltaron al escenario después de un divertido vídeo de
presentación en el que aparecían en un viejo avión de Iberia. Y a partir de ahí
comenzaron una fiesta y una ración de boogie woogie, que sólo se pudo ver un
tanto lastrada por unas explicaciones en inglés, quizás excesivas, aunque igual
necesarias para recuperar un poco el resuello, después de su entrega en las
canciones. Están liderados por el showman, vocalista y teclista Bart Szopinski,
con Piotr Bienkiewocz a la guitarra, Michal Cholewinski al teclado, Janusz
Brzezinski al contrabajo y Milosz Szulkowski a la batería. Además venían con
una estupenda y animada sección de vientos que les daba un aire de fiesta
soulera a los temas muy disfrutable.
Tocaron canciones como My own way to Rock, Lonely weekends,
la estupenda Shakin’ goin’ on, su divertida canción que es casi como su himno
particular Full speed no brakes. Derrocharon actitud, y físico, en una brutal
versión instrumental de You never can tell de Chuck Berry, e incluso cantaron
un tema en polaco, el vacilón Lecz glupiego Zycia Zal. Y arrasaron con una
parte final donde nos hicieron cantar en Boogie boys are in town y acabaron con
una estupenda versión del inmortal Great balls of fire de Jerry Lee Lewis.
Estupendo concierto que dejó muy buen sabor de boca entre el
público, quizás la única pega que le pondría yo, sería que lo de romper el
ritmo del concierto con un largo e innecesario solo de batería, se lo podrían
haber ahorrado. Por lo demás, fue un muy buen concierto de una banda que ojalá
nos visite en una sala en la que podamos bailar.
Enhorabuena a toda la organización del festival por realizar
un gran trabajo. El año que viene repetimos.
Streets os New York es el quinto álbum publicado por el
cantautor norteamericano Willie Nile. Salió en 2006, por lo que el 21 de
Febrero cumple 20 años. La publicación supuso su vuelta al mundo de la música
después de una carrera que hasta entonces había sido un tanto dispersa, con
algunas largas temporadas de silencio. A partir de este trabajo su carrera ha
sido mucho más constante, no ha dejado de publicar discos y de hacer giras;
unas giras que le han traído varias veces a nuestros escenarios, donde se ha
convertido en uno de los músicos norteamericanos más queridos por los fans del
Rock americano más atemporal.
Streets os New York es más una postal de amor hacia la
ciudad de los rascacielos, que un disco. Es un trabajo en el que Robert Anthony
Noonan, su verdadero nombre, vuelca todas sus influencias musicales para
ofrecer un disco largo y caleidoscópico, que puede pasar de sonar a Dylan, a
los Pogues, a los Clash, a Springsteen, y por supuesto a todos los poetas de la
Fender que surgieron en los setenta tras la estela dylaniana, gente como
Elliott Murphy, Steve Forbert o Warren Zevon.
La solvencia como compositor de Willie Nile no sólo viene
precedida de un vasto conocimiento de la música popular norteamericana y del
Punk inglés. Además, sus letras están muy bien trabajadas y responden a su
intención de reflejar la realidad de su tiempo, y también a explicar el
desencanto de una parte de la sociedad estadounidense con el sueño americano.
Aún así en sus discos siempre acaba trascendiendo un punto de optimismo, quizás
debido a su humanidad y a su empatía con los personajes que han tomado malas
decisiones en la vida, o a los que la sociedad se empeña en dejar atrás o a
invisibilizar. Es Doctor en Filosofía y Literatura inglesa. Un tipo culto que
cuenta sus historias a través de la música, y que además sabe transmitir muchas
emociones tanto en sus discos como en directo.
En sus comienzos tuvo que cargar con el peso de ser
catalogado como un nuevo Dylan, pero pronto rellenó el cuadro de sus
influencias con nuevos y más ruidosos colores. Después de una primera etapa en
la que publicó dos estupendos discos, Willie Nile (1980) y Golden Down (1981), su
estela se desvaneció hasta que volvió por sorpresa en 1991 con el disco Places
I Have Never Been. El disco no acabó de funcionar y después de varios años de
ostracismo decidió autoeditar el magnífico BeautifulWreck Of The World en
1999.
Tuvieron que pasar siete largos años hasta que viera la luz
el disco más ambicioso de su carrera. StreetsOf New York se publicó en Febrero
de 2006. A partir de ese momento la carrera del genio de Buffalo no ha vuelto a
tener parones, y se ha convertido en una de las más sólidas e independientes de
los cantautores norteamericanos.
El disco es una radiografía y una declaración de amor hacia
su ciudad. Así lo reflejó el crítico musical de la revista Time y guionista Jay
Cocks. “Las melodías que compone e interpreta con tanta vitalidad, hacen que el
mito, la magia, el peligro, la tristeza y el amor de esta ciudad, sean más
auténticos que cualquier otra cosa que haya escuchado desde Dion. Este disco es
desgarrador. Es Rock N’ Roll en su máxima expresión. Es Nueva York en su máxima
expresión, y no hay nada mejor que eso”.
El disco se grabó en varios estudios neoyorquinos, con
producción del propio Willie Nile con la ayuda de su banda, Andy York a la
guitarra, órgano, Mellotron y percusiones varias; Brad Albetta al bajo, RichPagano a la batería, y Frankie Lee a los coros y percusiones, y que además es
coautor en muchas de las canciones del disco.
El disco comienza con un tema con cierto aroma a Springsteen
y a Power Pop, Welcome To My Head. Continúa con Asking Annie Out, una optimista
canción sobre un enamoramiento, con uno de los mejores riffs de guitarra del
disco. Game Of Fools es otro temazo de aires souleros en el que se luce la
guitarra de Andy York. Back Home puede que sea la canción en la que la sombra
dylaniana sea más alargada. The Day I Saw Bo Diddley In Washington Square es
uno de los highlights del disco. Colabora JakobDylan en las voces y tiene un
delicioso acento a canción folk irlandesa, una de las canciones más ThePogues
que he escuchado nunca, sin ser de The Pogues. Qué bien la hubiera cantado
Shane McGowan. Además tiene una letra curiosa por la que desfilan los extraños
personajes que deambulan por la famosa plaza neoyorquina, y en la que Bo
Diddley no aparece en ningún momento, curiosamente. Best FriendsMoney Can Buy
vuelve al Power Pop, y da paso a otra de las joyas del disco, Faded Flower OfBroadway. Con cierto aire a los mejores Byrds, explica la historia de una
desencantada mujer que transmite humanidad cuando baila entre lágrimas. La flor
marchita de Broadway es una de las mejores canciones de la carrera de Willie
Nile. Sorpresa en forma de Reggae con When One Stands, una canción llena de
esperanza y buenos deseos. Whole World With You devuelve el mejor Rock
americano al disco, con otra de las canciones de estribillo y puño en alto que
tan bien le salen a Willie. Qué bien canta en la balada On Some Rainy Day, y
cómo suena el slide guitar de Andy York. Su voluntad de cronista de su tiempo
se refleja en Cell Phones Ringing (In The Pockets Of The Dead), una canción que
surge tras los atentados del 11 M en Madrid. Un alegato contra la barbarie del
terrorismo, que comienza con una intro de guitarra española que se trunca con
el sonido de una llamada de teléfono móvil. Los que atendieron a las víctimas
después del atentado explicaban la tristeza de escuchar las llamadas a los
teléfonos de los pasajeros diseminados por el tren. Es un tema enérgico y
combativo, y otra de las cumbres del disco. Lonesome Dark-Eyed Beauty vuelve a
teñirse de Dylan, una emotiva y tierna canción llena de interrogantes, de
miedos y de esperanzas. La única versión del disco refleja el amor de Willie
Nile por The Clash, y está dedicada a Joe Strummer. Police on my Back es un
tema de los Equals de Eddy Grant, que llevaron a la fama The Clash en su disco
Sandinista! Es un temazo espectacular, con esa línea chillona de guitarra que
se te clava en la cabeza. De hecho el nombre de la discográfica que publicó el
disco Streets Of New York, y que prácticamente se convirtió en su propia
discográfica, fue 00:02:59, que se pronuncia “dos minutos cincuenta y nueve”
como en la canción Hitsville UK de The Clash. Un disco tan rico y variado en
instrumentos, acaba curiosamente con la canción más desnuda. En Streets OfNew
York la voz y el piano de Willie Nile muestran una balada épica a la manera de
Bruce Springsteen, en la que las esperanzas, las desilusiones, y el sueño
americano desfilan por las calles de la ciudad que nunca duerme.
El pequeño cantautor neoyorquino tiene muchos discos a sus
espaldas, pero para mí, ninguno supera a esta joya llamada Streets Of New York,
un disco que muestra todas las influencias y estilos que conforman el universo
musical de su autor.