El calificativo de leyenda se queda corto ante este hombre, todo un miembro de los Rolling Stones al que hemos tenido el lujo de disfrutarlo en concierto en una sala Razzmatazz que no acabó de llenarse. ¿Por el exagerado precio de las entradas quizá? Probablemente. A este paso pronto habrá conciertos que serán únicamente pases privados para empresarios o futbolistas. No vamos bien.
Es evidente que Ronnie Wood está llevando a cabo esta gira para divertirse. Su vida es el escenario, no tiene problemas económicos y es feliz haciendo lo que le gusta. Además siempre le he visto como un tipo enrollado, y cuando llegó a la sala pude verle firmando autógrafos con una sonrisa en la cara. No imagino a otras estrellas haciendo algo así.
El concierto solo puedo calificarlo como gozada. Disfruté como un crío en una noche en la que hubo de todo a través de canciones de los Stones: la inicial It's only Rock'n'Roll (but I like it), Hey negrita, Country honk (que no es otra que Honky tonk women pasada por un filtro Country) y la sensacional Can't you hear me knocking. También su pasado en Faces quedó reflejado en el setlist, además recordando a los compañeros caídos, con la preciosa Flying, Ooh la la y la apoteosis rockera final de Stay withme. Obviamente su carrera en solitario también aparecería en la noche, con una bellísima Mystifies me o la poderosa Outlaws. Y luego hubo versiones, muchas versiones, algunas ya grabadas por nuestro hombre en su día. Pasamos del ReggaeTake it easy a todo un Bob Dylan con Seven days. Del Blues con Baby what you want me to do o Spoonful (este con un ritmo Funky) al Soul con River deepmountain high o el clásico Chain of fools de Aretha Franklin. Como podéis ver, un paseo por lo más granado de la música del siglo XX y un reflejo de las influencias de Ronnie.
La banda todo un lujo, con músicos veteranos que han tocado con John Fogerty, George Harrison o Sly & TheFamily Stone, y donde tuvo mucho protagonismo la corista Chanel Haynes. De todas maneras, aún falta alguien sobre quien hablar, y es que en esta gira Ronnie se acompaña de una invitada estelar, nada menos que nuestra querida Imelda May. ¡Dios, amo a esta mujer! Su atómica aparición a mitad de concierto con la versión del Remember (walking in the sand) de The Shangri-Las la tendré grabada en las retinas durante toda la vida, y el resto de la noche su clase brilló con luz propia, incluso cuando no intervenía en la canción y se quedaba bailando en un lado del escenario. Muy grande Imelda.
Dos horas de concierto que pasaron en un suspiro, con el público feliz y un Ronnie también feliz por tocar en su segunda casa, como dijo ( no olvidemos que tiene vivienda en Barcelona). Se le ve en forma a sus 79 años y quien sabe si volveremos a verlo por aquí sobre un escenario, solo o con Mick y Keith. Con los Stones todo es posible.
Los que seguís este blog ya habéis visto pasar por aquí a Blueroomess, con el comentario de algún concierto y también con una entrevista, así que ya sabéis nuestra pasión con esta banda que no tiene nada que envidiar a las que vienen de fuera. Nos encanta su mezcla de influencias representada en sus trabajos discográficos, de hecho son como nosotros, apasionados de la música con los que se puede charlar durante horas sobre Rock'n'Roll, Blues o Jazz. Y en mi caso que ya los he visto unas cuantas veces sobre un escenario os puedo decir que cada vez me gustan más en directo.
Con exquisita puntualidad Donna, John, Ignacio, Sergio y Aaron tomaron sus instrumentos para ofrecernos un repaso de sus discos y unas cuantas versiones (llevadas a su estilo, como siempre nos dicen) que demostraron su buen gusto musical, con temas de JJ Cale, Velvet Underground, Tom Petty, Creedence Clearwater Revival o TomWaits, del que su Make it rain levantó al público y consiguió que los habituales charlatanes de concierto centraran su atención en lo que de verdad importaba en ese momento. Por cierto, con tremenda exhibición vocal a cargo de la siempre risueña Donna Lee. Y por supuesto sus propios temas, como Rebel soul, referencia de su primer EP, Nobody wins, Victory rolls o el siempre vibrante Laurelaine.
Y faltaba el bis, que me pareció antológico, con el punto soulero de In the midnight hour y luego el exquisito Let the good times roll que siempre bordan en su versión. Inmejorable final.
Era una noche tórrida pero valió la pena acercarse a l'Espai Aurora de Rubí. Como decía al principio, quizá sea la vez que más me han gustado en vivo, y mientras esperamos ese tercer disco de su carrera seguiremos acudiendo a sus conciertos con la seguridad de que nos harán felices por un rato, aunque como ha sucedido en esta ocasión con calor, mucho calor.
No os los perdáis si tenéis la oportunidad de verlos.
La canadiense Allison Russell es uno de los mayores talentos
de la música actual. Sus primeros discos con grupos como Po’ Girl, Birds of
Chicago o su maravilloso disco colaborativo junto a RhiannonGiddens, Leyla McCalla
y Amythyst Kiah, Songs Of Our Native Daughters (2019), ya nos mostraban a una
compositora e intérprete única y personal. Su primer disco en solitario supuso
todo un acontecimiento musical en 2021. Outside Child es uno de los mejores
discos en lo que llevamos de década, y demostró que los temas personales más
dolorosos pueden mostrarse de una forma bella y sincera, en una dicotomía que
pudiera parecer imposible entre la belleza de la música y la crudeza de unas
letras conmovedoras. En 2023 publicó The Returner, un disco ecléctico y
maravilloso en el que mostraba que al margen de temas tristes y dramáticos,
también puede hacernos bailar y disfrutar de la música en su más amplio
espectro, además de utilizar las canciones como herramientas para la reivindicación
de causas sociales importantes.
In the Hour Of Chaos es su nuevo disco. Y vuelve a
sorprender con un disco un tanto diferente a los anteriores. Para empezar
porque es un disco colaborativo, en el que solo es voz principal en un par de
temas, también porque la gran nómina de colaboradores son artistas de una
relevancia local, salvo Norah Jones o Brittney Spencer, demostrando así que
aunque la autoría de los temas sea suya en colaboración con su marido Jeremy
Lindsay, alias JT Nero, y Drew Lindsay, en la mayoría de los temas; es capaz de
amoldarse a cualquiera de sus acompañantes y compartir el protagonismo, y sobre
todo de ceñirse a las necesidades de cada tema.
En una primera escucha tantas colaboraciones pudieran tener
un efecto de dispersión, pero a la que se le dan varias vueltas al disco,
vemos que no es así en absoluto. De hecho todas las colaboraciones contribuyen
al espíritu que sobrevuela por todo el trabajo, y que no es otro que el de
hacernos sentir bien, dibujarnos una sonrisa y conseguir una catarsis que
contribuya a sanar todas las miserias que nos acosan y el dolor del que estamos
rodeados en un mundo cada vez más caótico e inmoral. Conseguir eso desde el
amor, y no solo desde la confrontación, es algo absolutamente revolucionario en
los tiempos que corren.
El disco se abre con Rainbows que comienza como una
ensoñación y que de repente se muestra en toda su luminosidad y belleza. No
Springtime es un dueto con la cantautora Joy Oladokun, cuenta además con los
coros de Julie Williams, y destacan las discretas y bellas partes de guitarra a
cargo de MeganMcCormick. Cold April parece una canción infantil en su inicio
gracias al Explore! Pop Choir con el que canta su hija Ida, y colaboran la
poeta y compositora Kara Jackson y la cantautora Denitia, una brillante artista
reconocida dentro de la escena Queer del Country. Brittney Spencer brilla en la
esperanzadora Black Lavender con ese estribillo tan bonito “You don’t know how
beautiful you are”. Norah Jones y Allison Russell unen sus voces en la
maravillosa Really Real, quizás la canción que más me gusta del disco. Sus
voces de terciopelo se te clavan en la cabeza en un tema calmado y lleno de groove.
Es curioso que las colaboraciones de Norah Jones y Brittney Spencer vengan
seguidas en el disco, ya que también colaboran en el estupendo último disco de
Lucinda Williams. Just like Saturday es otra gran canción con alma Soul, y
cuenta con la participación de la cantante, actriz y activista RubyAmanfu.
Chaos theory es otra de las joyas del disco, y da la idea general del disco con
su preciosa letra, además de aportar el verso que da título al disco, “In the
hour of chaos”. Kyshona y Sara Watkins están espléndidas acompañando a Allison
Russell y Wendy Melvoin le da al tema un aire nostálgico precioso con su
guitarra y ukelele. Devon Gilfillian aporta garra y alma Soul a un tema tan
rockero como Love isa Golden lion. La otra gran colaboración masculina en el
disco es la bailable Searchlight, donde KashusCulpepper brilla aportando alma Soul a un tema irresistible. En Two starsAllison se reencuentra con Chibueze
Ihuoma, cantante y actor ganador de un premio Tony, con el que ha trabajado en
el musical Hadestown. Su colaboración da lugar a una especie de canción de cuna
que se repite como un mantra y que entronca perfectamente con el último y
etéreo tema del disco, Good omens, una preciosa canción dominada por el
sugerente sonido del arpa de Ahya Simone y en la que la privilegiada garganta
de Allison Russell se luce.
La banda que acompaña a Allison es femenina y tiene guiños a
su adoración por la música de Prince, ya que colaboran en el disco Lisa Coleman
a los teclados y Wendy Melvoin a la guitarra, bajo y batería, Wendy & Lisa
y The Revolution. Megan McCormick destaca con su trabajo a las guitarras y bajo,
DrewLindsay comanda la banda junto a Allison desde su teclado y Elizabeth
Pupo-Walker se ocupa de la percusión.
La producción ha corrido a cargo de Dim Star y la propia
Allison Russell.
In the hour of chaos supone un paso más en una carrera
coherente que esperemos que siga aportando belleza a la escena musical actual.
Tenía muchas ganas de disfrutar del directo de los
australianos Amyl & the Sniffers. En los oscuros tiempos del Covid me quedé
con la entrada en la mano al anunciarse la cancelación de su concierto. No soy
demasiado amigo del festival Primavera Sound, así que me perdí su concierto en
el marco del festival, y no me enteré cuando tocaron en la sala Meteoro en
2019.
Así que sí, tenía mucho mono de verles en directo. Su Punk
Rock primitivo al estilo australiano me gusta mucho. Su actitud, letras y
puesta en escena me parecen muy atrayentes, y quería disfrutarlos en una sala,
a ser posible, para contagiarme de su cercanía.
Llenar dos días seguidos una sala como la grande de Razzmatazz
no lo hace cualquiera, y la incansable banda australiana consiguió vender las
entradas para los dos shows con mucha antelación, así que el llenazo y la
entrega del público estaban garantizados.
Abrió el Show la banda afincada en Barcelona, Belgrado, y
desde la primera canción quedó claro que no eran la banda adecuada para
telonear a unas fieras como Amyl and The Sniffers. Una banda ramplona con un
sonido tecno y supuestamente bailable que parecía sacada de los peores
escenarios de la movida madrileña. Insufribles.
Cuando Amy Taylor y los suyos saltaron al escenario, el
público conectó de inmediato y no dejó de corear los temas, de bailarlos, e
incluso de poguear como si estuviesen en un pequeño y sudoroso antro de Garaje
Punk.
Centraron el set list en su último disco, Cartoon Darkness.
Declan Mehrtens escupió riffs demoledores con su guitarra, la bajista Lakota
Vella se amoldó a los ritmos y los coros de la banda como si siempre los
hubiera tocado; sustituye temporalmente al bajista Gus Romer. Bryce Wilson
estuvo pletórico detrás de la batería, y Amy Taylor demostró el porqué de su
fama de torbellino en escena.
Arrancaron con Control, seguida de Do It Do It y Cup Of
Destiny. El histerismo del público se fue incrementando con Capital, Security y
Doing In Me Head. Balaclava Lover Boogie, Guided by angels, Facts, Big Dreams,
la fantásticas Me and The Girls, Pleasure Forever y Shake Ya, dejaron paso a
los momentos más destacados con temazos como la coreada Chewing Gum, Tiny
Bikini y U Should Not BeDoing That. La irreverente Jerkin y las coreadísimas
Hertz y Some Mutts (Can’t Be Muzzled) dieron por concluido el concierto. Para
el bis dejaron Got You y GFY.
Gran concierto de una banda en estado de gracia, que ha
saltado la barrera de ser un grupo de garitos de Garaje Punk, para convertirse
en una gran banda de consumo masivo, carne de grandes festivales. Pero creo que
es de justicia ponerles un “pero”, y es que si ya eres una banda importante y
tocas en festivales y salas grandes, y si además vendes tus entradas a un
precio de banda mainstream, no puedes dar conciertos de una hora. Una hora y
cinco minutos de show es muy poco. Por lo demás no les pongo ningún otro
“pero”. Tengo mucha curiosidad por ver cuál va a ser su evolución a partir de
ahora. Espero que sigan manteniendo una autenticidad y una actitud dignas de su
talento.
Ya había tenido ocasión de ver varias veces en directo a Lluís Coloma, virtuoso pianista catalán cuyos conciertos suponen un viaje cargado de Boogie Woogie, Rock'n'Roll, Blues o Jazz, siempre acompañado de sus infalibles escuderos, Manolo Germán al contrabajo y Arnau Julià a la batería. Últimamente también toca con ellos el gran guitarrista sevillano Kid Carlos, todo un referente del Blues estatal, que lamentablemente no estuvo en el Aclam Club, pero sí el mítico saxofonista norteamericano Blue LouMarini, con quien Lluís y su banda publicaron el año pasado el disco We like to groove!.
Como era de esperar, el concierto fue una absoluta delicia. A sus 81 años Lou estuvo de lo más simpático, contando anécdotas y también algún chiste hablando un macarrónico castellano. Por cierto, el bagaje de este hombre es para tirarnos de espaldas, habiendo tocado o colaborado con muchísimos músicos: los Blues Brothers, Aretha Franklin, Frank Zappa, J. Geils Band (amo a esta olvidada banda) o incluso Aerosmith. Tocaron temas de su disco, como ese preciosoFarewell, my love, Magical journey o Monalisa, popularizado en su día por Nat King Cole. Y para terminar, ya en el bis, nos pusieron a todos en pie recordándonos a los Blues Brothers con Sweet home Chicago. Casi nada.
Lluís Coloma como siempre, es uno de los mejores pianistas que he podido ver sobre un escenario, y BlueLou Marini, aparte de su simpatía que decíamos antes, impecable al saxofón y la flauta, además de los temas en los que también cantó.
Bonito concierto, bonito lugar y un servidor de vacaciones. ¿Qué más se puede pedir?
Daddy Long Legs es una banda más
que fiable en directo. Siempre se entregan al máximo encima de un escenario,
consiguiendo que el público se involucre en el show y disfrute con las
canciones, la puesta en escena y el desparpajo de los de New York.
Les da igual si tocan ante un
público numeroso o si lo hacen ante una sala medio llena, como fue el caso en
la sala Upload de Barcelona. No acabo de entender cómo es posible que no agoten
las entradas en Barcelona. No sé si es la promo, o que muchos de los que se
quejan de que no haya bolos en Barcelona, y muchas giras pasen de largo, lo
hacen en realidad con la boca pequeña. Bandas del nivel de Daddy Long Legs no
tocan todos los días, y para los que ya los hemos visto en directo más veces,
sus conciertos quedan marcados en rojo en el calendario.
Brian Hurd es un animal escénico
que canta, toca el dobro y sopla la harmónica como si estuviera poseído por el
espíritu del Rock N’ Roll más crudo y primitivo. Murat Akturk exprime su
guitarra desde la discreción, su forma de tocar es perfecta para la banda de
Nueva York. Josh Styles tiene una forma muy peculiar de utilizar la batería, el
tambor y las maracas. Su imagen con una baqueta en una mano y una maraca en la
otra aporreando los tambores es icónica. Dave Klein es el cuarto hombre en
directo. Teclados y toneladas de actitud rockabilly. Una de las características
más personales de la banda es que tocan sin bajo, pero por la forma de utilizar
el resto de instrumentos, eso es algo que prácticamente no se nota.
Arrancaron enérgicamente con Long
John’s Jump, seguida de la versión del Bob SegerSystemRamblin’ Gamblin’ Man,
y la de los Flamin’ Groovies, Doctor Boogie. Nightmare, Blood From a Stone, la
espectacular Harmonica Razor, una excelente versión de NorthMississippi
Allstars, KC Jones, Good Old Days, su himno Pink Lemonade, Evil Eye, ThemeFrom
Daddy Long Legs, una cachonda Mr. Bartender, que aprovecharon para pedir
bebidas, claro. Flesh Eating Cocaine Blues y para cerrar el set la gran
Motorcycle Madness. Después de una gran ovación salieron para hacer un bis con
Death Train Blues y Fire And Brimstone de Link Wray.
Una noche perfecta de Rock N’
Roll con aires Rockabilly, y Blues pantanoso y oscuro. Daddy Long Legs son una
garantía encima de un escenario, y su concierto de la sala Upload va a estar
entre los mejores del año en Barcelona.
Uno de los grandes volvía a pasar por nuestra ciudad. Porque Chris Isaak ya hace tiempo que se ha ganado ese título, con sus discos y sus directos durante más de cuarenta años. El día antes nuestro héroe llegaba a los 70 años estando en Bilbao, pero demostró seguir estando en la misma forma que siempre, vocal y físicamente.
Apenas tres años después de su última visita, la sala Paral:lel 62 se llenó de un público muy fiel, veterano en su mayoría, que estaba deseando cantarle el "Happy birthday", algo que hizo nada más empezar la noche.
El concierto fue bastante parecido al del Poble Espanyol de 2023 que decíamos al principio. El repertorio, la actitud, las coreografías de los músicos, la simpatía y el carisma de Chris siguen igual que siempre. Y si con AC/DC celebramos que salga la campana en Hells bells o los cañones en For those about to Rock, tampoco nos quejaremos ahora porque sepamos de antemano que saldrá en el bis con su clásico traje de espejos o que se mezclará entre el público. Esto último lo hizo ya a la tercera canción (y sudando a chorro) , en la que incluso se paseó por los dos pisos superiores de la sala. También hubo el habitual lucimiento del simpático y eterno bajista RowlandSalley con su canción Killing the Blues, que tocaron en el momento acústico sentados en un taburete, cuando también sonaron preciosidades como Forever blue y el inevitable homenaje al Rey con Can't helpfalling in love, coreada por toda la sala. Evidentemente no se olvidaron de Somebody's crying, Wicked game, Bluehotel, el también inevitable recuerdo a Roy Orbison con Oh pretty woman o ya en el bisBaby did a badbad thing, en la que hicieron subir a un puñado de mujeres al escenario para acompañarles bailando (aunque alguna estaba tan emocionada que de bailar más bien poco).
Casi una hora y tres cuartos, con un sonido perfecto, de un músico imprescindible, siempre rodeado de una banda soberbia, con la que sabe cómo ofrecer un buen concierto.
Felicidades por tus 70 años y hasta la próxima visita, Chris.
No tenemos ninguna duda de que la gran fiesta del Rock'n'Roll a nivel estatal es el festival Azkena de Vitoria. Un año más, con ofertas musicales para todos los gustos, bandas que repiten de otras ocasiones y un cartel que se antojará insuficiente para unos y excelente para otros. La gente que hacemos este blog ya teníamos fijada la fecha desde la edición anterior y, por supuesto, no íbamos a fallar.
Un inhabitual calor nos dio la bienvenida el Jueves a nuestra llegada a la ciudad, y es que no hay año en el que no haya algún tipo de inclemencia meteorológica, y esta vez no fue la excepción como veremos más adelante.
Empezamos el festival a lo grande, viendo al veterano Robert Finley en el escenario principal. Blues y Góspel se dan la mano en la música de este hombre al que el reconocimiento le ha llegado ya a una edad más que adulta. Nos gustó mucho y casi nos emocionó al verlo radiante y pasándolo bien en escena, con temas como ese vibrante Sneakin' around. Gran comienzo, como decíamos.
Después era el turno de unos habituales de nuestros escenarios, los neerlandeses DeWolff y su Rock setentero, ideal para levantar al público de un festival, sobre todo con ese cantante-guitarrista llamado Pablo Van de Poel que tan bien sabe llevar sus actuaciones. Se metió entre la gente y se ganó a los neófitos, a los otros ya se nos habían ganado tiempo atrás.
Tras ellos llegó el primer y maldito solape del fin de semana: o las catalanas Radioactivas en el escenario Trashville o la irlandesa Imelda May. Al equipo de este blog no nos quedó otra opción más que dividirnos para poder llegar a todo. Así supimos que Radioactivas arrasaron en su actuación firmando uno de los conciertos más destacados del festival. Y si su Punk Rock no fuera suficientemente interesante, además se atrevieron a cantar en euskera la canción Maricarmen, junto a otras habituales de su repertorio, como Rockear, rockear, rockear, Traitors, una adaptación de Un día enTexas de Parálisis Permanente rebautizada como Un día en tetas o la divertida Cotorras malparidas, donde hablan de una curiosa experiencia personal. Al final, algunas de sus componentes se lanzaron sobre un público que disfrutó y agradeció enormemente su propuesta.
¡Y qué decir de la divina Imelda May! Otro concierto mayúsculo acompañada del que fuera su marido y guitarrista en sus primeros años de carrera, Darrel Higham. Su voz se mantiene intacta y su presencia sigue siendo magnética sobre las tablas, y con temas como Big bad handsome man o Johnny got a boomboom caímos rendidos a sus pies una vez más.
Después llegó el turno de Corrosion Of Conformity, quizá la propuesta más potente del festival. No puedo explayarme demasiado sobre ellos, me gustan pero no conozco su carrera en profundidad, y como el cansancio ya asomaba la cabeza, decidí verlos sentado desde el césped. Desde luego no decepcionaron y ofrecieron una buena actuación.
Lo de los suecos The Hives es realmente curioso. Una banda que ha subido como la espuma, y creo que en esa primera jornada de festival, ellos eran los más deseados por buena parte del público asistente. Y pese a un exceso de perorata por parte de su cantante Pelle Almqvist ofrecieron el concierto que todos esperábamos de ellos. Y no faltaron todos esos temas coreables, como pueden ser Enough is enough o Come on.
Para nosotros finalizaba el día con los históricos del PunkThe Adicts, uno de los grupos que más ganas tenía de ver, y realmente no me equivocaba. Pusieron Mendizabala patas arriba con himnos del calibre de Johnny was a soldier y Viva la revolution, y su teatral actuación fue una auténtica fiesta que acabó con confeti, globos y balones enormes sobre la gente. Un gran final para la primera jornada.
Para iniciar el Viernes, nada mejor que el concierto matinal de la Virgen Blanca, esta vez con mis amados Bywater Call. Me encanta esta banda, y cada vez que los he visto en directo me han gustado mucho, con una Meghan Parnell siempre superlativa. Y ese Everybody knows...tremendo.
Ya después de comer en buena compañía fuimos hacia el festival, recibiéndonos a la entrada una breve tromba de agua que sirvió para tener los pies en remojo toda la tarde noche. Una alegría para el cuerpo.
La primera actuación en ver fue la de The Del Fuegos, que ya nos visitaron en Badalona hace poco más de un año. Dan Zanes nos sorprendió con el pelo azul y la banda ofreció un concierto parecido al del Blues & Ritmes, con clásicos de sus discos de los 80 como Hand in hand o Night on the town.
La lluvia haría aparición otra vez para el set de Los Enemigos, clásicos de culto del Rock español, donde vi a gente muy fanática de la banda, cantando a pleno pulmón John Wayne, Septiembre o Lacuenta atrás. Muy grandes Josele, Fino y los suyos.
Old Crow Medicine Show tomarían el escenario Respect a continuación y nos dieron en la cara con una de las actuaciones del festival. Desde lo más profundo de su país, estuvieron desbordantes de energía, y tocaron a toda velocidad, mayormente versiones llevadas a su estilo, como It's so easy, de The Crickets o For what it'sworth, de Buffalo Springfield. Y encima se les unieron los Bridge City Sinners en algún otro tema, como ese final I saw the light, de Hank Williams. Brutales.
Luego vendrían Sugar. La banda de Bob Mould era muy esperada, aunque yo personalmente preferiría una sala para su propuesta y los encontré un poco lineales. De todas maneras no nos quejaremos por poder disfrutar de este grupo en directo tantos años después.
Les seguirían The Temperance Movement, curiosa banda que a veces puede sonar un poco a BlackCrowes y otras a Americana o simplemente Rock'n'Roll, con un cantante que parece un joven PaulWeller. Gustaron mucho con temas como Caught in the middle o Pride que no dejaron indiferente a nadie.
El día acababa para mí de manera inmejorable con el maestro Alice Cooper. Como siempre, espectáculo con mayúsculas, profesionalidad y unas canciones memorables con una banda de campanillas. I'meighteen, Feed my Frankenstein o Under my wheels son temas que pueden resucitar a un muerto. Y como sorpresa, una versión del Smells like teen spirit de Nirvana dedicada a Kurt. Sabíamos que Alice no nos iba a fallar.
El tercer y último día de festival empezó para nosotros de manera diferente a los otros años. En lugar de ir a la Virgen Blanca nos acercamos a la sala Hell Dorado para ver a los Ravagers. Con los de Baltimore pudimos disfrutar de una matinal Punk a cargo de una banda joven que ya lleva en activo un buen puñado de años. Ante un público plagado de gente de Barcelona triunfaron con temas como Shakethe reaper o el I'm eighteen de...Alice Cooper.
Por la tarde vuelta a Mendizabala para ver a Superchunk, unos clásicos de los 90 que me entusiasmaron sonando duros como piedras, con una Laura King a la batería que me dejó sin palabras. ¡Qué manera de tocar! A la misma hora Split Dogs también estuvieron fantásticos en el escenario más pequeño, por lo que me dijeron. A finales de año vienen a Barcelona, no habrá que perdérselos.
Sleaford Mods no me interesan en absoluto, con lo que Starbenders eran mi siguiente objetivo. Y la verdad es que me dejaron bastante frío. Ese sonido ochentero no acaba de convencerme, y que suene un teclado que no existe sobre el escenario no va conmigo. Esperaba más.
Lo de Social Distortion fue muy extraño. Su último disco es una bomba y tenía muchas ganas de ver a los de Mike Ness, pero el sonido estuvo falto de chicha en toda su actuación, además de tener que soportar otra vez la molesta lluvia. Una pena, porque nuevos clásicos como Born to kill o antiguos como Story of my life podrían habernos llevado a la gloria.
Jason Isbell & The 400 Unit eran uno de los conciertos más esperados por todo el mundo. Todo un artesano musical con una discografía impoluta, en solitario o anteriormente con Drive-By Truckers, con los que pisó el mismo escenario muchos años atrás a pleno sol. Y bien, otra de las actuaciones del festival, sonando de maravilla y luciendo una buena colección de guitarras. Los temas se iban sucediendo entre la expectación reinante: True believer, Crimson and Clay, King Of Oklahoma...Y dos menciones a los Truckers, con Decoration day y Danko/Manuel. Excelente banda de acompañamiento y alguna que otra tormenta guitarrera en un perfecto broche de oro para el Azkena 2026, por lo menos para mí.
Resumiendo, conciertos destacados de esta edición para la gente que hacemos este blog: Old CrowMedicine Show, Jason Isbell, Alice Cooper, Imelda May, Superchunk o Radioactivas.
Y ahora, a esperar un año, a ver que tenemos para la edición del 25 aniversario.
Ricky Brown & The Truckers son una banda catalana de
genuino sabor americano, que practica una mezcla de Rock N’ Roll clásico con
fuertes influencias del Rock sureño, del Blues Rock, del Country y del Folk
Rock mediterráneo. Acaban de publicar su primer disco, Keep on Truckin’. Grabado
en ElSótano Húmedo, en Santa Coloma de Gramenet. Producido por Félix García
con mucho mimo, consiguiendo un sonido muy rockero, donde una pesada base
rítmica sirve como colchón para unas guitarras abrasivas y potentes, de genuino
sabor americano. Ellos mismos definen su estilo como Off Road Music, o sea una
amalgama de Southern Rock, con mucha carretera y letras ácidas y divertidas,
tratando temas muy actuales.
Ricky Brown lidera la banda y se ocupa de la voz, guitarras
y harmónica, John Mackey se ocupa de la guitarra rítmica, Jacky es el guitarra
solista, Marcel Rock es el bajista y Angello Di Tusa el batería. Suenan muy
compenetrados y sus canciones frescas y rockeras pueden gustar tanto a los fans
de Blackberry Smoke, The Sheepdogs, Handsome Jack o Treaty Oak Revival, como a
los de Los Zigarros, The Kleejos Band o Tarque.
El disco es además un complemento perfecto para una novela
publicada por Riki Vidal, llamada La Leyenda de Ricky Brown, que se puede
encontrar en Amazon.
El disco se abre con un boogie Rock llamado Calor Sureño,
donde critican el comportamiento general ante el cambio climático. En Enamorado
Del Rock tratan de la pugna entre la seducción de una mujer y su amor
incondicional hacia el Rock N’ Roll. La felicidad en forma de vinilos, guitarras,
perfume, gasolina y Rock. Bajan las revoluciones en un medio tiempo llamado,
¿De Qué Vale?, donde critican a la ciencia sin corazón y apuestan por cambiar
las armas por guitarras. Vuelven a la sátira con LlegaronLos Reptilianos, Rock
contundente con un riff irresistible y donde nos dicen que los reptilianos que
controlan el mundo no saben tocar Rock n’ Roll, ni conducir camiones, que son
los grandes placeres de la vida de The Truckers. Se Fue La Luz es otro tema
rockero que habla del apagón del 28 de Abril de 2025, que ellos vivieron como
una oportunidad para volver a hablar entre la gente y olvidar la esclavitud a
las redes sociales y la tecnología. “la luz no es tan brillante como un buen
ser humano”. En Amarna mezclan sonidos latinos y fronterizos, y nos hablan
sobre una musa del cine para adultos, en un tema lento y suave, donde brilla el
pedal Steel. Vuelven al Rock contundente en Criptomaníacos. Una crítica a la
avaricia y al deseo de dinero fácil. También a la turra que dan los se creen que
saben mucho del mundo de las criptomonedas, y que acaban engañados y
arruinados. Made In China es un Blues Rock que habla sobre la apariencia, la
fachada y la imagen glamurosa de pacotilla. Cosas que parecen brillantes e
importantes, pero que en realidad son baratijas, o sea made in China. “¿Tú
corazón es de verdad o es made in China?”. Cruce De Caminos es un temazo
southern Rock con el eterno tema del diablo tentando a un mortal enamorado del
Rock, con unas guitarras espectaculares y una harmónica muy resultona. El disco
se cierra con un medio tiempo sobre todos aquellos que nos dejaron, llamado
Allí Donde Estés, en un perfecto colofón Country Rock para un disco muy
disfrutable.
Es un trabajo perfecto para ser disfrutado en directo. A ver
si pronto tenemos la oportunidad de disfrutar a Ricky Brown & The Truckers
en vivo.
Últimamente está dando bastante que hablar esta banda de Chicago llamada Case Oats con su mezcla de Country, Folk, y según dicen los entendidos, Indie alternativo. Y yo que cada vez me pierdo más con las etiquetas.
Al frente se encuentra la cantante Casey Gomez Walker, también escritora tal como comentó el presentador de Aclam Club, y el batería Spencer Tweedy (sí, el apellido coincide con el que todos sabemos porque es su hijo), que además es quien ha producido el disco de debut de la banda, LastMissouri exit, publicado el año pasado. Por cierto, ambos son pareja, para quien esté interesado en cotilleos y prensa rosa. Acompañándoles, el guitarrista Max Subar y el bajista Jason Ashworth.
Concierto corto, de apenas una hora, con las excelentes canciones de su disco y alguna novedad, como la brillante Bottom of an afternoon, además de un bis en la que interpretaron esa maravilla llamada Everybody knows this is nowhere del maestro Young. Como decíamos, por el camino las interpretaciones de unos temas que entran muy bien a primera escucha y que ganan claramente en directo, y Nora es un perfecto ejemplo de ello. Pero también lo son Buick door, Hallellujah, In a Bungalow, ese Bitter root lake que levantó a la gente de sus sillas (además de ese guiri que ya venía contento antes de entrar a la sala, claro), o el mejor momento de la noche, con un Wonderful things que acabamos todos coreando.
Buenas canciones y buenos músicos, destacando especialmente Spencer a la batería, que también tocó algo la guitarra acústica. El único punto negativo de la banda es la propia Casey, que quizá sea únicamente timidez, pero se muestra bastante sosa en directo, y su manera monocorde de cantar tampoco ayuda demasiado. Esperemos que el tiempo ayude a solucionar esto, porque como compositora no hay pegas que ponerle.
Hay músicos que nunca fallan en directo, y Elliott Murphy es uno de ellos. Pasan los años, va sumando visitas por aquí y nunca me ha decepcionado en absoluto. Y puedo asegurar que, por mi parte, ya son unos cuantos los conciertos que he visto de este trovador neoyorkino afincado en París.
Desde hace un tiempo deja un poco de lado los temas más clásicos de su carrera y el grueso de sus conciertos se nutre de temas más desconocidos de su inabarcable discografía. ¡Y no seré yo quien se queje! Nunca faltan algunas de sus habituales gemas más pedidas por el público, pero el resto de canciones no desmerece en absoluto. Por lo que a mí respecta no tengo ninguna duda en absoluto: Elliott es uno de los grandes.
Ya de inicio, la primera en la frente, con una preciosa relectura de Last of the Rock stars únicamente acompañado de su eterno escudero, el guitar hero galo Olivier Durand. Luego ya se juntaron el resto de la banda, con la violinista Melissa Cox, el tremendo batería Alan Fatras (o como ser un crack de su instrumento con bien poca cosa) y el nuevo fichaje Aurélien Barbolosi al bajo.
Y como decíamos, combinación de clásicos como You never know what you're in for o ese irresistible On Elvis Presley's birthday (ese crescendo siempre me ha parecido sublime) con otros temas igualmente destacables: Granny takes a trip, un Make it real que le sirvió para hablarnos de su amigo Lou Reed ( y con un extraordinario Alan Fatras), Deco dance o Baby boomers lament. Además, un bis brutal con Just a story from America, Come on Luann y el precioso final, con un Rock ballad dedicado a su nieta de apenas dos meses, de la que ya nos había hablado también antes.
Pues otra noche más de Rock americano hecho con clase a cargo de uno de sus mejores representantes, encima rodeado de excelentes músicos. Y sí, ya sabemos que cuenta 77 años a sus espaldas, pero aun así esperamos que siga siendo un habitual de nuestros escenarios por mucho tiempo más.
Ya han pasado un buen puñado de años desde que en este mismo blog comentáramos una visita de SonnyVincent a Rocksound. Corría el año 2010 y celebrábamos aquel concierto del legendario líder de los olvidados o ninguneados Testors. Mucho han cambiado las cosas desde entonces con uno de los pioneros del Punk Rock hecho en Estados Unidos.
La verdad es que ya de inicio la cosa pintaba bastante mal. Saber que estaba haciendo bolos de 35 o 40 minutos en esta gira hispana llamada Iberian Tour no era para hacernos saltar de alegría. Tampoco ayudó el retraso en dar inicio la actuación (sin aviso previo ni justificación, claro) que nos encontramos los habituales de siempre, y que hizo que alguno incluso se largara de allí antes de empezar el concierto. ¿Respeto al respetable? ¡Para qué!
Y sí, poco más de 40 minutos nos ofreció este veterano punk rocker sobre las tablas, espléndidamente acompañado en esta gira por miembros de las bandas locales The Capaces y Cachemira (de las que ya hemos hablado alguna vez) y mostrando actitud y chulería pese a dar la sensación de que no está para muchas fiestas ya. Y sí, tiempo escaso pero la verdad es que sonó a gloria en todo momento, y aunque se saltase la mitad del set list que llevaba preparado, fue soltando un pelotazo tras otro, y Hey you, Juicy Lucy, Bad attitude, Let's getzooed out o MK ultra son buenas muestras de ello, y buenas muestras también de su longeva trayectoria musical.
Concierto extraño, no nos engañemos. Entre la insufrible espera y el ver a una leyenda venida a menos a todos nos quedó una sensación diferente de la que podría haber sido. Pese a todo ello, contentos por haber podido ver de nuevo a Sonny sobre uno de nuestros escenarios, quien sabe si por última vez.
Los madrileños Automatic Lovers comenzaban su nueva gira con
un concierto en la sala Estraperlo de Badalona. No hace mucho conquistaron al
público catalán en el festival Desemboca. La gente que pudo disfrutar de su
directo destacó su entrega y su desparpajo. Así que tenía muchas ganas de
verles en acción.
Tenían competencia con el bolo de Nashville Pussy en
Barcelona, y puede que una de las razones de que no congregaran a más público
fuera ésa. Pero creo que su propuesta merece tener mucha más repercusión. Con
todos mis respetos para Nashville Pussy, a los norteamericanos les hemos visto
muchas veces en directo, y si los aficionados al Rock más underground, queremos
que siga habiendo una escena, hay que apostar por las bandas emergentes, que
son el futuro de la música que nos gusta.
Además presentaban en rigurosa primicia su primer álbum,
Automatic Lovers. Un artefacto sonoro que te pone las pilas en su media hora de
duración, y te deja con ganas de más. Pudimos hacernos con las primeras copias
que ponían a la venta y charlar con ellos un rato. Unos chicos muy agradables.
A las ocho de la tarde saltaron al escenario de la estupenda
sala Estraperlo de Badalona. Y lo hicieron como un ciclón. Pablo Martínez es el
cantante, Juan Sinovas el batería, Arturo Castellano es el guitarrista. Un tipo
que tiene carisma por toda la banda y que suda Rock N’ Roll por cada poro de su
cuerpo. En esta gira no puede estar con ellos su bajista, David De Bianchi, y
le sustituye Adrián “elPanteras”. Y parece que hubiera estado tocando toda la
vida con ellos. Muy solvente y además participativo en los coros.
Repasaron a fondo su disco con temas como Wasting Time, High
Degree, Pushin’ Too Hard, LongGone, Out Of Control, WGTEYEO, Shoot At Me, What
Do I Know, Take My Hand, Twist And Die y la gran Hardbeat. También tocaron Boston
Brats, que fue una de las más coreadas.
Rock N’ Roll anfetamínico interpretado por una banda deudora
de gente como New York Dolls, DeadBoys y todo el Punk británico de finales de
los setenta. Solo tienen publicado un single y un disco, así que su repertorio
estuvo listo en una hora. Pero una hora muy bien aprovechada. Tienen las
canciones y tienen la actitud, así que lo único que les falta es tener entre su
público a todos los que se quejan de que no hay relevo generacional entre los
músicos de Punk Rock.