Después de estar degustando su excelente último disco,
Pregúntale a Sarah Connor, casi en bucle el último mes. Por fin volvía a tener
la ocasión de ver en directo a Nat Simons. Por diferentes e involuntarias
razones no pude disfrutar de su directo en el Azkena, y tampoco pude disfrutar
de su visita a la sala Upload del pasado año, así que no la veía desde su
íntimo y maravilloso concierto en la sala Yesterday de Santa Coloma de Gramenet
en 2023. Aquel día disfruté mucho con las canciones de la cantante madrileña, e
incluso tuvo la amabilidad de concederme una pequeña entrevista para un podcast
local en el que colaboraba.
Su actividad discográfica ha sido muy intensa en los últimos
años, pero después de dos discos en directo, muy buenos, por cierto, en los dos
últimos años. Tenía muchas ganas de disfrutar de temas nuevos. Su último disco
es muy variado, lleno de canciones pegadizas y emocionales que suenan más
roqueras que nunca, e incluye algunos temas que se me antoja que serán unos
clásicos en su repertorio a partir de ahora.
A priori, un domingo al mediodía no parece el mejor horario
para disfrutar de un directo rockero como el de Nat y su banda, pero la verdad
es que su concierto en la estupenda sala La Nau de Barcelona fue una gozada. Y
como ella misma nos dijo sobre el escenario, al salir parecía que hubiéramos
disfrutado de un concierto nocturno, al celebrarse en el interior de una sala
oscura. También comentó lo idóneo de este tipo de horarios de vez en cuando
para poder atraer a público joven e incluso niños a los conciertos, y puede que
tenga razón, pero yo no dejo de pensar en que la paupérrima escena de salas de
directo en la ciudad condal, tuvo la culpa de no encontrar acomodo nocturno
para su propuesta.
Apareció en el escenario acompañada de Laura Solla a la
guitarra solista, Mariana Pérez a la batería y coros, Jaime Hortelano a la
guitarra y teclados, sublime cuando cogía la Rickenbacker, y Pablo Rodas al
bajo. Nat alternó la acústica con la eléctrica, y demostró que tiene una de las
voces más personales del país.
Estaba claro que era el concierto de presentación del nuevo
disco, de hecho tocaron todas las canciones que lo componen, demostrando que
todas tienen la suficiente fuerza como para ser incluidas en su directo.
Arrancaron con la nostalgia irresistible de Delorean,
emularon a los stones con la estupenda Alain Delon. Nos pusieron las pilas con
el buen rollo de Quién lo impide, y nos hicieron menear la cabeza con el Pop
preciosista de Haces que mi mundo sea mejor. Jaime Hortelano le sacó un sonido
precioso a su Rickenbacker en este tema. Nieve en el desierto bajó las
revoluciones y nos llevó a su clásico Extraña religión. Me encanta el sonido y
la atmósfera de esta canción. Nos dijo que estaba en una etapa en la que le
parece que Efímero es su canción preferida del disco; el sonido country y el
triste magnetismo que desprende el tema puede que le haga tener razón. Tan
extraño para mí es una canción perfecta, con un estribillo precioso y unos
grandes coros. Menudo regalo le ha hecho José Ignacio Lapido con esta canción.
Los ojos del peligro aceleraron la marcha con los golpes certeros de Mariana
Pérez a la batería. Me encanta su manera de tocar la batería, aportar buenos
coros y hacerlo con una sonrisa contagiosa en la cara. Tuve la misma sensación
cuando la vi hace poco acompañando a Maika Makovski. Una de las pocas
concesiones a su pasado discográfico fue Ley animal, y sonó perfecta. Llamas de
dragón es mi canción favorita del nuevo disco, el riff es hipnótico y el
trabajo de Laura Solla a la guitarra es brutal. Bueno, Laura estuvo pletórica
en todo el concierto. Cada vez que la veo en directo me gusta más. Con la banda
rockeando de lo lindo siguieron con la excelente Especie en extinción, y
enfilaron la parte final del concierto con su particular versión del Call me de
Blondie, irresistible. Finale de su disco Felina sonó a gloria, y con Déjalo
ser dejaron a todo el público coreando la canción y pidiendo a gritos el bis.
Con la emoción a flor de piel interpretaron una emotiva Más
que a todo lo demás, balada clásica donde las haya. Sonó tan bien que incluso
nos olvidamos de los grandes arreglos de cuerda
que tiene en su versión discográfica. Y con la cañera Big Bang acabaron
un gran concierto que dejó satisfecho al público, que tuvo ocasión de acercarse
al final del concierto a una simpática Nat Simons, que agradecida, se hizo
fotos y firmó todo lo que le pusieron por delante.
Mr. Sheep
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)

.jpeg)
























