miércoles, 2 de febrero de 2011

DELICATESSEN BCN. STEVE EARLE









Steve Earle



En estos tiempos que corren ser una persona íntegra y sincera que hable sin tapujos ni ambigüedades sobre los temas que le preocupan y ser capaz de desnudar el alma sin adornos ni artificios no está de moda, pero la carrera de Steve Earle ha pasado por todas las etapas posibles y en la actualidad estar de moda debe ser la menor de sus preocupaciones. Demasiado rockero para los amantes del Country, demasiado country para muchos rockeros, demasiado viejo para los jóvenes, demasiado moderno para los tradicionalistas, en fin Steve Earle va por libre y hace las canciones que le da la gana, no las que la gente espera que haga.

Stephen Fain Earle nació en la base militar de Fort Monroe en Virginia en 1955. Con 13 años asistió a un concierto de Lynyrd skynyrd en el que consiguió cruzar unas palabras con Ronnie Van Zant, éste le regaló su collar y le animó a seguir su ejemplo y convertirse en una estrella del rock algún día, y a partir de entonces el joven Earle se dedicó con todas sus fuerzas a conseguir su sueño.

Su carrera comenzó de forma fulgurante, era muy joven cuando comenzó a componer y a interpretar sus canciones mirándose en el espejo de outlaws de la música de raíces norteamericana como Hank Williams, Guy Clark y sobretodo Townes Van Zant, apadrinado por éste último se labró una gran reputación actuando incesantemente por todo el país y cuando se publicó su primer disco era ya un artista conocido, en ésta época se relacionaba también con cantantes de la talla de Lucinda Williams, Nanci Griffith o Emmylou Harris.

En 1986 debutó con el disco Guitar town, en 1987 publicó Exit 0 y con Copperhead road (1988) su fama explotó; en la tradicional escena de Nashville fue encumbrado como uno de los jóvenes con más talento y su carrera se disparó disco a disco con cada vez mayores ventas y actuaciones en recintos más grandes; pero con el éxito, la fama y el dinero, su vida personal se fue desmoronando debido a sus adicciones y a sus problemas con las mujeres ( se ha casado 7 veces ), de esta época surgió el disco The hard way (1990) en el que sus problemas con las drogas se hicieron muy evidentes. Esta espiral autodestructiva motivó su arresto y posterior condena a prisión, donde pasó año y medio (1993-1994); su estancia en prisión le hizo replantearse la vida y le sirvió para salir como un hombre limpio de drogas y con una mirada cada vez más lúcida sobre su vida personal, los problemas del mundo en general y de la sociedad norteamericana en particular.

Los dos primeros discos que publicó tras su salida de la cárcel son maravillosos, el primero lo grabó en solitario y en formato acústico, Train a comin’(1995), y el segundo, Feel Allright (1996), respaldado por su banda de acompañamiento más fiel (The Dukes); son dos discos llenos de grandes canciones donde habla sin tapujos sobre sus problemas personales y también plantea su esperanza ante un futuro en el que libre de las ataduras del pasado se manifieste dueño de su propio destino; canciones como Hard-core troubadour, Feel allright o una de las canciones sobre el mundo de la droga más sinceras que he escuchado en mi vida, Cocaine can not kill my pain. En 1998 se editó El corazón, el último de los discos que ha publicado con una multinacional (Warner Bros records), un trabajo lleno de grandes canciones como Christmas in Washington, Ft. Worth blues y la desgarradora Taneytown. Volvieron los premios y alabanzas por parte del público y de la crítica que siempre han aplaudido el renacer artístico de personas que han tenido graves problemas personales. A partir del disco The mountain (1999) Earle publica con su propia compañía discográfica (E-squared records) y empieza a vislumbrarse un cambio en sus letras que irán haciéndose cada vez más políticas en el siguiente disco, Transcendental blues (2000); los halagos y las críticas positivas empezaron a apagarse con la inclusión en su repertorio de temas de contenido político, siempre se mostró muy crítico ante temas como la pena de muerte (Billy Austin, Over Yonder, Ellis unit one), las guerras e intervenciones militares de su país en el extranjero(Rich man’s war, Conspiracy theory), la pésima calidad de la sanidad norteamericana y la política económica y social de las administraciones de los Bush (Condi, Condi, F the CC).

Este activismo político le haría embarcarse en alguna gira con músicos como Bruce Springsteen, REM o Tom Morello para pedir el voto tanto por John Kerry como por Barak Obama para sacar del gobierno de su país a los republicanos y ha colaborado también con gente del cine como Tim Robbins o Michael Moore en las bandas sonoras de sus películas. Sus discos más abiertamente políticos serían Jerusalem (2002) y The revolution starts now (2004), dos grandes discos, sobretodo el primero, pero serían trabajos que harían cambiar definitivamente el estatus de Steve Earle, que sería repudiado definitivamente por la escena ortodoxa y tradicional de Nashville y le harían reducir los aforos de sus conciertos y los medios para grabar, hasta el punto de tener que cambiar su residencia a la más cosmopolita New York y girar mucho más asiduamente por Europa, tanto con los Dukes, como en solitario o acompañado de su esposa, la cantautora Allison Moorer. Uno de los momentos más controvertidos y polémicos de su carrera vino con la publicación del disco Jerusalem, en este disco intentaba comprender a los talibanes y se cuestionaba los conflictos de oriente medio, la canción John Walker blues trataba sobre cuales podían ser las motivaciones para que un chico que había crecido en la consumista sociedad norteamericana, con la MTV y el espejismo del sueño americano se hubiera convertido al Islam y radicalizado hasta el punto de marchar a Afganistán con los talibanes dispuesto a enfrentarse a sus compatriotas; por supuesto gran parte de su público no entendió el mensaje de la canción e incluso se llegaron a quemar sus discos y muchas tiendas dejaron de vender su música. Esta última etapa de su carrera ha estado marcada por producciones austeras como la de su último disco, Townes (2009), un sentido homenaje al que fuera su maestro en los inicios de su carrera (Townes Van Zant), y acercamientos a la electrónica aunque sin perder su esencia country y rockera en Washington square serenade (2007), también se ha lanzado a la interpretación actuando en varias temporadas de la magnífica serie de televisión The Wire, y en la excelente serie sobre el desastre del Katrina en Nueva Orleans Tremè, apareciendo puntualmente en alguna película como Leaves of grass; ha publicado también un libro recogiendo once relatos cortos titulado Doghouse Roses, que ha sido traducido al castellano con el nombre de Rosas de redención y que es muy recomendable.

Su familia está llena de talento y los discos de su actual mujer (Allison Moorer), de su hijo (Justin Townes Earle) y de su hermana (Stacey Earle) están llenos de buenas canciones.

Esperemos que Steve Earle nos siga obsequiando con buenos temas y emocionándonos en directo ahora que viene a tocar asiduamente a nuestros escenarios.


Antonio Sánchez






sábado, 22 de enero de 2011

ADAM BOMB. ROCKSOUND. 18/01/11

Menudo personaje. Hablar de Adam Bomb daría para escribir un libro. Un hombre que podría haber sido miembro de Kiss o de Guns N' Roses; que ha tocado con John Paul Jones, Michael Monroe o Steve Stevens; que ha sido amigo de Johnny Thunders, y que lleva muchísimos años dando vueltas por el mundo con su clásica Gibson rosa a un nivel básicamente underground. Como prueba la asistencia de público al evento: apenas una veintena de personas. Un motivo por el que otros darían un concierto frío y con desgana, pero no es el caso. La apatía y la falta de profesionalidad no existen en el vocabulario de Adam, que junto a sus compinches Paul Del Bello al bajo y Violet The Cannibal a la batería nos mantuvo pendientes del escenario durante más de hora y media con buena música y buen espectáculo.
Ya la segunda canción fue Let there be Rock, de AC/DC, de los que luego también tocaron Riff raff. Más tarde un trepidante Rock bottom de U.F.O., Detroit Rock city y Firehouse de Kiss, además de temas en un macarrónico español y también en francés, como Je t'aime (donde nos tradujo la expresión "suck my dick" a varios idiomas), ¡y el Antisocial de Trust! Dios, quien me iba a decir a mí cuando de crío escuchaba este tema que un día vería a un músico neoyorkino tocándolo en vivo. Por supuesto, también cayeron sus himnos I want my Heavy Metal y Rock like fuck; y un divertido New York New York en el que subió al escenario un colega de la banda, que más tarde también tocaría el bajo.
Guitarra y platos de la batería en llamas, pirotecnia, confeti y diversión no faltaron en esta velada sleazy, únicamente empañada por la falta de público. Por eso Adam nos comentó que la próxima vez se lo digamos a nuestros amigos. Un crack.

Mr. Wolf

Más info en la web del músico

lunes, 10 de enero de 2011

DELICATESSEN BCN. NICK DRAKE

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NICK DRAKE (1948-1974)

La vida del cantautor británico Nick Drake fue breve pero a nivel artístico lo suficientemente intensa como para que sea considerado un referente para una legión de músicos que veneran su obra. Tan sólo publicó tres discos en vida en un intervalo de tres años (1969 a 1972), ninguno de ellos vendió demasiado y las expectativas que tenía puestas en él su compañía discográfica (Island) quedaron en nada, e indirectamente pudieron contribuir a la depresión y los problemas mentales que le llevaron al suicidio por una sobredosis de pastillas.

Drake murió a los veintiséis años y su evolución personal es compleja; es difícil imaginar cómo un chico sano y deportista cambia de la noche a la mañana y se torna un músico obsesivo y perfeccionista espoleado por algunos críticos musicales llevando a partir de entonces una vida enfermiza plagada de excesos con las pastillas y la marihuana a la búsqueda de un reconocimiento artístico que le llevara a conseguir un éxito discográfico que nunca llegó. Esta ansiedad por conseguir el éxito se agravó al no conseguirlo fácilmente y la inseguridad que le producía se tradujo en un comportamiento que paradójicamente le impedía llegar al gran público, dejó de actuar en directo y se negaba a conceder entrevistas y a promocionar sus discos.

Sus discos desprenden melancolía y tristeza y musicalmente pasó de adornar sus canciones con arreglos orquestales y jazzísticos, con el acompañamiento de músicos de Fairport convention e incluso del mismísimo John Cale de la Velvet underground, a desnudar sus canciones del todo e interpretarlas tan sólo con su guitarra acústica y ocasionalmente con un poco de piano. Sus letras son enigmáticas y oscuras, hablan de amor, incomprensión, soledad y sueños, y están trufadas de referencias a la naturaleza.

Su primer disco Five leaves left es una bella forma de expresar los pensamientos de un joven autor con unos arreglos musicales bellos y sutiles que parecían presagiar grandes logros para el futuro; entre sus temas más destacados figuran River man, Day is done y Fruit tree. Las ambiciones apuntadas en su primer disco se redondean musicalmente con un segundo disco exquisito, con letras más maduras, preciosas melodías y un acompañamiento musical excepcional, Bryter layter es un disco que lo tenía todo para haber llegado a un público lo suficientemente amplio como para que la frágil sensación de seguridad en sí mismo de su autor le llevara a proseguir una carrera que sólo empezaba a despuntar; pero el disco fue un desastre de ventas que provocó un enfriamiento en sus relaciones con la compañía discográfica que se acabó desentendiendo de él, entre sus mejores temas Hazey Jane, Fly, Poor boy o Northern sky.

La confianza en sí mismo desapareció y el proceso depresivo le llevó a abusar de la medicación que tomaba para superar sus problemas de insomnio y a abusar también de la marihuana; pero aún tuvo fuerzas para convencer a la discográfica para que le dejaran grabar tan sólo en cuatro horas un disco acústico, desnudo y eterno. Pink moon es sin duda alguna su mejor obra, en ella parece que la total ausencia de otros músicos y de arreglos lleven las canciones a lograr un nivel de intimidad con el que las escucha que hace que parezca que las haya compuesto expresamente para cada uno de los oyentes, y es que temas como Pink moon, Place to be, Things behind the sun, Know o From the morning son eternos; después de la publicación de éste trabajo y de su paso desapercibido en las listas británicas Nick Drake decidió apartarse de la música argumentando que después de un disco como Pink moon no tenía nada más que decir, y literalmente desapareció de la escena musical, se fue a vivir al campo con sus padres, que veían con preocupación cómo una profunda depresión se apoderaba de él; ocasionalmente volvió a grabar algún tema suelto que no llegó a publicar en vida y a la edad de veintiséis años murió en lo que parece que fue un suicidio.

Su muerte pasó tan inadvertida como sus discos para el gran público y el olvido cayó sobre él, incluso su discográfica descatalogó sus discos, pero poco a poco empezó a ser reivindicado por nuevas generaciones de músicos que se inspiraban en sus canciones y a día de hoy está considerado como un famoso artista de culto. Entre los músicos que lo citan como una de sus mayores influencias están The Black crowes, Robert Smith, Peter Buck, John Martyn, Paul Weller, Kate Bush, Lucinda Williams, Jackson Browne, Will Oldham, Tom Verlaine o Mark Eitzel; algunos han versionado sus temas como Norah Jones con Day is done, Brad Mehldau con River man y Poor boy, The Mars volta con Things behind the sun, The soundtrack of our lives con Fly o el mismísimo Elton John con River man, Way to blue y Poor boy.

Antonio Sánchez


















domingo, 26 de diciembre de 2010

DELICATESSEN BCN. NINA SIMONE



Nina Simone

Eunice Kathleen Waymon nació en el año 1933 en una familia de ocho hermanos que había vivido relativamente bien hasta que el crack del 29 arruinó a su padre, un mestizo de negro e indio; la nueva situación hace que su madre empiece a trabajar como criada para una familia blanca. La pequeña Eunice se destapó como niña prodigio cuando a la tierna edad de dos años era capaz de tocar en un órgano los himnos religiosos favoritos de su madre, la especial habilidad de la niña hizo que su madre pidiera a la señora de la casa en que estaba empleada que la ayudara a costear sus clases de música y piano ; durante cinco años recibió clases de piano clásico y aprendió a amar la música de Bach o Debussy. A los diecisiete años ingresó en la prestigiosa academia musical Julliard, en esta misma academia había estudiado el gran Miles Davis; pero al no contar con dinero suficiente para costear las clases y no recibir ninguna beca tuvo que dejar la academia y con ello abandonar su sueño de convertirse en una estrella de piano clásico. Para poder sobrevivir empezó a tocar en locales donde el repertorio exigido iba del Jazz al blues pasando por el soul, y fue en estos locales donde tuvo que empezar a cantar para poder cobrar un sueldo de verdad. En esta etapa se forjó un carácter fuerte y combativo, tuvo que ser fuerte para tirar adelante después de su frustración por tener que abandonar la música clásica; pero su primera etapa musical sería muy importante para construir un estilo pianístico absolutamente personal en el que se mezclaban sus influencias clásicas con la devoción que sentía por músicos de Jazz como Duke Ellington. Hoy en día el gran público parece que sólo la recuerde por su andrógina voz en temas como My baby just cares for me, pero su habilidad como pianista era excepcional; quizás se deba al machismo que unido al racismo de la época parece que sólo aceptaba a las mujeres en el Jazz como vocalistas; esta situación hacía aflorar el fuerte carácter de Nina Simone cuando se la comparaba constantemente con cantantes negras como Billie Holiday y ella replicaba asegurando que tenía más cosas en común con grandes divas como Maria Callas o Edith Piaf; de hecho definía su música como música clásica negra huyendo de términos como Jazz a los que consideraba un estereotipo para encuadrar a la música negra.

En 1954 Eunice Kathleen Waymon pasó a ser Nina Simone uniendo el mote de niña por el que la llamaban con el nombre de la actriz francesa Simone Signoret. Sus primeras grabaciones fueron para los sellos Bethlehem y Colpix donde destacan los álbumes Jazz as played in an exclusive side street club (incluía su gran hit My baby just cares for me o I loves you Porgy), Nina simone sings Ellington o el directo At Carnegie Hall. Su etapa más prolífica en cuanto a grabaciones sería en la que grabó para Philips (1964-1967) con discos como Nina Simone in concert donde además de incluir sus grandes temas antiguos se atrevió a interpretar a Kurt Weill con Pirate Jenny o a tratar abiertamente el tema del racismo en la gran Mississippi Goddam, también se incluía aquí el tema Plain gold ring que versionaría años después Nick Cave; en el disco Broadway-blues-ballads hizo una versión magistral del tema de The Animals Don’t let me be misunderstood; después publicaría el exitoso I put a spell on you donde haría una gran versión del Ne me quitte pass y se incluiría su gran canción Feeling Good, una canción que ha sido versionada hasta por el grupo Muse; en Pastel blues podemos encontrar su relectura del tema de Billie Holiday Strange fruit; acabaría su periplo en Philips con los álbumes Let it all out, Wild is the wind y High priestess of soul, en el que su camaleónica capacidad para reinventarse la convirtió en toda una estrella del soul al estilo Aretha Franklin. Posteriormente grabó nueve discos con la compañía RCA (1967-1974) en la que el eclecticismo fue total y su acercamiento al Pop, al folk y al rock quedó patente en las versiones que hizo de gente como George Harrison (My sweet lord, Isn’t a pitty), Sinatra (My way), Leonard Cohen (Suzanne), Bee Gees (To love somebody), Pete Seeger (Turn turn turn) o Bob Dylan (The ballad of Hollis Brown, The times they are a changin’ y Just like a woman); en esta etapa obtuvo su máxima popularidad y también sus mayores críticas al acercarse a la música popular “blanca” teniendo un discurso político tan combativo con conexiones con gente como Malcolm X o las Panteras negras. Después del asesinato de Martin Luther King y debido a sus problemas legales con las compañías discográficas y con su decisión de dejar de pagar impuestos mientras durara la guerra de Vietnam, decidió abandonar los Estados unidos y se refugió en las islas Barbados, en Londres, Liberia, Suiza, Holanda para acabar echando raíces en Francia. De sus últimos años destaca sobretodo el disco Nina is back.

En 1992 publicó su autobiografía I put a spell on you y vivió sus últimos años ocupada en causas benéficas y dando conciertos ocasionales donde aún era capaz de ofrecer toda su magia. Murió en 2003 y ha sido versionada por gente como Jeff Buckley (Lilac wine), Sixteen horsepower (Sinnerman), y reconocida como una gran influencia por gente tan dispar como Alicia Keys, Lauryn Hill o Antony and the Johnsons. Su discografía está plagada de grandes canciones como Sinnerman, Four women, My baby just cares for me o Ain’t got no (I got life), pero si sólo pudiera escoger un tema de su discografía me quedaría con una maravilla incluida en su disco de 1967 Silk’n’Soul, Consummation; aunque su disco favorito siempre fue Nina Simone & piano (1969), donde no hay artificios ni ayudas de nadie sólo su voz y su gran amor por el piano.


Antonio Sánchez





lunes, 20 de diciembre de 2010

DELICATESSEN BCN. ROBERT JOHNSON







De vez en cuando y para desengrasar de la buena y no tan buena música de hoy, día repasaremos la historia de algunos de nuestros referentes musicales, algunos puede que resulten obvios a los que sigáis las críticas de conciertos de este blog, pero espero que os sorprendamos un poco, de tanto en tanto.

ROBERT JOHNSON


La primera vez que recuerdo haber recibido alguna información sobre Robert Johnson yo debía tener unos 14 o 15 años y despertaba a mi amor por la música en una época en que todo me sorprendía e intrigaba; evidentemente hablo de unos años en los que no existía internet y la información musical era bastante escasa en nuestro país. Recuerdo perfectamente estar escuchando una grabación en casette del disco de Cream Wheels of fire y flipar como un enano cuando escuché el tema Crossroads, en esa época yo devoraba todo el material que podía encontrar de Eric Clapton y me sorprendí el día en el que curioseando en una tienda de discos descubrí que ese tema no era suyo si no de un tal Robert Johnson del que nunca había oído hablar; poco tiempo después y decidiendo en casa de un amigo qué discos me podía llevar prestados empecé a descubrir a Robert Johnson por todas partes, sus canciones aparecían en discos de gente como Lynyrd Skynyrd (Crossroads en su disco en directo One more from the road de 1976), Steve Miller band (Come on in my kitchen del disco The Joker), ZZ Top (I believe I’ll dust my broom en su disco Degüello de 1979), también en la banda sonora de la película The blues brothers (Sweet home Chicago) y lo que más me sorprendió es que también el bluesman Elmore James tenía una versión del tema I believe I’ll dust my broom, y puesto que en el disco de James ponía que había muerto en 1963 había que deducir que el tal Robert Johnson debía de ser un compositor o un músico muy viejo.

En esa época sólo podía escuchar música en casa en un radiocasette por lo que les pedía a mis amigos que me grabaran sus discos y a veces hasta grababa directamente de la radio lo poco decente que pinchaban en esos años, a pesar de no tener donde escuchar discos empecé a pasar las horas muertas en las tiendas de música curioseando las carpetas de los vinilos y conversando sobre música con los dependientes, que en esa época sabían bastante de música, no como ahora; no fue fácil pero encontré por fin un disco de Robert Johnson llamado King of the Delta blues singers vol. 1, era un viejo vinilo muy antiguo y al verme con él el dependiente me comentó que también tenían el vol. 2 y que esos temas eran todos los que grabó Robert Johnson, las grabaciones eran de 1936 y 1937, entonces averigüé algunos pocos datos más como su muerte a los 27 años de edad y parte de la leyenda que se le asocia; sin haber oído ni una sola nota estaba convencido de que su música me iba a marcar y cuando por fin escuché en la tienda ese sonido primitivo, ese uso preciso del Bootleneck y esa voz fantasmal con unos falsetes increíbles quedé como hipnotizado. Desde entonces siempre que escucho su música me comporto como dominado por una liturgia que me hace contemplar sus carpetas y releer las letras de sus canciones mientras la aguja del plato se desliza sobre la superficie del vinilo, cuando le escucho quedo como en trance.

Con el tiempo y ya en posesión de un buen equipo de música adquirí la caja de Columbia records The complete recordings, que incluía en tres vinilos las 41 grabaciones que realizó Robert Johnson de sus 29 temas conocidos (algunas canciones fueron grabadas 2 veces). Los temas los grabó Don Law, un cazatalentos de la American records corporation durante 5 sesiones de grabación; las 3 primeras se grabaron en una habitación del hotel Gunter de San Antonio (Texas) los días 23, 26 y 27 de Noviembre de 1936 y las 2 últimas 7 meses después en la trastienda de un almacén en Dallas, los días 19 y 20 de Junio de 1937. De las primeras sesiones aparecieron cinco temas publicados en discos de 78 rpm, y sólo uno de estos discos tuvo un cierto reconocimiento, Terraplane blues. Su legado es ciertamente escaso 29 canciones, 41 grabaciones y sólo 2 fotografías, pero su importancia en la historia de la música es superlativa.

Robert Johnson fue un músico y compositor excepcional que tuvo la virtud de escribir blues abordando no sólo temas como el desamor y la dura vida de los negros, también escribió sobre los miedos irracionales que atenazan al hombre, la intervención de lo sobrenatural en nuestras vidas y por supuesto abordó el tema del sexo de una manera bastante avanzada para la época que le tocó vivir. Nació el 8 de Mayo de 1911 en Hazlehurst, en el estado de Mississipi, fue el hijo ilegítimo de Julia Dodds y de Noah Johnson y entre lo poco que se conoce de su vida se sabe que se casó en Febrero de 1929 con una chica de 16 años llamada Virginia Travis, que murió al dar a luz junto a su bebé en Abril de 1930. Robert Johnson volvió a casarse con Esther Lockwood, quien ya era madre de un niño llamado Robert Lockwood, al que ejerciendo de padrastro enseñó a tocar blues, debió hacerlo bien, ya que posee también una interesante carrera musical. Robert Johnson tuvo fama de mujeriego y se dice que probablemente su muerte se debió a un envenenamiento por parte de un marido celoso; también se atribuye su muerte a otras causas podríamos decir que más “naturales” como la Neumonía o la Sífilis. Murió en Greenwood (Mississipi) el 16 de Agosto de 1938 y como no hubo autopsia el terreno quedó abonado para elucubrar sobre su muerte, y aquí es donde surge la leyenda.

Comenzó en la música como armonicista y según se cuenta como un poco talentoso guitarrista, en esa época acompañó a leyendas del blues como Charlie Patton, Willie Brown o Son House cuando actuaban en la zona de Robinsonville, que era donde vivía Robert en esa época. Después de la muerte de su esposa su carácter se volvió hosco y empezó a abusar de la bebida, entonces desapareció durante un año y cuando regresó sus amigos y conocidos vieron con sorpresa como se había convertido en un virtuoso guitarrista que además cantaba con una rotundidad y personalidad que le colocaban inmediatamente entre los mejores músicos de blues.

Según dice la leyenda Robert Johnson vendió su alma al diablo a medianoche en el cruce de caminos entre la autopista 61 y la 49 en Clarksdale, Mississipi, recibió a cambio el don de componer e interpretar blues mejor que nadie.

Al crecer su fama la zona del Delta se le quedó pequeña y viajó a Chicago, St. Louis, Michigan y Nueva York tocando con grandes bluesmen como Johnny Shines, Sonny Boy Williamson o Roosevelt Sykes e incluso con su hijastro Robert Lockwood Jr.; pero la muerte le llegó cerca de casa en Greenwood, y a pesar de las dudas que hay también sobre el lugar de su tumba parece que sus restos se encuentran en el cementerio de la Zion church en la ciudad de Morgan.

La influencia de su música en las generaciones posteriores ha sido y es importantísima, cada nueva generación de músicos de blues se mira en sus temas, los músicos británicos de los años sesenta llevaron sus canciones a la fama aunque no siempre le atribuyeron el pertinente reconocimiento en los créditos de los discos, e incluso en la actualidad bandas como Red hot cilli peppers (They’re red hot en su disco Blood sugar sex magik) o The White stripes (Stop breaking down) le dan a conocer a un público joven. Posiblemente el músico que más temas haya versionado de Robert Johnson sea Eric Clapton, lleva toda su vida tocando temas como Crossroads o Rambling on my mind (fabulosa su versión en el disco en directo Just one night) y recientemente ha publicado un disco entero de versiones del músico de Hazlehurst (Me and Mr. Johnson, 2004); otros que adoran esos viejos blues son The Rolling stones que han versionado varios temas y publicado en sus mejores discos temas como Love in vain (Let it bleed o Stripped), Stop breaking down blues(Exile on Main street) o Walkin’ blues(Rock and roll circus); entre los grandes nombres de la historia del Rock Led zeppelin grabaron una incendiaria versión de Travelling Riverside blues y se inspiraron incluso en las letras de Johnson para construir temas como Lemon song, Bob Dylan no sólo ha interpretado temas como Kindhearted woman blues, Milkcow’s calf blues, Rambling on my mind o I’m a steady rollin’ man, también tituló uno de sus mejores discos con el nombre del lugar en el que supuestamente Johnson pactó con el diablo (Highway 61 revisited); el gran guitarrista albino Johnny Winter ha interpretado Kindhearted woman blues, Me and the devil blues o When you got a good friend; entre mis versiones favoritas de sus temas figuran la de The gun club (Preachin’ blues en el gran Fire of love), Lucinda Williams (Stop breaking down blues en su disco de debut Ramblin’), las soberbias versiones que realizan Gov’t mule de temas como 32/20 blues o If I had possession over judgment day, las que grabó el gran Warren Zevon con R.E.M. como banda de acompañamiento en el disco que publicó bajo el nombre de Hindu love gods(Walking blues y Travelling Riverside blues, 1990), John Mellencamp (Stones in my passway en su disco de versiones Trouble no more)y los grandes Allman brothers band con Drunken hearted man.

Se recomienda la escucha de su música acompañada de un buen whisky y por supuesto en vinilo, dejando que los crujidos de las grabaciones originales se mezclen con los del polvo en la aguja del plato, es la mejor manera de sentirte transportado a los polvorientes y calurosos cruces de caminos del sur de los Estados Unidos.

Antonio Sánchez


domingo, 12 de diciembre de 2010

WOVENHAND. APOLO 2. 10/12/10

¡Qué extraño concierto! El viernes el bueno de Dave Eugene Edwards nos visitó encabezando Wovenhand en la sala Apolo 2 para presentarnos su nuevo disco The Threshingfloor, el séptimo ya en su dilatada carrera.
Wovenhand es un proyecto que nace donde muere 16 Horsepower, la anterior banda de este curioso personaje, predicador en sus ratos libres. Comparte con el mismo la base folk, country, pero se adentra sin remilgos en territorios mucho más oscuros hasta componer un sonido propio e inconfundible, cosa de que muy pocas bandas pueden presumir. Unir a banjos o acordeones del profundo oeste americano unas originales bases rítmicas donde destaca el potentísimo bajo de Pascal Humbert, y todo ello con una intensidad y dramatismo extremo, resulta de lo más experimental dentro de un panorama musical bastante adocenado.
La primera sorpresa fue que para la ocasión Dave Eugene se rodeó de 4 músicos en el escenario (6 cuando en el bis se agregaron los teloneros Seven Seas Duet), algo que se nos antojó innecesario para desarrollar su música. En el Azkena 2009 por ejemplo bastó con bajo y batería para dejar anonadado al personal. E incluso en soledad es capaz de dejar pequeñas obras de arte como el video que os remitimos abajo.
Aquí el soporte de unos saturadores teclados y un eventual coro no parecieron aportar nada e incluso resultó molesto al combinarlo con la potencia de sonido desmesurada para tan pequeño local.
Tampoco ayudó el repertorio. Junto a los dos temas del nuevo album (Sinking hands y la que da título al último disco) se apelotonaron un puñado de canciones la mayoría en la misma línea: interminables introducciones con Dave Eugene hablando en trance y desarrollo de marcado dramatismo construido sobre una muralla de sonido que echaba para atrás. Individualmente trallazos, pero en conjunto...
Se echó en falta alguna pausa en el discurso, alguna canción acústica...Imposible seguir la intensidad del concierto, siempre "arriba" y con los oidos a rebentar hasta quedarnos anestesiados, desgraciadamente.
Esperamos en vano además que sacara el acordeón que tan bien adorna algunas de sus mejores canciones. Podía haber aprovechado incluso más a los teloneros con sus instrumentos arabizantes, una línea que por lo demás parece que se adapta muy bien a su místico estilo. En fin, alguna variedad sobre lo expuesto.
Así las cosas, el concierto fué decayendo a partir de la reiteración de la propuesta. Una lástima, porque hay que decir que Dave Eugene se vació, todo un espectáculo con sus trances sobre la silla, con esa magnifica voz que recuerda a Peter Murphy. Resulta tan excitante su propuesta que sin duda lo seguiremos a la espera de mejores días. Materia prima hay en abundancia, y con solo unos retoques de repertorio y sonido esta crítica sería otra.
Para acabar, decir que nos quedamos con las ganas de una de las piezas que nos enamora "The beautiful Axe".
¡¡¡Hasta pronto David Eugene!!!

Mr.Bull



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viernes, 3 de diciembre de 2010

ISOBEL CAMPBELL & MARK LANEGAN. APOLO. 30/11/10



Extraña pareja la formada por la dulce Isobel y el duro Mark. Mientras que ella proviene de los escasamente rockeros (y para mí escasamente interesantes) Belle & Sebastian, él tiene a sus espaldas un bagaje de gran brillantez. Su etapa con los imprescindibles Screaming Trees, sus trabajos en solitario o sus colaboraciones con Josh Homme o Greg Dulli le han convertido ya en una figura capital de la música de nuestros días. Lo curioso es que en esta aventura parece ser ella el motor principal de la banda, produciendo los discos y componiendo la mayoría de los temas. Y desde luego no podemos quejarnos, teniendo en cuenta que sus tres trabajos editados son altamente recomendables y difíciles de etiquetar en cuanto a estilo musical.
Harper Simon, con el único acompañamiento de su guitarra, fue el encargado de cumplir con la siempre difícil tarea del telonero. Evidentemente no estamos hablando del nuevo Dylan, pero sí nos entretuvo durante media hora con canciones agradables y algún comentario sobre el Barça-Madrid del día anterior. Minutos más tarde la pareja y su banda de cuatro competentes músicos tomaron el escenario y empezaron de un modo casi minimalista con We die and see beauty reign, para acelerar luego con You won't let me down again, en lo que fue la tónica de la noche: la combinación entre temas sosegados y otros más fogosos. Sus tres discos tuvieron parecida relevancia, con la bella Time of the season o la rockera Get behind me de su reciente Hawk. Who built the road, Salvation o la atmosférica Back burner de Sunday at Devil dirt. Y del primero, Ballad of the broken seas, tocaron entre otras (Do you wanna) come walk with me?, Revolver, Ramblin' man o esas dos joyas que son Honey child what can I do? y The circus is leaving town. Arrebatos guitarreros, momentos de Campbell al cello y el contraste entre su voz y la arenosa de Lanegan destacaron también en la casi hora y media de concierto.
Si en su visita de hace dos años vimos al serio Lanegan sufrir un ataque de risa (?), en esta ocasión constatamos que parece ser feliz con esta banda. Algún guiño y alguna que otra sonrisa a sus acompañantes sobre el escenario lo demostraron; además de dedicarse más tarde a alegrarnos a sus seguidores obsequiándonos con firmas y fotos, mostrándose abierto y cercano.
El proyecto Campbell-Lanegan parecía ocasional, pero parece ser que va para largo. Ningún problema, ¿no?.

Mr. Wolf

Más info en la web del músico
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miércoles, 24 de noviembre de 2010

DRIVE BY TRUCKERS.RAZZMATAZZ 2. 23/11/10



Tenía muchas ganas de ver a los de Athens en un concierto en una sala pequeña para poder apreciar de verdad su música intensa, épica incluso, que combinan con maestría con esos otros temas más bluesys y con algunas joyas con melodías más poperas, aunque la verdad es que de éstas últimas pocas pudimos disfrutar. El concierto vino precedido por una interesante y enérgica actuación del grupo telonero, The Whybirds, que cuajaron un buen concierto y se ganaron al público con sus temas con sabor auténticamente americano, a pesar de ser ingleses.

Drive by truckers nos ofrecieron un intenso concierto de dos horas que aunque con algunos altibajos podríamos calificar de muy bueno; el aspecto negativo del concierto fue el sonido que en general fue bastante malo, pero Patterson Hood y sus compañeros supieron sobreponerse a este problema a base de intensidad y entrega en un concierto que empezó a medio gas para ir remontando poco a poco hasta cuajar una excelente actuación que se vino un poco abajo en los bises, no creo que escogieran bien en esta parte final, aunque se lo podemos perdonar ya que hubieron grandes momentos. En el set list predominaron los temas de su último disco The big to do, del que tocaron seis temas: The fourth night of my drinking, This fucking job,Get downtown, (It’s gonna be) I told you so, Birthday boy y el excelente Drag the lake Charlie; también tocaron algunos de sus grandes clásicos como Where the devil don’t stay, Tornadoes, A ghost to the most, My sweet Annette, Love like this, esa preciosa canción llamada Feb 14, Marry me, Lookout mountain, 3 dimes down, Hell no, I ain’t happy y el mejor momento del concierto con Gravity’s gone y la emocionante Let there be rock, una canción que debería ser de escucha obligada para cualquier aspirante a músico de Rock; después de llevarnos al cielo nos dejaron con ganas de más, pero nos defraudaron a medias con los bises, interpretando temas como Uncle Frank, The thanksgiving filter, Zip city y una versión fuera de lugar del tema People who died de Jim Carroll.

El concierto fue muy bueno, pero si hubieran escogido mejor los bises y hubieran interpretado alguno de los grandes temas que compuso Jason Isbell antes de dejarles hubiera sido perfecto. Patterson Hood fue todo actitud, entrega y simpatía y no paró de beber vino y bourbon en todo el concierto, Mike Cooley fue ese genio un poco hosco que manteniendo un poco las distancias da la sensación de ser el jefe en la sombra, John Neff estuvo magnífico con la guitarra y el pedal steel, Brad Morgan mantuvo el ritmo y se mostró muy sólido a los parches y Shona Tucker envolvió bien los temas con su bajo aunque estuvo un tanto timorata a las voces.

Una buena noche de Rock n’ roll, esperamos verles pronto.

Mr. Sheep

lunes, 15 de noviembre de 2010

NOS VAMOS A AZKENA 2011

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Un año más, la redacción al completo de Bcn en Concierto acudiremos a esa cita ineludible, paraiso y parque temático del rock, que se llama Azkena Rock Festival. Y están a la venta las entradas (con la posibilidad de hacerte un "pasaporte" rockero) de esta edición tan especial, la del 10º aniversario que promete emociones bien fuertes.

La redacción al completo: Mr.Wolf, Mr.Bull y Mr.Sheep

Para calentar el ambiente mientras llega junio, nos dejan pedir a la carta (otra cosa es que luego consigan traer a todos los que pedimos).






























¿Os imaginais?

!!Nos vemos en junio en Vitoria¡¡

viernes, 29 de octubre de 2010

JOHN HIATT AND THE COMBO. BIKINI. 28/10/10




John Hiatt es uno de los mejores compositores actuales de música de raíces americana que, a raíz de la edición de su imprescindible Bring the family (1987) ha ido forjando una discografía realmente impecable, en la que no ha flojeado ni uno solo de sus trabajos, incluyendo su reciente The open road. Pero si con su música nos ha hecho felices todos estos años, no podemos decir lo mismo de sus giras, teniendo en cuenta que su anterior concierto en esta ciudad data de veintitrés años atrás. Tiempo en el que sólo nos ha visitado una vez, como miembro de aquel supergrupo de vida efímera llamado Little Village, junto a sus viejos compinches Ry Cooder, Nick Lowe y Jim Keltner (menuda banda). Pero eso fue en el verano olímpico, así que ya nos tocaba una alegría como la que ha significado esta visita, después de tan larga espera.
No tenía referencias sobre esta gira, y al entrar en Bikini me sorprendió la ausencia de piano sobre el escenario. Lo primero que me vino a la cabeza fue: "¿No tocará Have a little faith in me? No, no puede ser, que algunos llevamos más de dos décadas deseando ver a este hombre tocando esa canción en directo, por favor." La respuesta a mi pregunta-ruego, más adelante.
Con una puntualidad inaudita, a las 21.00 horas apareció sobre las tablas el señor Hiatt con su más que competente banda. Imagen nada rockera ni glamurosa, pero..... ¿qué más da?, ¡¡vamos a ver a John Hiatt por fin!! De inicio dos clásicos: Drive south y Perfectly good guitar, para seguir con dos nuevos temas, como son el hermoso Carry you back home y el que titula su último trabajo, The open road. De ahí al cielo, con Crossing Muddy Waters, Master of disaster, el potente Paper thin; otras dos novedades, Like a freight train (un nuevo clásico) y My baby; y una parte final de impacto, con Cry love, Your dad did, Feels like rain, Slow turning, Thing called love, Real fine love, Tennessee plates y Memphis in the meantime, ahí es nada. El público extasiado, con un setlist de campeonato, una banda que suena perfecta y Hiatt, divertido en sus gestos y comentarios. Pero aún falta algo, y en el bis aparece él solo con su guitarra acústica atacando Through your hands, para unírsele luego el resto de músicos y tocar......Have a little faith in me (¡¡gracias, John!!), momento en el que, como era de esperar aunque no hubiera piano, se nos puso la piel de gallina con esta bellísima canción. Y ya como fin de fiesta, un Riding with the king que sonó como un trueno, finalizando dos horas mágicas de una noche que no olvidaremos los afortunados que llenábamos la sala.
Como se escuchaba en los comentarios a la salida, exhibición y uno de los conciertos del año.

Mr. Wolf

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domingo, 24 de octubre de 2010

GUNS N' ROSES.PAVELLÓ OLÍMPIC DE BADALONA.23/10/10




Esta es una crónica dura de escribir, ya que la música de Guns n’ roses lleva acompañándome media vida y durante unos pocos años fueron la banda número uno del mundo. En la actualidad la situación es muy diferente y Axl Rose se acompaña de unos solventes mercenarios para sacar adelante más mal que bien unos aburridos, pretenciosos e incomprensibles shows en los que hemos de aguantar el extraño comportamiento de un Axl cada vez más cercano a las folclóricas patrias, abandonando el escenario continuamente para cambiarse de ropa y de sombreritos e interrumpiendo el concierto con continuos solos instrumentales que no consiguen convencer a nadie y que rompen el ritmo de un espectáculo que cae en el peor de los pecados en los que puede incurrir un concierto de Rock, el aburrimiento. Pero vayamos por partes, en primer lugar hay que felicitar a un Sebastian Bach que cumplió sobradamente en su papel de telonero con una enérgica actuación en la que presentaba su excelente disco Angel down, un tipo fiel a sí mismo y a sus fans a los que no decepciona y regala en cada actuación un auténtico derroche de electricidad y compromiso.

Sobre las diez y cuarto de la noche y afortunadamente sin hacernos sufrir demasiado con sus habituales y largos retrasos aparece un Axl Rose en un muy buen estado de forma con una americana plateada y un gran sombrero negro atacando el tema que da título al incomprensible último disco de Guns n’ roses, Chinese democracy; la banda aparece sólida y muy enérgica y la base rítmica formada por Frank Ferrer a la batería y el gran Tommy Stinson al bajo atrona y lleva en volandas a los tres guitarristas, DJ Ashba, Richard Fortus y Ron Thal, más conocido como Bumblefoot; a los teclados y coros Chris Pitman y el viejo amigo de Axl, Dizzy Reed. El público deseaba disfrutar de la música de Guns n’ roses y en el inicio del concierto todo el mundo fue feliz cuando enlazaron tres de los trallazos de su disco de debut, Welcome to the jungle,It´s so easy y Mr. Brownstone; pero hay algo raro en el ambiente y no es normal el ver abandonar el escenario continuamente al señor Rose y verle cambiar de ropa y sombreros tan a menudo, ya que más que un concierto parece una pasarela de moda porque alguno de los músicos también se cambiaron de ropa varias veces, como DJ Ashba. En este momento el concierto se vino abajo y ya sólo remontaría el vuelo ocasionalmente; Sorry y Shackler’s revenge dejaron helado al personal porque la primera es simplemente una canción vulgar y aburrida, pero es que la segunda es posiblemente la PEOR canción que ha grabado Axl Rose en su vida; después comenzaron los lamentables tics que conllevan a veces los shows de grandes estadios, grandes y aburridos solos instrumentales que no hacen sino que nos fijemos en que los solventes músicos que acompañan a Axl Rose son aunque voluntariosos, muy malos actores, es imposible que se retuerzan de placer de una forma tan exagerada interpretando lo que interpretan; Richard Fortus realizó un larguísimo solo con la melodía principal de las películas de James Bond que sirvió como introducción para la versión del Live and let die de Paul Maccartney, después más temas mediocres de Chinese democracy, This I love y Better; con Rocket queen volvió el Rock de verdad y los espectadores se despertaron un poco, pero volvieron a adormilarse con el pesado solo de piano de Dizzy Reed; Street of dreams nos demostró que también hay algunos buenos momentos en el último disco y que Axl Rose es capaz de cantar muy bien si se lo propone, You could be mine sonó a gloria y después del solo de rigor de DJ Ashba Sweet child o’ mine sonó un tanto rutinaria, sin chispa. La banda acometió una curiosa versión del tema de Pink Floyd Another brick in the wall part 2 y entonces el concierto se hundió ya sin remisión con un solo de piano de Axl en el que tocó parte del Goodbye yellow brick road de Elton John y lo enlazó con la baladita November rain en una interpretación larga y pesada; faltaba el solo de Bumblefoot y se empeñó en demostrarnos que no siempre es divertido escuchar la música de la Pantera rosa; I.R.S. es otro vulgar tema de relleno que sirve para hacer tiempo hasta llegar a la versión del tema de Dylan Knockin’ on heaven’s door, que sonó también demasiado larga y aburrida; Nightrain nos recordó brevemente que estábamos presenciando supuestamente un concierto de Rock; pero ya en los bises nos volvimos a quedar helados ante la vulgaridad de Don’t cry y de Madagascar; la enérgica versión del Whole lotta Rosie de AC/DC volvió a demostrar que los temas de los australianos son capaces de resucitar al más muerto de los conciertos y a la postre se convirtió en el tema más coreado por el público, el concierto acabó con todo un himno de los Guns, un Paradise city que tristemente me hizo pensar en que el tiempo de los verdes pastos y las chicas guapas posiblemente nunca volverá para Axl.

Es muy triste ver que lo que antes era Rock sucio, urgente, rabioso y auténtico se ha convertido en algo previsible y aburrido; aún así espero de todo corazón que algún día Axl recapacite y recuerde los viejos tiempos en que sólo necesitaba una camiseta rota de Thin Lizzy, su potente garganta y su actitud desafiante para ganarse al personal; y sobre todo que recupere a los Guns n’ roses de verdad, porque Slash por ejemplo sigue conservando su clase y hace pocos meses nos ofreció en el Azkena de Vitoria un concierto mucho más rockero y auténtico que el de los actuales Guns n’ roses.

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Mr. Sheep and Mr. Wolf

domingo, 17 de octubre de 2010

EILEN JEWELL. ROCKSOUND. 13/10/10

Concierto previsto a las 21.30. ¿A qué hora se levanta la persiana de Rocksound? Pasadas las 21.45. ¡Toma ya! ¿A qué hora empieza el concierto? A las 22.30. ¡Sí, señor! Una vez más, enhorabuena a los responsables. Gracias por el detalle de dejarnos todo ese tiempo en la calle.
En fin, vamos a lo que interesa. Tenía muchas ganas de ver a esta mujer y su banda en directo. Se hablaron maravillas de los conciertos del año pasado en los que presentaron el exitoso Sea of tears; y ahora, tras publicar Butcher holler, su disco tributo a Loretta Lynn, volvían a nuestro país en una gira que no había que perderse. Buena entrada para ver a la encantadora Eilen con su poderosa banda: su marido Jason Beek a la batería, el veterano Jerry Miller a la guitarra y John Sciascia al contrabajo.
Hora y media (aunque se hablaba de tres horas en los conciertos del año anterior) con su particular mezcla de Rockabilly, Country y Rhythm & Blues. La bella Rain roll in (con claro sabor a Lucinda Williams) ya sonó entre las primeras canciones; y así fueron cayendo sus temas, como Sea of tears, Sweet rose o Rich man's world, donde la armónica de Eilen sonó fantástica. Los de Loretta Lynn, caso de I am a honky tonk girl, o la que nos confesó que era su favorita, Fist city. Más versiones, como el Shakin' all over de Johnny Kidd, que ya grabaran en estudio, o el Walkin' down the line de Dylan. Simpatía, sonrisas cómplices entre la banda, lucimiento instrumental, sobre todo en el caso de Miller con su Gretsch, interacción con el público, con Eilen pidiendo en un más que correcto castellano qué canciones queríamos escuchar, y promesas de retorno para el próximo año. Perfecto.
Sólo faltó que en el puesto de merchandising los precios de los discos hubieran estado más baratos. Junto a la falta de puntualidad, únicos peros a un gran concierto.

Mr. Wolf

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lunes, 4 de octubre de 2010

NINE POUND HAMMER. ROCKSOUND. 03/10/10

Último concierto de la gira para el combo de Kentucky, y según parece, último concierto de su carrera, por lo menos en Europa, ya que los reyes del Cowpunk se despiden después de 25 años como banda. Una lástima.
Se presentaron sin su cantante Scott Luallen, pero con Blaine Cartwright (que lleva años como miembro de este grupo y también de Nashville Pussy) a la voz y guitarra; el enorme (en varios sentidos) Earl Crim a la otra guitarra; Mark Hendricks al bajo y Rob Hulsman a la batería. Afortunadamente hubo una buena entrada, con gente en algunos casos muy fanática, y sobre todo muchas ganas de disfrutar de la que sería una espléndida noche de Rock'N'Roll.
Con su currada camiseta de Judas Priest, que ya le hemos visto en otras ocasiones, Blaine cantó, gritó, sudó y bromeó, como en sus comentarios acerca de la próxima visita del Papa; y la banda al completo se vació en su última noche. El atronador Everybody's drunk; el momento cómico de Run fat boy run, en el que Blaine estuvo leyendo la letra al no sabérsela; su potente versión de un clásico stoniano como es Dead flowers; Drinkin' my baby goodbye, que abre su reciente y delicioso Country classics....Todos ellos fueron algunos de los mejores instantes de una noche que no dejó a nadie indiferente. Y es que en su último concierto europeo Nine Pound Hammer triunfaron, sin duda. Y verdaderamente impactante fue la imagen final de Blaine agachado y cogiendo aire, cuando sus compañeros ya estaban fuera del escenario. A eso se le llama vaciarse sobre las tablas.
Esperemos que se lo piensen y sigan adelante como banda. Que se retire el petardo de Michael Bolton, pero ellos no, por favor.

Mr. Wolf

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lunes, 27 de septiembre de 2010

SONNY VINCENT. ROCKSOUND. 26/09/10

Hablar de Sonny Vincent es hablar de un auténtico superviviente, de un personaje icónico del Punk norteamericano más underground, de una figura de culto que, con su banda Testors, se quedó uno o dos pasos por detrás de los nombres más reconocidos de la época; para seguir luego en solitario moviéndose siempre en el lado contrario del éxito. Prueba de ello fue la escasa audiencia congregada en Rocksound para este concierto, incluso en algunos casos con una actitud de indiferencia total ante lo que ocurría sobre el escenario, dedicándose a charlar en la barra sin mostrar ningún interés por los músicos. Incomprensible.
Hace poco más de un año Sonny Vincent ya actuó en la misma sala, en una noche en la que hubo que elegir entre su concierto y el de Social Distortion, opción que muchos tomamos y, que visto lo visto con Mike Ness en aquella ocasión, fue un grave error, como ya comentamos aquí. Esta vez no estábamos dispuestos a perdernos su directo, y tras una espera amenizada por los altavoces con el gran Johnny Thunders, Sonny y su banda se lanzaron sobre las tablas a ritmo de Bad attitude. Le seguiría una potente hora con temas de toda su carrera, tocando entre otros Let's get zooed out, 1 2 3 Boum, Good stuff, Primitive, Urban shock, Phantom (en la que nos divirtió hablándonos del fantasma que le sigue desde niño) o Don't tell me. Luego bebió cerveza, charló y firmó autógrafos a quien se lo pidió. Gran tipo.
A sus casi 60 años, ya nunca conseguirá éxito ni reconocimiento, pero es de agradecer que siga girando y grabando discos. Hasta la próxima, Sonny.

Mr. Wolf

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domingo, 19 de septiembre de 2010

SUPER 400. ROCKSOUND. 18/09/10

Tras el descanso estival, nuevamente el Rock'N'Roll vuelve a nuestras vidas (aunque de hecho siempre se mantiene en ellas), y lo hace con el concierto de los norteamericanos Super 400, trío rockero con toques Soul con una carrera que llega ya a los quince años.
Después de una interminable espera, hecho lamentablemente habitual en Rocksound, tomaron el escenario el guitarrista Kenny Hohman, la bajista Lori Friday y el batería Joe Daley, que a lo largo de una hora y media desgranaron su trabajo repartido en cinco discos. El contraste entre las voces de Kenny (cantante en la mayoría de temas) y Lori es una de las bazas del directo de esta banda, que gana en matices respecto al estudio. Sonaron bastantes canciones de su último trabajo, Sweet fist, caso de Ffmn, Wave o el single Flashlight, que tiene la suficiente comercialidad para hacerles llegar un poco lejos en las listas, aunque dudo que este grupo llegue a sonar algún día en Los 40 Criminales. Hubo también canciones más antiguas, como Push back now o la bonita Green grass end; y versiones de clásicos: The Yardbirds (I ain't got you) y Carole King (I feel the earth move, que ya versionan en su último disco). Como curiosidad destacaremos que el set-list lo tenían escrito............¡en el brazo! Extraño.
Concierto que fue de menos a más, con una actitud un poco sosa por parte de unos músicos que, por otro lado, saben lo que se hacen, con lo que no les quitaremos ahora méritos. Agradable noche de sábado.

Mr. Wolf

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