sábado, 21 de febrero de 2026

DISCOS. WILLIE NILE. STREETS OF NEW YORK

 




Streets os New York es el quinto álbum publicado por el cantautor norteamericano Willie Nile. Salió en 2006, por lo que el 21 de Febrero cumple 20 años. La publicación supuso su vuelta al mundo de la música después de una carrera que hasta entonces había sido un tanto dispersa, con algunas largas temporadas de silencio. A partir de este trabajo su carrera ha sido mucho más constante, no ha dejado de publicar discos y de hacer giras; unas giras que le han traído varias veces a nuestros escenarios, donde se ha convertido en uno de los músicos norteamericanos más queridos por los fans del Rock americano más atemporal.

Streets os New York es más una postal de amor hacia la ciudad de los rascacielos, que un disco. Es un trabajo en el que Robert Anthony Noonan, su verdadero nombre, vuelca todas sus influencias musicales para ofrecer un disco largo y caleidoscópico, que puede pasar de sonar a Dylan, a los Pogues, a los Clash, a Springsteen, y por supuesto a todos los poetas de la Fender que surgieron en los setenta tras la estela dylaniana, gente como Elliott Murphy, Steve Forbert o Warren Zevon.




La solvencia como compositor de Willie Nile no sólo viene precedida de un vasto conocimiento de la música popular norteamericana y del Punk inglés. Además, sus letras están muy bien trabajadas y responden a su intención de reflejar la realidad de su tiempo, y también a explicar el desencanto de una parte de la sociedad estadounidense con el sueño americano. Aún así en sus discos siempre acaba trascendiendo un punto de optimismo, quizás debido a su humanidad y a su empatía con los personajes que han tomado malas decisiones en la vida, o a los que la sociedad se empeña en dejar atrás o a invisibilizar. Es Doctor en Filosofía y Literatura inglesa. Un tipo culto que cuenta sus historias a través de la música, y que además sabe transmitir muchas emociones tanto en sus discos como en directo.

En sus comienzos tuvo que cargar con el peso de ser catalogado como un nuevo Dylan, pero pronto rellenó el cuadro de sus influencias con nuevos y más ruidosos colores. Después de una primera etapa en la que publicó dos estupendos discos, Willie Nile (1980) y Golden Down (1981), su estela se desvaneció hasta que volvió por sorpresa en 1991 con el disco Places I Have Never Been. El disco no acabó de funcionar y después de varios años de ostracismo decidió autoeditar el magnífico Beautiful Wreck Of The World en 1999.

Tuvieron que pasar siete largos años hasta que viera la luz el disco más ambicioso de su carrera. Streets Of New York se publicó en Febrero de 2006. A partir de ese momento la carrera del genio de Buffalo no ha vuelto a tener parones, y se ha convertido en una de las más sólidas e independientes de los cantautores norteamericanos.



El disco es una radiografía y una declaración de amor hacia su ciudad. Así lo reflejó el crítico musical de la revista Time y guionista Jay Cocks. “Las melodías que compone e interpreta con tanta vitalidad, hacen que el mito, la magia, el peligro, la tristeza y el amor de esta ciudad, sean más auténticos que cualquier otra cosa que haya escuchado desde Dion. Este disco es desgarrador. Es Rock N’ Roll en su máxima expresión. Es Nueva York en su máxima expresión, y no hay nada mejor que eso”.

El disco se grabó en varios estudios neoyorquinos, con producción del propio Willie Nile con la ayuda de su banda, Andy York a la guitarra, órgano, Mellotron y percusiones varias; Brad Albetta al bajo, Rich Pagano a la batería, y Frankie Lee a los coros y percusiones, y que además es coautor en muchas de las canciones del disco.



El disco comienza con un tema con cierto aroma a Springsteen y a Power Pop, Welcome To My Head. Continúa con Asking Annie Out, una optimista canción sobre un enamoramiento, con uno de los mejores riffs de guitarra del disco. Game Of Fools es otro temazo de aires souleros en el que se luce la guitarra de Andy York. Back Home puede que sea la canción en la que la sombra dylaniana sea más alargada. The Day I Saw Bo Diddley In Washington Square es uno de los highlights del disco. Colabora Jakob Dylan en las voces y tiene un delicioso acento a canción folk irlandesa, una de las canciones más The Pogues que he escuchado nunca, sin ser de The Pogues. Qué bien la hubiera cantado Shane McGowan. Además tiene una letra curiosa por la que desfilan los extraños personajes que deambulan por la famosa plaza neoyorquina, y en la que Bo Diddley no aparece en ningún momento, curiosamente. Best Friends Money Can Buy vuelve al Power Pop, y da paso a otra de las joyas del disco, Faded Flower Of Broadway. Con cierto aire a los mejores Byrds, explica la historia de una desencantada mujer que transmite humanidad cuando baila entre lágrimas. La flor marchita de Broadway es una de las mejores canciones de la carrera de Willie Nile. Sorpresa en forma de Reggae con When One Stands, una canción llena de esperanza y buenos deseos. Whole World With You devuelve el mejor Rock americano al disco, con otra de las canciones de estribillo y puño en alto que tan bien le salen a Willie. Qué bien canta en la balada On Some Rainy Day, y cómo suena el slide guitar de Andy York. Su voluntad de cronista de su tiempo se refleja en Cell Phones Ringing (In The Pockets Of The Dead), una canción que surge tras los atentados del 11 M en Madrid. Un alegato contra la barbarie del terrorismo, que comienza con una intro de guitarra española que se trunca con el sonido de una llamada de teléfono móvil. Los que atendieron a las víctimas después del atentado explicaban la tristeza de escuchar las llamadas a los teléfonos de los pasajeros diseminados por el tren. Es un tema enérgico y combativo, y otra de las cumbres del disco. Lonesome Dark-Eyed Beauty vuelve a teñirse de Dylan, una emotiva y tierna canción llena de interrogantes, de miedos y de esperanzas. La única versión del disco refleja el amor de Willie Nile por The Clash, y está dedicada a Joe Strummer. Police on my Back es un tema de los Equals de Eddy Grant, que llevaron a la fama The Clash en su disco Sandinista! Es un temazo espectacular, con esa línea chillona de guitarra que se te clava en la cabeza. De hecho el nombre de la discográfica que publicó el disco Streets Of New York, y que prácticamente se convirtió en su propia discográfica, fue 00:02:59, que se pronuncia “dos minutos cincuenta y nueve” como en la canción Hitsville UK de The Clash. Un disco tan rico y variado en instrumentos, acaba curiosamente con la canción más desnuda. En Streets Of New York la voz y el piano de Willie Nile muestran una balada épica a la manera de Bruce Springsteen, en la que las esperanzas, las desilusiones, y el sueño americano desfilan por las calles de la ciudad que nunca duerme.



El pequeño cantautor neoyorquino tiene muchos discos a sus espaldas, pero para mí, ninguno supera a esta joya llamada Streets Of New York, un disco que muestra todas las influencias y estilos que conforman el universo musical de su autor.

Antonio Sánchez















 


DISCOS. DAN BAIRD. BUFFALO NICKEL

 



Se cumplen 30 años desde la publicación de uno de los mejores discos de la extensa carrera de Dan BairdBuffalo Nickel se publicó un 30 de Enero de 1996. En esa época todavía arrastraba la fama y fortuna que había conseguido con Georgia Satellites, y en la discográfica American Recordings, Rick Rubin pensaba que podría conseguir un éxito masivo con el Boogie Rock trotón y festivo del de San Diego.

A pesar de las buenas críticas y de la producción de todo un Brendan O’Brien, no lo había logrado del todo con su estupendo disco de debut en solitario, Love Songs For The Hearing Impaired, publicado cuatro años antes. Y tampoco lo conseguiría con Buffalo Nickel. De hecho fue su última grabación para el prestigioso sello. A partir de este disco, Dan Baird prefirió trabajar con sellos más pequeños en los que pudiera publicar sin presiones, a su vertiginoso ritmo y con sus múltiples proyectos y colaboraciones. Dan Baird & The Sofa Kings, The Yayhoos, Dan Baird and Homemade Sin, Mystic Knights Of The Sea, The Chefs, The Hangfires o The Bluefields.

Imágenes con Dan Baird en actuaciones. Cortesía del fotógrafo José Molina

Este cambio en las dimensiones y ambiciones de sus proyectos musicales fueron los que empezaron a traerle de visita a nuestros escenarios, en giras continuas en las que no paraba de tocar y en las que se granjeó su merecida fama de auténtico currante del Rock n’ Roll.

Buffalo Nickel es un disco perfecto para penetrar en el universo de Dan Baird. Encontramos todos los estilos musicales que lo definen, Americana, Country alternativo, Cow Punk, Power Pop, Boogie Rock, en definitiva, el Rock n’ Roll de toda la vida con referencias tan obvias como Chuck Berry, Neil Young, The Rolling Stones, The Beatles, Faces o Humble Pie. Unas influencias que bien mezcladas con sus ingeniosas y afiladas letras conforman unas canciones irresistibles. Además, este disco salió en una época en la que el Rock masivo todavía estaba dominado por el sonido Grunge, y su planteamiento simple, sencillo y enérgico a la manera del Rock n’ Roll Old School, fue como un rayo de luz y un chute de energía para la adormilada escena musical de la época.

dan baird buffalo nickel
Imágenes con Dan Baird en actuaciones. Cortesía del fotógrafo José Molina

El disco se grabó en los estudios Southern Tracks, en Atlanta. Lo produjo todo un productor de éxito como era Brendan O’Brien, viejo compañero de la época de Georgia Satellites, un tipo que ha grabado con todos los grandes y que además se ocupó de tocar guitarras, pianos, órganos, panderetas y lo que hizo falta. Keith Christopher se ocupó del bajo y algunas percusiones. Mauro Magellan estuvo a la batería. También contaron con la ayuda de Terry Anderson a las voces y la batería de Cumberland River, y Joe South a los coros en su propio tema, Hush.

Siete canciones fueron compuestas por Dan Baird, dos a medias entre Baird y Terry AndersonOn My Way y Birthday; y dos fabulosas versiones, I want You Bad de NRBQHush, tema de Joe South llevado al éxito por Deep Purple.

dan baird buffalo nickel
Imágenes con Dan Baird en actuaciones. Cortesía del fotógrafo José Molina

El disco se abre con una de las canciones más emblemáticas de la carrera de Dan Baird, Younger Face es un temazo espectacular, con un sonido muy a lo Neil Young y una letra muy a lo Dylan, en la que se queja de un aspirante a leyenda local de pacotilla que viene a ocupar su lugar. Las guitarras echan humo en uno de los temas más definitorios de su repertorio. Sigue con el retrato de personajes fracasados en Cumberland River, que es un Boogie Rock de manual que haría moverse a un muerto.



Las revoluciones bajan un poco con la maravillosa versión del clásico Power pop de los nunca suficientemente valorados NRBQI Want You Bad es la gema que más brilla en el clásico “At Yankee Stadium” (1978), y por supuesto Dan Baird la impregna de Rock n’ Roll en uno de los mejores momentos del disco. On My Way es un clásico medio tiempo marca de la casa, compuesto a medias con su futuro compinche en los Yayhoos, Terry Anderson, y con un furioso final guitarrero que recuerda a los mejores Black Crowes.



L’il Bit es un Rock n’ Roll rápido y festivo que te hace sacudir la cabeza y mover los pies con sus primeros acordes. Hell To Pay es un tema lento y cadencioso que sirve para recuperar el aliento y que trata sobre un amigo que destruye su vida. La mezcla de sus guitarras, los coros y la voz de Dan son una gozada, y es una de las joyas ocultas del disco. Woke Up Jake vuelve al Rock enérgico y sirve como perfecto contrapunto para Birthday, un temazo muy a lo Beatles compuesto a medias también con Terry Anderson. La influencia de los de Liverpool flota por toda la canción, con sus coros y “crescendos” tan característicos.



Hush es un temazo irresistible que te conquista inmediatamente. Colabora a los coros el mismísimo autor de la canción, Joe South. Tomando como base la versión que hicieron los chicos de Deep Purple, la aromatizan de sabor sureño y mucho Groove y te sorprendes berreándola a pleno pulmón en cuanto la escuchas. Trivial As The Truth quizás sea la canción con un sonido más cercano al de su banda madre, Georgia Satellites, otro Boogie Rock perfecto para su colección de canciones. El supuesto final del disco es un tema de sabor stoniano que despide el álbum con uno de sus riffs más poderosos, Hit Me Like A Train.

dan baird buffalo nickel

Este disco se grabó en una época donde estaba de moda incluir canciones ocultas al final de las grabaciones. Unos ladridos de perro introducen una improvisada grabación casera de un tema country y fiestero compuesto con Terry Anderson y Eric Ambel, llamado Frozen Head State Park, que es el nombre de un parque estatal de Tennessee. Así que el disco llega a su fin con una tonada fiestera que anuncia por dónde irán los tiros de su sonido en el futuro.

En el futuro Dan Baird nos visitaría muchas veces, con varias formaciones. Siempre dándolo todo en el escenario y contagiando su simpatía y amor por el Rock n’ Roll a toda su incondicional audiencia. Su vertiginoso ritmo de trabajo se frenó en 2017, para tratarse una leucemia y cuidar a su esposa, lo que le hizo retirarse de las largas giras y ralentizarse. Sigue trabajando en el estudio y hace conciertos de vez en cuando, pero parece que sus giras infinitas han llegado a su fin. Ojalá tengamos la oportunidad de volver a verlo encima del escenario y poder despedir como se merece a uno de los mejores talentos de la historia del Rock americano. Mientras tanto siempre será un placer escuchar discos como Buffalo Nickel.

Antonio Sánchez

domingo, 15 de febrero de 2026

THE RIPPLES + GERMÁN SALTO. UPLOAD. 14/02/26


Noche complicada para el madrileño Germán Salto y su banda para actuar en Barcelona. Quizá la sala era demasiado grande para su poder de convocatoria, y si a eso le sumamos la competencia musical que se encontró en la ciudad y alrededores, con el llenazo de Sharp Pins en Aclam Club o el gran Elliott Murphy en Sant Cugat el concierto suponía un más difícil todavía. Pese a ello, una cincuentena de irreductibles sí que nos congregamos en Upload, y según decía Germán estaban contentos teniendo en cuenta que la noche anterior en Pamplona tocaron para diez personas. Una pena para este talentoso músico con unos cuantos discos ya en su haber, el último ese Ojo de bife recientemente publicado.


Abrieron la velada The Ripples, unos mallorquines de los que debo reconocer mi total desconocimiento hasta el momento de verlos y que me encantaron con los temas de su álbum de debut One hell of a ride. Se mostraron potentes y divertidos con su Rock'n'Roll stoniano y de raíces con el que se ganaron unos cuantos seguidores sin duda. Os los recomiendo encarecidamente, no os perdáis sus conciertos cuando vuelvan por aquí. Banda a seguir.

Poco después Germán y los suyos abrieron fuego con Goliat, de su último trabajo, que lógicamente fue el más representado, con La carne y el hueso, Te oí decir (lástima que no estuviera ahí Nina de Morgan que sí aparece en el disco) o Aspas contrarias. También nos deleitaron con otras perlas de su discografía, como Arder humo y desparecer, Solo el tiempo o esa sublime Til the morning con la que casi tiran la sala abajo. Para las versiones, quedaron claras algunas de sus influencias (otras probablemente sean también Beatles o Bob Dylan) y tocaron ¿Quieres ser una estrella del Rock?, que es el So you want to be a Rock'n'Roll star de los Byrds traducido con letra diferente, y un Refugee de Tom Petty en lo que resultó un final estelar que nos dejó a los presentes más que felices.

Una buena banda telonera y una buena banda principal liderada por un músico que merece toda la suerte posible, además siempre mostrándose cercano y simpático, incluso contando chistes. Unos con más fortuna que otros, no nos engañemos.

Mr. Wolf

Más info en el Instagram de The Ripples






viernes, 13 de febrero de 2026

THE LAST DINNER PARTY. RAZZMATAZZ. 11/02/26


Me resulta sorprendente la meteórica carrera de The Last Dinner Party. Una banda de apenas cinco años y con dos discos publicados que está en boca de todo el mundo, siendo alabados tanto su directo como su música. Una música de sonido barroco que bebe tanto de Queen como de Sparks, por ejemplo. Me sorprende y me alegra, evidentemente, aunque ello suponga que para próximas visitas los precios de las entradas probablemente ya sean prohibitivos, si tenemos en cuenta que ya esta vez se habían disparado. Eso sí, me encontré una sala Razzmatazz a rebosar de un público variopinto y curioso: mucha chica joven, representantes del colectivo LGTBI, algún personaje estrafalariamente vestido, modernillos asiduos del Primavera Sound y, por supuesto, los habituales que siempre se ven en los conciertos de la ciudad.

Después de ver triunfar a un grupo telonero que a mí no me interesó demasiado aparecían en escena las cinco chicas que forman la banda junto al batería que las acompaña: la cantante Abigail Morris, la teclista Aurora Nishevci, las guitarristas Emily Roberts y Lizzie Mayland, y la bajista Georgia Davies. Y la verdad es que dos horas después la mayoría del público abandonaba extasiado la sala. Ofrecieron un concierto en el que prácticamente todos los movimientos están calculados al milímetro, algo que aunque pudiera parecer lo contrario no le resta frescura en absoluto al espectáculo. Además, Abigail derrocha carisma y simpatía y consigue llenar el escenario ella sola, aunque todas tuvieron sus momentos, como demostraron las buenas gargantas de Aurora y Lizzie cuando les tocó cantar. 
El inicio no pudo ser mejor, con ese Agnus dei por el que siento una especial debilidad, y a partir de ahí repaso completo a su segundo trabajo, From the pyre, y casi entero al primero, Prelude to ecstasy, con algún tema nuevo que ya llevan un tiempo rodándolo en directo, como es Knocking at the sky. La gente no se hartó de corear temas que ya se sabe de memoria, como Count the ways, Caesar on a TV screen, Portrait of a dead girl o el ya clásico Nothing matters. Ya en el bis, locura desatada de un público también desatado con This is the killer speaking, que fue el colofón final para el triunfo de las británicas en la noche barcelonesa.

Una banda en clara progresión a la que de momento no se le adivina techo ofreció una noche mágica, con una única objeción por mi parte. Las tres parrafadas en la parte final que soltó Abigail a mí me sobraron. Tanto celebrar el cumpleaños del técnico como el enseñarnos una coreografía en el bis únicamente consiguieron cortar momentos álgidos del espectáculo. Pese a ello, ya lo he dicho, noche mágica que provocó que haya gente diciendo que puede ser el concierto del año. Y no voy a ser yo quien les lleve la contraria.

Mr. Wolf






lunes, 9 de febrero de 2026

LOS LOBOS. APOLO. 05/02/26

 


                                            Foto cortesía de Ramrod


Los Lobos volvían a visitarnos después de muchos años, y la sensación de que estábamos ante un acontecimiento cultural de primer orden, reinaba en la sala Apolo, que lucía casi un lleno absoluto. Todos los aficionados a la buena música de la ciudad estaban expectantes ante lo que se les venía encima. Los Lobos tienen además la facultad de mezclar entre su público a aficionados del Rockabilly, amantes de la música tradicional, seguidores del Blues, rockeros con las orejas abiertas, o simplemente nostálgicos melómanos. Llevan más de 50 años de una carrera intachable, y se manejan en el escenario con una gran soltura. Con las recientes desapariciones de referentes del tex-mex como Flaco Jiménez o de rockeros con raíces hispanas como Raúl Malo, Los Lobos han quedado como el mayor referente, aunque ya lo eran, de la cultura hispana en los Estados Unidos.

                                            Foto cortesía de Ramrod


La banda del este de Los Ángeles saltó al escenario con una baja sensible entre sus filas, ya que por un problema de salud, Louie Pérez no les acompaña en esta gira. David Hidalgo a la voz, guitarra y acordeón, César Rosas a la voz y guitarra, Conrad Lozano al bajo, Steve Berlin al saxo y teclados y Alfredo Ortiz a la batería. Con esta sensacional alineación, la banda nos ofreció un gran concierto que durante una hora y tres cuartos dibujó una sonrisa en nuestros rostros.

                                            Foto cortesía de Ramrod


Los seguidores más frikis de la banda comentábamos antes del concierto el set list de su concierto del día anterior en Galicia, pero la banda demostró tener la soltura y el repertorio suficientes como para variar sensiblemente el listado de canciones, y demostrar que a estas alturas de su carrera pueden tocar lo que les venga en gana.

                                            Foto cortesía de Ramrod


Comenzaron con un sonido un tanto regulero con La Venganza De Los Pelados y Love Special Delivery, la versión de Thee Midniters que incluyeron en su disco Native Sons. Con Angel Dance el sonido ya mejoró considerablemente, y a partir de Chuco’s Cumbia sonó de lujo. Flat Top Joint sirvió para rendir homenaje a una de sus bandas hermanas, The Blasters. I Walk Alone y mi canción favorita de su extenso cancionero, Will The Wolf Survive?, supusieron uno de los puntos álgidos del show. The Valley, That Train Don’t Stop Here de su discazo Kiko fueron las siguientes. Georgia Slop y Emily nos llevaron a rememorar su excelente disco The Neighborhood. Llegó el momento de despendolarse y cantar a pleno pulmón sus rancheras y cumbias. Le dedicaron al criminal de Donald Trump la canción de la revolución mexicana Carabina 30-30. Se acordaron de Flaco Jiménez con la sensacional Ay Te Dejo En San Antonio, y de Vicente Fernández con su inmortal Volver, Volver. Cumbia Raza mostró el orgullo que tienen de su identidad cultural chicana. Para acabar el concierto antes de los bises nos sorprendieron con una lisérgica  gran versión de Bertha de The Grateful Dead, que dejó a los más melómanos levitando. Los Lobos siempre han estado relacionados con el universo de los Dead, y decidieron rendir tributo a la memoria de su amigo Bob Weir, fallecido recientemente.

                                            Foto cortesía de Ramrod


Para los bises dejaron su particular homenaje a Ritchie Valens, del que hace pocos días se cumplía el 67 aniversario de su trágica muerte. Ohh My Head, Donna, Come On Let’s Go y La Bamba, del tirón, casi nada, con la inclusión del clásico de The Olympics, pero tocado a la manera de The Rascals, Good Lovin’ en medio de La Bamba. Un pletórico y maravilloso fin de fiesta que se vio un tanto enturbiado cuando una mujer despistada y que no sabía cantar ni La Bamba, se subió al escenario para hacerse selfies con los músicos y molestar más que otra cosa al respetable público.

                                            Foto cortesía de Ramrod


Los Lobos son una banda veterana, algunos de sus componentes empiezan a tener problemillas de salud, y puede que no se muestren tan desafiantes en directo como en el pasado. Pero hoy en día no sólo son una de las mejores bandas de Rock de la historia. Con el contexto social y político que se vive en los Estados Unidos, su mensaje y su actitud son más necesarios que nunca. Larga vida a Los Lobos.

                                            Foto cortesía de Ramrod



Mr. Sheep

Más info en la web de Los Lobos















miércoles, 4 de febrero de 2026

LEE FIELDS. RAZZMATAZZ 2. 31/01/26

 

                                            Foto de Mario Olmos



Lee Fields volvía a visitarnos acompañado de los Expressions, de la mano de la promotora Houston Party. Una cita ineludible para todos los amantes de la música en general, y del Soul en particular. El de Carolina del Norte no tiene disco nuevo que presentar. Su último disco, Sentimental Fool, es de 2022. Así que el risueño Elmer Lee Fields vuela libre en esta gira, sin el encorsetamiento que a veces supone en el repertorio la presentación de un disco.

                                            Foto de Mario Olmos


Para poner a tono al personal, Eneida Fever sentó cátedra con una pinchada estupenda, con una gran selección de vinilos Soul. Perfecto aperitivo para el menú de después.

                                            Foto de Mario Olmos


En Barcelona, Lee Fields & The Expressions siguieron los parámetros de los otros conciertos de su gira española. Los Expressions salieron primero a calentar al personal y tras una frenética y cachonda intro, Strawberry, presentaron con toda la épica que se merece al pequeño predicador americano. You Can Count On Me demostró que su voz sigue siendo la que era, a pesar de sus 75 años, y que está perfectamente engrasado con la banda. El sonido en la sala 2 de Razzmatazz fue muy bueno, la sala registró un lleno hasta la bandera, y el público se mostró muy receptivo con el señor Fields. Por momentos el concierto parecía una espiritual sesión de Gospel, a veces animaba al público a cantar, aplaudir, mover los brazos y saltar. Seguro que no se suda tanto en una clase de aerobic. Y por supuesto, cuando le da por ser un pícaro, parece reencarnarse en el mejor Marvin Gaye, como en Work To Do. En la cachonda Ladies jugó con el personal buscando parejas entre el público. Con Time ya fueron palabras mayores, con todo el público rendido y una interpretación sobresaliente. No bajaron las revoluciones con Still Hanging On. En Talk To Somebody nos animó a confraternizar con los que tengamos al lado.

                                            Foto de Mario Olmos


Lee Fields no dejó de bailar en ningún momento, especialmente en las canciones más rítmicas, como My World, en la que pudimos apreciar el porqué de su mote, Little JB, y es que por momentos parecía que teníamos delante al mismísimo James Brown. Se puso muy emotivo cuando recordó la muerte de su padre al interpretar Wish U were Here. Volvió a calentar al personal con la estupenda Don’t Talk. Never Be Another You  es otro temazo que nos hizo ser conscientes del lujo que supone tener a un artista del calibre de Lee Fields, el eslabón que nos queda de los clásicos cantantes del Soul, mezclado con la que posiblemente sea, hoy por hoy, la mejor banda de acompañamiento del género. Los Expressions han acompañado a los mejores representantes de escena Soul más reciente, como Amy Winehouse, incluso a Lady Gaga. Las continuas risas y miradas de complicidad entre sus miembros demuestran lo mucho que disfrutan acompañando a Lee Fields. Got To Get Throught To You y su himno Forever nos fueron acercando al final  de un espectáculo soberbio.

                                            Foto de Mario Olmos


Por supuesto, hubo tiempo para un Bis, con Goosh, Goosh y Honey Dove, dibujando una sonrisa en nuestras caras, que respondió con rotundidad a la pregunta que durante todo el concierto nos hacía el señor Fields, “Are you happy?”. Por supuesto que durante todo el tiempo que duró el concierto fuimos felices. Después tocó volver a la insensata realidad que nos acompaña en estos tiempos tan convulsos. Esperemos que vuelvan pronto a visitarnos, parece que tienen previsto publicar nuevo disco en 2026.


Mr. Sheep

Más info en la web de Lee Fields

 






miércoles, 28 de enero de 2026

MORGAN. RAZZMATAZZ. 24/01/26

 



Morgan volvían a Barcelona nueve meses después de su espectacular concierto en el Palau de la Música, con una segunda parte del tour de presentación de su cuarto álbum de estudio, Hotel Morgan. La primera parte del tour estuvo enfocada en teatros, y la segunda está dirigida a las salas. Aunque su propuesta es perfectamente válida para degustar en los dos ámbitos, creo que es en una sala donde pueden mostrar mejor su música. La cercanía del público, y el hecho de poder estar de pie, bailando y en comunión con el resto del público, hacen que te metas en su particular universo sonoro con mucha más facilidad.



Carolina de Juan, Nina, sigue con su particular timidez, aunque está un poco más suelta. Cada vez se atreve más a dejar el piano y acercarse al centro del escenario para cantar y dirigirse al respetable. Su registro vocal sigue emocionando en cada inflexión, tiene una voz espectacular. Paco López es un guitarrista versátil, y colabora mucho más que antes en el aspecto vocal. Ekain Elorza es el motor de la nave a la batería, y David “Chuches” Schulthess, es el colchón perfecto para las canciones de Morgan con su piano, su órgano y sus sintetizadores. Willy Planas al bajo y su hermano Gabi, a los teclados, guitarras y percusiones, les acompañan desde que Alejandro Ovejero abandonara al grupo en 2021.



Morgan ofrecen un directo muy brillante, en el que pueden pasar de sonar como una banda progresiva a lo Pink Floyd, a convertirse en una orquesta de baile con mucho groove, practicando un Funk más que resultón. Y luego están esas canciones tan poderosas que se clavan como puñales, esos tsunamis emocionales que te dejan tiritando de emoción.



Empezaron con la atmosférica Planet Earth, para ir subiendo las revoluciones con Blue Eyes. De su último disco, Hotel Morgan, tocaron como primer tema, El Jimador. Nina se levantó de la butaca para animar al público con Attempting. Momento para una de las mejores canciones del último disco, Pyra. Goodbye fue el perfecto preludio para el universo sonoro de la grandísima Alone. River fue coreada por todo el público. Cruel y Radio también del nuevo disco, demostraron que cada vez tienen más peso sus composiciones en castellano. A Kind Of Love y el agradecimiento hecho canción, Thank You, sirvieron para cerrar la primera parte del concierto. Para los bises reservaron tres bombas emocionales para dejarnos desarmados a su merced. Nina sola al piano nos hizo acompañarla en Volver. Home volvió a demostrar que es una de las mejores canciones del Pop Rock nacional. Y Sargento de Hierro nos erizó la piel, como siempre. Con un rush final tan emocional, no podían dejarnos salir tiritando al frío de la noche de Barcelona. Así que decidieron ponernos a bailar para que entrásemos en calor al ritmo de Another Road. La mezclaron con la discotequera versión de Good Times de Chic, y la vacilona Rapper’s Delight de The Sugarhill Gang, con un sorprendente Paco López ejerciendo de rapero.



Otro gran concierto de los madrileños, que continúan con su particular relación de amor con el público de Barcelona. Un público que llenó la sala grande de Razzmatazz y que salió del recinto con una enorme sonrisa. 

Mr. Sheep

Más info en la web de Morgan











lunes, 19 de enero de 2026

GUADALUPE PLATA. UPLOAD. 15/01/26

 


                                            Foto de Mario Olmos


Guadalupe Plata es uno de los grupos más personales de la escena nacional. Los de Úbeda han creado un universo propio que bebe de los grandes del Blues como Skip James, Howlin’ Wolf , Elmore James o John Lee Hooker, los mezclan con el histrionismo, la imaginería voodoo adaptada al sur de España de tipos como Screamin’ Jay Hawkins, el sonido misterioso y polvoriento de Ry Cooder, y la grandeza spaguetti western de genios como Ennio Morricone. El resultado es una banda de blues moderna y genuinamente española, construida con unos mimbres clásicos.

                                            Foto de Mario Olmos


Pedro de Dios Barceló a la guitarra y voz, y Carlos Jimena a la batería son un dúo espectacular cuando se suben a un escenario. Consiguieron que la marcha de Paco Luis Martos en 2019, que se ocupaba del barreño y tenía una gran fuerza escénica, no se notara en exceso cuando se reinventaron en directo. Cuando sale al escenario Luis Aróstegui a hacer coros y tocar la botella de anís, todavía enriquecen más su sonido e imagen. Han conseguido en cada uno de sus conciertos, convertir la sala donde tocan en una especie de cueva oscura, donde practican más un aquelarre que un concierto propiamente dicho. El surrealismo de sus letras y su oscura forma de hacer blues no es que tenga fans, es que consigue que sus seguidores sean como una secta, que los sigue fielmente en todos sus conciertos y en cada lanzamiento discográfico.

                                            Foto de Mario Olmos


La coqueta sala Upload de Barcelona volvió a llenarse de seguidores y devotos de los Guadalupe Plata, y durante una hora y media vibró con la entrega y las canciones de los jienenses.

El concierto comenzó con algo de retraso, pero cuando el dúo saltó al escenario, nadie se quejó. Salieron a saco desde el principio, sin saludos o sonrisas de acercamiento al respetable. Con una primera parte quizás más psicodélica que otras veces, y fueron ganando fuerza a medida que avanzaba el show. La oscuridad en el escenario era casi total, tan sólo un poco de luz roja en los focos y un único punto de luz amarillenta que salía del bombo. No son una banda que se lo ponga fácil a los fotógrafos.

                                            Foto de Mario Olmos


Tocaron temas de todos sus discos. No tienen disco nuevo que presentar, el último es de 2023. Así que elaboraron un repertorio muy variado que hizo las delicias del público, que coreó las extrañas y mínimas letras de sus canciones, arropando a la extraña y tímida voz de Pedro de Dios. Rata, Gatito, la antigua Cementerio, Demasiado, La Cigüeña, No Te Vayas, Mecha Corta, Serpientes Negras, la abrasiva Al Infierno Que Vayas, No Voy a Llorar, la lasciva Tengo El Diablo En El Cuerpo, Milana, instrumentales como El Cóndor Pasa o Filo De Navaja, y una parte final extraordinaria con canciones como Duermo Con Serpientes, Lo Mataron, Tormenta, Esclavo y El Boogie De La Muerte. Para los bises pusieron a todos a cantar Calle 24, Huele a Rata y Hoy Como Perro.

                                            Foto de Mario Olmos


Extraordinario concierto con una banda en estado de gracia, en una sala preciosa llena de público, y con un gran sonido. Noche perfecta para empezar la temporada de conciertos en Barcelona en 2026.


Mr. Sheep

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