miércoles, 12 de octubre de 2016

CALELLA ROCKFEST 2016. FÀBRICA LLOBET (CALELLA). 07,08/10/16

Y llegamos ya a la cuarta edición del Calella Rockfest. Como en las anteriores, bandas nacionales, extranjeras poco conocidas y figuras de prestigio. Un 10 para los responsables del festival.

Viernes 7. Este año empezó con The Electric Alley, un grupo de gaditanos que después de darse la paliza de 1200 Kms., nos ganaron a todos con su Hard Rock setentero de potentes guitarras. Grupo a seguir, sin ninguna duda.
Los siguientes en aparecer sobre las tablas fueron los norteamericanos Stonerider. Se hablan maravillas de su último trabajo, Hologram, pero a mí personalmente me aburrieron un poco con sus largas canciones, claramente deudoras de nombres como Pink Floyd o Genesis (de la época anterior a que Phil Collins los convirtiera en una mediocridad comercial, claro). Voz peculiar la de Matthew Tanner y poco más. Ahora toca esperar a ver como continúa su carrera.



Era el turno de Joe Lynn Turner y su banda de acompañamiento, los suecos Dynazty. Concierto parecido (si no idéntico) al que ofreció un año y medio atrás en Razzmatazz 2, con una batería de clásicos de Rainbow, Yngwie Malmsteen y Deep Purple, algunos de los grupos que contaron con su garganta en el pasado. Como dijimos la otra vez, un repertorio de cero riesgo, incluso extraño en alguna de sus elecciones, pero claramente disfrutable. Canciones como Death alley driver, I surrender, Spotlight kid o Highway star siempre es un placer vivirlas en directo. También hubo homenaje para el gran Ronnie James Dio con Man on the silver mountain y Long live Rock'n'Roll; y para terminar, Burn y Smoke on the water, con la ayuda del cantante de Dynazty, Nils Molin, que con su juventud sufrió menos que Turner en la primera, pese a que éste se encuentra muy bien de voz, hay que reconocerlo. El público acabó satisfecho, siendo el momento de los muchos seguidores de la saga Purple habidos en la Fàbrica Llobet.



El primer día del festival se cerraba con unos clásicos de nuestros escenarios. Con Backyard Babies yo siempre recuerdo aquel lejano concierto del 98 en la sala Mephisto, en el que directamente me hicieron caer de culo con una descarga adrenalínica para la historia. Los que estuvisteis allí supongo que estaréis de acuerdo conmigo. Era la presentación del que muchos consideramos su mejor trabajo, Total 13, y en aquel momento estaban para comerse el mundo. Después de aquello, habría una bajada de revoluciones, tanto en disco como en concierto, pero buen nivel siempre lo han mantenido. Dregen sigue siendo Dregen, aunque últimamente vaya siempre con la cabeza tapada (¿para disimular su alopecia, quizá?), y su batería Peder Carlsson sigue siendo espectacular. Y claro, temas como Made me madman, Brand new hate, Highlights o Look at you reviven a un muerto. Fin de fiesta Punk para la primera jornada.



Sábado 8. El encargado de arrancar el segundo día era el británico Ben Poole con su Blues Rock para todos los públicos, algo falto de fuerza en mi opinión, y además con una voz que no acompaña demasiado. Pero cuando se arranca con la guitarra todo cambia por completo. Su versión de Have you ever loved a woman de Freddie King se convirtió por derecho propio en uno de los momentazos del festival. Un chico simpático, además.
El siguiente turno era para Imperial Jade, una jovencísima banda local que también apuesta por el Rock setentero. En su actuación pudimos apreciar influencias de grupos como los Doors o, sobre todo, Led Zeppelin, de los que incluyeron un medley. Les deseamos la mejor de las suertes.
A continuación, un verdadero cruce de cables para quien esto escribe. Desde niño, Ten Years After ha sido una de las bandas de mi vida, y su desaparecido líder Alvin Lee uno de mis mayores héroes personales. Los pude ver en su día con la formación clásica en aquellos dos conciertos en Zeleste, y el recuerdo para mí es imborrable. De aquella formación sólo se mantienen en ella el batería Ric Lee y el teclista Chick Churchill, ya que el bajista Leo Lyons abandonó la nave un tiempo atrás. Y bien, nunca he concebido unos Ten Years After sin Alvin, pero sí es cierto que él no puso objeciones a que siguieran con otro cantante y guitarrista, según tengo entendido. Antes ocupó su puesto Joe Gooch, y ahora el encargado de calzarse sus zapatos es nada menos que Marcus Bonfanti, un músico de lo más interesante al que pudimos ver en Barcelona hace un tiempo. Para el bajo, un ilustre, el zurdo Colin Hodgkinson, al que los veteranos recordamos de su paso por Whitesnake (época Slide it in, ahí es nada).


Era momento de dejar los prejuicios a un lado, y la verdad es que desde el inicio el señor Bonfanti se encargó de borrármelos de un plumazo. Su entrega, su poderosa voz y su saber hacer con la guitarra le convirtieron en uno de los músicos destacados del festival. También el momento solo de Hodgkinson fue impagable. Y claro, el repertorio para llevarnos al cielo: Hear me calling, 50000 miles beneath my brain, Love like a man, Good morning little school girl, ese mítico I'm going home o el Choo choo mama final. Una gran actuación, en la que únicamente eché de menos alguna palabra de recuerdo para Alvin. Creo que después de habernos regalado todas estas maravillosas canciones era de justicia mencionarlo, como por ejemplo hacen siempre Thin Lizzy con Phil Lynott. En fin...
Michael Monroe era el encargado de cerrar el festival, y como todos sabíamos de antemano, fue también la actuación más destacada. En mi opinión ya se le puede considerar uno de los grandes frontmen de la historia, capaz de mirar de tú a tú a monstruos sagrados como Mick Jagger o Iggy Pop. ¿Exagero? Quien no esté de acuerdo posiblemente sea porque no ha visto nunca sobre un escenario al finlandés. El despliegue físico, la entrega y las ganas son innegociables para este hombre, que además desde hace unos años ha juntado una banda que es una auténtica apisonadora en directo. A eso se le debe añadir su estado de gracia compositivo, traducido en una mágica trilogía grabada en el último lustro. Porque Trick of the wrist, Ballad of the lower East side o Under the northern lights se encuentran a la altura de Malibu beach nightmare, Motorvatin' o Hammersmith palais, clásicos de Hanoi Rocks o Demolition 23. Y qué decir de ese Up around the bend, casi más suyo que de la Creedence. O de Dead, jail or Rock'n'Roll llevando la locura al público. O de ese caótico final, con el recuerdo a Johnny Thunders y los Stooges que fueron I wanna be loved y I feel alright. Sin palabras. Un final extraordinario para el festival.



No nos cansaremos de decirlo: mucho mérito el de la gente que organiza este evento. Como única queja, hablaría del juego de luces, que en muchas ocasiones molestan al público. Una pequeña objeción entre todas las cosas bien hechas, destacando una puntualidad británica, un buen sonido... y unos excelentes bocadillos.
Long live Calella Rockfest!!!


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domingo, 18 de septiembre de 2016

ADAM ECKERSLEY BAND. ROCKSOUND. 17/09/16

Tras el paréntesis estival volvemos a la música en vivo, y para iniciar la temporada nada mejor que una sesión de Rock clásico americano, curiosamente de la mano de unos australianos: Adam Eckersley Band.
Tienen dos discos publicados en los dos últimos años, que llevan por título The first album y The second album (hagan sus apuestas para el nombre del tercero), en los que muestran lo que decíamos, su pericia en ese Rock clásico, sureño, o como le queráis llamar. No inventan nada nuevo, pero lo que hacen saben hacerlo bien, recordándonos a todos esos nombres míticos que siempre tenemos en mente. Canciones como Talk about love, Wheels, en la que a los asistentes nos tocó hacer los coros, Took that woman o ese cañonazo llamado Sex & money son una buena muestra de lo que digo. Y a la hora de buscar en el cajón de los temas ajenos no se puede decir que tengan mal gusto, con el maravilloso Can't you see de Marshall Tucker Band (¡qué grandes y qué olvidados!); con ese All along the watchtower en su versión hendrixiana; o con ese Midnight rider de los Allman Brothers Band, imprescindibles en estos casos.
Forman la banda Adam Eckersley como cantante y guitarra (sí, lo habéis adivinado, el líder del grupo), Dan Biederman a los teclados, Scott Greenaway al bajo y Benny Elliott a la batería, todos ellos barbudos y melenudos. Ignoro si el quinto miembro, Duncan Toombs, ha abandonado el grupo, pero por lo menos parece que en esta gira no está con ellos.
En definitiva, una buena noche de Rock'n'Roll, que demuestra que para hacer buena música no es imprescindible provenir de Alabama o de Georgia. Y creo que todos los que formaban la aceptable entrada de Rocksound pensarán lo mismo.


Para acabar, me gustaría recordar la figura de Javier Ezquerro, promotor de conciertos que falleció hace unas semanas. No puedo decir que fuéramos amigos, simplemente nos saludábamos y alguna vez habíamos intercambiado cuatro palabras, pero sí es cierto que me supo muy mal la noticia. Se hace raro estar en Rocksound y no encontrárselo.
Una lástima. Lo siento de veras.

Mr. Wolf

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martes, 5 de julio de 2016

EL ÚLTIMO VALS. FRÍAS. 1-2-3/07/16




Todavía estoy en una nube, me ha costado mucho salir de esa especie de ensoñación en la que he estado sumergido este primer fin de semana de Julio, la vuelta a la realidad ha sido dura, como lo es a veces despertar después de un buen sueño.

Hace apenas unos meses recuerdo esbozar una sonrisa al leer que una especie de colega algo friky, al que nunca había conocido en persona, pero al que seguía por estos mundos paralelos de internet, estaba montando un concierto de homenaje a The Band en un pueblo de Burgos llamado Frías

Recuerdo que pensé que menos mal que todavía hay gente que se esfuerza en poner en marcha iniciativas tan románticas y fuera de cualquier circuito comercial como montar un festival en un entorno rural y alejado de las grandes ciudades. En un primer momento no se me ocurrió que pudiera organizarme y liar a alguien para que me acompañara en esta aventura, pero poco a poco las cosas se fueron alineando y cuando vi que Joserra Rodrigo involucraba a Danny and the champions of the world y sobre todo a Bantastic fand, supe que debía asistir.

Adoro a The Band, sus discos, su historia y su influencia en la música posterior. Pensar en poder escuchar sus canciones en directo y a un montón de músicos ofreciéndonos sus propias creaciones imbuidas del espíritu de la Big Pink de Woodstock era algo irresistible.

El entorno en el que se iba a celebrar el concierto parecía de cuento, un pueblo medieval, su precioso castillo, sus calles empedradas, sus casas colgantes. Además el precio del abono era un regalo, así que una vez solucionado el tema del alojamiento en algún pueblo cercano y la logística organizativa, fue pasando el tiempo mientras crecía mi alegría al ver involucrada en esta historia a gente a la que aprecio musicalmente y de los que me siento cercano en lo que a música se refiere, como es el caso de Nacho Para con sus Bantastic fand y el madrileño Daniel Insa; amigos virtuales a los que quería conocer en persona.

Al final todo ha superado mis expectativas, he podido asistir con parte de mi familia, hemos podido conocer la comarca con pueblos tan bonitos como Oña, Orbaneja del Castillo o Poza de la Sal e incluso ellos que no están tan imbuidos de la fiebre musical que me domina desde que tengo uso de razón, han disfrutado mucho la experiencia.


La llegada a Frías el Viernes no pudo ser mejor, el impacto de su belleza, el nerviosismo previo a la recogida de los abonos, la recogida de un par de cajas del delicioso vino conmemorativo, y sobre todo encontrar al artífice de todo esto con una sonrisa en la cara y con la sensación de reencontrar a un amigo al que hace tiempo que no ves.

El primer concierto programado era el de los cántabros Copernicus dreams, que afrontaron con valentía el hecho de abrir el fuego, todavía bajo la luz del Sol y con poco público, nos regalaron un montón de buenos temas de su disco Sunrise como Shock the monkey to live, la festiva You say, Just call o Leave for live, además ofrecieron las primeras versiones de The Band, clásicos como The weight, It makes no difference o el I shall be released de Dylan. Derrocharon simpatía y calentaron al personal para lo que quedaba de noche.



Los donostiarras Frank fueron mi gran descubrimiento del festival, sólo había escuchado un par de temas y la verdad es que estuvieron pletóricos. La voz de Sara Comerón es espectacular, como una mezcla entre la ingravidez de Joana Serrat y la fuerza de Maria McKee; Andoni Etxebeste y Christian Rodríguez forman una gran base rítmica por la que la guitarra solista de Íñigo Bailador serpentea arrastrando solos de la escuela Crazy horse. Los temas de The Mud and the thirst tienen una gran traslación al directo, ahora que ya he podido escuchar el disco puedo dar fe de ello, y Memory of the tree y Fire de su primer mini lp sonaron a gloria. También versionaron a The Band con This wheel’s on fire, a Fleetwood Mac con Landslide y a Neil Young con Like a hurricane. Deseando verles en una sala.





El grupo estrella de la primera jornada eran Danny & The champions of the world, y comenzaron un poco torcidos por algún fallo de sonido, pero se recuperaron rápidamente y con su simpatía y entrega se ganaron al personal, que acabó rendido a sus festivas canciones llenas de Soul, de Rock y de alegría, son el grupo perfecto para levantarte el ánimo. Every beat of my heart, Cold cold world, Stay true, It’ll be alright in the end, Clear water, This is not a love song, thinking about my friend, en fin, un gran repertorio con algún guiño a Joserra como el Street people de Bobby Charles; el patio del castillo estuvo on fire y bailó y saltó con la descarga de los Champs.





Después de la exhibición de Danny y los suyos no era fácil salir al escenario, pero Still river salieron dispuestos a todo, comandados por el vocalista Dan Cabanela fueron de menos a más y continuaron con la fiesta hasta pasadas las dos de la madrugada. Sonaron temas de su último trabajo Wood & wire y su guitarrista Juan Gumuzio derrochó talento y me dejó con la boca abierta. Muy bien.



El Sábado les tocaba abrir el concierto a unos jóvenes bilbaínos, The Walnut Co.; les había visto tocando en internet y sabía de su respeto y admiración hacia The Band, pero cuando les vi atacar sus canciones y versionar a los maestros se me encogió el corazón. No se puede tocar de forma más sincera. Ver a su cantante a la batería con el cuello girado cantando y sufriendo con la interpretación de Stage fright fue uno de mis momentos favoritos del festival. Sonaron sinceros y reales, sus fallos sonaron como aciertos y se ganaron al público desde el principio. A ver si publican disco, me tendrán el primero haciendo cola.



Lamentablemente casi no pude ver a La Gran esperanza blanca, pero por lo que pude escuchar estuvieron muy bien. Había que organizarse para cenar algo y no se puede llegar a todo, prometo intentar enmendar mi error en el futuro, una banda de Rock en castellano con 30 años de trayectoria lo merece.

Sabía que la banda de Getxo The Fakeband iban a destacar entre el cartel, pero la verdad es que no estaba preparado para su maestría y desparpajo. Comenzaron con algunos temas propios que sonaron a gloria, Rock, Country Rock, Power Pop y tablas para una banda que lo tiene todo, fuerza y grandes melodías, varios registros vocales y grandes músicos. Don’t save my life y Way up north sonaron a gloria y la parte que dedicaron a recrear temas de El último vals fue una maravilla. Don’t do it, un soberbio Who do you love con Dan Cabanela de Still river haciendo de Ronnie Hawkins, Helpless de Neil Young con Miguel Guzmán a las voces, The Weight y Such a night con la colaboración de Joserra Rodrigo, una preciosa The night they drove Old Dixie Down con Bosco de los Walnut a las voces, Sara Comerón de Frank  y Juan Gumuzio de Still river brillaron en la bonita versión de Evangeline y unas portentosas Ophelia y Caravan al estilo Van Morrison con sus patadas al aire y todo. En fin, toda una fiesta con el público entregado y mis sentimientos a flor de piel.












Parecía que después del espectáculo con The Fakeband los siguientes lo tenían crudo, pero es que los siguientes eran Bantastic fand. Aparte del sueño de Joserra, ellos eran mi razón para viajar desde Barcelona a Frías. Sus dos discos son muy buenos, especialmente Welcome to desert town, y en un mundo justo sus canciones sonarían sin cesar en las emisoras de radio y en los mejores recintos de conciertos del país; pero mientras eso sucede lo único que podemos hacer es propagar sus buenas nuevas en forma de canciones para ganar adeptos a la causa. Nacho Para de cerca parece un poco tímido, pero tras una máscara de cierta preocupación se esconde un tipo afectuoso que aprecia de verdad a los interesados en sus canciones y su banda, pude charlar brevemente con él, pero me pareció que éste tipo es uno de los míos, y sólo espero que no pase mucho tiempo para que pueda volver a ver a su banda en directo. Contaron con la sobria presencia de Carlos Ashworth en los dos primeros temas I’m ready y Can’t you see? Y su sitar puso la nota exótica a la primera parte del concierto. Nacho parecía preocupado al principio por el sonido, que aunque no fue perfecto al inicio fue mejorando poco a poco hasta acabar sonando bastante bien. No todo el mundo les conocía entre el público, pero para cuando acabaron se los habían ganado a todos, y es que con temazos como My morning, Far from home, Givin’ up the battle, when she came to the city, Muses, Find the door o Calling eso es fácil. Emocionante ver a Joserra atacar con la harmónica en Calling, y soberbias versiones dylanianas como Love sick o Hazel. Hubo tiempo para que Paco del Cerro y Fernando Rubio cantaran algún tema, y la sensación que me dejaron fue la de haber visto a una banda grande de verdad.






El cierre del festival lo puso un grupo local, Zimmerband, que revisa el repertorio de Dylan, adaptándolo al castellano; muy libremente, por cierto; y de una forma divertida y también reivindicativa, a ésas altas horas ya quedaba poco público, pero eso no les hizo cortarse y se entregaron a fondo. Buena guinda para el pastel.


Sabía que Joserra Rodrigo iba a hacer algo especial de su celebración del último vals de The Band, pero todo superó mis expectativas. Fue mágico y lo recordaré siempre con una sonrisa, sólo siento haberme perdido los pequeños escenarios por el pueblo, esos micros abiertos donde gente tan válida como Jon Urrutia, Carlos Ashworth y Daniel Insa dieron color al día de Frías, pero al no estar alojado en el pueblo no pudo ser. Que sepas Joserra que me tendrás pendiente de tus pasos, sean con Crazy Chester, con tus colaboraciones en los medios y con tu próximo libro.

SOUL IS THE ANSWER. VALSEROS FOREVER.

Mr. Sheep

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jueves, 23 de junio de 2016

AZKENA ROCK FESTIVAL. VITORIA. 17-18/06/16





Volvimos a Vitoria para disfrutar de nuestro festival favorito. Llevamos doce años acudiendo a nuestra cita con el Rock, el Soul, el Blues, el Garaje y el Metal en un entorno inmejorable. La única sombra en nuestras previsiones era la meteorología, que este año ha resultado bastante molesta.

El Viernes llegamos con tiempo suficiente a la plaza de la Virgen Blanca para beber unas cervezas y comer algún pincho, pero la lluvia apareció en el inicio del concierto de Julián Maeso y sólo pudimos disfrutar de tres temas. Una pena, porque tiene una excelente banda soulera. Julián Maeso pudo resarcirse por la tarde ya en el recinto del festival, pero nosotros por desgracia no pudimos disfrutar de su concierto, otra vez será.

Cubiertos por abrigos y chubasqueros aparecimos por Mendizabala con la descarga Blues Rock de Jared James Nichols, pero nos decantamos por la propuesta de The London souls; el dúo de guitarra y batería, mezclado con sus voces, nos dejó con ganas de disfrutarlos en mejores condiciones. Buenos temas, buena actitud y tablas para enfrentarse a las inclemencias meteorológicas y el poco público frente al escenario, ya que la gente siguió el concierto protegida de la lluvia por las carpas.

Daniel Romano sonó muy bien, más rockero que en su última visita a Barcelona, pero estuvo algo distante con el público; tiene buenos temas, pero está claro que salen reforzados en las distancias cortas.

A priori Vintage trouble tenían un papel difícil, la hora temprana, un público frío y la lluvia enfriando el ambiente, pero los de Ty Taylor salieron dispuestos a despertar al personal, y vaya si lo consiguieron. Puede que abusaran un poco de la interactuación con el público, pero sus escasos 50 minutos y la frialdad del ambiente les hizo salir enchufadísimos. Tocaron temas de sus dos discos y la gente despertó del todo con ellos, y es que la verdad es que entrega no les falta. Impagable ver surfear a Ty Taylor sobre el público y bajo la lluvia. En ese momento eran lo que el festival necesitaba.


Teníamos muchas ganas de ver de nuevo a Lucinda Williams, es una de nuestras artistas de cabecera y con su calidez dejamos atrás la lluvia y volvimos a disfrutar con su enorme cancionero. Y eso que el concierto comenzó titubeante por parte de la banda y sobre todo por culpa de un sonido malo e insuficiente que lastró la mitad del show. Abrió con Protection y poco a poco fue ganando en intensidad con temas como Unsuffer me o Dust; para mí el punto de inflexión estuvo en una impresionante Foolishness, que ya mereció por sí sola nuestro viaje a Vitoria; a partir de aquí el concierto ya no bajó el pistón, para acabar con una gran versión del Rockin’ in the free world de Neil Young.

Con el buen sabor de boca que nos dejó Lucinda nos dirigimos al escenario David Bowie para disfrutar con Blackberry smoke; los de Charlie Starr estuvieron muy bien y se ganaron a la gente con sus grandes temas; pero yo los pude disfrutar poco, mi chubasquero no resultó tan eficiente como parecía y a estas alturas estaba completamente empapado, así que tuve que salir a buscar el coche para cambiarme y con todo el dolor de mi corazón rockero me perdí buena parte del concierto. Otra vez será.

The Hellacopters eran los cabezas de cartel después de que Primal Scream se cayeran del festival, cosa que yo particularmente agradecí; y no defraudaron a nadie. Conmemoraban el veinte aniversario de Supershitty to the Max! y ofrecieron un conciertazo con el repertorio y la formación de esa época. Nicke y Dregen derrocharon ganas y buen rollo y descargaron un trallazo tras otro. El sonido una vez más estuvo flojo, pero el público disfrutó de lo lindo con temas como Spock in my rocket, (gotta get some actio)now!, 1995 o Fire, fire,fire.


Tenía muchas ganas de ver a Danzig, sus cuatro primeros discos me gustan mucho y había mucha expectación en el ambiente, pero la desilusión fue tremenda. Glenn Danzig saltó al escenario como un toro bravo, agresivo y más heavy que el infierno, pero falto de voz y de forma física se ahogaba después de cada tema. La banda sonó plana y ni siquiera la guitarra de Tommy Victor estuvo a su nivel. El público visiblemente contrariado fue abandonando su concierto para refugiarse en el sonido luminoso New Orleans style de Luke Winslow-King. Una pena, aunque escuchar Am I demon, Twist of Cain y Mother en directo tuvo su punto.

Para acabar la noche la proyección de la película Gutterdämmerung sirvió como un bonito homenaje para Lemmy, aunque después de un día tan intenso nos dejó un poco planchados. A otra hora hubiera sido más disfrutable, aunque ver actuando a todo un Henry Rollins tuvo su gracia. La banda que tocaba detrás de la pantalla de proyección sonó realmente bien.

El Sábado sí que pudimos disfrutar en la plaza de la Virgen Blanca con el buen rollo de Luke Winslow-King. Rock & Blues con una banda engrasada en la que destacó el guitarrista italiano Roberto Luti.

Los sonidos metaleros de Raveneye nos dieron la bienvenida al recinto y los combinamos con el sonido contundente y progresivo de The Vintage caravan; pero el primer plato fuerte del día llegó con los imprescindibles Radio Birdman, que estuvieron aún mejor que en su concierto de 2004 en este mismo festival. Es increíble ver a músicos tan veteranos ofrecer una descarga de Garage punk tan espectacular. El sonido fue muy bueno y unos rejuvenecidos Rob Younger y Deniz Tek nos llevaron en volandas hasta el bis con Tv eye de los Stooges. Conciertazo.



Imelda May nos sorprendió con su cambio de look, dejando atrás ese aura de fantasía Pin-up y mostrándose más cómoda y relajada que la última vez que la vimos. Derrochó simpatía y sensualidad en un gran concierto en el que volvió a fallar el sonido del escenario Lemmy, sólo mejoró hacia la mitad del show. Siempre es un placer ver en directo a la irlandesa, nunca defrauda.

El retorno de 091 es un extraño fenómeno que me tiene muy sorprendido, es una banda imprescindible en el Rock español que pasó muy desapercibida mientras se mantuvo activa y que tiene en José Ignacio Lapido a uno de los mejores compositores del país. De repente tras anunciar su vuelta a los escenarios aparecen programados en casi todos los festivales nacionales y como en el caso del Azkena en un muy buen horario justo antes de The Who. La gran respuesta del público me hace reconciliarme con el buen gusto y con mis congéneres. Estuvieron pletóricos y fueron tocando un clásico tras otro con un sonido impecable, Tormentas imaginarias, Debajo de las piedras, La noche que la Luna salió tarde, Otros como yo, Sigue estando Dios de nuestro lado, Qué fue del siglo XX o La vida qué mala es. Un ajuste de cuentas histórico con el gran público.

A las once de la noche y ya colocados en el escenario Lemmy, esperábamos ansiosos el concierto de The Who. Es la gira de sus cincuenta años encima de los escenarios y como en la de los cuarenta que pudimos disfrutar en Zaragoza no salimos defraudados. Por fin un gran sonido, unas proyecciones de fotos de sus inicios, unos efectivos músicos de acompañamiento, un repertorio espectacular y sobre todo unos Daltrey y Townsend en estado de gracia, nos dejaron apabullados ante tal exhibición de talento. El repertorio de ensueño con I can’t explain, Substitute, Who are you, The kids are alright, I can see for miles, My generation, Behind blue eyes, Join together, You better you bet, 5:15, Love, reign o’er me, Amazing journey, Sparks, Pinball wizard, See me, feel me, Baba O’riley y Won’t get fooled again. Se mostraron muy simpáticos y cercanos con el público, sobre todo Pete Townsend, y nos dejaron  la sensación de que cuando se jubilen ellos y los Stones no hay un relevo preparado para ocupar su lugar en los grandes recintos. Imprescindibles.



Después del conciertazo de The Who no era fácil estar muy receptivo a lo que venía a continuación, por un lado en el escenario Scott Weiland, Marky Ramone se apropiaba de los clásicos de los Ramones en esta especie de banda tributo que se ha montado. Prescindibles. Por otro lado en el escenario Bowie los suecos Refused triunfaron por todo lo alto con su Hardcore punk, Dennis Lyxzén se mostró como un gran frontman y lideró a los suyos por un gran cancionero que nos dejó con ganas de más.

Supersuckers cerraban esta edición del festival, y aunque siempre es un placer ver tocar a Eddie Spaguetti y los suyos, la verdad es que hubiera preferido otro tipo de repertorio. Se centraron en su etapa Country, y creo que mezclar esos temas con parte de su repertorio Punk Rock hubiera conectado más con la gente. No estuvieron mal, pero se quedaron un poco a medias.

En definitiva hemos pasado un gran fin de semana en Vitoria y esperamos poder repetir, este tipo de celebraciones rockeras nos cargan las pilas de verdad.


Mr. Sheep

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jueves, 16 de junio de 2016

AZKENA ROCK FESTIVAL

Ya ha pasado un año, así que nuestro festival favorito está de vuelta. Un Azkena que en esta ocasión presenta uno de los mejores carteles de su historia, con nombres como The Who, Danzig, Lucinda Williams o Blackberry Smoke, entre otros. Todo un lujo.
Obviamente, de todo lo acontecido en el festival tendréis puntual información en los próximos días.
¡¡Vitoria, vamos para allá!!

domingo, 12 de junio de 2016

MIKE FARRIS & THE ROSELAND RHYTHM REVUE. BIKINI. 09/06/16

Enorme el amigo Farris. Con su antigua banda, The Screamin' Cheetah Wheelies, nos hizo felices con unos cuantos discos de extraordinario nivel y un memorable concierto en el festival de Azkena 2004. Para los que estuvimos allí, recordamos especialmente aquel mágico momento en el que falló la corriente y Mike levantó al público cantando él solo a capella. Una garganta privilegiada para un fantástico grupo de Rock americano, sureño o como queráis llamarlo. Después de su disolución, una carrera en solitario más enfocada hacia el Gospel o el Soul, como pudimos comprobar en Bikini, donde actuó junto a sus Roseland Rhythm Revue por primera vez en nuestra ciudad, tras un par de visitas suyas en solitario, armado únicamente con su guitarra acústica.
Sin sección de viento, cuatro músicos y dos coristas acompañaban a Mike en un concierto dividido en dos partes de una hora la primera y hora y media la segunda. No está mal, ¿verdad? Con la cantidad de actuaciones rácanas de tiempo que nos toca vivir, siempre es reconfortante encontrarse con noches así. Lógicamente, hubo temas de su más reciente etapa, como The Lord will make a way somehow, Power of love o This little light, pertenecientes a su último trabajo, el exitoso Shine for all the people. También algún tema anterior, caso de Selah! Selah! Pero creo que lo que más abundó fueron las versiones, con recuerdos a la Creedence, Bob Dylan, Bob Marley, Sly & The Family Stone, Stevie Wonder o Stevie Ray Vaughan, en lo que fue un completo catálogo de clásicos: Knockin' on heaven's door mezclado con Three little birds, Living for the city, Stand by me, Hold on I'm comin' o Proud Mary (donde hizo subir al escenario a un par de personas del público). Pero quizá el momento más emocionante de la noche fue con Purple rain y su reconocimiento para Prince. Piel de gallina, y eso que nunca he sido seguidor del músico recientemente desaparecido. Mike también nos habló de otras bajas como Bowie o Lemmy, de quien contó un encuentro con él en Los Angeles. Aunque sin duda, fue especialmente destacable su feroz reivindicación de Malcolm Young (al que orgullosamente lucía estampado en su camiseta), diciendo que, pese a ser seguidor de Guns N'Roses, consideraba que Axl Rose no debería estar cantando en AC/DC. Textualmente, dijo que sin MalcolmAC/DC is over. Está claro que lo de Axl es la polémica del año, aunque Mike lo dijera más por el mayor de los Young que por Brian Johnson.
Resumiendo, un gran concierto de un excepcional cantante que mantiene intacta su poderosa voz, junto a una más que competente banda en la que destacaron especialmente las dos coristas. Dos soberbias voces negras que acompañaron perfectamente a su líder y que también tuvieron su cuota de protagonismo.
Y ya puestos a pedir, entre tanta versión, habría estado bien que cayera algo de los Wheelies, ¿no? ¿Hello from Venus o Father speaks, quizá?

Mr. Wolf

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lunes, 23 de mayo de 2016

EL ÚLTIMO VALS FRÍAS




Ya sabéis que en bcnenconcierto somos unos enamorados de la música, nos encanta escucharla, disfrutarla en directo, leer sobre ella, ver películas que la contengan, y sobre todo interaccionar con otros románticos como nosotros. Por esta razón no podíamos pasar por alto una iniciativa tan inusual como la que representa un pequeño festival en un pueblo de Burgos llamado Frías, en la que un puñado de románticos como nosotros ha puesto en marcha un homenaje a uno de los conciertos más importantes de la historia del Rock.

En 1976 en el Winterland ballroom de San Francisco tuvo lugar el concierto de despedida de The Band, para muchos el grupo de acompañamiento más famoso que ha tenido el maestro Dylan, y para los amantes de la música americana de raíces una entidad con cuerpo propio que puso los cimientos para toda la música americana que vendría después.

Se despedían después de 16 años de carrera, comenzando como grupo de acompañamiento para grandes solistas, y tras pasar por la extraordinaria experiencia de trabajar con Dylan encerrados en un sótano de una casa en Woodstock, salir convertidos en una perfecta máquina de Rock n’ roll. No todo el mundo puede presumir de haber cambiado la historia del Rock, ellos junto a Dylan sí que pueden.

En The Band se juntaban  cinco talentos únicos : Rick Danko, Levon Helm, Garth Hudson, Richard Manuel y Robbie Robertson formaban parte de un engranaje perfecto en el que tenían cabida el Rock, el Folk, el Soul y el Blues y grabaron algunos de los mejores discos de su tiempo; pero en 1976 las tensiones internas llevaron al grupo a la disolución.

Para su despedida montaron una fiesta excepcional en la que estuvieron acompañados de la flor y nata de la música de su tiempo, Paul Butterfield, Eric Clapton, Neil Diamond, Emmylou Harris, Ronnie Hawkins, Dr. John, Joni Mitchell, Ringo Starr, Ron Wood, Bobby Charles, Muddy Waters, The Staple singers, Van Morrison, Neil Young y Bob Dylan, además  contaron con los arreglos del recientemente fallecido maestro Allen Toussaint. Todo ello gracias al tesón de Robbie Robertson quedó plasmado por el cineasta Martin Scorsese en una gran película llamada El último Vals, que se estrenó en 1978 y que marcó un antes y un después para el cine musical y las filmaciones de conciertos.

Amo los discos de The Band y me atrae cualquier noticia o evento relacionado con ellos, de hecho recuerdo con gran emoción un concierto en Badalona del grupo Ollabelle en el que militaba Amy Helm, la hija de Levon, en el que tuve la oportunidad de hablar con ella sobre su padre y la importancia que habían tenido The Band en mi vida; ella se emocionó tanto o más que yo, me agradeció mi preocupación por el estado de salud de su padre y mi devoción por su música. 

Esta devoción por la música ha hecho que con el tiempo y la ayuda de las redes sociales haya ido entrando en contacto con otros románticos con los que he compartido música y opiniones; así que cuando uno de ellos se ha embarcado en la aventura de montar un festival para homenajear al último vals de The Band, el gran Joserra Rodrigo; yo sabía que iba a organizar algo muy especial, y además cuando me enteré de que gente como los Bantastic Fand o Daniel Insa se involucraban, después de haberles leído y escuchado mucho en el último año, me entraron unas ganas locas de estar presente.

Las bandas participantes son todo un lujo para un festival pequeño y fuera del circuito de las grandes ciudades. Danny and the Champions of the World es una excelente banda británica sobre la que ya hemos publicado una crónica con motivo de su concierto de 2012 en el Rocksound de Barcelona, una mezcla explosiva de Rock & Soul que ha ido mejorando con el tiempo y que liderará el Vals de Frías con ayuda de bandas como Bantastic Fand, que desde Cartagena son capaces de hacernos sentir como si The Jayhawks y Tom Petty convivieran en un mismo ente, y que han publicado este año un discazo como Welcome to desert town. The Fakeband desde Getxo han firmado uno de los mejores discos americanos producidos en España, el estupendo Shining on everyone y ya tienen experiencia versionando a The Band. The Zimmerband son un grupo burgalés que homenajea el legado musical de Bob Dylan con cariño y entrega. Los valencianos La Gran Esperanza Blanca llevan treinta años cantando Folk Rock en castellano y tienen experiencia de sobras. Tengo mucha curiosidad por ver en directo a los donostiarras Frank que vienen con disco bajo el brazo, The mud and the thirst. Los bilbaínos Still river también presentan nuevo disco, Wood & wire y su explosiva mezcla de Rock sureño con aromas Blues y Soul. El festival lo abrirán los cántabros Copernicus Dreams , y los bilbaínos The Walnut Co. vienen especialmente recomendados por Joserra, o sea que el tiro está asegurado. Durante el fin de semana también podremos escuchar en Frías a músicos como Daniel Insa, al que visito a menudo en su “ cuartito” de Facebook, Juano Azagra, Javier Sun, Carlos Ashworth, Alfredo Lee Perk o Jon Pierrot, un tipo muy especial del que hemos podido disfrutar hace poco en Santa Coloma de Gramenet.

Bcnenconcierto andará por festivales este verano como Crüilla o Azkena; pero estoy seguro que lo que han montado Joserra Rodrigo y sus colegas en Frías será algo diferente. 700 afortunados disfrutaremos en un pueblo precioso y en el patio de armas de un castillo espectacular de una ceremonia para amantes de la buena música y de un lugar de encuentro para los románticos musicales de este loco mundo.

Ya falta poco, el primer fin de semana de Julio. Ya os explicaremos la experiencia.

Mr. Sheep

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lunes, 9 de mayo de 2016

THE STEEPWATER BAND. ROCKSOUND. 08/05/16

Sinceramente, nunca me han interesado demasiado las bandas tributo. Respeto a quien pague una entrada para uno de sus conciertos, pero no es mi caso. Además, últimamente proliferan por todas partes, dando la sensación de que al final habrá incluso bandas tributo de bandas tributo. Pero el caso que nos ocupa no es lo mismo. The Steepwater Band son un grupo con una carrera impecable y una clase fuera de toda duda, y el colofón a su gira española era este especial concierto que comentamos. Un homenaje a los Rolling Stones tocando íntegro el Get yer ya-ya's out!, aquel memorable directo de 1970 de extraño título y horrorosa portada. Pero además, el concierto también incluiría temas propios y más sorpresas de las que ahora hablaremos. En definitiva, una noche de lo más apetecible y que creó grandes expectativas, llegando prácticamente a llenar el aforo de la sala.
Los Stones grabaron aquel disco en su etapa con Mick Taylor a la guitarra, quizá en el momento más brillante de la banda británica en toda su historia. No hay más que repasar el listado de canciones incluidas: Jumpin' jack flash, Carol, Stray cat Blues, Love in vain, Midnight rambler, Sympathy for the devil, Live with me, Little queenie, Honky tonk women y Street fighting man. Menudo repertorio. Y en este mismo orden nos lo soltaron los Steepwater, tema a tema con todo el respeto y la clase necesarios para emprender una aventura como ésta. El público extasiado desde el principio, con momentos a recordar, como cuando toda la sala coreaba los famosos uh, uh de Sympathy for the devil, que encima venía después de un glorioso Midnight rambler que dejó noqueado al respetable. Una primera mitad de concierto insuperable, y más para alguien como yo, que en mi podio particular los Stones ocupan el puesto más alto junto a Led Zeppelin.
La segunda parte (sin descanso entre mitad y mitad) era difícil para la banda de Jeff Massey. Debían mantener el listón bien alto después de un repertorio ajeno imbatible, y sin ser lo mismo, obviamente, no hubo ningún tipo de bajón. Abrieron con el tema título de su último trabajo, Shake your faith, y nos deleitaron con más temas marca de la casa, como Mama got to rumble o el delicioso I will never know, para llegar a un explosivo final con un Boom boom que llenaría de orgullo a John Lee Hooker, en una orgía desenfrenada de guitarras a cargo de Jeff y de Eric Saylors, el último fichaje del trío al que este hombre convierte en cuarteto. En el bis, Silver lining y un Like a rolling stone que volvió a poner a prueba nuestras gargantas. Pero aún había una sorpresa más, con un segundo bis de los auténticos, reclamado por un público insaciable. Así que para poner un final exquisito a la noche, pasamos del maestro Dylan al maestro Young con Cinnamon girl. No se me ocurre mejor manera de acabar después de dos horas y media de un concierto para el recuerdo.
Exhibición brutal de la banda de Chicago, demostrando que se encuentran entre lo mejor del Rock'n'Roll americano actual. Gracias.

Mr. Wolf

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miércoles, 4 de mayo de 2016

SLIM JIM PHANTOM & FURIOUS. BÓVEDA. 01/05/16

Probablemente Slim Jim Phantom sea uno de los baterías más espectaculares del Rock'n'Roll. Y eso con el escaso kit que lleva siempre, pero con el que sabe imprimir perfectamente esos ritmos endiablados marca de la casa, como ha hecho siempre con los gloriosos Stray Cats. En esta ocasión, teníamos la oportunidad de verlo en solitario, con un contrabajista y un guitarrista dando forma a su banda llamada Furious, en una imprescindible noche de Rockabilly, que no se perdieron gran cantidad de rockers luciendo orgullosos sus mejores galas y sus espectaculares tupés.
Con una puntualidad absoluta, el trío aparecía sobre el escenario de la sala, con la imagen de pirata de Slim Jim contrastando con la elegancia de sus acompañantes. Ya de entrada cayó el primer himno de los Cats, Rumble in Brighton, y la primera de las versiones de clásicos, C'mon everybody, en lo que fue la tónica de la noche. Así, no podían faltar Runaway boys o Rock this town, imprescindibles joyas de su banda madre, combinadas con otras interpretaciones brillantes de It's all over now, Please don't touch o That's all right, que cerró el concierto. También estuvo bien recordar aquella encantadora unión con Lemmy y Danny B, aquel divertimento de versiones que tan bien sonaba, con Matchbox a la cabeza.
Rockabilly de primera a cargo de un personaje ya legendario. Lástima que el concierto durase apenas setenta minutos, porque un tipo con su bagaje podría haberse estirado un poco más. Así nos dejó la sensación de ser un músico veterano, de vuelta de todo, que se dedica a poner el piloto automático noche tras noche y poco más. En fin, esto es lo que hay a veces. De todas maneras...un lujo.

Mr. Wolf

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sábado, 30 de abril de 2016

HELLSINGLAND UNDERGROUND. RAZZMATAZZ 3. 29/04/16

¡Cómo me gusta esta banda! Me gusta todo: la voz de su cantante y máximo compositor, Charlie Granberg; sus duelos de guitarras que tanto recuerdan a Thin Lizzy o Allman Brothers Band; su contundente sección rítmica; o esos teclados de fondo, nuevamente con su teclista original, Mathias Stenson. Me gustan sus cuatro discos, repletos de canciones irresistibles. Me gustan sus influencias y la mezcla de estilos que imprimen a su música. Y me gusta su directo...¡arrollador! En su visita de 2013 a Rocksound ya dejaron un gran sabor de boca, y ahora esperaba una mayor afluencia de público, pero los presentes apenas ocupábamos media sala. Una pena, porque estos suecos se merecen mucho más.
Si de inicio ya soltaron un The spark that never dies a todo tren, era fácil deducir que nos encontrábamos ante una noche grande y especial. Y lo fue. Asaltaron Razzmatazz 3 sin importarles la escasez de público (por cierto, poca gente pero absolutamente desbocada). Dieron un soberbio repaso a su discografía, con temas como el muy celebrado Church bells through the valley, el encantador Earth's gonna shake, ese cañonazo de su reciente Understanding gravity llamado When the music rule the world, o los imprescindibles Evil will prevail, The lost river band o Northern country boy. Como momento especial, el dedicar Shuffle day to day a una chica (habitual de los conciertos de la ciudad) a la que recordaban de su anterior visita. Por mi parte, sólo eché en falta el adictivo Stickin' with you, y un tema con el que tengo una fijación personal y que me parece una verdadera maravilla, como es Poor boy. Ambos pertenecen a su segundo trabajo, Madness & grace, en mi opinión su disco más redondo.
La entrega fue absoluta por parte de todos, con momentos a recordar como el de ver a Peter Henriksson yéndose a tocar la guitarra sobre la barra, o al otro fiera de las seis cuerdas, Mats Olson, que se lanzó desde el escenario a tocar correteando por la sala. Y al terminar, se les veía a todos más que felices con la respuesta de la gente, aunque no tuvieran una gran entrada.
Hellsingland Underground a mí me tienen completamente atrapado. Si no los conocéis haceos (hacedles) un favor y escuchad su música. Así seguro que para la próxima somos más gente.

Mr. Wolf

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sábado, 16 de abril de 2016

FIASCO SYLVAIN SYLVAIN

Prometía ser uno de los conciertos del año en Barcelona. El gran Sylvain Sylvain, uno de los supervivientes de los míticos New York Dolls, acompañado de una banda de lujo, con Sami Yaffa, Stevie Klasson y Chris Musto. Además, los tremendos Black Halos completando un cartel explosivo. Prometía, sí, pero acabó siendo una noche a olvidar para muchos de los que nos acercamos a la sala Monasterio.
¿Qué falló? En primer lugar, la elección de una sala que no tiene capacidad suficiente para absorber al público que previsiblemente acudiría a un concierto así. En segundo lugar, la escasa información antes del evento, cuando saber cómo y dónde conseguir entradas se convirtió en una ardua tarea. Ya sabemos que esta sala no es un prodigio en cuanto a la información sobre sus actividades, pero tampoco la promotora se esforzó demasiado, la verdad. Es más, puede ser que yo mismo fallase y se me pasara, pero como pude comprobar, eran muchos los que se encontraban en la misma situación. Y para terminar, el desastre organizativo en la puerta de la sala, con gente haciendo cola durante más de una hora para acabar quedándose sin poder entrar, viendo como había otros con entradas reservadas (que no pagadas) y otros colándose. Todo ello sin ningún tipo de información por parte de los responsables. Porque los trabajadores de la puerta (que eran los menos culpables, desde luego), no tenían ni idea de nada, y textualmente, llegaron a decirnos: “Si no podéis entrar, desde la calle se escucha bien”. Sin comentarios.
Una promotora ineficaz y una sala a la que espero no volver nunca me hicieron perder un buen rato para acabar largándome asqueado y sin concierto (y como yo unos cuantos más). Señores, esto no es Rock'n'Roll, esto es ineptitud y una tomadura de pelo.
Hasta nunca.

Mr. Wolf