viernes, 15 de febrero de 2019

JESSE DAYTON + WILKO JOHNSON. APOLO. 10/02/19

Doble cartel de fantasía en la sala Apolo para rematar el fin de semana a cargo de dos tríos potentísimos con dos músicos de categoría al frente: Jesse Dayton y el gran Wilko Johnson. Imperdonable perdérselo.
Poco más de un año después de su anterior visita, Jesse Dayton volvía a la ciudad para ejercer de telonero, aunque ofreció una actuación mayúscula como en él es habitual. Y es que un tipo que se ha codeado con gente como Johnny Cash o Waylon Jennings difícilmente puede decepcionar. Le sale la clase por todos los poros de su cuerpo, y dispone de una discografía bien sólida, siendo su última muestra el directo On fire in Nashville (aunque yo diría que la foto de portada es de una sala barcelonesa muy querida por un servidor). Con temas como el vacilón May have to do it (don't have to like it) o esa inesperada y curiosa versión de Whole lotta rosie, de AC/DC, se metió a todo el público en el bolsillo. Rock'n'Roll en estado puro, y listón muy alto para el cabeza de cartel.
Claro que si el cabeza de cartel es Wilko Johnson batirlo es tarea difícil. ¡Si este tipo incluso ha vencido a la muerte! Y si bien no ofreció un concierto tan arrasador como el de su última visita a Barcelona, tampoco se quedó corto. Ahora tocaba presentar su reciente trabajo, Blow your mind, con canciones como That's the way I love you o Marijuana, aunque hizo un repaso bastante completo por su discografía, con Take it easy, Letting the night go by o Everybody's carrying a gun, entre otras. Eso sí, los temas más aclamados, los de su etapa con Dr. Feelgood, claro. En esta ocasión únicamente cuatro, pero vaya cuatro: Going back home, Roxette, Back in the night y She does it right. Y en el bis, Bye bye Johnny, su habitual recuerdo al maestro Chuck Berry.
Me alegra enormemente poder seguir viendo a este hombre en directo. Además de los momentos difíciles que le ha tocado vivir, sus movimientos espasmódicos, su cara enloquecida y esa manera de tocar la guitarra tan distinta de lo que estamos acostumbrados lo convierten en un músico especial. Y encima, con un escudero al lado como es el bajista Norman Watt-Roy, también digno de ver sobre las tablas.
Gran noche, con dos actauciones soberbias. ¿Alguien dudaba que fuera así?

Mr. Wolf



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lunes, 28 de enero de 2019

URIAH HEEP. RAZZMATAZZ 2. 25/01/19

Siento un gran cariño por este grupo, prácticamente desde que era un niño. Es, sin duda, uno de los estandartes del Hard Rock setentero facturado en las islas británicas, aunque hoy en día parece haber quedado un poco a la sombra de otras grandes bandas de la época, como Deep Purple, por ejemplo. Para quien desconozca su música, recomiendo la escucha de algunas de las joyas de su discografía, caso de Demons and wizards, Sweet freedom, Abominog o ese imprescindible Live, de 1973. Una banda con decenas de cambios en su formación, por la que han pasado músicos de la talla de Ken Hensley, Trevor Bolder, John Wetton, Lee Kerslake o el añorado cantante David Byron. El único que ha permanecido estos cincuenta años al frente ha sido Mick Box, el simpático guitarrista, al que hay que agradecerle que en 2019 aún podamos seguir disfrutando de Uriah Heep. Además, con una espléndida entrada en la sala, lo que confirma algo que ya sabíamos, y es que el público veterano nunca falla
Llegué al final de la actuación de Imperial Jade, interesante grupo de Calella que, por lo que vi, provocó una reacción positiva por parte del respetable, hecho que me alegra al recordar su concierto en el festival de su ciudad de un par de años atrás, y que ya comentamos en este blog.
Poco después, los Heep demostraban no ser un grupo anclado en el pasado, y además de los temas que todos queríamos que sonasen, también tocaron unos cuantos de su Living the dream, publicado el año pasado. Iniciaron su concierto con el tema que también abre el disco, Grazed by heaven, que junto a otros nuevos, como Take away my soul o Knocking at my door no desentonaron para nada. Eso sí, los clásicos son los clásicos, y Return to fantasy, Too scared to run, Gypsy, Look at yourself o el épico July morning son de una grandeza absoluta. Y el final con Easy livin' nos dejó a todos con una sonrisa en los labios a la salida.
Me gustaría destacar a Bernie Shaw, el que es cantante más longevo de la banda con diferencia. ¡Más de treinta años! Y mira que ha tenido grandes predecesores, como el mencionado Byron, John Lawton o Pete Goalby, por el que siento especial debilidad. Y sobre todo, me gustó el señor Box, al que sólo puedo darle las gracias por seguir ahí. Y aunque resulte difícil, que sea por muchos años aún.

Mr. Wolf



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martes, 15 de enero de 2019

MORGAN. APOLO. 12/01/19



Es cierto que hemos visto a Morgan varias veces en estos últimos años, pero la verdad es que no nos cansamos de verlos. Es un grupo que crece canción a canción, concierto a concierto, y que ya podemos decir que se han subido al carro de la primera división de bandas de Rock en España. Llenan recintos cada vez más grandes y han pasado de los festivales pequeños o medianos a los grandes y con solera como el Azkena donde tocarán éste año.

Casi un año después de verles en la sala Apolo, repetían con un sold out espectacular. La puesta en escena fue la misma, el sonido perfecto, el público entregado, y a pesar de casi repetir el set list, con la incorporación de su versión del The Chain de Fleetwood Mac y una relectura muy arriesgada de su Marry you, totalmente desenchufados y con la sala en un respetuoso silencio; la sensación fue tan satisfactoria o más que la del año pasado. Carolina estuvo un poquito más comedida con su graciosa e incontinente verborrea, ganándose las simpatías de los pocos que no les conocían. Pero es que cuando abre la boca para cantar te desarma y te gana desde el minuto uno. La banda sonó perfectamente engrasada y los juegos de voces sonaron de lujo. Paco López demostró que no hace falta meter notas de más para convencer como uno de los mejores guitarristas del país, David Schulthess rellenó todos los huecos que dejaba el piano de Nina con sus mágicos teclados, Alejandro Ovejero sobrio al bajo y brillante en los coros, y Ekain Elorza marcando el ritmo. Música de primera.

El grupo salió a escena con el bonito detalle de recordar a Pegi Young, con el precioso Unknown legend de Neil Young saliendo de los altavoces. Comenzaron con la atmosférica Planet earth, Blue eyes, Attempting, la coreable Oh oh, Goodbye, Roar, Work, la preciosa The Child, seguida del The Chain de Fleetwood Mac, Praying y un bonito Sargento de hierro en el que invitaron al guitarrista de Rocking horse, David Muñoz a la fiesta. El encanto de Home dio paso al funky de Flying peacefully y Thank you. Para el bis el inevitable Volver, la festiva Another road (gettin' ready) y una sobrenatural Marry you con Nina y Paco en el frente del escenario, totalmente desenchufados y con el público literalmente hipnotizado. Brutal


Pueden visitarnos tantas veces como quieran. Les esperamos.

Mr. Sheep

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martes, 25 de diciembre de 2018

ROSENDO. SANT JORDI CLUB. 23/12/18

La verdad es que tenía una deuda histórica pendiente con Rosendo Mercado al no haberlo visto nunca en directo. Oportunidades no han faltado, desde luego, e incluso una vez estuve a punto, pero no llegó a ocurrir, aunque también es cierto que soy más seguidor de su etapa en Leño que de su carrera en solitario. Ahora, en la que es su gira de jubilación (aunque ya sabemos que este tipo de despedidas no acostumbran a ser demasiado reales) me apatecía saldar mi deuda con uno de los músicos más honestos que ha dado este país. Su segunda noche consecutiva en el Sant Jordi Club, y última de la gira, sería la noche.
Rosendo se presentaba en formato trío, junto a Rafa J. Vegas al bajo y Mariano Montero a la batería, en un escenario sobrio con una gran pantalla detrás cuyo mejor momento resultó cuando fueron apareciendo uno a uno todos los discos grabados por el guitarrista de Carabanchel.
El repertorio sin sorpresas, repasando prácticamente toda su carrera, aunque los leñeros habríamos agradecido más temas de su banda madre. Pero es evidente que se siente orgulloso de todo lo que ha hecho en solitario, así que no hay nada que recriminarle. Y me parece que el público que llenó el recinto (creo que las dos noches agotó entradas) no opuso queja alguna con la multitud de himnos desplegados a lo largo de casi dos horas. Cosita, Flojos de pantalón, Pan de higo, Navegando, Agradecido o Loco por incordiar fueron algunos. De Leño tres temas: El tren, Maneras de vivir y ¡Qué desilusión!. ¿Cómo lo llaman? ¿Rock urbano? Pues eso.
Como decíamos antes, Rosendo siempre ha sido un tipo honesto y coherente que se merece todo el éxito cosechado y al que le deseamos lo mejor en esta nueva etapa de su vida. Mucha suerte, amigo.

Y con Rosendo finaliza el año en lo que a conciertos se refiere para la gente que hacemos este blog, así que aprovechamos para desearos un feliz y rockero 2019.

Mr. Wolf

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domingo, 18 de noviembre de 2018

THE MAGPIE SALUTE. RAZZMATAZZ 2. 13/11/18


Siempre he sentido una especial debilidad por The Black Crowes. Son una de las bandas más importantes de los últimos 30 años y su fiabilidad tanto en disco como en directo ha sido total. Cuando los caminos de los hermanos Robinson se volvieron a separar, la decepción inicial dio paso a la esperanza de que sus proyectos en solitario estuvieran a la altura de su leyenda. Pasados ya unos años creo se han quedado a medias. Es cierto que Chris Robinson se ha arriesgado en un proyecto alejado de su banda madre. La Chris Robinson Brotherhood practica una suerte de Rock lisérgico que bebe principalmente de la psicodelia y de The Grateful Dead, y aunque tienen discos buenos y en directo por momentos están tocados por la varita de la inspiración, te dejan con la sensación de que estaría bien que encontraran un equilibrio entre las JAMS y las CANCIONES. Por su parte Rich Robinson ha publicado algún disco interesante en solitario como Paper, pero su intento de emular el sonido Black Crowes ha quedado un tanto desangelado. The Magpie Salute es una banda formada por extraordinarios músicos, Rich Robinson y Marc Ford están soberbios a las guitarras, Sven Pipien es un valor seguro al bajo y a los coros, Matt Slocum cumple discretamente a los teclados y Joe Magistro a la batería lo hace francamente bien, por su parte John Hogg es un buen vocalista, pero tiene una evidente falta de carisma, y es que al buscar un sonido tan Crowes, las comparaciones con Chris Robinson son odiosas.

El concierto en una sala Razzmatazz 2 abarrotada fue de menos a más. Comenzaron con temas de su álbum en estudio High water I como High water, take it all, for the wind y open up. Fríos y con evidentes problemas de sonido para escuchar a John Hogg, levantaron el vuelo con las acertadas versiones de Blind Faith, Had to cry today, y la sorprendente The killing moon de Echo & the Bunnymen. La verdad es que los temas que cantaron Marc Ford y Rich nos hicieron pensar en la necesidad de contar con otro vocalista. Marc bordó Smoke signals y Rich estuvo pletórico en Yesterday i saw you. Momento para una parte acústica que quedó deslucida por el sonido pobre del micro de John Hogg. Sister moon y Hand in hand sonaron bien en versión desnuda y la temperatura de la sala empezó a subir con Welcome to the goodtimes de los Crowes. A partir de aquí todo fluyó mucho mejor, Walk on water dio paso a ese temazo de Marc Ford llamado The Vulture, y una acertada revisión del What goes on de la Velvet Underground. Can you see y un poker de ases de The Black Crowes como Ballad in urgency, Wiser time, Thorn in my pride y Jealous again, el final para el mejor tema de los Magpie, Send me an Omen.


Lo mejor del concierto fue el poder disfrutar de unos grandes músicos, ver recuperado a un Marc Ford al que vimos muy mal hace unos años cuando vino con la Steepwater band, y el poder disfrutar de algunos temas clásicos en la historia del Rock, pero por otro lado creo que si no consiguen alejarse un poco de los parámetros de los temas de los Crowes las comparaciones harán que pierdan fuelle e interés.

Habrá que confiar en que Chris y su hermano hagan las paces y reformen a los Black Crowes clásicos, creo que se necesitan mutuamente para brillar y conseguir la excelencia, mientras tanto estaremos atentos a sus siguientes pasos.

Mr. Sheep

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lunes, 12 de noviembre de 2018

NIÑOS MUTANTES. SALAMANDRA. 10/11/18


Niños Mutantes es una banda granadina formada en los 90 que habitualmente se ha movido en el indefinido mundo del Pop-rock. También forman parte de la vieja guardia de lo que se ha llamado indie-rock patrio. Algunas bandas actuales han reconocido sus influencias,  hasta tal punto de reflejarlas en el disco de versiones Mutanciones donde aparece lo más florido del género (Havalina, Russian Red, Nada Surf, Lori Meyers...).
Pero en este caso lo que se celebra es el fin de gira de su disco 10 y medio, un recopilatorio que repasa su trayectoria y agrega algunas canciones nuevas.
Para la ocasión, citaron a sus fans en la sala Salamandra de L'Hospitalet. Un interesante plan para un sábado por la noche en una espacio que personalmente me gusta por dimensiones y acústica. Una buena entrada sin llegar a estar apretados. Me sorprende la homogeneidad del target: modern@s viejun@s de 35 a 45 años. El resto, si no tienen esa edad, lo parecen. Así pues, un grupo generacional a todas luces.
Para el concierto escogen un repertorio plagado de canciones que en su momento han tenido cierta volada en el mundillo alternativo nacional. Ninguna con un éxito atronador pero todas de calidad incuestionable. Así, suenan canciones muy pop como NM, Errante, La Voz, Todo Va a Cambiar, Hundir la Flota, Las Noches de Insomnio, Sin Pensar... pero también hermosas composiciones rockeras como Jovencita, Pura Vida o las enormes El Menú del Día y Glaciares y Volcanes. Mención especial para la emocionante versión de A Galopar, ese poema de Alberti musicado inicialmente por Paco Ibáñez, un himno indispensable en estos momentos de zozobra política.
La mayoría del público, muy fan, coreó todas y cada una de ellas. Y Juan Alberto Martínez, cantante y letrista de la banda, ejerció de frontman con ese gracejo andaluz típico. Así que se vivió una comunión bastante lograda hasta los bises.
De la parte técnica, destacar el excelente sonido y un sobrio pero efectivo juego de luces. Para qué más.
Buen concierto, en definitiva. Personalmente pienso que lucen bastante mejor en las composiciones rockeras y especialmente en las concisas (lo bueno en rock, si breve, tres veces bueno). Ahí es donde tienen un sonido bastante reconocible. Respeto sus canciones más poperas (alguna incluso me gusta mucho), pero hacer una canción pegadiza de calidad y, sobretodo, original, me parece muy difícil. Y el pop... lo reconozco, me resulta un tanto cansino.

Mr.Bull

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domingo, 14 de octubre de 2018

CALELLA ROCKFEST 2018. FÀBRICA LLOBET (CALELLA). 12,13/10/18

De nuevo en el Calella Rockfest, un festival al que en esta ocasión volvíamos a acudir después de habernos perdido la edición anterior. Este año con un cartel correcto en el que destacaba con luz propia el señor Mike Farris, y también con una alarmante ausencia de público, presentando el recinto de la Fàbrica Llobet una pobre entrada en las dos noches. Esperemos que para la séptima edición las cosas mejoren.

El viernes se abría el festival con los castellonenses Dry River. Me merecen todo el respeto del mundo, pero su Progresivo a mí personalmente me resulta bastante aburrido, así que preferí desplazarme hasta el bar para cenar y coger fuerzas. Eso sí, había más de un seguidor ataviado con camiseta del grupo.


Después tocaba el turno de una banda que a mí me tiene enamorado desde mi primera vez con ellos en 2013. Ya hemos hablado varias veces en este blog de Hellsingland Underground, y nuevamente no decepcionaron. Siempre con las dobles guitarras, el carisma de su cantante Charlie Granberg y las canciones, sobre todo las canciones: Lost river band, Northern country boy o Evil will prevail, auténticas joyas de una banda sueca (aunque parezca netamente americana) a la que considero de las mejores que hay en la actualidad. Gran imagen final del guitarrista Mats Olsson bajando a abrazarnos a los que estábamos en primera fila, y gran ejemplo para otras bandas al estar todos un buen rato en el puesto de merchandising charlando y haciéndose fotos con la gente. Buenos tipos.

Los siguientes en aparecer sobre el escenario eran los finlandeses Lordi, famosos tras ganar años atrás el festival de Eurovisión, algo que tampoco me parece un bagaje como para sentirse orgullosos, desde luego. A mí me hacen gracia un rato con todos sus disfraces, pero me acaban cansando al fallarles lo más importante: la música. Canción por canción no están mal, pero me acaban resultando aburridos. Y sí, tocaron su éxito eurovisivo, Hard Rock hallelujah, con el que pusieron punto final a su actuación. Aunque una cosa hay que reconocerles, y es que tiene mérito aguantar hora y veinte con esos trajes, máscaras y maquillaje bajo los focos. Debe ser algo infernal.

Recta final de la noche, cansancio acumulado y espera interminable por problemas con el sonido de los siguientes protagonistas, nuestros queridos Nashville Pussy. Y como colofón de la primera jornada no estuvieron nada mal, saliendo a matar y sin dar respiro en toda su actuación. ¡Qué importa si siguen los problemas de sonido! Son los Pussy y van a lo que van. Con la cantidad de veces que los he visto en directo y me siguen noqueando con sus ritmos acelerados deudores de AC/DC y Motörhead; y con esa fiera llamada Ruyter a la guitarra desbordando pasión y entrega. Presentaban su reciente Pleased to eat you y aprovecharon también para soltarnos sus cañonazos de siempre, como First I look at the purse, I'm so high, Why why why o ese imprescindible Go motherfucker go final. Una vez más llegaron y vencieron. Lástima que en su puesto de merchandising tuvieran esos precios desorbitados (???).
Fin de fiesta y momento de irse a dormir, que al día siguiente se avecinaba tormenta. Y de la buena.

Mr. Wolf

Un día gris y lluvioso nos recibió en Calella para el día grande del festival. El cartel del Sábado era variado y a priori más que interesante. Aunque el aliciente máximo de ésta edición del Calella Rockfest era contemplar la vuelta al Rock de una de las gargantas más privilegiadas de su generación, el gran Mike Farris.

Pero vayamos por partes, abrieron Rocking horse, una banda formada por músicos veteranos curtidos en mil batallas, y la verdad es que aunque no sonaban mal, tenían un sonido bastante impersonal, que no te hacía entregarte del todo a su propuesta. Algunas buenas versiones que sirvieron para caldear el ambiente y prepararnos para contemplar el concierto de los suecos Electric boys, unos veteranos que ofrecen un Hard Rock con toques sleazys que logró conectar con un público muy receptivo. Conny Bloom a la voz y guitarra, Franco Santunione a la guitarra, Andy Christell al bajo y Jolle Atlagic a la batería ofrecieron un enérgico concierto que sólo se vio lastrado por un exceso de decibelios que saturaban su sonido. Buenos temas como Suffer, Rags to reaches, una sorprendente Electrified con la intro de Tom Sawyer de Rush, y el fin de fiesta con Charlie Granberg de Hellsingland underground uniéndose para una festiva All lips n' hips. Buen concierto.



La espera para el concierto de Mike Farris se nos hizo eterna. Es uno de nuestros artistas de cabecera, sus discos al frente de Screamin' Cheetah Wheelies son clásicos que en su momento no tuvieron toda la suerte y recorrido que merecían, y aunque en su etapa en solitario ha sacado buenos discos, a su Gospel le faltaba el carisma de su época rockera. Su nuevo disco, el excelente Silver & Stone, ha supuesto su regreso al Rock y la verdad es que después de verle en directo no ha podido estar más acertado. En el año 2004 al frente de los Wheelies ofreció un mítico concierto en el Azkena Rock Festival, que para muchos puede que haya sido el mejor que se haya visto en Vitoria. Muchos recordamos aquel mágico momento en el que se fue la luz y Mike Farris se puso a cantar a capella y silenció a todo el público del festival. Después ha venido de gira con su grupo de Gospel Soul, pero esta gira de retorno a sonidos más roqueros ha sido una auténtica delicia. Su nuevo grupo The Fortunate Few está formado por el enorme, en todos los sentidos, Jordan Hymon, El bajista con pinta de empollón Justin Ferwerda y el super hero de la guitarra Bart Walker. Una banda más que solvente que se compenetra a las mil maravillas con un Mike Farris que está pletórico de voz y de actitud. El concierto fue una auténtica pasada, una maravilla cósmica que los que estuvimos allí recordaremos para siempre como uno de los conciertos de nuestra vida. Comenzó con algún tema del nuevo álbum como When Mavis sings, Snap your fingers, Are you lonely for me baby?, versiones llevadas a su terreno como Folsom prison blues de Johnny Cash, los primeros acercamientos al repertorio de Screamin' Cheetah Wheelies con la mágica Magnolia o Boogie King, y cuando ya estábamos rendidos a sus pies llegó su particular homenaje a Tom Petty con un Swingin' brutal, una festiva American girl y una emocionante Room at the top. Para los bises dos joyas como Father speaks y Hello from Venus. Brutal concierto, intensidad, simpatía, carisma, buen sonido. Mágico. Después del concierto se produjo un momento muy especial cuando la banda abandonaba la sala, con un Mike Farris simpático atendiendo al público, la gente comenzó a aplaudir en plena calle hasta que la furgoneta abandonó el lugar con un Farris visiblemente emocionado.






Después del huracán Farris, los Bellrays no lo tenían nada fácil. Cuando empezaron la gente aún comentaba el bolo anterior, y además fueron perdiendo público a medida que avanzaba el concierto, y puede que fuera por eso, pero no acabé de verles a gusto en toda la actuación, especialmente a Lisa Kekaula. Salieron a matar, eso sí, al más puro estilo ramoniano enlazaron un tema con otro durante el poco más de una hora que duró su actuación. Aún así hubo momentos muy disfrutables, con ese estilo tan personal de mezclar el Soul con el Punk Rock. Bad reaction, Mine all mine, Love and hard times o Black lightning hicieron disfrutar al personal. Bob Vennum a la guitarra, Justin Andres al bajo y un espectacular Stefan Litrownik a la batería cumplieron con su papel y nos devolvieron cansados pero contentos a la realidad de una noche lluviosa, pero inolvidable.



Un saludo desde aquí para la gente que monta y trabaja en un festival modesto, sí, pero modélico en su forma de gestión. Esperemos poder volver el año que viene.

Mr. Sheep
















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lunes, 24 de septiembre de 2018

WALKING PAPERS. RAZZMATAZZ 3. 21/09/18




The Bolshoi fueron una banda británica de los 80 cuya falta de éxito en nuestro país resultaba inexplicable al equipo de Bncenconcierto. Buenas canciones, actitud, estilo personal y reconocible. Sin embargo en su única visita a Barcelona había casi más gente encima del escenario que delante. Sentimos una gran vergüenza al ver pinchar a nuestra banda de culto, pero, lejos de amedrentarse, los chicos nos ofrecieron un concierto que quedó grabado en nuestra memoria. No sólo fueron unos grandes profesionales: es que parecieron pasárselo tan bien como nosotros. Puro rock.

Traigo a colación esta historia porque algo similar fue lo que vivimos el pasado viernes en la más vacía que llena Razzmatazz 3. Vale: no soy tan fan de Walking Papers como lo era de The Bolshoi pero aún así me gustan muuucho y objetivamente son una muy buena banda de rock...¿por qué demonios no reventaron la sala teniendo unos temazos así, un estilo bastante personal, unos músicos tan solventes, un frontman tan electrizante y con tal vozarrón? ¿La coincidencia con la Mercè? ¿Una mala difusión? ¿Por qué grupos como Queens of the Stone Age llenan estadios y éstos no? Esa fue la idea más comentada a lo largo de todo el show que nos ofreció la banda. No supimos contestar, más teniendo en cuenta que existía la posibilidad de adquirir la entrada en un pack conjunto con The Magpie Salute a un precio muy ventajoso.
Pero vayamos con el concierto...
La cosa comenzó descolocándonos; suave primero con The Butcher y luego con el aire algo jazzístico de How it feels. Bien. Pero ésto no era el mazazo que tuvimos oportunidad de escuchar en el festival de Azkena de hace unos años donde tan gratamente nos sorprendieron (y eso, a pesar de sustituir, ejem, el bajo del fundador , el mismísimo Duff McKagan de Guns'n'Roses, por unas vergonzantes bases pregrabadas).
Pero tras Hard to look away quedó claro que iba a ser una noche de aúpa. Jeff Angell, pletórico de voz (más agresivo  que en los discos) y ejerciendo de frontman como Dios manda con unos buenos movimientos y un constante interactuar con el público, nos llevó en volandas durante la casi hora y tres cuartos que duró la experiencia. Con los 6 miembros de la banda muy metidos (da gusto ver lo bien que se lo pasa el teclista Benjamin Anderson, el único de los miembros originales que queda junto con el cantante), fuimos recibiendo trallazos como Somebody else, Your secret safe's with me, King Hooker, Capital T, Two Tickets and a room, The whole world watching...O esos medios tiempos que tan bien dominan como Death on the lips o Already dead. Hubo tiempo incluso para la risa cuando el micrófono voló hasta la cabeza de una chica de las primeras filas, algo que ya se veía venir viendo los malabarismos que el cantante se gastaba. Tirando de oficio sacó un billete de 50 y se lo ofreció de broma a la baqueteada fan. Buen rollito. Aunque a esas alturas ya tenían al público en el bolsillo. Mucha calidad y contundencia.

Tras 18 temas (no olvidemos que venían a presentar su tan solo segundo disco WP2) y con la vena del cuello a punto de reventar, Mr.Angell dió por concluido el concierto agradeciéndonos la asistencia. El agradecimiento fue recíproco y sincero. Nada de bises. A cambio la banda se bajó del escenario departiendo y haciéndose fotos con todo aquel que quiso. Muy grandes. 
Esperemos que el mundo del rock les haga justicia en próximas visitas a Barcelona.
Nosotros les seguiremos y ahí estaremos.  

Mr.Bull.




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jueves, 23 de agosto de 2018

THE DEVON ALLMAN PROJECT WITH DUANE BETTS. RAZZMATAZZ 3. 20/08/18

Allman y Betts. Viendo semejantes apellidos ya podemos imaginarnos de quienes son descendientes los protagonistas de este concierto. De los que fueran principales baluartes durante muchos años de una de las mejores bandas de la historia (con desavenencias incluidas) y que nos dejaron un legado mayúsculo. No hace mucho nos abandonó Gregg Allman, en una de esas pérdidas tan tristes que estamos sufriendo actualmente. Por suerte, Dickey Betts sigue entre nosotros, y que sea por muchos años. De hecho, nos ha alegrado la vida con un par de visitas durante la última década. Ahora, sus vástagos se han unido para una gira conjunta que, realmente, a su paso por Barcelona ha dejado un gran sabor de boca. Y con bastante afluencia de público, algo por lo que no apostaba dadas las fechas en las que nos encontramos.
Junto a los mismos músicos que seguirían luego junto a Devon Allman, el turno de abrir la noche fue para Duane Betts. Las anteriores ocasiones en las que le hemos visto acompañando a su padre ya hemos dicho que no es precisamente un músico espectacular en directo. Toca bien, y parece un buen tipo, pero le falta enganchar a la gente en escena. De todas maneras, canciones correctas de su EP Sketches for american music y espléndido final con In memory of Elizabeth Reed, clásico de... Allman Brothers Band, claro.
Más tarde, apareció Devon sobre el escenario, con una imagen que me recordó instantáneamente a su tío Duane. También hay que decir que cuenta con más bagaje sobre sus espaldas, en solitario o con los Royal Southern Brotherhood. Abrió con la  poderosa instrumental Mahalo intimidando a la gente de la primera fila con el mástil de su guitarra (yo mismo debo reconocer que temí por mi integridad craneal). Siguió con Ten million slaves, de Otis Taylor, I'll be around, de The Spinners, y Left my heart in Memphis, de los citados Brotherhood. Ya estaba Duane otra vez con la banda para volver a los Allman y atacar su Blue sky. Luego, más versiones, como Friend of the Devil, de Grateful Dead, o Multi-colored lady, del primer trabajo en solitario de Gregg Allman, y de la que Devon nos contó que la escribió su padre para su madre. Estas dos últimas canciones las tocaron todos los músicos sentados en sillas, en el momemto más relajado de la noche. Como invitado especial, Javier Vargas puso su guitarra en Lean on me, de Bill Withers, cantada por el peculiar teclista Nicholas David. Dos nuevos temas Allman nos llevaron al cielo, como Dreams y el final Midnight rider. Colosales, no se puede decir otra cosa.
No veremos nunca más sobre un escenario a aquella maravillosa banda, pero aunque no sea lo mismo, la llama se mantiene encendida, con noches de Southern Rock como ésta. Eso sí, ¿los CD's a 20 euros? ¿Nos hemos vuelto locos?

Mr. Wolf



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lunes, 13 de agosto de 2018

BARCELONA BIG BLUES BAND & MYRIAM SWANSON. JAMBOREE. 12/08/18

Una verdadera delicia pasar una noche de verano de esta manera, en el entrañable Jamboree, con la gran Barcelona Big Blues Band acompañada de esa fuerza de la naturaleza llamada Myriam Swanson, sin duda una de las mejores y más interesantes cantantes que tenemos por estas tierras. Además, homenajeando a toda una Ruth Brown, una mujer hoy quizá un poco olvidada, pero que es uno de los grandes nombres del Rhythm & Blues del pasado siglo.
Al mando de la Big Band se encuentra el contrabajista Ivan Kovacevic, que se dio a conocer en su día como miembro de los Nu Niles, junto a Mario Cobo. También es componente de los Mambo Jambo, y con éstos y la orquesta da la sensación de que no le falta el trabajo. ¿Y Myriam? Pues se la puede ver habitualmente enfrascada en mil proyectos: The Rhythm Treasures, Flamingo Tours o Magnolia, entre otros, siempre derrochando clase y simpatía.
Resultó curioso ver el pequeño escenario del Jamboree atiborrado con tanto músico, y encima junto a sus atriles. Una sección de vientos compuesta por nueve personas, más un escondido batería, un pianista y un guitarrista, además de Ivan y de Myriam. Catorce músicos en total, llenando un espacio realmente aprovechado en el que no cabía mucho más.
Como decíamos, la noche fue un bonito y merecido homenaje a Ruth Brown, la apodada Miss Rhythm, con sus temas más importantes, como Mama he treats your daughter mean, Teardrops from my eyes, Lucky lips o Mambo baby. Fantásticos temas. Y todo ello con la calidad y el lucimiento de los miembros de la orquesta y la explosiva voz de Myriam, además de sus siempre divertidos comentarios entre canción y canción, algo que los que la hayáis visto alguna vez en directo ya sabréis de lo que hablo.
Un verdadero viaje en el tiempo, a aquella época en la que las orquestas reinaban cada noche. Y una pena que el concierto se acabara, porque algunos podíamos haber seguido allí durante horas. Ya lo decíamos al principio, una delicia.

Mr. Wolf



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sábado, 14 de julio de 2018

THE WHITE BUFFALO. APOLO. 12/07/18


Muchas veces me resulta curioso ver el éxito del que gozan algunas bandas. Si hace poco decíamos que Ronnie Spector no tuvo precisamente un llenazo en Apolo, ahora llega The White Buffalo y agota las entradas con bastante antelación en la misma sala. Perfecto, es un hecho que me alegra, pero no deja de sorprenderme, más viendo el grado de fanatismo de gran parte del público, que se sabía letras enteras de sus canciones. Está bien, su música ha calado en mucha gente y eso es positivo, y además estamos hablando de calidad, sin ninguna duda.
The White Buffalo no es una banda propiamente dicha, sino el alter ego de Jake Smith, cantante de poderosa voz (bastante parecida a la de Eddie Vedder) y guitarra, actualmente acompañado de los espléndidos Matt Lynott a la batería y Christopher Hoffee al bajo y coros. Juntos conforman un potente trío para una música que bebe de distintas fuentes: Rock, Folk o Blues. La verdad es que resulta difícil etiquetarla.
Para calentar la noche, el telonero Xavier Calvet nos ofreció junto a otro guitarrista sus bellas canciones, que lamentablemente pasaron desapercibidas para gran parte del público congregado en la sala. Más suerte para la próxima, Xavi.
Y después, con los tres músicos al frente del escenario, alineados de forma poco habitual, dio inicio el concierto de The White Buffalo con Hide and seek, tema de Darkest darks, lightest lights, último trabajo de una ya abundante discografía. Y fue una verdadera fiesta, como se demostró en el coreado Oh darlin' what have I done; en los intensos This year y The Whistler; en el precioso Wish it was true; o en ese divertido How the west was won, que supuso el perfecto final de la noche. Un Jake sudoroso desde la segunda canción acabó exhausto y feliz, y sus compañeros le secundaron magistralmente en todo momento. De hecho, Christopher Hoffee no se mostró en absoluto como el típico bajista estático, sino que fue un espectáculo verlo durante todo el concierto. Un verdadero personaje, y sus coros, destacables también.
En una noche que compartía protagonismo con la primera jornada del festival Cruïlla, los que acudimos al Apolo salimos pletóricos. Grande The White Buffalo, grande Jake Smith.

Mr. Wolf




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sábado, 30 de junio de 2018

RINGO STARR & HIS ALL STARR BAND. PALAU SANT JORDI. 26/06/18

Nunca había tenido oportunidad de ver en directo a un Beatle. A John por motivos obvios y a George porque nunca se dio la ocasión. A Paul sí podría haberlo hecho, pero siempre he tenido un problema con su carrera en solitario, pese a que ahora mismo debo reconocer mi arrepentimiento (con no haberlo visto en concierto, con su carrera pienso igual). Y ahora aparece Ringo, que será el menos brillante de los Fab Four, pero que queréis que os diga, me hizo una ilusión enorme verlo con su banda. La lista de músicos que han pasado por su All Starr Band es ciertamente espectacular, con Jack Bruce, Peter Frampton, Dave Edmunds, Billy Squier, miembros de The Band, de los Eagles, de la E Street Band y un largo etcétera. Actualmente son los guitarristas Steve Lukather (Toto) y Colin Hay (Men At Work); el teclista Gregg Rolie (Santana, Journey); el bajista Graham Gouldman (10cc); el batería Gregg Bissonette (¡el de los mejores discos de David Lee Roth!) y el multinstrumentista Warren Ham (Kansas).Todos ellos también ocupándose de las voces. Les esperaba un Palau Sant Jordi acondicionado para la ocasión a modo de teatro y unas gradas semivacías. Una pena, aunque quizá tenga que ver con ello el precio desorbitado de las entradas.
El repertorio, una mezcla de temas de los Beatles, de Ringo en solitario y de las respectivas carreras de sus músicos, como ha sido siempre con la All Starr Band, aunque en alguna emisora de radio no tuviesen ni idea de ello y estuvieran esperando que tocaran únicamente canciones de los de Liverpool. Así, entre otras sonaron Rosanna y Hold the line, de Toto, banda de la que nunca fui seguidor, pero la verdad es que estuvieron muy bien, Who can it be now?, de Men At Work, I'm not in love, de 10cc, o Black magic woman, enlazada con Gypsy queen, de Santana. Y a mí, como fan de Journey, también me habría gustado que el señor Rolie nos obsequiase con algo de ellos, pero no ocurrió. De la carrera en solitario de Ringo tuvimos su mayor éxito, It don't come easy, además de Anthem y Photograph. Y de los Beatles, pues Don't pass me by, Yellow submarine, I wanna be your man, y claro, la canción más reconocida del batería dentro del grupo, With a little help from my friends, que supuso el fin de fiesta antes del Give peace a chance de Lennon.
Un público feliz, pese a salir del recinto casi a las 12 de la noche (y eso siendo martes, lo del tema de los horarios en este país es inconcebible) y un Ringo que no paró de desearnos Peace & love, y que demostró estar en gran forma, teniendo en cuenta que en unos días cumplirá 78 años.
Bonita noche, en la que pudimos ver a una leyenda. Nada más y nada menos que a un Beatle.

Mr. Wolf

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jueves, 28 de junio de 2018

AZKENA ROCK FESTIVAL. VITORIA. 22-23/06/18




Un año más el equipo de bcnenconcierto se desplazó a Vitoria para asistir al festival rockero por excelencia en España. Al Azkena se va, da igual si el cartel es un poco más o menos potente que el año anterior. La experiencia azkenera va más allá del cartel, engloba la comunión con la ciudad partiendo de los conciertos en la plaza de la Virgen Blanca, y callejeando por Cuchillería y aledaños. Además el grado de camaradería rockera que se consigue es algo único.

La llegada a Vitoria no pudo ser más triunfal, con la primera cervecita avistamos y abordamos a los canadienses The Sheepdogs, que amablemente nos atendieron y se prestaron a fotografiarse y a departir antes de su espectacular concierto en la plaza. Simpatía, tablas, un sonido perfecto y un repertorio matador con temas como Bad liutenant, Up in Canada, I'm gonna be myself, Help us all, Nobody, I don't know o Downtown; y como guinda el Ramblin' man de los Allman Brothers.




Por la tarde los Sheepdogs casi calcaron el repertorio en el escenario principal, pero volvieron a estar maravillosos. Me supo mal no llegar a tiempo de ver a los gallegos The Soul Jacket, sus dos estupendos discos prometen un buen directo, otra vez será. Los Rival sons pincharon, lastrados por un sonido regulero y una actitud incomprensible. En un festival hay que salir a matar en el tiempo que te dan, y una banda con sus canciones debería haber enganchado más al personal.


Lo de Van Morrison es un misterio insondable, capaz de conmover como nadie o de hacer conciertos fríos a piñón fijo. Todo parecía presagiar que no sería una gran actuación. El irlandés tosía mucho en los primeros temas y no paraba de sonarse los mocos, además sus últimos discos son un tanto fríos, con estándares jazzísticos un poco planos, por lo que al principio no se presagiaba nada bueno. Pero el gruñón irlandés nos dejó anonadados con una actuación maravillosa. Sonido impecable, banda solvente, un buen repertorio más centrado en el Rhythm and Blues que en el Jazz y con unas gloriosas pinceladas de Celtic Soul. Conciertazo en toda regla que a la postre resultó de lo mejor del festival junto a la exhibición de The Dream Syndicate. Del repertorio joyas como Magic time, Bye bye blackbird, Jackie Wilson said, Whenever god shines his light, Wild night, Days like this, Broken record, Night time is the right time, Moondance, el medley entre Baby please don't go y Got my mojo working, una jazzística Brown eyed girl, Gloria y una maravillosa Real gone.



Cansados y satisfechos después del concierto del irlandés nos lanzamos a por comida y no pudimos disfrutar ni del Hardcore de Dead cross ni del sonido garagero de Jim Jones y sus Thee Hypnotics. No se puede llegar a todo.


El concierto de Chris Robinson brotherhood fue un tanto apático y muy lineal. Está claro que en la banda hay grandes músicos que tocan como los ángeles, pero en un festival y en horario de cabeza de cartel se echó de menos un poco de garra que nos sacudiera el tono monótono del concierto. Neal Casal estuvo brillante a la guitarra, mucho más que el pesado de Adam MacDougall a las teclas, mientras que Tony Leone a la batería y Sven Pipien al bajo cumplieron sobradamente. Encontrar el equilibrio entre las partes de Jam y las canciones es todavía tarea pendiente para Chris. Los que lo habíamos visto al frente de los Black Crowes en sus dos conciertos azkeneros, no hicimos más que echar de menos tiempos mejores.

La banda que ha reunido Wayne Kramer para celebrar el 50 aniversario del Kick out the jams de MC5 es un supergrupo en toda regla, pero creo que les faltan ensayos para cohesionar un set que con semejante repertorio debería de ser matador. Marcus Durant de Zen Guerrilla estuvo plano y falto de carisma en las voces, Kim Thayil simplemente cumplió acompañando a Kramer a la guitarra, Doug Pinnick ofreció más imagen que música y posiblemente fue Brendan Canty de Fugazi el que más destacó detrás de su batería. De todas formas siempre es un placer reencontrarse con un Wayne Kramer en buena forma y con un repertorio legendario en la historia del Rock.


Nebula sonaron compactos, densos, oscuros, poderosos, intensos y muy guitarreros. Salieron a matar desde el principio y nos engancharon a base de Stoner Rock de calidad. Temazos como Sun creature, Aphrodite, Atomic ritual, Rocket o Strange human sonaron a gloria y pusieron para nosotros el punto final a un primer día un tanto desigual, pero intenso y disfrutable como siempre.



El Sábado nos recibió con un tiempo espléndido en la plaza de la Virgen Blanca para asistir al concierto del James Taylor quartet, y aunque en principio no estábamos muy receptivos con esa música más propia de unos buenos ascensores de hotel que de un festival rockero, la verdad es que ofrecieron un buen concierto cargado de Funky y con una gran interacción con el público. Bien.



Nada más aparecer por Mendizabala nos recibe el Rock n' Roll sucio y garagero de Lords of Altamont. Hacía muchos años que no les veía en directo, y la verdad es que han mejorado mucho. Buen sonido, entrega, actitud y todo un detallazo con un fan del grupo al que invitaron al escenario e incluso a tocar un poco de teclado. Nos dejaron con ganas de más.



Cuando uno ve que un grupo vasco que canta en Euskera no para de tocar por todo el país, y se meten en todos los festivales potentes, debe de haber una buena razón. Berri Txarrak triunfaron por todo lo alto. Casi dos décadas de buena música que les han convertido en todo un referente. Era la segunda vez que les veía en Azkena y han crecido como grupo. Tocan muy seguros, tienen grandes temas y el público ganado de antemano. Si además ofrecen un muy buen sonido y actitud a raudales, pues el concierto resulta todo un éxito. Temazos como Spoiler, Zuri, Infrasoinuak, Harra. Tiene que ser muy grande verles en una sala.



Mott the Hoople en el escenario principal, casi nada. El señor Ian Hunter con casi ochenta años es capaz de noquear al más atrevido de los jovenzuelos encima de un escenario. Su actuación llenó de clase y de Rock n' Roll clásico el recinto de Mendizabala. El repertorio fue de ensueño, comenzaron con la intro de American pie y Golden age of Rock n' Roll, Lounge lizard, I wish i was your mother, Pearl n' Roy, un medley entre Roll away the stone y el Sweet Jane de la Velvet, Honaloochie boogie, Rest in peace, Walking with a mountain, la teatral Marionette, ese temazo que es All the way from Memphis, Jerkin' crocus, One of the boys, y para acabar el medley de Rock n' Roll queen, Crash street kids, Whole lotta shakin' on y Violence. Para cerrar por supuesto ese mega clásico que les regaló David Bowie, All the young dudes. Ian Hunter anda muy bien de voz, ágil con las guitarras y muy bien respaldado por una gran banda en la que destacaron, también por su simpatía, Ariel Bender y Morgan Fisher.



Hacía mucho tiempo que no seguía las andanzas de Turbonegro, desde que cambiaron de vocalista, pero hace poco que me reconcilié con ellos debido a que su último disco Rock n' Roll machine me sorprendió agradablemente. En Azkena su público era mayoritario, sin duda había más gente con camisetas o chaquetas tejanas del grupo, que de ningún otro artista del festival. Con el público muy receptivo, un muy buen sonido y ese Shock Rock tan teatral triunfaron por todo lo alto y Get it on fue uno de los momentazos del festival.





Tenía el presentimiento de que los Dream Syndicate de Steve Wynn iban a ofrecernos un buen concierto, su disco de retorno del año pasado How did I find myself here? estaba a la altura de su legado, y la solvencia de Jason Victor a la guitarra, la contundencia de Dennis Duck a la batería, el ritmo de Mark Walton al bajo y las teclas de Chris Cacavas eran una plena garantía. Pero la hora de concierto que nos ofrecieron superó con creces mis expectativas y se convirtió en la mejor actuación del festival. Salieron a matar y defendieron su último álbum del que tocaron 6 temas. Hay que tener mucha seguridad en tu trabajo para hacer primar tus canciones por encima de lo que espera tu público. Todos queríamos escuchar mucho material de sus discos clásicos, pero al final a nadie le importó. Comenzaron con The side I'll never show, siguieron con The circle, 80 west, y una soberbia Out of my head, Filter me through you, Armed with an empty gun y How did I find myself here? nos dejaron levitando y remataron la faena con las clásicas That's what you always says y una chirriante The days of wine and roses. Para entonces las caras de los músicos rebosaban felicidad y las del público una mezcla de éxtasis y sorpresa. Acabaron con Glide y Tell me when it's over. Brutal.



Casi a la carrera llegamos al escenario principal a tiempo para el concierto de Joan Jett. A sus casi sesenta años está espléndida, quizás se haya pasado un poco con el bisturí, pero da igual. Mantiene su aura rockera intacta y supo sobreponerse a un titubeante inicio en el que tuvo algún contratiempo técnico a fuerza de oficio. Teníamos muchas ganas de verla, no se prodiga mucho en Europa y la ocasión era única. Al final un repertorio equilibrado entre sus temas más conocidos y su último disco Unvarnished, más los temas legendarios de las Runaways y unas buenas versiones. Victims of circumstance abrió el fuego, Cherry bomb nos llevó a sus años juveniles, siguió con la versión de Gary Glitter Do you wanna touch me. Bad reputation, TMI, Soulmates to strangers, otra de las Runaways You drive me wild, Fake friends, la versión del Light of day de Springsteen, Make it back, Love is pain, A hundred feet away, Fragile, Fetish, Fresh start, la versión de Sonny Curtis Love is all around y la explosión final con I love Rock n' Roll, Crimson and clover más I hate myself for loving you. Fiestorro total y caras de felicidad entre los que creíamos que nunca berrearíamos estos clásicos en vivo. El gran Kenny Laguna nos animó a pedir más y Joan acabó con Hard to grow up, Real wild child (wild one) y la versión de Sly and the family Stone Everyday people. Deuda saldada.



La propuesta festiva y rockera de Joan contrastó con el pantanoso, bluesero y lineal concierto de los australianos The Beasts of Bourbon, una pena porque son una gran banda que ya nos noqueó hace unos años en el Azkena, con un concierto adrenalínico, más garagero y brioso. Pero en esta ocasión optaron por una opción más intimista que teniendo en cuenta la hora nocturna en la que tocaban provocó una deserción masiva del público hacia el Trashville y el concierto de Carlos Vudú y su homenaje, un tanto desangelado, hacia la figura del eterno Tom Petty. Nada que reprochar a los músicos que casi sin tiempo suplieron la baja de Urge Overkill lo mejor que pudieron. Pero faltó algo, no sé, creo que el legado de Petty pedía otro tipo de homenaje.



Con el cansancio acumulado durante todo el festival afrontamos el concierto de retorno de los noruegos Gluecifer con pocas expectativas, pero rápidamente su energía, el buen sonido y una actitud matadora nos ganaron para la causa. Muy bien, una manera perfecta para acabar un festival. Además tuvieron el detalle de dedicarle a Kike Túrmix su temazo The year of manly living. Biff Malibú mantiene en plena forma sus cuerdas vocales y Captain Poon brilló mucho más de lo que lo hace con los correctos Bloodlights.



Un año más de sueño rockero condensado en un par de días de amor por la música, de encuentros con amigos melómanos y de exaltación de la amistad, porque esto sin amigos no sería lo mismo. El año que viene más.

Mr. Sheep

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jueves, 21 de junio de 2018

AZKENA ROCK FESTIVAL 2018

Pues sí, otra vez. Mañana nos toca carretera y manta un año más para ir a Vitoria a disfrutar de nuestro festival de referencia. En esta ocasión, con nuestra amada Joan Jett como principal reclamo, junto a Van Morrison, Mott The Hoople o Chris Robinson Brotherhood. No es el mejor cartel de la historia, pero sí que queda bastante apañado, con la pena de la baja final de Urge Overkill.
A ver como sale y en unos días os lo contamos todo.


miércoles, 20 de junio de 2018

RONNIE SPECTOR & THE RONETTES. APOLO. 18/06/18

Quien nos iba a decir que en 2018 podríamos disfrutar de la oportunidad de ver en directo a Ronnie Spector, una mujer a la que se puede catalogar como historia viva de la música. Con casi 75 años a sus espaldas y una carrera que abarca desde principios de los 60 hasta hoy. Mucho tiempo.
Lamentablemente, la sala Apolo no llegó ni de lejos al lleno, y eso que el precio de la entrada era bastante asequible. Entre el público asistente, mucho seguidor veterano, como era previsible, y también una nutrida representación de la comunidad homosexual. Disculpad mi ignorancia, pero es que no tenía ni idea de que Ronnie Spector fuera un icono gay (!!!). Ahora ya lo sé.
Después de veinte minutos de retraso (¿típicos caprichos de diva, quizás?) dio inicio la velada, en la que Ronnie hizo un repaso de la música Pop y Soul del último medio siglo. Con una numerosa banda, en la que destacaron la sección de viento y, sobre todo, las dos coristas, fantásticas en todo un What I'd say, por ejemplo. Y además de Ray Charles, también hubo tiempo para, entre otros, los Beach Boys y Don't worry baby; los Bee Gees y How can you mend a broken heart?, o The Dave Clark Five con su Because. Y claro, mención especial para una canción que a mí personalmente me fascina, como es esa You can't put your arms around a memory, del gran Johnny Thunders. Menudo momento.
Por supuesto, no faltaron los grandes clásicos de The Ronettes, como son Baby I love you, Walking in the rain, o ese imprescindible Be my baby. ¡Qué canciones! Y todo ello con una Ronnie que se mantiene perfectamente, aunque quizá su voz ya no sea la misma y su movilidad también se resienta por la edad, pero esos detalles no tienen importancia cuando estás frente a alguien con su historial y su carisma, que además nos amenizó la velada con sus historias vividas, que son muchas y variadas, lógicamente.
Lo que decíamos al principio: historia viva de la música...y una noche en el cielo.

Mr. Wolf



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