El cuarto disco de los cántabros Copernicus Dreams, ha
supuesto un paso adelante en la carrera del grupo. Es un trabajo que surge de
una temporada de cambios en la banda, que los ha llevado a replantearse su
carrera y cómo llevarla hacia adelante. El disco se llama El Viaje. Un viaje
como metáfora del cambio y de las decisiones que escogemos en la vida. El más
evidente en su caso es el del cambio de idioma. Han pasado del inglés de sus
tres primeros discos al castellano, y la verdad es que a Chus se le ve muy
cómodo. Cambios que tienen que ver con los propios miembros de una banda que
sigue comandada por Chus González, que compone y produce los temas. Además de
cantar y tocar guitarras y Steel Guitar. Pablo Gil Prada se ocupa de los
teclados, y de hacer coros. José Ochoa está a cargo de la batería y también
hace coros. Joseba Vinatea a la guitarra y Kike Ibáñez al bajo y coros
completan la formación. Suenan compactos y perfectamente acoplados a las
canciones de Chus. La inclusión de una sección de vientos ha llevado los temas
de sabor americano de la banda, hacia un sonido influenciado por Nueva Orleans.
Los acercamientos hacia sonidos más psicodélicos e incluso levemente
progresivos incluidos en su disco anterior no aparecen en El Viaje.
El disco ha sido grabado por Asier Zubelzu en Gaua Estudio.
Mezclado por Toni Brunet y masterizado por Mario García Alberni en los Estudios
Kadifornia en ElPuerto de Santa María.
La ilustración de la portada y el art work del disco ha
corrido a cargo de Ismael Vicedo, y es realmente espectacular.
El disco se abre con Cruce de Caminos. Un tema festivo
ayudado por unos arreglos de vientos que le dan un toque muy de Nueva Orleans.
Una canción sobre un viaje en USA y la pérdida del amor. RuletaVudú es otro
tema muy de Nueva Orleans que nos cuenta mediante una ensoñación, un desengaño
amoroso en un medio tiempo resultón. Flotando en el espacio es una adaptación al
castellano de la canción que daba título a su anterior disco, Goals &
Illusions. Le dan otro aire al cambiar los arreglos al tema y salen más que
airosos. En Silencio aparece el amor por el mar y el Surf de Chus, en una
canción con un cierto regusto agridulce, al acordarse de momentos de felicidad
perdida. Tracy es otra canción sobre una pérdida, en una historia de amor a
distancia que se desvanece al hacerse corpórea. Con los Stones de fondo y una
guitarra matadora. Tocando fondo fue el single de presentación del disco y
tiene un videoclip muy cachondo. Es la historia de un simpático perdedor, y una
canción que, como el resto del disco, gana en cada escucha. Llámame es un grito
desesperado para volar en compañía de tu amor. Un medio tiempo en el que brilla
especialmente Pablo Gil Prada con el teclado. Luna de miel es otra adaptación
al castellano de su canción en inglés The Honeymoon Song. Explica en forma de
Road Movie el viaje a través de los Estados Unidos de una pareja. Desde Cero
Otra Vez nos habla de cómo reinventarsee intentar perseguir la vida que se anhela. Vuelve a utilizar el Surf
como metáfora más o menos clara de la libertad. Puede que tenga los mejores
arreglos de viento de todo el disco. El disco se acaba con una de las mejores
canciones, Polos Opuestos, que nos devuelve al sonido de Nueva Orleans, y es
una canción que resume el espíritu del disco. Es una historia de amor
imposible, una historia de pérdida, y también una canción sobre cómo ser fiel a
uno mismo.
Copernicus Dreams avanzan por el buen camino en un viaje al
que ojalá le queden muchas paradas. Espero tener la oportunidad de poder
disfrutar de estas canciones en directo.
En la entrevista que publicamos unos meses atrás con Donna Lee y John Married de los Blueroomess, nos hablaron de Massive Noise Collective, proyecto de su contrabajista Ignacio Sabadell y en el que también participa Donna como corista. Se trata de una big band como las de la vieja época que homenajea a la Brian Setzer Orchestra, y de hecho, se trata de un homenaje a toda una era, la de las orquestas.
Por aquí también tenemos a la Barcelona Big Blues Band de Darko Kovacevic, que también ha aparecido alguna vez por este blog. Siempre que los he visto me lo he pasado muy bien, así que en esta ocasión me apetecía mucho pasarme por El Siglo de Sant Cugat (bonito lugar que no conocía) y ver a esta otra orquesta. Más teniendo en cuenta lo problemático que debe ser cuadrar agendas y juntar a tanta gente para hacer un concierto, con lo que cualquier oportunidad es bienvenida por mi parte.
Diez personas en la sección de vientos, contrabajista, batería, guitarra, dos coristas y un cantante llenaban el escenario. Además, una pareja de (excelentes) bailarines nos deleitaban de vez en cuando con sus exhibiciones frente al público. Yo que soy la persona menos dotada para el baile que os podáis encontrar los miré y admiré con cierta envidia, pero bueno, cada uno a lo suyo, ¿no?
El repertorio fue el típico de la Brian Setzer Orchestra, que incluye temas de Stray Cats y Glenn Miller, además del Americano de Renato Carosone. Como os podéis imaginar, una gozada desde el inicio con el trepidante Jump jive an' wail, para seguir con The dirty Boogie, Gettin' in the mood, Stray cat strut o el final con el inmortalRock this town. Entre medio, y con Donna a la voz principal, el Never had a guitar de Blueroomess pasado por el tamiz de la orquesta. Y en el bis, despedida a todo ritmo de nuevo con Jump jive an' wail. Swing y Rock'n'Roll de principio a fin.
Os puedo decir que me lo pasé de maravilla, pero es que la sensación que me dio es que todos los músicos se lo pasaron tan bien como los que estábamos frente al escenario con este refrescante proyecto que esperamos que siga adelante alegrándonos la vida. Muy chulo.
Y para la próxima vez aprenderé a bailar...o bueno, quizá no, que me he venido arriba.
Tenía muchas ganas de ver a JP Harris en esta gira de
presentación de su fabuloso último disco, JPHarris is a Trash Fire, un gran
disco producido por su colega, JD McPherson. Todas las referencias que había
escuchado o leído sobre sus directos presagiaban una fiesta Honky Tonk y mucha
actitud y simpatía. Y la verdad es que todo fue así en el primer concierto de
su gira española. La coqueta sala 3 del Razzmatazz barcelonés prácticamente se
llenó para ver al de Alabama. Vino acompañado por una renovada encarnación de
sus Tough Choices. Unos jóvenes músicos tan solventes y cumplidores como faltos
de carisma. La imagen de sus músicos, tan convencional, contrasta enormemente
con la de un JPHarris de enorme barba y aura de forajido. Aunque en cuanto
abre la boca para cantar o para explicarnos historias, vemos que en realidad es
un tipo amable y simpático, que incluso disculpa a los ruidosos cotorros que
son llamados al orden por buena parte del respetable público.
La banda sonó muy bien, acompañando al barbudo con pericia y
precisión, y sin querer lucirse demasiado. Lo que tiene al final el efecto
contrario, al ver el enorme trabajo de contención que hacen para hacer que
brillen las canciones. Una hora y unos cuarenta minutos de un concierto en el
que repasó su discografía y donde brillaron muchos de los temas de su último
disco, como sus nuevos clásicos Tothe Doves, Trash Fire o East Alabama, y
donde no faltaron clásicos como María, Two for the Road o Hard Road.
Una noche perfecta con un artista único y personal, que
defiende con clase un sonido tradicional, al que sus letras y su actitud le dan
un aire contemporáneo. Nada mejor que cimbrear el cuerpo al ritmo del mejor
Honky Tonk, para después derretirte con esas canciones de vaqueros tristes y
solitarios, que como nos dijo el propio Harris, consiguen alegrarnos tanto
cuando se escuchan en comunidad.
Tenía muchas ganas de ver en directo a Nat Simons, que ya me tocaba. Hace un par de años lo iba a hacer en el Azkena, pero una tromba de agua hizo cambiar horarios, y su actuación con la diosa Cherie Currie pasó a solaparse con la de Iggy Pop. Fue duro decidirse, pero a estas alturas cada vez que vea a la iguana de Detroit puede ser la última, no nos engañemos, así que me tocó esperar hasta ahora. Y menudo estreno he tenido con Nat. El primer concierto con su banda al completo en Barcelona (festivales y actuaciones teloneras aparte) y además el último de la gira Felinas. Pintaba bien y fue realmente bien.
Nat Simons se encuentra en un gran momento y lo está aprovechando muy bien, con un espléndido disco en directo y otro que está al caer que ya estoy deseando escuchar. Se ha rodeado de excelentes músicos, entre los que destacan los guitarristas Ánchel Solana y Laura Solla, que nos regalaron algunos de los mejores instantes en el concierto. Además hubo unos cuantos invitados especiales que dieron lustre a la función: la simpatiquísima Tori Sparks, Jodie Cash, Erin Corine, esa bestia llamada Igor Paskual, Adam Giles Levy y Ramón Rodríguez. Todo un lujazo. Y el repertorio de bandera, con The way it is, Macabro plan, No me importa nada o ese último Big bang que es un auténtico cañonazo. Encima unas cuantas versiones, como Jolene de Dolly Parton junto a Tori, Queens of noise de mis amadas Runaways, Call me de Blondie con Adam, Thirteen de BigStar con Ramón o ese Fox on the run de Sweet que todos coreamos a viva voz. Nat espectacular en todo momento, simpática, feliz y con ese mono a lo Suzi Quatro tan llamativo y al que ahora ya abandona.
Tras el próximo disco en directo veremos cual es el siguiente paso a seguir por parte de esta cantante de carrera tan interesante. De momento, su banda estará acompañando a Cherie Currie en el próximo Azkena, y dijo que quizá ella también esté. Seguro que sí, y si la lluvia lo permite esta vez, allí estaremos nosotros, desde luego.
¡Qué gran banda los Dictators! Probablemente, junto a los Ramones, fueron los grandes estandartes del primigenio Punk americano, y por aquí tuvimos la fortuna de verlos unas cuantas veces tras su vuelta a finales de los 90 y principios de siglo. Con una verdadera colección de himnos, sus conciertos eran una fiesta sin fin. Y su cantante, el carismático Handsome Dick Manitoba, ahora está de vuelta junto a una banda de categoría donde destaca el guitarrista Frank Meyer (The Streetwalkin' Cheetahs, Trading Aces y mil proyectos más).
Eso sí, la noche daba inicio de manera sorprendente. A poco de empezar el concierto, apenas unas decenas de personas estábamos congregadas en Upload, cuando yo pensaba que una leyenda de este calibre reventaría la sala. Afortunadamente se acabó llenando un poco más, pero estas cosas no dejan de chocarme. ¡El puto Manitoba en Barcelona! ¿Dónde están los rockeros de esta triste ciudad? Una pena.
A sus 71 años, Manitoba está bastante fuera de forma a nivel físico. No se mueve demasiado y habla muchísimo durante el concierto, lo que lo lastra de manera evidente. Debemos ser conscientes de que ya no es aquella bestia que imponía sobre un escenario, pero tanta parrafada agobiaba bastante. Eso sí, el repertorio tira de espaldas, entre Dictators y aquel proyecto llamado Manitoba's Wild Kingdom, que básicamente eran...los Dictators. Aunque curiosamente no tocaron nada de su disco de hace pocos años, Born in the Bronx, que tenían a la venta en el merchandising. Pero bueno, desde el inicio con Prototype aquello fue un festival, con algunos personajes entre el público demasiados animados, también hay que decirlo. Pero menuda colección de canciones: Baby let's twist, New York New York, The next big thing, Two tub man, Faster & louder, Stay with me o esa atronadora Whowill save Rock'n'Roll?, dedicada a la memoria de Scott "Top Ten" Kempner y que hizo saltar las lágrimas a un jovencito que tenía cerca mío. Luego un bis imbatible con el Kick out the jams de MC5 y ese California sun de The Rivieras que los Ramones hicieran magistralmente suyo.
Un espléndido concierto, ciertamente, pero que podría haber estado mejor de no ser por lo anteriormente mencionado. Aunque los años pasan para todos, incluyendo a nuestros héroes.
Y para terminar la gran pregunta: ¿Harán algún día las paces Manitoba y Andy Shernoff para reflotar a nuestros queridos dictadores?
Siempre resulta apetecible ver sobre un escenario a los más grandes, y no hay duda de que MichaelSchenker es uno de ellos. Ya han pasado más de cincuenta años de que, tras un breve paso por los Scorpions de su hermano Rudolf, un jovencísimo Michael se incorporara a los británicos U.F.O. Con ellos grabó un mágico repóker de álbumes, coronado con un descomunal disco en directo cuando ya había dejado a la banda para lanzarse en solitario. Luego volvió con ellos en alguna ocasión, y en Barcelona tuvimos la suerte de ver en el entonces llamado Zeleste un concierto con la formación clásica que simplemente fue memorable. Ahora esta gira está dedicada a aquellos años en los que escribió la mayoría de esas esplendorosas canciones junto a Phil Mogg, Pete Way y compañía, con lo que esta cita se me antojaba imprescindible.
Se trataba de un triple concierto, abriendo muy pronto la sala, con lo que no pude ver a Gut's, los primeros en salir. A mi llegada me encontré con un Apolo casi lleno, pese a la hora, y únicamente vi la mitad del set de Human Zoo, que con todos mis respetos no son banda para mí, la verdad. Y finalmente, a la hora anunciada, y tras las notas del Immigrant song de Led Zeppelin, el rubio guitarrista alemán hacía su entrada en escena ataviado con su gorro ruso, habitual desde hace unos años y con el que debe acabar con la cabeza a punto de ebullición cada noche.
El cantante de esta gira es el sueco Erik Grönwall (H.E.A.T., Skid Row...), pero un problema personal le ha impedido participar en los conciertos de Madrid y Barcelona. Su sustituto ha sido Roberto DimitriLiapakis, un auténtico desconocido para mí que cumplió con su cometido sin buscar excesivo protagonismo, como debe ser en mi opinión. Del resto de la banda hay que destacar el trabajo de SteveMann a los teclados y guitarra, sabiendo ponerse muy bien en la piel del gran Paul Raymond.
Un concierto de Schenker tocando solo temas de U.F.O. es infalible. No puedo ser objetivo, que banda tan maravillosa. Natural thing, Only you can rock me, una temprana Doctor doctor, Lights out, Let itroll, Can you roll her... Todo joyas del mejor Hard Rock 70's que llevo escuchando toda la vida. Algún tema menos conocido también, como Hot'n'ready, para acabar con esa locura de casi quince minutos llamada Rock bottom y su clase maestra de Michael a las seis cuerdas. Y sin salir del escenario, empalmar el bis con Shoot shoot y Too hot to handle. Casi nada. Hora y media para dibujar una sonrisa en el rostro de todos los presentes.
Michael Schenker cuenta ya con 70 años, se mantiene muy bien físicamente y se le ve jovial y feliz en estos momentos. De hecho, estuvo muy sonriente toda la noche (incluso su camiseta era optimista). Pues que siga así, y que visto lo visto, pueda seguir deparándonos aún unas cuantas veladas como la aquí comentada.
Nueva visita del californiano Nick Waterhouse a Barcelona, repitiendo casi cada año por nuestras salas, o sea que con este hombre no tenemos motivo de queja. Esta vez se encontraba con una feroz competencia, al haber en Paral·lel 62 el concierto de Alice Phoebe Lou y en el Black Lab una de las Grateful Nights habituales, entre otros eventos. Pero es que además había una final de Copa con un Barça-Madrid nada menos, con lo que realmente tenía mis dudas sobre la afluencia de gente que podría haber. Pues bien, Nick y su banda consiguieron un sold out de mucho mérito.
Antes de entrar en Upload nos pilló un buen chaparrón, y luego también sufrimos un injustificable retraso de media hora sobre el horario previsto. Y decimos injustificable porque encima nadie dio ninguna disculpa ni explicación. Para los futboleros fue un auténtico palo que nos privó de ver gran parte de la final. En fin...
Vayamos al concierto en sí. en esta ocasión Nick ha vuelto a contar con los saxos y la corista, como hiciera en giras anteriores, y ya no está en la banda el guitarrista Will Worden que vimos en su última visita. Y sin trabajo nuevo que presentar, el concierto se basó en temas de toda su discografía, seis discos en total (todos ellos recomendables).
Después del retraso y de ver que en la inicial Time's all gone había problemas técnicos con la guitarra nos temimos una noche aciaga, pero nada más lejos de la realidad. Fue otro gran concierto, que fue de menos a más, de un talentoso músico y sus escuderos musicales. Es imposible fallar habiendo temas como Blackglass, The spanish look o ese Hide and seek que parece sacado de la banda sonora de una película de los 60. O de ese pequeño clásico que ya es Katchi. O de ese excelente bis conformado por Say I wanna know y el irresisitible L.A. tunaround con que finalizó la noche.
Mucha clase, como es habitual en un músico de la talla de Nick Waterhouse, al que no dejaremos de alabar. Sonidos clásicos, elegancia a la antigua y un bigotillo ridículo que parecen llevarnos a un viaje en el tiempo. A los 60, sí. Y nos gusta.
Monogordo es una banda del área metropolitana de Barcelona
que lleva funcionando desde 2018. Al principio se centraban en hacer versiones
de clásicos del Rock, y con el tiempo han ido componiendo sus propias
canciones, hasta llegar a la grabación de su primer trabajo discográfico, Ape
Skull. Un EP de cinco temas que en poco más de veinte minutos demuestra todo el
potencial de la banda. Héctor a la batería, Roi al bajo, Toni a la guitarra y
Eri a la voz, forman un grupo de sonido poderoso, que viniendo de la escuela Sabbath,
transita por el Hard Rock hasta llegar a un sonido Stoner que engancha a la
primera escucha. En algunos momentos se acercan al sonido de grupos como
Cápsula, con los que podrían formar un doble cartel de lujo, con esas voces
femeninas tan poderosas de Coni y de Eri. Eri es también vocalista en
Radioactivas y demuestra con su gran trabajo en las dos bandas que tiene una de
las gargantas más versátiles del panorama rockero nacional.
Foto cortesía de Magmamara
El disco se abre con Listen, un tema potente que se elabora
a partir de un gran riff de guitarra, y en el que la base rítmica marca la
pauta de lo que será el sonido de todo el disco. El ruido de un motor
arrancando nos lleva a Stone Cadillac, un tema de clara reminiscencia a los
Kyuss más lisérgicos, con un toque de psicodelia en el que brilla la voz de
Eri, que pasa de unos tonos más graves a derrochar todo su potencial cuando
eleva la voz. Su falso final te pilla desprevenido y hace que se te quede
marcado en la memoria. Turn Around es un temazo denso, de casi seis minutos, en
los que un ritmo tribal marcado por la batería de Héctor, nos lleva a una
canción contenida, en la que la guitarra de Toni toma especial protagonismo, en
una sucesión de capas de guitarra variadas y brillantes que dan muestra de su
versatilidad. Nature Call es una canción cargada de Fuzz, en la que la voz
poderosa de Eri tiene el contrapunto de unos coros graves y primitivos. Me trae
a la memoria a los mejores Monster Magnet. El disco termina con un trallazo que
podría ser perfectamente el single que resumiera el espíritu de este trabajo.
Burn it all es potente, pegadiza, y los coros realzan la voz de Eri en un final
de disco que te deja muy arriba y con ganas de más.
Monogordo es un grupo muy especial que merece hacerse un
hueco en el panorama del Hard Rock nacional, y si tenéis la oportunidad de
verles en directo no la dejéis escapar, no os dejarán indiferentes.
Para los que fuimos adolescentes y amantes del Rock en los
ochenta, los grupos de lo que se denominó “nuevo Rock americano” siempre han
sido una debilidad. Long Ryders, Violent Femmes, Green onred, REM, Del-Lords,
The Dream Syndicate, Los Lobos, The Smithereens y por supuesto The DelFuegos
fueron bandas bastante diferentes entre sí, pero todas nacieron con vocación de
aportar algo nuevo y diferente en la escena rockera de los ochenta. Mi primer
contacto con la banda de los hermanos Zanes fue con su disco The Longest day, y
cuando escuché Backseat nothing me enganché a su sonido, y a esa particular
manera de aunar la mejor tradición del Rock clásico americano con Power Pop y
New wave.
Publicaron cuatro grandes discos en la década de los ochenta,
los últimos ya sin Warren Zanes a la guitarra; y desde entonces tan sólo han
vuelto en contadas ocasiones para ofrecer algún concierto. Hacía más de treinta
años que no tocaban en Europa, y eso que a finales de los ochenta visitaron
Barcelona con frecuencia. Por eso su concierto dentro de la programación del
Blues & Ritmes de Badalona, era una ocasión única para volver a disfrutar
de unas canciones excepcionales. Además con la formación clásica de la banda,
con Woody Geissmann a la batería, Tom Lloyd al bajo y voces, Warren Zanes a la
guitarra y su hermano y líder de los de Boston, Dan Zanes, a la guitarra y voz
principal. Les acompañó a los teclados Bertrand Burgalat y Claudia Zanes, la
mujer de Dan, a los coros en algunos temas.
El concierto fue de menos a más. Al principio se les vio un
poco dubitativos, además el sonido no les ayudaba. Pero poco a poco se fueron
entonando y nos ofrecieron un concierto emocionante, en el que todos tuvieron
momentos para lucirse. Dan Zanes ejerció de frotman, se mostró cercano y
simpático, y el repertorio estuvo a la altura. Tan sólo sobró alguna versión
blandita e irrelevante como If you don´tknow me by now. Pero no faltaron
temazos como Sound of our town, Hand in hand, Mary don´t change, The Longest
day, Don´t run wild, Shame, Have you forgotten, Backseat nothing, Long slide,
Wear it likea cape, la emocionante I still want you y la soberbia Coupe De
Ville. Tuvieron tiempo para regalarnos algunas versiones como I´m your Puppet,
Walking the dog o (Mary´s the name) His latest flame.
Al acabar, las caras de satisfacción del público y de la
banda eran la muestra de que todo el concierto fue una fiesta, y de que puede
que fuera un bolo nostálgico de una banda que ya no está en activo, pero eso casi no se
notó. A ver si se animan a visitarnos de vez en cuando.
A finales de Enero informamos de la salida del disco de
presentación de la banda catalana The Dearest. El disco salió como referencia
de los sellos Con Cariño Records y L'esglai. Además anunciaron el concierto oficial de
presentación tanto del disco como de la banda, que tendrá lugar el próximo 29
de Marzo en la sala Laut de Barcelona, donde contarán con The Deathlines como
banda invitada.
Para hablar sobre la formación de la banda, el disco y el
concierto de presentación, hablamos con los componentes de la banda The Dearest.
Antonio Sánchez: Tenéis mucha experiencia en el mundillo de
la música, habéis tocado en bandas como The Midnight Travellers,
Sinciders, Dirty Rockets, Els Trons, Meows, Suzy & los Quattro, SantiCampos y Herederos o la banda de Fernando Alfaro. ¿Cómo decidís poner en
marcha el proyecto de The Dearest?
Xavi Ribas: Joel y yo coincidimos
varias veces y ambos nos dimos cuenta de que era necesario formar una banda de
rock sólida después de un tiempo parados.
A. S.: ¿Quiénes forman la banda?
X. R.: Xavi Ribas al bajo y coros, Joel García a la guitarra y coros, Omar Gómez a la voz principal, y Fernando J. Costas a la batería.
A. S.: Tenéis un sonido muy personal que os aleja bastante de los
sonidos de las bandas rockeras actuales, con muchas referencias a bandas del Rock alternativo y el Grunge de
los noventa, además de algún punto psicodélico. ¿Cuáles serían vuestras
principales influencias?
Fernando Costas: Bueno, yo creo que
realmente apuntamos al genial sonido de las bandas de rock de los primeros 70,
y, al haber crecido en los 90, es inevitable caer en paralelismos con las bandas
de esa década que tanto nos gustan, y que, en realidad, ya tenían su sonido influenciado por aquellas mismas bandas clásicas.
A. S.: ¿Hacia dónde se dirigen The Dearest? ¿Qué
queréis conseguir?
Omar Gómez: De momento haber
conseguido grabar y llevar nuestras canciones a un formato físico ya merece un
brindis.
F. C.: Creo que de primeras
nos conformaríamos con poder seguir grabando discos que de veras nos gusten, y
poder seguir haciéndolo durante el mayor tiempo posible. Lo primero ya lo hemos
conseguido con este primer disco!
A. S.:Vuestro primer disco ha salido en vinilo.
¿Amáis el formato físico como soporte para vuestra música?
O. G.: Sin duda, somos unos
románticos. Valoramos mucho tener algo palpable y editar en vinilo siempre fue
el objetivo a la hora de poner la producción en marcha.
F. C.: A mi también me gusta
mucho el formato CD y sus gordos libretos, pero no me dejan.
A. S.: El disco ha salido como referencia del
sello Con Cariño Records, donde también han publicado sus trabajos
Radioactivas o Againsters. ¿Qué relación tenéis con la familia del Psycho
de Barcelona?
X. R.: Aquí hay que decir que
el disco ha salido con 2 sellos, con Cariño Records de Barcelona, con Charly del Psycho como director, y también con “l’Esglai”, otro sello independiente con
Ramon Morera (Mossen Bramit Morera) al frente, con quien también tenemos buena amistad y se ofreció a distribuir el disco
por terres valencianes.
F. C.: Sin contradecir a Xavi, quisiera apuntar que de base este disco tiene mucho de autoproducción
bajo el sello LEMUR.
X. R.: En cuanto al Psycho,
lo consideramos nuestro segundo hogar. Desde el día que se inauguró, lo hemos
acompañado y visto crecer. Hemos tocado en muchos de sus aniversarios y
fiestas con diferentes proyectos, y hemos celebrado cumpleaños, nocheviejas, muchas noches de rock, y algún desamor
también… jaja. Lo mejor que nos ha pasado en el Psycho son las cosas de las que no te acuerdas y nos han
tenido que contar al día siguiente.
A. S.: En el disco colabora la gran Claudia
González de Cachemira. ¿Cómo surgió la colaboración?
F. C.: Pues, realmente
“asaltamos” a Claudia una noche para que
hiciera una prueba voz, cuando todavía especulábamos sobre quién sería la voz
idónea para la banda. Tras darle vueltas
al asunto nos grabó la canción Getttin Old entera, y la verdad es que estaba genial!!, pero para entonces Omar tenía un pie y medio en la banda, y luego, ya en el
estudio, mientras barruntábamos con la psicodelia de Blank, creo que que fue
Joel quién pensó en involucrar a Claudia para un flauta travesera y… acierto
total. Gracias Claudia!
A. S.: Me encanta la portada del disco, con ese
collage tan vistoso. ¿De quién es la portada?
X. R.: La portada es de Omar. Nace de una conversación en la que manejábamos
opciones jugando con el nombre del grupo y malvados líderes de sectas… Él tuvo
esta idea y se puso manos a la obra con paciencia, tijeras y pegamento.
A. S.: Aunque habéis hecho algún concierto previo,
el día 29 de Marzo os presentáis oficialmente en la sala Laut con The
Deathlines como banda invitada. ¿Qué podemos esperar de vuestro directo?
O. G.: Aseguramos una noche
de buen Rock. Honesto y orgánico. No perdáis esta oportunidad de poder escuchar
nuestros temas en su hábitat natural. Interpretaremos el disco
entero mezclado con alguna versión y algún invitado.
A. S.: ¿Qué planes tenéis para después del
concierto del 29?
X. R.: Aunque
desgraciadamente nuestros curros son muy demandantes, en verano la idea es
seguir tocando, pero no a cualquier precio ni en contra de nuestra salud. Sí que haremos algo de cara a Otoño e Invierno, y también empezaremos a trabajar en temas
nuevos para el segundo disco.
A. S.: ¿Cuál es el proceso de composición de los
temas en la banda?
F. C.: En este primer disco
los compositores son Joel y Xavi. Hay temas que venían terminados de casa y se
tocaron tal y como los trajeron. Hay
otros que partieron de un riff que se trabajó y se destiló en el local de
ensayo. Básicamente los temas vinieron mascaditos de casa y en el local
solo mejoraron. Casi todas las letras las puso Omar sobre la base ya hecha.
A. S.: ¿Para cuándo el próximo disco? ¿Sois de
los que van componiendo continuamente o por el contrario os ponéis unas
fechas para tener trabajados los temas?
O. G.: Jajajaj, vamos a
seguir disfrutando de las alegrías que nos dé este primer trabajo, que está
recién nacido. Cuando criemos a este pensaremos en el segundo.
X. R.: Puedo decir que ya hay
material para un segundo disco.
A. S.: ¿Con
qué bandas os gustaría compartir cartel?
F. C.: Estamos muy contentos de poder compartir cartel el
próximo dia 29 con The Deathlines. Y ya que la unión hace la fuerza, estaríamos
encantados de compartir cartel con bandas locales comprometidas con la causa como Radio75, Radioactivas…
A. S.: ¿Cómo veis la escena de la música en directo en Barcelona? Me
refiero tanto a bandas como a las salas y las promotoras.
X. R.: Es un
tema complicado, como una vez dijo nuestro amigo Jonathan: La batalla del Rock está perdida, y ya solo se salva en las trincheras. Así que
las salas de pequeño formato son nuestras trincheras, pero cada vez quedan
menos, y las condiciones para tocar suelen ser asfixiantes. Las promotoras solo buscan
hacer sold outs, porque tienen muchos directivos y muchas bocas que llenar. Hay
que facturar, facturar y facturar. El Rock está siendo desplazado claramente
por la músicas urbanas. Es un valor a la baja, así que solo nos quedaría
tirar de nuestro público y los colegas, e
intentar resistir en el underground. También hay una especie de mantra que
se ha colado en este mundillo, con lo de “Eeh, ponme en lista“, o el "invítame a tu
concierto". Hay que decir alto y claro que hay que hacérselo mirar. Porque al final estamos poniendo entradas a
10-12-15€ máximo, y a la gente parece que le sabe mal, y luego paga en el puto Starbucks lo mismo por un café y un bizcocho sionista. Lo de “apoya tu escena
local” es lo único que nos puede salvar de apocalipsis total, ya sea no
consumiendo en Amazon, alejándose lo máximo posible de las grandes superficies, o asistiendo a conciertos de pequeño
formato. ¡Así que ven el 29 a la sala
Laut a ver a The Dearest en directo!. Gracias.
The Dearest son una gran banda, la forman músicos más que contrastados, han publicado uno de los discos más interesantes en el panorama nacional de lo que llevamos de año, y prometen un directo potente. Qué más razones quieres para ir a disfrutar de su directo. Apoya a nuestros músicos, no sólo porque sean paisanos, hazlo por su valía. En esta banda van sobrados de ella. 29 de Marzo en la sala Laut de Barcelona.
Recientemente comentábamos un concierto de Blueroomess en Rubí. Ahora, Mr. Sheep y Mr. Wolf hemos tenido la oportunidad de hablar con Donna Lee y John Married, vocalista y guitarrista de la banda, respectivamente. Una charla entre cuatro personas que adoran la música y que se alargó hasta casi las dos horas. Y podríamos haber seguido más tiempo sin problema, porque nos sentimos todos muy a gusto hablando sobre músicos, discos o conciertos. La banda ha publicado tres discos hasta la fecha. Blueroomess en 2014, In nowhere land en 2018 y el reciente Moving forward en 2024.
Bcnenconcierto: Habladnos un poco sobre la formación de la banda, porque en principio erais sólo vosotros dos.
Donna Lee: Sí, empezamos nosotros dos, que procedíamos de grupos anteriores. Yo venía del Jazz, de la música negra en general. Antes de empezar Blueroomess, había tenido un grupo con un pianista con el que hacíamos cosas un poco experimentales, y tenía ganas de darle forma a composiciones propias, dentro de lo que es la música de raíces. Puse un anuncio buscando gente y John respondió.
John Married: Yo venía de tocar en grupos de Blues y más tarde en un dúo acústico. Luego estuve en otras bandas de Blues que tampoco funcionaron, y diez años en un grupo instrumental haciendo temas de Dizzy Gillespie, entre otros. Era un proyecto muy chulo, pero por cuestiones familiares lo dejamos. Y ahí fue cuando vi el anuncio de Donna.
D. L.: Sí, yo entonces venía de proyectos de Funk, y estaba en un grupo con un guitarrista que se fue. También estaba en otra formación, que éramos como quince músicos, con sección de vientos, y claro, era casi imposible encontrar bolos, tocábamos muy poco. Se llamaba The Urban Groups, y estaba muy bien.
J. M.: Yo también quería montar algo propio, tenía algunas cosas, algunas ideas. Y al principio ni nos veíamos, trabajábamos en remoto. Por ejemplo, le pasé la base de Never had a guitar y ella cantó por encima. Me gustó, porque yo quería una cantante que no tuviera voz chillona. Quería una voz femenina más grave y potente.
Bcn: Tras empezar vosotros dos, ¿Cómo fue el momento de pensar en ampliar la banda?
J. M.: La idea siempre fue tener una banda. Yo tenía claro que quería un pedal steel y un contrabajo.
D. L.: Sabíamos el tipo de sonido que buscábamos, y en eso coincidimos y conectamos enseguida. Igual que a la hora de componer. Lo hicimos muy rápido, en poco tiempo ya teníamos varios temas. Vimos que funcionaba y que había que buscar gente. El primero que encontramos fue Sergio López, el batería, y ahí vimos que empezaban a encajar las piezas.
J. M.: Sergio tiene muchas ideas a la hora de componer, y entre los tres le fuimos dando forma a todo. Luego apareció Aaron Feder un poco de casualidad, porque no es fácil encontrar aquí un pedal steel. Al principio tuvimos a Miguel Pérez Kersley en el primer EP, pero él estaba con Joana Serrat y no podía con todo.
D. L.: Cuando escuchamos cómo quedaba el pedal steel pensamos que era eso lo que nos gustaba y lo que queríamos (Risas).
J. M.: Luego, como decíamos, apareció Aaron, y después Ignacio Sabadell, el contrabajista.
Bcn: Y habéis mantenido la misma formación desde entonces.
D. L.: Sí, nosotros empezamos sobre 2014. Grabamos a dúo el primer EP, con alguna colaboración, en el estudio de un colega. En 2016 empezamos a tocar con Sergio López a trío, luego con Aaron Feder, y en 2017 ya con Ignacio Sabadell.
J. M.: Ignacio se incorporó a dos meses de grabar In nowhere land. Teníamos fecha con el estudio y estábamos sin contrabajista.
D. L.: Tuvimos durante un tiempo a Lere, que también ha tocado con Muchachito, lo que pasa es que entonces estaba con Flamingo Tours, aunque estuvo a punto de grabar con nosotros.
J. M.: De hecho, nos dijo que si no encontrábamos a nadie, él grabaría el disco.
D. L.: Nosotros queríamos grabar y empezar a tocar ya, y cuadrar fechas con él era complicado.
Bcn: Cuando vemos a grupos como el vuestro y otros parecidos, que tienen como base la música americana de raíces, haciendo colaboraciones y ayudándose, da la sensación de que hay buen rollo entre todos vosotros. ¿No?.
J. M.: Sí, la verdad es que de músicos no me he encontrado a ninguno que digas...
D. L.: Qué tío tan desagradable, (Risas). Que los habrá, pero nosotros no los hemos encontrado (Risas).
Bcn: Al hablar con músicos de estos grupos siempre te hablan bien de otras bandas de la escena.
D. L.: Claro, somos pocos en este mundillo, y además hay muy buena calidad. Por ejemplo, está Jodie Cash, muy buena vocalista, y lo mismo pasa con Slim Jim o Barko Waltz.
Se ha hecho también un pequeño circuito de Americana, en el Black Lab sobre todo, con lo que organiza Aaron Feder de las Americana Nights o el rollo Grateful Dead.
J. M.: Todo esto es dentro del sub, sub, submundo en el que estamos (Risas).
Bcn: Respecto al último disco, Moving forward, que salió en Noviembre de 2024, nos gusta mucho la variación estilística que contiene. ¿El dueto con Slim Jim en Bright feeling surge pensando que lo queríais a dos voces?
J. M.: El tema originalmente es de Aaron y lo pasamos por el filtro de la banda, y luego la colaboración fue algo espontáneo.
D. L.: Sí, creo que fue Aaron quien sugirió que podía venir Slim Jim, y luego el mismo Aaron canta la estrofa final. Este tema está dedicado a Neal Casal, lo escribió pensando en él.
Bcn: Siguiendo con el disco, nos encanta la portada. ¿De dónde sale esa foto?
J. M.: Es una foto de mi madre que hizo en su día mi padre.
D. L.: Como el disco se llama Moving forward (Seguir adelante) era un poco también esa idea. Nos encajó perfectamente.
J. M.: Fue un poco casualidad. Yo se la enseñé a Donna y ella pensó que podría ser la portada.
D. L.: Nos gusta hacer portadas en las que no salgamos nosotros. La del disco anterior, In Nowhere land, es un cuadro de Jordi Ollé, de los Booty Hunters. Es todo un artista, le pasamos los temas y luego él hizo lo que le evocó la música.
Bcn: Ahora una pregunta dolorosa sobre la deriva que lleva la escena en directo de Barcelona. No sabemos en otras ciudades, pero aquí en los últimos años han cerrado muchas salas y para vosotros debe ser complicado. ¿Cómo lo vivís?.
J. M.: En nuestro caso lo hacemos todo nosotros, no tenemos agencia de booking, y entonces se trata de enviar correos a gente que conoces, a festivales...
D. L.: Siempre hay un reducto que perdura y hay esperanza de que vayan abriendo nuevos sitios, pero sí es verdad que cada vez hay menos salas de pequeño y mediano aforo, y eso se echa mucho en falta. Están desapareciendo y cada vez se toca más en bares. Nosotros siempre hemos tocado en bares, pero es que ahora está tocando ahí gente de primera división incluso, como Wax & Boogie. Falta ese circuito que antes había.
Y gracias también a los valientes que programan en sus bares, porque lo único que ganan con eso son dolores de cabeza y si lo hacen es realmente porque aman la música.
Bcn: Eso sí, vosotros sois muy cabezones y seguís.
D. L.: Sí, Moving forward (Risas).
J. M.: No nos queda otra.
D. L.: Nos gusta mucho tocar en directo, entonces lo que haga falta. Desde tocar en la calle, en un bar, en un festival...
Bcn: Os queríamos preguntar también por vuestras influencias.
D. L.: Es muy difícil, hay muchos músicos que nos han influenciado. Yo os puedo decir desde Sarah Vaughan a Led Zeppelin, Rory Gallagher...
J. M.: Cuando nos conocimos hablábamos mucho de Jazz: Sarah Vaughan, John Coltrane, Miles Davis... Más que de cosas de Americana, era todo Jazz.
Bcn: En vuestros discos hay canciones más Country, otras que suenan más Jazz... Hay un poco de todo y eso está bien.
J. M.: El Jazz siempre ha estado presente en nosotros. Yo soy un Joe Pass frustrado (Risas).
D. L.: Y yo no soy Ella Fitzgerald (Risas). ¡Ya me gustaría! (Risas).
Bcn: En cualquier caso, el Jazz es una influencia clara.
D. L.: Sí, sí. Y en cuanto a música Americana, pues desde Emmylou Harris a Gillian Welch, Dave Rawlings... A mí me gustan mucho las letras, el tipo de historias que cuentan. Townes Van Zandt como letrista me parecía impresionante.
Bcn: ¿Steve Earle os gusta?
D. L.: Me gusta, pero no es de aquellos que no podría vivir sin su música.
J. M.: Su hijo, Justin Townes, era muy bueno también. Es que hay muchas cosas. Ahora venía escuchando a Jorma Kaukonen, su disco Blue country heart. ¡Qué bueno!
Bcn: De cosas actuales, hay muchas mujeres que están haciendo muy buena música: Brandi Carlile, Margo Price, Nikki Lane, Allison Russell, Adia Victoria, Amanda Shires...
D. L.: Sierra Ferrell lo ha petado mucho. Y Sarah Jarosz.
J. M.: En el último disco de Sarah Jarosz hay una canción que me encanta.
D. L.: El primero que publicó es impresionante, y tiene uno con John Leventhal que es una obra de arte.
J. M.: Hay un vídeo en YouTube de ellos, creo que durante la pandemia, tocando el tema Orange and blue, que me gusta aún más que en el disco.
Bcn: En el aspecto creativo, ¿Sois de los que estáis siempre componiendo?. ¿Hay un momento en el que decís vamos a ponernos?.
J. M.: Yo la guitarra la cojo todos los días, y voy guardando cosas de las que quizás sale algo.
Bcn: ¿Componéis entre todos?
J. M.: Sí, aunque la base somos nosotros dos.
D. L.: Él suele tener alguna idea, y luego de ahí yo hago letras y vamos sacando la melodía de la voz, vamos probando cosas.
Bcn: Donna, ¿Tú tocas algún instrumento?
D. L.: No. Bueno, antes tocaba el saxo alto, pero ahora ya no. Eso fue cuando estudiaba música, hasta los 18 más o menos.
J. M.: Pero ella es como Jim Morrison, compone sin instrumentos. A veces me ha pasado algún audio, y de ahí ha salido algún tema. As long as we have fun salió así.
D. L.: Me gusta grabarme cuando tengo alguna idea, y a veces me salen las letras junto con la melodía.
Bcn: ¿Tardaréis otros seis años para publicar el siguiente disco?
D. L.: No, no. El próximo vendrá pronto porque ya hay temas. Nos gustaría grabarlo en directo, pero todavía no sabemos si será así.
J. M.: Ya hay cositas, y tenemos ganas de presentar en concierto canciones que no están en este disco, sino en el siguiente.
Bcn: Os gusta mucho hacer versiones en directo. Además las hacéis muy distintas a las originales.
D. L.: Más bien nos gusta jugar con las versiones.
J. M.: Es curioso, porque cuando empezamos nosotros a tocar a dúo, no hacíamos ni una versión. Eran todo temas propios y era como muy Punk, porque la gente no conocía nada. Luego fuimos haciendo versiones y les quisimos dar nuestro punto de vista.
Bcn: En el concierto de Rubí tocásteis el Piece of my heart de Janis Joplin... ¡Y era Reggae!
D. L.: Esto a veces surge jugando en los ensayos, y esta salió así. Otras sí son pensadas. Por ejemplo, si te fijas en Bad moon rising de Creedence clearwater revival, tiene una letra muy oscura, muy lúgubre, aunque la música suene alegre, nosotros intentamos darle el matiz oscuro que tiene la letra.
Bcn: Os queríamos preguntar también por el proyecto de la orquesta.
D. L.: La Big Band es un proyecto de Ignacio Sabadell. Ya lo tenía anteriormente, pero con la pandemia quedó aparcado y ahora lo está recuperando. Yo estoy de corista y es una orquesta de Rock'n'Roll con la que se hace un poco homenaje a la Brian Setzer Orchestra. Es muy divertido. Se llama Massive Noise Collective.
Y hasta aquí la entrevista con Blueroomess. No perdáis la oportunidad de escuchar su música ni de acudir a alguno de sus conciertos. Valen mucho la pena.
Después de su última visita a Barcelona en formato acústico,
el norteamericano oriundo de Tennessee, volvía a visitarnos; esta vez
acompañado de una banda en formato eléctrico, con la que se degustan mucho
mejor sus temas más cañeros. Su último disco es Tenderhearted Boys de 2024, que
es un disco reposado, pero en su concierto en la sala Upload tocó temas de toda
su extensa trayectoria, sabedor de que sus seguidores españoles no tienen
muchas oportunidades de verle acompañado de una banda.
Foto de Mario Olmos
Se mostró espléndido de voz, y con muchas ganas de hacernos
saber lo a gusto que estaba. Eso quedó claro viéndole disfrutar con sus
guitarras, eléctricas y acústica, y viendo cómo se dirigía a los nuevos músicos
de su banda, interactuando con ellos, jugando con las canciones, improvisando
sobre el set list, y en definitiva, dejándose llevar.
Foto de Mario Olmos
Incomprensiblemente no se llenó la sala Upload. Da mucha
rabia ver que un artista de su talla no puede agotar las entradas en una ciudad
como Barcelona. Toda esa gente que paga cantidades indecentes de dinero por ver
a Springsteen las veces que haga falta, y no son capaces de ir a conciertos
como éste o el de hace poco de Elliot Murphy, no pueden decir que son amantes
del Rock americano, más bien son como los miembros de una secta. En fin, es
mejor no hacerse mala sangre con esto. Sobre todo porque a Will Hoge no pareció
importarle mucho. Ofreció un conciertazo, se vació en el escenario, y a pesar de
las prisas del personal de seguridad por vaciar la sala, tuvo un momento para
cualquiera que quisiera acercarse a hablar con él, hacerse una foto o firmar un
autógrafo.
Foto de Mario Olmos
Nos robó el corazón desde el primer momento, cuando saltó al
escenario y con la acústica tocó I’d belying, alternó las canciones con
historias interesantes. Destacaron temas como It’s just you, Even theriver
runs out of this town, Better off now, Pocket full of change, Bad old days, Even
if it breaks yourheart, Midway motel, Middle of America, la preciosa Lover
tonight, Still a southern man, o I still got itdel último disco, que dedicó al gran Dan Baird
después de ver a alguien en primera fila con una camiseta.
Foto de Mario Olmos
Un concierto que nos reconcilia con los artistas de verdad,
con los grandes compositores, capaces de hacernos sentir toda clase de
emociones. Espero volver a verle pronto, en el formato que sea, con o sin
banda, porque lo que importa de verdad son las canciones.