martes, 28 de junio de 2011

AZKENA ROCK FESTIVAL. VITORIA. 23/06/11



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Por fin llegó Azkena, el festival rockero por excelencia de este país. Y un año más, la gente de Bcnenconcierto no podíamos faltar a la cita vitoriana. A priori, había grandes expectativas al tratarse de la décima edición; desde hace meses se esperaban grandes nombres para el festival, y pese a que así ha sido, también nos hemos quedado un poco con las ganas de algo más, de alguna actuación que supusiera un bombazo inesperado. Sobre el tema de los horarios también habría mucho que comentar. Una banda como Thin Lizzy se merece un respeto, y programar su actuación a las 2.45 (que encima fue media hora más tarde) me parece absolutamente fuera de lugar. Tampoco ha resultado positivo el tercer escenario. Uno de los atractivos del festival era poder ver a todas las bandas, y ahora, aunque han sido pocas, ha habido actuaciones solapándose, viéndonos obligados a elegir. De todas maneras, y pese a estas quejas, hay que ser justos, y decir que esta ha sido una de las mejores ediciones que hemos visto del festival, sin duda.
Después del viajecito en coche, en el que por supuesto sonó la música adecuada, llegamos a nuestro alojamiento. Comida, siesta reparadora y hacia el festival. Antes de entrar, la primera sorpresa, como fue encontrarnos con el gran Glenn Hughes (músico muy querido por algunos de nosotros), que accedió amablemente a hacerse la fotografía que podéis ver tanto en la web como en nuestro Facebook. Buen inicio. Cola para entrar, cola para el Welcome pack, con su camiseta y demás regalos, y cola para el Passport ARF, con lo que entre unas cosas y otras llegamos justo al final de la actuación de Eels, que pese a mi poco interés por el grupo, reconozco que no sonó nada mal. Le daremos otra oportunidad.
Los siguientes en aparecer sobre el Solomon Burke Stage fueron Black Country Communion, la superbanda formada por el citado Glenn Hughes, Joe Bonamassa, Jason Bonham y Derek Sherinian, que venían con su segundo trabajo calentito bajo el brazo. Pese a los problemas de sonido, buen concierto. Los que hayáis visto al señor Hughes alguna vez sobre un escenario ya sabéis como las gasta. Amo sobre las tablas, con una voz prodigiosa que mantiene perfectamente aún estando cerca de cumplir ya los 60, y demostrándose como el auténtico líder de su grupo, con un Bonamassa más tímido de lo habitual. Junto con sus temas propios, como el inicial Black country, grandes momentos como Burn, el atemporal clásico de los Purple de Hughes y David Coverdale. Perfecto para empezar la tarde.

Tras unos minutos de espera, tuvimos a The Cult. Con un Billy Duffy en su habitual papel de serio guitarrista, nos encontramos con la sorpresa de un Ian Astbury bastante pasado, tanto de peso como de vueltas. Con continuas referencias a Bon Jovi, coreando el Campeones, campeones y mencionando a los que se dedicaban a usar las vallas como urinario. Todo bastante extraño, por no hablar de su horrorosa imagen, con un vestuario difícil de explicar. Pero en cuanto a la música, pues que vamos a decir cuando un grupo así te ofrece un grandes éxitos, con Electric ocean, Lil' devil, Wild flower, She sells sanctuary, Dirty little rockstar (más referencias a Bon Jovi) o Love removal machine, entre otros. En mi opinión, uno de los mejores conciertos del festival. Matadores.
Siguientes: Rob Zombie y su banda. Aquí seré breve. Debo decir que nunca he sido fan de este hombre, aunque sí me merece todo el respeto. Y la verdad es que me lo pasé bien con su actuación; con la puesta en escena, con imágenes del cine clásico de terror como telón; y también con la música, sobre todo con los temas que sonaron de White Zombie, caso del famoso More human than human. Bien, correcto.

Luego le tocó el turno a la que para mí personalmente era una de las actuaciones más esperadas del festival. Nunca había tenido ocasión de ver a Ozzy Osbourne ni a Black Sabbath, y esta vez he podido desquitarme con el primero. No es ningún descubrimiento el decir que el Madman está bastante cascado, tanto físicamente como de voz. Pero todos sabíamos hasta donde puede llegar y lo que íbamos a ver. Siempre se ha sabido rodear de buenos músicos, y aunque ahora ya no está con Zakk Wylde a la guitarra, sí mantiene a una buena banda. Y el repertorio espléndido: I don't know, Suicide solution, Bark at the moon, Crazy train, Mr. Crowley o Mama I'm coming home; además de clásicos Sabbath, como fueron Fairies wear boots, Iron man o, cómo no, el Paranoid final. Gracias, Ozzy.
1.30 de la madrugada. Horas en las que el agotamiento ya aparece en toda su intensidad. Pero es que es el momento de Kyuss Lives!, momento de intensidad sonora sin límites, de dejarse llevar por clásicos modernos como Green machine, de disfrutar viendo casi, casi a los auténticos Kyuss. John Garcia estaba ahí, con su torrente de voz. Brant Bjork estaba ahí, manteniendo el ritmo trepidante tras la batería. Nick Oliveri estaba ahí, marcando esas típicas líneas de bajo, marca de la casa. Sólo Josh Homme no estaba ahí a la guitarra, en lo que habría sido la guinda para los que amamos a esta banda del desierto, que en vida no consiguió gran cosa, y que tras su separación se convirtió en una banda de culto. La mejor actuación del día.
Después ya solamente quedaba retirarse a dormir y coger fuerzas para el día siguiente, que en breve comentaremos aquí también.

Mr. Wolf

Más info en la web del festival

¿COMO HA IDO TWITTER?

Parte del equipo de Bcn con Mr. Hugues de Black Country Communion

De nuevo en casa, una vez finalizada nuestra estancia en el Azkena Rock Festival de Vitoria. Es hora de valoraciones y recuerdos. En los próximos días vais a ver las crónicas detalladas de las bandas del festival pero antes un comentario acerca de la experiencia twitter:

BCNenconcierto ha dado un pasito más en la creación de una red de rockeros con la utilización del twitter. Nuestra valoración es a todos los efectos positiva: hemos retransmitido en directo nuestras sensaciones, recibiendo feedbacks de nuestros amigos. Muy recomendable. Repetiremos la experiencia.
Comentar que para la ocasión hemos tenido el soporte de amigos como Mr. Pelican, Mr.Turtle y Mr. Rabbit, sin cuya colaboración, no hubiese sido posible el evento.
Gracias a ellos y a todos los que habeis estado atentos.

miércoles, 22 de junio de 2011

RETRANSMISIÓN POR TWITTER DEL AZKENA ROCK FESTIVAL


Como sabeis nos disponemos como cada año a vivir uno de nuestros momentos más esperados del año: la asistencia al Azkena Rock Festival de Vitoria.
En esta ocasión, aparte de disfrutar de buenas bandas, queremos utilizar el ARF como banco de pruebas para retransmitir el evento mediante nuestro twitter.
A partir de mañana jueves y hasta el domingo, iremos informando de todo lo que acontezca y pueda ser de interés para nuestros seguidores.
Esperamos que sirva para seguir creando red en torno al mundo del rock

martes, 21 de junio de 2011

AZKENA 10º ANIVERSARIO






Llega uno de los momentos más esperados del año para la redacción de Bcnenconcierto, el Azkenarockfestival siempre es una cita obligada para los amantes del Rock; el cartel a diferencia de la mayoría de festivales a nivel nacional resulta coherente e interesante, el formato, el ambiente, el recinto, la cercanía al centro de Vitoria, todo invita a disfrutar de tres días de buena música rodeados de amigos. Este año el festival llega a su décima edición y Bcnenconcierto ha estado presente en 8 de ellas; por eso esperábamos ansiosos la llegada de estas fechas, abandonar Barcelona dejando atrás festivalillos trendy vacuos e insípidos como el Sónar o el Primavera sound y buscar el Rock n' roll de verdad en el país Vasco; del cartel esperábamos un poco más este año de aniversario sobretodo teniendo en cuenta que gente como John Mellencamp empieza gira europea después de 19 años justo en las fechas del Azkena, pero bueno no nos podemos quejar porque hay un buen elenco de bandas consagradas para disfrutar (The Cult, Queens of the stone age, Primus, Reverend Horton heat, Band of horses, The Avett brothers, Eels o Rob Zombie), otras que aunque llevan tiempo esperamos que exploten en el festival (Clutch, Black country communion, Blue rodeo, Bright eyes) y auténticas leyendas (Ozzy Osbourne, Gregg Allman, Cheap trick, Danzig, Paul Weller, Brian Setzer), esperamos mucho también del concierto de John García con Kyuss lives y de los deliciosos conciertos mañaneros en la plaza de la virgen Blanca, en fin os mantendremos informados de todo lo que ocurra en el recinto de Mendizabala, así que a disfrutar. Long live Rock n' roll, Vitoria here we go.

domingo, 19 de junio de 2011

AHORA EN TWITTER


Ahora podeis seguir nuestra actividad a través del twitter que veis en la barra lateral. De momento estamos en fase de pruebas, pero tenemos la intención de "retransmitir" en directo algunos conciertos por esta vía.
Esperamos que nos sigais.


sábado, 21 de mayo de 2011

WHITE COWBELL OKLAHOMA + MICHAEL MONROE. RAZZMATAZZ 2. 19/05/11





Creo que no voy a ser muy objetivo comentando este concierto. No puedo serlo. Ya hace muchos años que descubrí a Hanoi rocks; banda que rápidamente pasó a convertirse en una de las más importantes de mi vida. Más tarde seguí con devoción la multitud de proyectos de sus miembros: The Cherry Bombz, The Suicide Twins, Cheap and Nasty, Demolition 23, Mad Juana..., y por supuesto, las carreras en solitario, en las que Andy McCoy y Michael Monroe han grabado discos más que destacables. Y tras la reaparición y nueva separación de Hanoi Rocks, el señor Monroe ha juntado una superbanda que, tras el potente directo Another night in the sun, ha grabado uno de los mejores discos de los últimos tiempos: Sensory overdrive. Acompañan al rubio cantante nuestro querido Sami Yaffa (Hanoi, New York Dolls) al bajo; Steve Conte (también ex-Dolls) a la guitarra; el líder de The Wildhearts, Ginger, a la otra guitarra; y Karl Rockfist (Danzig, The Chelsea Smiles) a la batería.
Y si es un lujo ver un concierto de un grupo así, mejor aún es con unos teloneros como White Cowbell Oklahoma, en lo que es un auténtico doble cartel. Los canadienses son uno de los grupos más locos y divertidos de la actualidad, siendo comparados habitualmente con reyes del espectáculo con mayúsculas como The Tubes. Un cencerro en llamas, una sierra eléctrica cortando dos rollos de papel de cocina (¡cómo quedaron de papel el escenario y la zona de los fotógrafos!), junto a espléndidas canciones como Cheerleader o la coreada Put the south in your mouth redondearon una hora de Rock'N'Roll difícil de etiquetar. Pese a la comparación que suele hacerse con ZZ Top, su música va más allá, con toques de Soul o Hard Rock, por ejemplo. Seis tipos llenando el escenario que triunfaron claramente. Que nadie se los pierda si vuelven por aquí.
¿Y Michael Monroe? Pues, sin duda, uno de los mejores animales escénicos que se pueden ver desde hace ya muchos años. Siempre dándolo todo, como si fuera su última noche. De punta a punta del escenario; saltando continuamente la zona de fotógrafos que antes comentábamos; mezclándose entre el público; tocando el saxo y la batería; y, en definitiva, dejándose el alma en cada tema. Y menudo repertorio. Su reciente trabajo casi al completo: Trick of the wrist, Got blood?, Modern day miracle, '78, Superpowered superfly (cómo se nota aquí la mano de Ginger) y Bombs away. Temas de su carrera en solitario: Not fakin' it (canción de Nazareth que Michael hizo suya años atrás), Dead, jail or Rock'N'Roll y Life gets you dirty. Del recordado disco de Demolition 23: Hammersmith palais, Nothin's alright y Dysfunctional. Por supuesto, de Hanoi Rocks: Motorvatin', Back to mistery city y Malibu beach nightmare. Y versiones: Love song y Machine gun etiquette de The Damned; I wanna be loved de Johnny Thunders, y Blitzkrieg bop de Ramones, que cerró la noche con Ginger a la voz y Michael a la batería. Como podéis ver, un repertorio imbatible y una banda en estado de gracia en un concierto arrollador. Lástima que muchos nos perdiéramos el que ofreció Steve Conte dos días antes en la sala Monasterio, con aparición especial de Ginger.
No sé si he sido muy objetivo, pero viendo al público saltando y coreando los temas, más los comentarios a la salida, creo que la mayoría de opiniones fueron como la mía. Gran Michael.

Mr. Wolf

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domingo, 15 de mayo de 2011

HOGJAW. ROCKSOUND. 14/05/11



Si pensamos en las bandas más interesantes y prometedoras de la actualidad, el nombre de Hogjaw es indispensable. Con dos trabajos absolutamente recomendables, como son Devil in the details (2008) y Ironwood (2010), los de Arizona se han ganado un reconocimiento claramente refrendado sobre las tablas; algo que hemos visto en esta gira en la que han triunfado con claridad, como muestra el hecho de que su último disco estaba agotado en el merchandising de su concierto barcelonés. Y es que lo vivido en Rocksound fue una noche de Rock sureño con mayúsculas. Mientras la lluvia caía con fuerza sobre la ciudad, una tormenta rockera tomaba la pequeña sala del Poble Nou, con un grupo en su mejor momento, dándolo todo sobre las tablas mientras sus miembros sudaban a mares (y es que el bochorno era considerable).
Es de justicia comentar el buen set de los teloneros, el grupo local Booty Hunters, a los que viendo sobre el escenario con su Bluegrass y su imagen parecen un grupo salido de la América profunda. La banda principal dio inicio a todo gas con Rollin' thunder; The fog, un fastántico Gitsum, con sus reconocibles coros; County line, Before monday come, Blacktop, Ol' slippery Willie, entre otros temas de sus dos trabajos, además de alguno nuevo que suponemos entrará en su siguiente disco. Inmenso Jonboat Jones a la voz y guitarra; luciéndose Craig Self como guitarra solista; inquieto y simpático Elvis D al bajo; y sufrido "Kwal" Kowalski a la batería, en un trabajo que le dejó agotado.
No se puede decir mucho más. Gran noche, disfrutada por un público al que algún imbécil demasiado alegre instalado en las primeras filas no consiguió estropear. De momento, uno de los conciertos del año, a la espera de la descarga de Michael Monroe y su banda dentro de unos días.

Mr. Wolf

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sábado, 14 de mayo de 2011

NORTH MISSISSIPPI ALLSTARS. BIKINI. 13/05/11





Si algo no podemos negar cuando hablamos de los hermanos Luther y Cody Dickinson es el hecho de que son músicos de verdad. Quizá por la influencia de su padre, el recordado Jim Dickinson, ellos sienten y aman lo que hacen, motivo con el que se han ganado el respeto de todo el mundo rockero. Luther es también miembro de The Black Crowes, y eso ya dice bastante. Es evidente que cualquiera no puede tocar en la banda de los Robinson.
Tras el fallecimiento de su padre, y con su reciente Keys to the kingdom bajo el brazo, los dos hermanos se han embarcado como dúo en una gira que, afortunadamente, ha pasado por este país. Recuerdo su visita de 2006 en Apolo, en la que me impresionaron con su habilidad musical y sus instrumentos caseros, que también vimos en esta ocasión: la guitarra hecha con una caja de cigarros, el famoso washboard y esa lata con mástil y sólo dos cuerdas (no me atrevo a llamarlo guitarra). Y sin un bajista se apañaron perfectamente los dos para darnos un espléndido concierto en el que, pese a ser en formato dúo, no hubo ningún momento de bajón ni de tedio. Con temas como Mean ol' wind die down (coreada por el público que llenaba la sala), All night long o Goin' down south se ganaron a una audiencia encantada con su Blues-Rock del Mississippi, como dicen ellos mismos. Y efectivamente, Luther no tendrá una gran voz, pero es un placer verle tocar la guitarra, tanto con los Crowes como con su hermano, que tampoco lo hace nada mal a la batería, ciertamente.
Hora y media, tras la que dieron sus agradecimientos y saludaron a las primeras filas, en las que hubo gente que les pidió sin éxito Hear the hills.
Y hablando de las primeras filas. ¡Qué frío nos hacen pasar siempre en Bikini! Inhumano.

Mr. Wolf

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domingo, 24 de abril de 2011

STACIE COLLINS. ROCKSOUND. 23/04/11





De nuevo Rocksound en marcha, tras los problemas que ha sufrido recientemente por asuntos de permisos con el ayuntamiento, y que felizmente han sido solventados. Nada fácil, si tenemos en cuenta que por estas tierras lo máximo que se considera como cultura musical por parte de las administraciones es Operación Triunfo y engendros similares. Nos alegramos de que se haya arreglado todo.
Y los que nos acercamos a la sala en la noche de Sant Jordi (bastante buena entrada, por cierto) fue para ver a esa fiera de Nashville llamada Stacie Collins; mujer que poco a poco se va haciendo un nombre con sus discos y sus directos, y que cuenta con amigos como Dan Baird o Warner E. Hodges (ahí es nada). Desde luego, valió la pena. Dos horas en las que pudimos disfrutar de esa mezcla entre Rock clásico, Blues y Country; con su bonita voz, su vigor sobre el escenario y momentos para el recuerdo como su paseo entre el público mostrando su maestría con la armónica. Además de una excelente banda entregada al buen rollo y a la fiesta sobre las tablas. No se puede pedir mucho más.
Un placer disfrutar de los temas de sus álbumes, como Hey mister, The lucky spot, el espléndido Tied to you, Baby sister (brutal), I won't do ya like that o The very last time. Y que decir de las abundantes versiones, con espacio para los clásicos Walkin' the dog, I ain't got you o un Baby, please don't go que puso el local patas arriba. También tocaron Happy y parte de Jumpin' jack flash de los Stones; It's a long way to the top de AC/DC y el irresistible If you wanna get to heaven de los Ozark Mountain Daredevils, cantado por el sudoroso Al Collins, bajista, marido de Stacie y miembro también de Jason & The Scorchers.
En definitiva, una gran noche de Rock'N'Roll, con unos músicos intensos como pocos sobre el escenario, pero de lo más agradable fuera de él, como pudimos comprobar tras el concierto. Les esperaremos por aquí en la próxima gira.

Mr. Wolf

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miércoles, 30 de marzo de 2011

ROGER WATERS. PALAU SANT JORDI. 29/03/11









Fabuloso concierto el que ofreció Roger Waters en el Palau Sant Jordi, la perfecta síntesis entre una música eterna, mágica y alegórica con un espectáculo total combinando una puesta en escena muy efectiva con los uniformes, las banderas y el atrezzo relativo a los regímenes totalitarios; la construcción durante el concierto del muro que acaba encerrando a los músicos y que es destruido al final; unas proyecciones efectistas, evocadoras, llenas de símbolos en perfecta sincronización con el movimiento teatral de Roger Waters y de sus músicos; y los muñecos gigantes del profesor, la madre y el cerdo volador, además de la avioneta que se estrella contra el muro provocando una explosión al inicio del espectáculo, un carrusel continuo de sensaciones muy bien construido, aunque sin llegar a distraer de la gran interpretación musical de una banda que sonó perfecta y poderosa, amplificada hasta el infinito por el sonido cuadrofónico y la mejor calidad y nitidez de sonido que yo haya tenido la oportunidad de presenciar en un gran recinto de conciertos. La banda contaba con el gran Snowy White y Dave Kilminster a las guitarras, G.E. Smith a la guitarra y bajo, John Carin y el hijo de Roger, Harry, a los teclados, Graham Broad a la batería y comandando a los coristas la prodigiosa garganta de Robbie Wyckoff. Para los conocedores del disco The wall, de 1979, y de la exitosa y mítica, aunque ruinosa gira de 1980-81, el concierto siguió fielmente el patrón esperado, aunque el mensaje se adecuó a los nuevos tiempos con severas críticas a las intervenciones militares en Irak y Afganistán, además de universalizar el mensaje de recuerdo para todas las víctimas de las locuras de las guerras y del terrorismo, incluso con recuerdos para algunas víctimas de ETA y de la guerra civil española.
Las 18000 personas que abarrotaron el Palau Sant Jordi se emocionaron con temas clásicos de la historia del Rock como Another brick in the wall part. 2, Mother, Bring the boys back home, donde las imágenes del reencuentro de los militares con sus hijos nos puso los pelos de punta, Comfortably numb, In the flesh o Run like hell. Casi tres horas de concierto con una pausa de unos 20 minutos en un espectáculo que me emocionó y me entristeció a partes iguales, ya que ver una demostración de talento de tal calibre en la estructuración de un show basado en un disco conceptual en la que todas las partes son importantes me hizo recordar que los tiempos en que algún genio creador podía permitirse invertir mucho dinero en el trabajo de creación de un disco, y por extensión de una gira basada en ese disco; en la actualidad la forma de consumo de música ha cambiado tanto que la mayoría de músicos que casi no ganan dinero con sus discos (además de que ahora mucha gente compra canciones sueltas), no se empeñan en grandes producciones, sino que el dinero lo ingresan de verdad con los conciertos, por lo que cuando el músico va cumpliendo años tiene que interpretar siempre los mismos y viejos temas y sus nuevas grabaciones tan sólo le sirven de pretexto para organizar una gira; cuando Roger Waters y los últimos representantes del Rock más clásico se retiren no parece que vayan a tener el relevo de una nueva generación ansiosa de recoger el testigo. No me interpretéis mal, no digo que no se siga haciendo buena música, pero el concepto de Rock de estadio al servicio de una gran producción discográfica está llegando a su fin.

Mr. Sheep

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lunes, 21 de marzo de 2011

BLACK LABEL SOCIETY. RAZZMATAZZ. 19/03/11




Las entradas agotadas para el concierto inicialmente previsto en Razzmatazz 2 llevaron a la sala grande la noche igualmente grande con la banda de Zakk Wylde. Un tipo fiero como pocos sobre un escenario, y que después de muchos años tocando con Ozzy Osbourne, ahora ya se dedica en cuerpo y alma a su propio grupo, con el que ya se ha creado una sólida discografía y un reputado directo, convirtiéndose en un referente de la música más potente de la actualidad.
Los británicos Godsized abrieron la noche. Debo reconocer que se trataba de una banda desconocida para mí, y la verdad es que me sorprendieron con sus riffs contundentes y su entrega, aunque nunca entenderé a estas bandas que tocan a un volumen exageradamente alto. ¿Qué necesidad hay de reventarnos los tímpanos?
A un volumen más normal salieron a escena Black Label Society, arrancando como un cohete con The beginnig...at last, a la que siguió hora y media sin bises con el repertorio habitual de la gira: What's in you; la espléndida Overlord (en la que no pude dejar de pensar en su esperpéntico videoclip); la siempre emotiva dedicatoria a Dimebag Darrell, amigo de Zakk, con In this river; Fire it up, que desembocó en el único punto negativo del concierto, como fue el (en mi opinión) pesadísimo solo del señor Wylde; The blessed hellride (una de sus mejores canciones); Suicide Messiah; y el final con Stillborn. Luego, abrazos con sus músicos y agradecimientos al entregado público. Un auténtico guitar-hero (la verdad es que toca muy bien este hombre) con voz poderosa, Zakk Wylde nos deleitó con su preciosa colección de guitarras, incluyendo la siempre espectacular de doble mástil.
Un tipo curioso, con influencias de Rock sureño o Elton john, entre otras. Lo que está claro es que tras pasarse media vida con el Madman, ahora tiene cuerda para rato con su banda. Por muchos años. Y si nos ofrece más conciertos así mejor.
Por cierto, ¿cuántos escupitajos llegó a soltar Zakk en escena?

Mr. Wolf

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miércoles, 2 de marzo de 2011

DELICATESSEN BCN. THELONIOUS MONK







THELONIOUS MONK


En 1964 la revista norteamericana Time dedicaba su portada a un músico controvertido y enigmático, después de este espaldarazo se acabarían las estrecheces económicas de un personaje tan genial como esquivo y oscuro; para una selecta minoría de aficionados y para la gran mayoría de músicos de la escena jazzística el talento innovador y arriesgado de todo un virtuoso del piano hacía años que era incuestionable, pero para el mundo había nacido un icono del Jazz del siglo XX, Thelonious Monk.



Foto:Portada de la revista Time, marzo de 1964


A día de hoy está considerado como uno de los padres del Be Bop junto a Charlie Parker y Dizzy Gillespie, pero su importancia dentro del Jazz no se limita sólo a su revolución dentro de este estilo, ya que es evidente que sobre todo en sus grabaciones en solitario demuestra un virtuosismo que le hace acercarse al Blues y a las baladas o a los tiempos lentos de una forma respetuosa pero rompedora y original. Su estilo absolutamente personal no fue aceptado por la mayor parte de la crítica, ni tampoco por los managers y personas que controlaban los grandes circuitos de actuaciones, que le postergaron durante años, sólo a partir de los años sesenta su figura fue incuestionable.

Su estilo evitaba las progresiones lógicas en los temas y frecuentemente se limitaba a alternar entre dos acordes, con lo que se le puede considerar todo un antecedente a la corriente del Jazz modal. Sus temas eran complejos armónicamente y su estilo de interpretación tendía a omitir las notas clave de los acordes, consiguiendo así difuminar el tema para hacerlo más libre dentro de sus improvisaciones solistas.

A lo largo de su carrera escribió unos setenta temas que en su mayor parte son considerados hoy auténticos clásicos del Jazz, como Misterioso, Straight no chaser, Monk’s dream, Round midnight, Well you needn’t, Off minor, Blue Monk, Epistrophy, Trinkle tinkle, Evidence o I mean you. En los últimos años de su carrera se dedicó a reinterpretar sus propios temas y dejó de componer quejándose de que ya nadie sabía tocar bien el material que ya había compuesto.

Nació en 1917 en Carolina del norte, pero se crió en el barrio de San Juan Hill en Nueva York, como otros muchos músicos se inició en la tradición musical religiosa, acompañando al piano los himnos de su madre. Poco después recorrió todo el país acompañando a una cantante y predicadora, y en esta época la gran pianista Mary Lou Williams le descubrió e intercedió para conseguirle una plaza en la prestigiosa escuela de música Juilliard, donde estudió entre los años 1937 y 1939. Comenzó con el Jazz en serio en el trío del batería Keg Purnell y poco después subía un peldaño en su carrera al asociarse al gran Kenny Clarke, actuando regularmente en templos jazzísticos como Milton’s o el Kelly’s stables entre 1940 y 1942. En ese año conoció y se hizo amigo de uno de los grandes maestros del piano, Bud Powell.

Sus primeras grabaciones fueron como acompañante de Coleman Hawkins, y empezó a ser reconocido cuando trabajó en la Big band de Dizzy Gillespie, quién ya había comenzado su particular revolución Be bop junto a Charlie Parker desde principios de los años cuarenta. En 1947 publicó el primer disco a su nombre para el sello Blue note en formato de trío, el magnífico Thelonious Monk. Genius of modern music. Volume 1. El periodo comprendido entre 1947 y 1951 fue de gran creatividad grabando grandes discos tanto a su nombre como en colaboración con grandes del Jazz como Art Blakey, Milt Jackson, Lucky Thompson o Kenny Dorham. Las cosas se empezaron a torcer con su arresto en compañía de Bud Powell por consumo de drogas en 1951, se pasó dos meses en la cárcel y le retiraron el permiso para tocar en Nueva York hasta 1957. En estos años su actividad musical se redujo mucho y tuvo graves problemas económicos hasta que volvió a tocar en el club Five spot con músicos como John Coltrane, Roy Haynes o Johnny Griffin. En 1954 grabó junto a Miles Davis algunos grandes temas como Bag’s groove o The man I love pero mantuvieron una relación personal muy tensa y no volvieron a trabajar juntos. Su retorno en 1957 tuvo mucho éxito y repercusión y tras seis meses de actuaciones continuas en Nueva York se embarcó en grandes giras por Europa y Japón. A partir de 1959 estableció una gran relación profesional con el saxofonista Charlie Rouse que duró hasta 1970 y actuó tanto en trío como en cuarteto e incluso alguna vez con una big band.


En 1971 sus problemas de inestabilidad emocional se tradujeron en una actitud casi autista con los que le rodeaban y tuvo que ser hospitalizado, después de salir del hospital se embarcó en su última gran gira formando parte de los Giants of Jazz junto a Dizzy Gillespie, Art Blakey, Sonny Stitt y Kai Wilding. Grabó un gran disco con Art Blakey y Al Mckibbon y en una histórica sesión en Londres temas suficientes en solitario para la publicación de tres discos, fueron sus últimas grabaciones. A partir de 1972 sus problemas mentales le llevan a un retiro del que tan sólo saldría muy ocasionalmente para algún concierto puntual, el último de ellos en 1976. Murió en 1982 dejando un gran legado musical y una extraña y oscura fama de hombre ingobernable y excéntrico, a esto siempre ayudaron sus extraños sombreros y su costumbre de levantarse del piano en pleno concierto para dar unos pases de baile.


En 1989 Clint Eastwood produjo una gran película documental sobre su vida, dirigida por Charlotte Zwerin titulada Straight no chaser donde se pueden apreciar tanto su genio musical como su enfermiza relación con las personas que le rodeaban; era evidentemente un tipo complicado pero con una visión muy clara sobre su música en particular y el Jazz en general que se pueden resumir en un par de citas:

“Toca lo que tengas ganas de tocar, no lo que quiere el público. Toca lo que quieras, y más pronto o más tarde el público llegará, aunque tarde quince o veinte años”.

“El aspecto más hermoso del Jazz es que, verdaderamente, hace apreciar la libertad. El Jazz y la libertad van siempre juntos: esto lo explica y lo resume todo”.

Creo que uno de los primeros temas de Jazz que escuché siendo un adolescente fue Round midnight y estoy completamente seguro que fue debido a este tema por lo que comenzó mi amor por el Jazz, por lo que nunca le estaré suficientemente agradecido al gran Thelonious Monk. Aunque si tuviera que escoger mi disco favorito no sabría si quedarme con su primer disco o con esa joya llamada Brilliant corners.

Antonio Sánchez










miércoles, 9 de febrero de 2011

NASHVILLE PUSSY. MEPHISTO. 07/02/11

Una vez más, el huracán Nashville Pussy pasó por Barcelona. En esta ocasión, por Mephisto, la misma sala que les acogiera en su ya lejana primera visita, en 1998. Ahora, con la más que consolidada formación actual; con los habituales Ruyter Suys, Blaine Cartwright (al que viéramos meses atrás con Nine Pound Hammer), Jeremy Thompson, y Karen Cuda, la bajista más duradera que ha tenido la banda.
Para preparar el terreno tuvimos primero la actuación del grupo local Mescaleros, de potente directo y poderosa imagen; y que tuvieron el detalle de dedicar un tema a la memoria del inolvidable Gary Moore. Bien por ellos.
Con los de Atlanta no hubo sorpresas. Conocemos de sobras su música y su actitud escénica, con la incendiaria Ruyter al frente. Desde la inicial Say something nasty ya nos dejaron claro que la noche sería una fiesta en la que repasaron su discografía ante una entregada audiencia. Speed machine, Hate and whisky, I'm so high, la festiva Why why why, Go motherfucker go o Snake eyes fueron algunas de las canciones que pudimos disfrutar. Además de esas versiones que ya han hecho suyas, como son Nutbush city limits y Rock'N'Roll outlaw.
Por supuesto, Blaine lució con orgullo su camiseta de Judas Priest (una vez más), Jeremy y Karen se mostraron como una engrasada sección rítmica, y Ruyter..........¿qué decir de Ruyter? No importa las veces que haya visto en directo a los Pussy, que siempre me impresiona esta heredera de Angus Young. Es un espectáculo ver como toca y como disfruta haciéndolo. Y encima, al acabar el concierto, se mostró simpatiquísima firmando autógrafos y haciéndose fotos con la gente. Un verdadero encanto.

Mr. Wolf

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jueves, 3 de febrero de 2011

SUPERSUCKERS + THIN LIZZY. APOLO. 30/01/11






Noche rockera en la sala grande de Apolo, con una excelente entrada, para ver a una banda mítica junto a unos de sus discípulos más aventajados.
Para empezar, Supersuckers. Una vez más en nuestras tierras (y van....). Y un repertorio que ya conocemos; y una actitud escénica ya vista, pero......¡cómo nos gusta este grupo! Un directo adrenalínico, con el siempre cachondo Eddie Spaghetti al frente, y temas como Rock 'N' Roll records (ain't selling this year), The evil powers of Rock 'N' Roll, Pretty fucked up o Born with a tail. Lástima que en esta ocasión no hubiera espacio para su set Country, probablemente debido a la escasa duración de su actuación, que no llegó a los cuarenta minutos.
Y después, Thin Lizzy. Una banda que para mí siempre ha ocupado un puesto de honor en mi vida. Y sí, Phil Lynott ya no está, y sin duda es un personaje irremplazable. De hecho, quince años atrás me costó aceptar un retorno sin él, hasta que pensé en que quien mejor que Scott Gorham y John Sykes para continuar con el legado del bajista irlandés. Y ahora, a los veinticinco años de su muerte, una nueva gira con cambios importantes en su formación. Con Gorham a la guitarra, por supuesto, y con la incorporación de Brian Downey, el batería de siempre de la banda en su época clásica. Sustituyendo a Sykes, nada menos que Vivian Campbell, el guitarrista de la primera etapa de Dio, y actualmente en Def Leppard. Además, el teclista Darren Wharton, que ya estuvo en el grupo en los 80; el bajista habitual Marco Mendoza, y el ex Almighty Ricky Warwick a la voz y tercera guitarra.
Con una banda que tiene esas guitarras dobladas como marca de la casa, y un repertorio semejante la verdad es que sobran las palabras. Are you ready, Waiting for an alibi, Jailbreak, Do anything you want, Dancing in the moonlight, Still in love with you (una de las canciones más bellas que se pueden escuchar), Whiskey in the jar (la locura en la sala), Sha la la, Cowboy song, The boys are back in town, Rosalie, Black rose..... ¿Qué más se puede decir?
Los más aclamados, lógicamente, fueron Downey y el elegante Gorham. Warwick cumplió perfectamente con su papel (difícil, también hay que decirlo), y Campbell demostró su clase.
Allí donde se encuentre el maestro Lynott, puede sentirse tranquilo y orgulloso: sus chicos están de vuelta en la ciudad.

Mr. Wolf

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miércoles, 2 de febrero de 2011

DELICATESSEN BCN. STEVE EARLE









Steve Earle



En estos tiempos que corren ser una persona íntegra y sincera que hable sin tapujos ni ambigüedades sobre los temas que le preocupan y ser capaz de desnudar el alma sin adornos ni artificios no está de moda, pero la carrera de Steve Earle ha pasado por todas las etapas posibles y en la actualidad estar de moda debe ser la menor de sus preocupaciones. Demasiado rockero para los amantes del Country, demasiado country para muchos rockeros, demasiado viejo para los jóvenes, demasiado moderno para los tradicionalistas, en fin Steve Earle va por libre y hace las canciones que le da la gana, no las que la gente espera que haga.

Stephen Fain Earle nació en la base militar de Fort Monroe en Virginia en 1955. Con 13 años asistió a un concierto de Lynyrd skynyrd en el que consiguió cruzar unas palabras con Ronnie Van Zant, éste le regaló su collar y le animó a seguir su ejemplo y convertirse en una estrella del rock algún día, y a partir de entonces el joven Earle se dedicó con todas sus fuerzas a conseguir su sueño.

Su carrera comenzó de forma fulgurante, era muy joven cuando comenzó a componer y a interpretar sus canciones mirándose en el espejo de outlaws de la música de raíces norteamericana como Hank Williams, Guy Clark y sobretodo Townes Van Zant, apadrinado por éste último se labró una gran reputación actuando incesantemente por todo el país y cuando se publicó su primer disco era ya un artista conocido, en ésta época se relacionaba también con cantantes de la talla de Lucinda Williams, Nanci Griffith o Emmylou Harris.

En 1986 debutó con el disco Guitar town, en 1987 publicó Exit 0 y con Copperhead road (1988) su fama explotó; en la tradicional escena de Nashville fue encumbrado como uno de los jóvenes con más talento y su carrera se disparó disco a disco con cada vez mayores ventas y actuaciones en recintos más grandes; pero con el éxito, la fama y el dinero, su vida personal se fue desmoronando debido a sus adicciones y a sus problemas con las mujeres ( se ha casado 7 veces ), de esta época surgió el disco The hard way (1990) en el que sus problemas con las drogas se hicieron muy evidentes. Esta espiral autodestructiva motivó su arresto y posterior condena a prisión, donde pasó año y medio (1993-1994); su estancia en prisión le hizo replantearse la vida y le sirvió para salir como un hombre limpio de drogas y con una mirada cada vez más lúcida sobre su vida personal, los problemas del mundo en general y de la sociedad norteamericana en particular.

Los dos primeros discos que publicó tras su salida de la cárcel son maravillosos, el primero lo grabó en solitario y en formato acústico, Train a comin’(1995), y el segundo, Feel Allright (1996), respaldado por su banda de acompañamiento más fiel (The Dukes); son dos discos llenos de grandes canciones donde habla sin tapujos sobre sus problemas personales y también plantea su esperanza ante un futuro en el que libre de las ataduras del pasado se manifieste dueño de su propio destino; canciones como Hard-core troubadour, Feel allright o una de las canciones sobre el mundo de la droga más sinceras que he escuchado en mi vida, Cocaine can not kill my pain. En 1998 se editó El corazón, el último de los discos que ha publicado con una multinacional (Warner Bros records), un trabajo lleno de grandes canciones como Christmas in Washington, Ft. Worth blues y la desgarradora Taneytown. Volvieron los premios y alabanzas por parte del público y de la crítica que siempre han aplaudido el renacer artístico de personas que han tenido graves problemas personales. A partir del disco The mountain (1999) Earle publica con su propia compañía discográfica (E-squared records) y empieza a vislumbrarse un cambio en sus letras que irán haciéndose cada vez más políticas en el siguiente disco, Transcendental blues (2000); los halagos y las críticas positivas empezaron a apagarse con la inclusión en su repertorio de temas de contenido político, siempre se mostró muy crítico ante temas como la pena de muerte (Billy Austin, Over Yonder, Ellis unit one), las guerras e intervenciones militares de su país en el extranjero(Rich man’s war, Conspiracy theory), la pésima calidad de la sanidad norteamericana y la política económica y social de las administraciones de los Bush (Condi, Condi, F the CC).

Este activismo político le haría embarcarse en alguna gira con músicos como Bruce Springsteen, REM o Tom Morello para pedir el voto tanto por John Kerry como por Barak Obama para sacar del gobierno de su país a los republicanos y ha colaborado también con gente del cine como Tim Robbins o Michael Moore en las bandas sonoras de sus películas. Sus discos más abiertamente políticos serían Jerusalem (2002) y The revolution starts now (2004), dos grandes discos, sobretodo el primero, pero serían trabajos que harían cambiar definitivamente el estatus de Steve Earle, que sería repudiado definitivamente por la escena ortodoxa y tradicional de Nashville y le harían reducir los aforos de sus conciertos y los medios para grabar, hasta el punto de tener que cambiar su residencia a la más cosmopolita New York y girar mucho más asiduamente por Europa, tanto con los Dukes, como en solitario o acompañado de su esposa, la cantautora Allison Moorer. Uno de los momentos más controvertidos y polémicos de su carrera vino con la publicación del disco Jerusalem, en este disco intentaba comprender a los talibanes y se cuestionaba los conflictos de oriente medio, la canción John Walker blues trataba sobre cuales podían ser las motivaciones para que un chico que había crecido en la consumista sociedad norteamericana, con la MTV y el espejismo del sueño americano se hubiera convertido al Islam y radicalizado hasta el punto de marchar a Afganistán con los talibanes dispuesto a enfrentarse a sus compatriotas; por supuesto gran parte de su público no entendió el mensaje de la canción e incluso se llegaron a quemar sus discos y muchas tiendas dejaron de vender su música. Esta última etapa de su carrera ha estado marcada por producciones austeras como la de su último disco, Townes (2009), un sentido homenaje al que fuera su maestro en los inicios de su carrera (Townes Van Zant), y acercamientos a la electrónica aunque sin perder su esencia country y rockera en Washington square serenade (2007), también se ha lanzado a la interpretación actuando en varias temporadas de la magnífica serie de televisión The Wire, y en la excelente serie sobre el desastre del Katrina en Nueva Orleans Tremè, apareciendo puntualmente en alguna película como Leaves of grass; ha publicado también un libro recogiendo once relatos cortos titulado Doghouse Roses, que ha sido traducido al castellano con el nombre de Rosas de redención y que es muy recomendable.

Su familia está llena de talento y los discos de su actual mujer (Allison Moorer), de su hijo (Justin Townes Earle) y de su hermana (Stacey Earle) están llenos de buenas canciones.

Esperemos que Steve Earle nos siga obsequiando con buenos temas y emocionándonos en directo ahora que viene a tocar asiduamente a nuestros escenarios.


Antonio Sánchez