La edición número 13 del Santako Blues Festival ha vuelto a
llenar de buena música los locales y las calles de Santa Coloma de Gramenet.
Durante 10 días ha habido conciertos para todos los gustos. Los más blueseros
disfrutaron con los Why Nots en El Perdut, Tori Sparks volvió a encandilar al
público en la Ciba, los Swamp Preachers se entregaron durante tres horas en la
Taverna Gaudir. En fin, como siempre una gozada. El plato fuerte del festival
viene siempre con los dos días de conciertos en el Teatre Segarra. El Viernes
Las Balas Perdidas y el norteamericano Sax Gordon dieron dos grandes conciertos
que por motivos profesionales no pude degustar; pero me desquité el Sábado, con
el estupendo doble cartel formado por los barceloneses Doc & The Mads y los
polacos Boogie Boys.
Doc & The Mads es una banda que se mueve entre el Rock y
el Rhythm and Blues de los 50 y el sonido de la British invasión de los 60. La
banda la conforman Andreu Ros al piano y la voz, Javier Cortés al contrabajo,
Wilco Van Eijk a la batería y César Canut a la guitarra, que no pudo acompañar
a la banda en esta ocasión, siendo sustituido por el gran guitarrista argentino
Lega Caster. Además venían con el gran Spencer Evoy al saxo y a la voz. Y el
líder de los grandes MFC Chicken estuvo a la altura, como siempre, y le dio variedad,
tablas y diversión a una banda ya de por sí solvente.
Hacía un par de meses que había visto a Doc & The Mads
en directo, en las Sagrades Tanninnes de Barcelona, y ya estuvieron a un gran
nivel. El escenario del Teatre Segarra y sus quinientas localidades de aforo,
por supuesto sold out, no les quedaron grandes, y ofrecieron un gran concierto
que hizo disfrutar a todo el público. Repasaron a fondo su disco de debut y su
reciente Ep, Believe it or not, producido por Dani Nel.lo.
Arrancaron con Mama said no, Mean Little mama, That´s the
way i feel y Drinkin´wine Spo Dee O Dee. Spencer se encargó de cantar la
divertida Shim Sham Shimmy. Believe it or not nos puso a todos a bailar en
nuestros asientos. Forget about me, de la etapa de Andreu en los Sick Boys y el
inmortal Teenage heaven de Eddie Cochran continuaron la fiesta. Spencer volvió
a cantar en Midnighter, Hit Git and Split y nuevamente con Spencer a la voz, se
marcaron una enorme versión del Roll over Beethoven de Chuck Berry. Apareció en
escena Eneri para cantar una sentida y respetuosa versión del clásico de los
Sirex, San Carlos club, y ya no abandonó el escenario ocupándose de las
segundas voces. Continuaron con Moonlight Bay, Bike rider, Will i ever see you
again, That’s my way y una estupenda I gonna miss your love. Se metieron en un
charco bromeando sobre la carne y los vegetarianos con la divertida Where is
the Meat cantada por Spencer. Y acabaron el concierto con Magic eyes y The
senior class. Para los bises reservaron Last train, el clásico de MFC Chicken,
Chicken Shack, y encendieron a toda la sala con el inmortal Whole lotta shakin’
goin’ on de Jerry Lee Lewis.
Después del gran concierto de Doc & The Mads, saltaron
al escenario los polacos Boogie Boys, que debutaban en los escenarios españoles
después de más de veinte años de carrera. Son una banda muy respetada en el
extranjero y han llegado a ser finalistas en el International Blues Challenge
de Memphis. Salieron dispuestos a apabullar al público con su derroche musical
y físico, con un concepto de concierto muy ágil, moviéndose continuamente por
el escenario y realizando unas acrobacias con los teclados y el contrabajo que
ya quisieran poder realizar los del circo del Sol.
Saltaron al escenario después de un divertido vídeo de
presentación en el que aparecían en un viejo avión de Iberia. Y a partir de ahí
comenzaron una fiesta y una ración de boogie boogie, que sólo se pudo ver un
tanto lastrada por unas explicaciones en inglés, quizás excesivas, aunque igual
necesarias para recuperar un poco el resuello, después de su entrega en las
canciones. Están liderados por el showman, vocalista y teclista Bart Szopinski,
con Piotr Bienkiewocz a la guitarra, Michal Cholewinski al teclado, Janusz
Brzezinski al contrabajo y Milosz Szulkowski a la batería. Además venían con
una estupenda y animada sección de vientos que les daba un aire de fiesta
soulera a los temas muy disfrutable.
Tocaron canciones como My own way to Rock, Lonely weekends,
la estupenda Shakin’ goin’ on, su divertida canción que es casi como su himno
particular Full speed no brakes. Derrocharon actitud, y físico, en una brutal
versión instrumental de You never can tell de Chuck Berry, e incluso cantaron
un tema en polaco, el vacilón Lecz glupiego Zycia Zal. Y arrasaron con una
parte final donde nos hicieron cantar en Boogie boys are in town y acabaron con
una estupenda versión del inmortal Great balls of fire de Jerry Lee Lewis.
Estupendo concierto que dejó muy buen sabor de boca entre el
público, quizás la única pega que le pondría yo, sería que lo de romper el
ritmo del concierto con un largo e innecesario solo de batería, se lo podrían
haber ahorrado. Por lo demás, fue un muy buen concierto de una banda que ojalá
nos visite en una sala en la que podamos bailar.
Enhorabuena a toda la organización del festival por realizar
un gran trabajo. El año que viene repetimos.
Fotos cortesía de Carlos Martínez Tarruella.
Mr. Sheep





















