Mostrando las entradas para la consulta idles ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta idles ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de marzo de 2022

WITCH FEVER + BAMBARA + IDLES. RAZZMATAZZ. 09/03/22

 

Mi primer concierto sin sillas desde hace dos años.  Y no cualquier concierto: uno, nada más y nada menos, que de punk-rock, con los encantadores Idles, una de las bandas británicas más en forma en la actualidad. 

Con el pulso acelerado, me acerco a la venerable Razzmatazz (qué ganas de volver a verla) con la intención de rememorar el sudar, quedarme afónico y lo que haga falta. Con mascarilla, eso sí, aunque parece que soy el único que respeta la norma. Con un sold out anunciado desde hace meses, se me presenta una noche de aúpa de triple cartel. Las dudas de aguantar me asaltan siendo miércoles laborable, viniendo de donde venimos y con la edad que tenemos. Pero...se hará lo que se pueda. Por suerte, los grupos teloneros son breves y las esperas entre ellos no son demasiado largas.

Llego cuando está comenzado el concierto de las Witch Fever, un combo formado por chicas muy jovencitas y con ganas de tralla. Hard rock, con influencias de Rage Againts the Machine o mis amadas L7, y bastante oscuridad. Bolo bien defendido en una sala medio llena todavía, pero que sigue con interés la actuación. Lo único que conozco de ellas son sus singles Reincarnate y In birth donde lucen unas pintas casi góticas. Suenan bien y no me importará volver a verlas si se me cruzan en mi camino. Nunca vamos sobrados de chicas haciendo rock potente.

Media hora más tarde aparecen los neoyorkinos Bambara con su noise rock. No sé si llega a pinchazo pero desde luego no hicieron vibrar demasiado al público. A priori me apetecía verlos ya que lo que había escuchado me gustaba. Sonidos oscuros y tortuosos, en la línea de Grinderman: una poderosa banda, un frontman con una voz y movimientos originales...¿Y entonces? Pues me cuesta recordar más de 2 estribillos (el de Severina, Mythic love)  y al final, amigos míos, la música es melodía. Tal vez el formato de triple cartel, entre dos bandas cañeras, no les benefició demasiado. Tal vez la linealidad de la propuesta. Una pena.

Sobre las 9 ya tenemos a los protagonistas absolutos de la velada en el escenario atacando la hipnótica y extraña Colossus. A esas alturas la sala ya registra un lleno absoluto de parroquianos ganados de antemano que se saben y corean las canciones de Idles de pe a pa. Me pregunto dónde reside el poder de esta banda. Es primaria. Casi rudimentaria diría yo. Tiene algo de tribal. Es cierto que la sección rítmica es potente, pero los guitarristas podrían tocar con una cuerda y harían el mismo ruido (si, ruido, bendito ruido). Y Joe Talbot...no se puede decir que sea un cantante exquisito. Berrea casi todo el tiempo.  Pero en estos tiempos absurdos (y creo que hablo por muchos) estamos enfadados y queremos berrear I'm scum. Queremos esas guitarras gruñiendo sin parar. Y esa batería y bajos machacones atronando. No perdamos de vista también los enormes estribillos que les faltaban a Bambara. Estribillos para gritar hasta perder la voz. Cada canción. Todas las canciones. Como el de Mother (la primera e impactante canción que oí de ellos) o el "Concrete and leather" de la desquiciante Never Fight a Main With a Perm o el "Anti-War" en la potente War, claro,  o el "I'm all right" de su último single Crawl. Trallazo tras trallazo.

Tan solo un par de descansos sonoros con las bellas A Hymn y The Beachland Ballroom. Bueno, siguen siendo intensas porque este grupo se entiende sólo desde la intensidad, pero digamos que el batería relaja los brazos un poco. 

Creo que otra clave de su éxito es la imagen. Recuerdo algún afamado cronista de este blog diciendo "parecen sacados de un manicomio". Totalmente cierto. Pero son como los maravillosos locos de Alguien voló sobre el nido del cuco. Dan ganas de abrazarlos. El primero el guitarrista Mark Bowen esa loca que hace saltar por los aires la masculinidad tóxica a base de vestidos de abuela y poses con pluma. Suyo es el momento cumbre del concierto en ese himno más necesario que nunca llamado Danny Nedelko, toda una oda a los inmigrantes. Emociona verlo andando por encima del público lanzando proclamas. Cada uno tiene su pinta y forma de bailar, absurda y curiosa en el caso de Lee Kiernan, el otro guitarrista, Rítmica y con mucho flow en el caso del rudo Adam Devonshire, el bajista. Hasta John Beavis, el batería, es muy particular, con esa pinta de buen chico al que las malas compañías le han apartado de una vida tranquila. Y, claro, luego está Talbot dejándoselo todo. En definitiva respiran honestidad por los 4 costados. Disfrutan y nos hacen disfrutar. 

En el debe, decir que me sorprendió que el entregado público no pidiese bises después de la atronadora Rottweiller ¿Acaso me he perdido algo en estos dos años y ya no se estilan los bises? Me faltaron mi canción favorita, Samaritans y la interesante y diferente When the lights come on.  

Y por último, un pequeño tirón de orejas a la sala: tardé más de 20 minutos en poder salir. No puede ser que la gente comprando merchandising bloquee las salidas hasta extremos ridículos.

Como conclusión, creo que tenemos Idles para rato porque han dado con la fórmula para fabricar canciones: letras rabiosas, estribillos coreables, caña e imagen particular. 

Espero verlos pronto de nuevo...sin mascarillas. 


Mr.Bull

Más info en la web de Witch Fever

Más info en la web de Bambara

Más info en la web de Idles

domingo, 3 de marzo de 2024

IDLES. SANT JORDI CLUB. 02/03/24

 

Que Idles se ha convertido ya en el referente del punk-rock (o la etiqueta que queráis, más después del último y diferente disco, que ya no sé donde ubicarlo) es un hecho que se pudo comprobar anoche en el Sant Jordi Club. Un recinto que se les ha quedado pequeño, como muy pequeño se les quedó Razzmatazz en su última visita. Sold out desde hace semanas (igual que en varias de las fechas de su recién iniciada gira) y la sensación de que ya están en el nivel cabeza de cartel en cualquier festival. ¿Y por qué toda esta locura? Pues...nada que no dijésemos ya en nuestra crítica de la última vez que los vimos. ¿Te gusta berrear? Este es tu sitio. 25 contundentes canciones (¡25!, osea...todo) donde se suceden ritmos casi tribales, primarios, aderezados con gloriosos estribillos de dejarse la garganta (hoy, sin voz, claro). Y luego está la actitud. Pocos grupos veréis que se dejen más la piel. Podrían tocar 12 o 13 canciones a medio gas y saldrían a hombros igual. Pero no. Aquí hay 5 señores talluditos (aunque tengo algún año más que ellos me siento muy representado por Talbot y sus secuaces) que parecen esos grupos de jóvenes tocando como si no hubiese mañana o saliendo a matar para ganarse al público o disfrutando de un bolo con los colegas. La gente que no es tonta lo percibe y lo agradece. El bueno de Kieman (segundo guitarra) ya estaba surfeando al público en la segunda canción, además de moverse espasmódicamente durante dos horas y pico que duró la cosa. Y aunque se le veía especialmente concentrado en sus ruiditos y que todo fluyese, Bowen (el otro líder de la banda) también se dejó ir, cómo no, en la apoteósica Danny Nedelko, ese himno. Y ¿qué decir de Talbot? Posiblemente la persona del mundo que más ganas dan de abrazar. Respira verdad por los poros. Obviamente berrea como nadie (virtud a la que ha añadido sorprendentemente cierta destreza para cantar bastante bien en el último disco) pero además cada uno de sus gestos está pensado para potenciar la música y el sentimiento de comunidad al mismo tiempo. Y la base rítmica, ese bajo y batería que le dan el toque distintivo a la banda, aporreando y sonriendo desde el minuto 1 hasta el final.

En realidad, todo fluye. Es una experiencia 10. Casi un exorcismo donde podemos vomitar todo lo malo que nos rodea. Tan solo si nos ponemos muy, muy quisquillosos podemos encontrar pequeñísimos defectos. Vayamos al detalle.

Por ejemplo el sonido de más a menos. De hecho la parte técnica, incluyendo las luces, estuvo perfecta hasta la mitad. Pero algo se torció un poco a partir de entonces y canciones como Dancer o Hall & Oates o alguna otra les faltó algo de contundencia especialmente en el imprescindible bajo. Nada dramático porque la inercia era ganadora ya, pero Talbot hizo señas ostensibles a su equipo varias veces de que estaba sin retorno, o algo así.The Beachland Ballroom sonó sólo durante un minuto, momento en el cual la banda decidió cambiar de canción. No sé si tuvo que ver con esos problemillas de sonido. El empalme con la interesante pero anticlimática Pop, Pop, Pop posiblemente fue el único momento valle del concierto. Todo lo demás...arriba. Muy arriba. 

Otra nimiedad, en este caso lamentable: la actitud de la chica que sacó al escenario Talbot a rockear y a la que le otorgó el inmenso honor de rascar la guitarra de Bowen. ¿Y que hace dicha individua en esa gloriosa situación?: sacarse el móvil y empezar a grabar. Klaroquesíguapi. Creo que Talbot , visiblemente enfadado, fue demasiado educado quitándoselo de las manos y guardándoselo en el bolsillo. Yo le hubiese arrancado la guitarra y hubiese lanzado con todas mis fuerzas  a esa imbécil a surfear al respetable...

Y por último, en el apartado cosillas a mejorar (y esto es una opinión personal), me sobraron esas demostraciones alargadas de distorsión sin más. Cierto que eran de esperar, especialmente por parte de Bowen y su vena experimental, pero para mi gusto lastra lo que había sido hasta esos momentos la perfección en base a cañonazo tras cañonazo sin piedad.

Como veis todo minucias dentro de uno de los mejores conciertos que he presenciado en este siglo. Es muy hermoso ver botar a 5000 personas al unísono durante dos horas y pico o acabar canciones abrazado al francés de al lado. Por cierto, numerosísima parroquia extranjera no sé si debido a algún acto masivo celebrado en Barcelona este fin de semana.

De los teloneros, Ditz,  poco que decir ya que no les presté la atención debida y me dediqué a congeniar con unos simpáticos franceses en el bar. Se sentían ásperos y contundentes en la lejanía, tal como lo que había oído en estudio de ellos, pero no me parecieron lo suficientemente atractivos como para acercarme más. Dejémosles el beneficio de la duda sobre cómo estuvieron.

En cuanto al bolo de Idles, difícil destacar alguna canción. ¡Si es que me gustan todas! Y hasta las que se me hacen bola en disco suenan celestiales en directo. Tras la bellísima introducción Idea01 perteneciente al último trabajo Tangk, abrieron con Colossus, igual que en Razzmatazz. Una bomba de relojería que cuando estalla en forma de final apoteósico ya sabes que has amortizado la entrada. Del último largo sonaron Gift Horse, Gratitude (con esos ecos NIN), Roy, Grace, Hall & Oates, la ya dicha Pop, Pop, Pop y Dancer. No voy a entrar en si la deriva hacia otros sonidos (Nigel Godrich mediante) de su último disco es un acierto o un error. A mi todas las canciones de Tangk me encantan, pero la mayoría no pueden competir en directo contra los ganchos a la mandíbula que suponen las de sus anteriores largos..Trallazos de toda su ya extensa discografía como Mr.Motivator, Mother (mi flechazo iniciático), Samaritans, I'm Scum, Divde and Conquer, Grounds, Television, Crawl!,  Never Fight a Man With a Perm y ese final tremendo con Danny Nedelko y, por supuesto, la ineludible Rottweiler. Todo baladas románticas, como veis. La mayoría con excelentes letras, reivindicativas, ácidas y/o profundas (aunque si no dijesen más que sandeces también me valdrían para gozarlas). Y nada de bises. Ni falta que hacen. No hubiese desentonado en el setlist Mercedes Marxist. Y puestos a pedir A Hymn o When the lights come on aun sabiendo que pertenecen a la categoría de raritas. Pero me doy por satisfecho y, sobretodo, por enormemente agradecido.

Por último comentaros que en lo personal me acerqué al concierto con muchas prevenciones al venir con una cadera recién puesta y más de dos meses de inactividad y . Y que estuve al borde del llanto de alegría al comprobar lo bien que me aguantó esta tremenda prueba de estrés. Me gusta pensar que este concierto de Idles me ha sanado. Benditos sean.

¿Se atreverán con un Palau Sant Jordi la próxima vez? Yo creo que están en ese nivel ya. Desde luego pueden contar conmigo. 

 



Mr. Bull

Más info en la web de Idles

Setlist del concierto

 

miércoles, 5 de enero de 2022

LO MEJOR DEL 2021 (MR.BULL COVER)

 


La música nos salvó como siempre...pero menos.

En otro año escuálido en cuanto a los directos, Mr.Bull echa la vista atrás para ver cómo ha sido este nefasto 2021. 

Refugiados en los conciertos de pequeño formato y músicos locales, con las malditas sillas y la mínima interacción (algo que me deprime) poca cosa puedo destacar. La suspensión de conciertos y festivales, y la devolución de entradas,  se han convertido en hechos recurrentes (Azkena Rock Festival, Deftones, Amyl and The Sniffers...). En todo caso toca ser solidario, especialmente con las valientes iniciativas locales (un fuerte abrazo a Carles, organizador del Sant Blues de St.Boi) y ser pacientes para que vuelva el Rock tal como lo amamos. Destaco en conciertos el Festival Altaveu donde tuve oportunidad de hacerme fan por convencimiento, de los Hermanos Cubero y de gozar de la pulcra Joana Serrat. 

Personalmente he seguido profundizando en tendencias que vienen de atrás, para bien y para mal, como la desaparición del concepto LP (cada vez escucho más canciones sueltas) y la confianza en el algoritmo de Spotify y sobre todo Youtube (desde los tiempos de la MTV para mi la música también es imagen).. La única certeza musical en mi vida es Radio 3: pasan los años y el más vetusto de los medios sigue ahí, influyéndome, por suerte. 

¿Y qué artistas destacar? Otra tendencia, acentuada si cabe en la pandemia, es que siguen sin aparecer nuevas superbandas. El rock de estadio, ¿os acordáis, está en suspenso, y más reservado que nunca a dinosaurios (cruzo los dedos por The Cure a finales del 2022). Cuesta encontrar artistas que superen el síndrome del segundo disco, 

Comparto mi lista, en la que observareis que sobrepondero los sonidos duros. (Dios...¡cómo me apetece un buen pogo!). Amyl and The Sniffers, Idles, a los que espero ver en Marzo, los franceses Gojira o esa apisonadora llamada The Bronx van en esa línea. Sugus o los vascos Liher en la parte nacional también van por ahí. 

La originalidad, algo que ya sabéis que valoro más que mis compañeros de blog, ha brillado por su ausencia. Sólo me ha sorprendido relativamente Chet Faker con su mezcla de soul y sónidos electrónicos low-fi. También Dry Cleaning, representantes del Spoken Word,ese estilo que lleva un tiempo dando guerra. O el marciano Moses Sumney  que generalmente me carga bastante pero que en la bonita Bystanders (in space) me ha dejado boquiabierto con su dominido vocal y minimalismo musical. Expectante con esa tropa caótica llamada The Armed (¿son de verdad?). Y tiene su gracia la alianza entre la popera Halsey con mis amados NIN.  En lo nacional, las duras Bala reciclando el grunge pero dándole un refrescante aire nuevo. 

Resaltar un par de frikadas. Porque sí. El tedio me llevó a ver Eurovisión (sí: ¡así están las cabezas!) y tras ver la ejemplar actuación de los italianos Maneskin (unos buenos riffs, un frontman y una bajista como Dios manda , una escenografía...) no pude más que levantarme del sofá y aplaudir. En la parte nacional, no dejo de pensar en el pobre Winkie de los Ypnosi. 

Por último, destacar la noticia del siglo, si no del milenio: por fin presentamos nuestro maravilloso libro Bajo los focos, crónicas rockeras de Bcnenconcierto (2008-2020). Todavía estáis a tiempo de tenerlo en vuestras manos 

Feliz año y mucho rock.

Lista de Mr.Bull