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lunes, 17 de junio de 2013

LUCINDA WILLIAMS. BARTS. 14/06/13




Una magnífica manera de volver a una sala en la que en el pasado vivimos grandes conciertos de leyendas como Iggy Pop o los Pixies, ahora rebautizada como sala Barts;  mi reencuentro con éste mágico lugar no podía tener una protagonista más especial, la gran Lucinda Williams, una veterana de la escena Country Rock americana poseedora de una biografía compleja y también de algunos de los mejores discos que haya podido disfrutar en mi vida, para mí discos como Car wheels on a gravel road, World without tears o Essence pueden competir sin rubor alguno con los discos de cualquier icono rockero como de los mejores de la historia del Rock.
El concierto venía englobado curiosamente dentro de la programación del festival de guitarra de Barcelona, y en un principio deberían haber actuado Lucinda Williams y su fiel escudero a la guitarra, el señor Doug Pettibone, pero a última hora se incorporó el bajista Dave Sutton, conformando un curioso trío que funcionó muy bien en directo, la gran técnica guitarrística del señor Pettibone, el precioso sonido de las guitarras de Lucinda y el bajo del señor Sutton funcionando como un perfecto artefacto sonoro al servicio de las grandes canciones y del gran momento vocal que atraviesa Lucinda Williams.
Hace cuatro años de la primera visita de Lucinda a Barcelona, y parece que el tiempo le ha sentado bien, se encuentra mejor de aspecto y mejor de voz y eso hace que se la vea disfrutar más en escena. El sonido fue perfecto y la actitud tanto del grupo como del público muy positiva, salvo en el caso de un pesado insufrible que no dejó de dar la nota a voz en grito durante todo el concierto. La velada empezó de una forma más acústica para ir ganando en potencia rockera poco a poco, sonaron temas como Lake Charles, Drunken angel, Blessed, Copenhagen, Joy, Can’t let go, Metal firecracker, Pineola, Overtime, I lost it, Come on, Honey bee o Get right with God; también sonaron muy bien las versiones de Bob Dylan, Trying to get to heaven, y de Skip James, Hard time killing floor; como hace cuatro años tuvo su momento de lucimiento en castellano con el tema de Violeta Parra Adiós corazón amante. Nos dejó también un par de canciones nuevas que sonaron muy bien, aunque lo mejor del concierto, los momentos en los que se me puso el pelo de punta fueron para I envy the wind y Essence, simplemente dos temas preciosos en unas interpretaciones mágicas; el punto negativo se lo otorgo por privarnos otra vez de la exquisita belleza de un tema como Blue, pero espero poder llorar como un crío en el futuro cuando tenga la oportunidad de volver a disfrutar de otra velada con la señora Lucinda Williams en la que me otorgue éste deseo.




Mr. Sheep

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miércoles, 22 de julio de 2009

LUCINDA WILLIAMS. APOLO. 20/07/09



Lucinda Williams ha parido alguno de mis discos favoritos de siempre (Essence, Car wheels on a gravel road), por lo que la cita con esta gran intérprete y compositora en una sala de pequeñas dimensiones, con perfecta visibilidad y acústica era algo realmente especial para mí; por un lado tenía un poco de miedo de salir decepcionado debido a las noticias sobre su frágil estado físico y su fama de arisca, pero sobre todo por las grandes expectativas al ver por fin en vivo alguna de las canciones de mi vida. El resultado analizando el concierto con la perspectiva de unas horas es un poco ambivalente, ya que disfruté muchísimo durante el show con su preciosa voz y sus ganas de agradar, también con el musculoso sonido que consiguieron los músicos que la acompañan (el grupo Buick 6); pero no me llenó tanto como esperaba, debido en gran medida al repertorio que yo había elaborado previamente en mi cabeza, cargado de sus maravillosos temas tristes, dulces y dolorosos; el concierto transcurrió por otros derroteros mucho más rockeros e incluso musicalmente más complejos, lo cual estuvo bien y a ella se la veía contenta y al público también, pero a mí me faltó ese momento del concierto en el que hubiera roto a llorar de emoción al escuchar temas como Blue, Fancy funeral o Envy the wind (que no sonaron). El concierto comenzó con una Lucinda un poco tensa y agarrotada con los temas Real love y Right in time, pero la calidez del público y el buen hacer de su banda hicieron que se fuera tranquilizando, sobre todo después de excusarse ante el respetable por querer hacerlo todo perfecto. El concierto levantó entonces el vuelo con temas como 2 kool 2 be 4-gotten, Drunken angel, la maravillosa Out of touch, People talking, Come on o Something about what happens when we talk; para entonces ya estábamos entregados a su repertorio y a su banda, un cuarteto tan técnicamente brillante como falto de carisma, el gran momento musical de la noche fue la increíble Essence, también sonaron temas como Joy, Change the locks, Righteously, Honey bee, Little Rock star o la versión de AC/DC de It's a long way to the top; el concierto llegó sorprendentemente a su fin con un segundo bis en el que Lucinda interpretó en clave acústica y en un castellano imposible la canción Adiós corazón amante de la cantautora chilena Violeta Parra. Buen concierto en poco más de hora y media de alguien de quien esperamos otra noche aún más mágica.

Mr. Sheep

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