jueves, 22 de junio de 2023

AZKENA ROCK FESTIVAL. VITORIA 15-17/06/23 (Mr. Sheep cover)

 



Por una vez estoy de acuerdo con las impresiones azkeneras de Mr. Bull, así que tan sólo añadiré algunas cosas que o bien se le pasaron o que me apetece complementar.

Parece mentira, pero ya han pasado veinte años desde nuestra primera visita al Azkena Rock Festival. En estos veinte años muchas cosas han cambiado, a nivel personal o en el mundo de la música. Pero hay una cosa que se mantiene inmutable, el criterio musical con el que se elaboran los carteles del Azkena. En el año 2003 reinaron por todo lo alto Iggy Pop con los Stooges y Steve Earle. En el año 2023 han vuelto a hacerlo. En esta edición se ha tratado con el máximo respeto a algunos de los héroes musicales que han escrito grandes páginas en la historia del festival. Es una manera de hacer balance para encarar el futuro con ganas de que jóvenes valores de la escena musical reclamen su presencia en los escenarios de Mendizabala.

El Jueves empezamos nuestra sesión con una banda muy particular, Os Mutantes, los brasileños ofrecieron un bonito concierto con esa mezcla tan personal de música brasileña con los sonidos de Laurel Canyon. Sérgio Dias está bastante mermado físicamente y tuvo que actuar sentado, pero aún así los brasileños se ganaron al personal con temas como Tecnicolor, Time and space, A minha menina o Ando meio desligado.

En el año 2003 Steve Earle actuó junto a su banda clásica, los Dukes. El concierto de 2023 fue muy diferente. Actuación en solitario acompañado de guitarra, mandolina y harmónica. Arrancó con una versión del clásico de los Pogues If i should fall from grace with God, y continuó con alguno de sus clásicos como The Devil’s right hand, My old friend the Blues, Someday, una celebradísima Guitar town, Taneytown y una mis canciones favoritas, Feel alright. Continuó con I ain’t ever satisfied y You’re the best lover that i ever had. Se acordó de uno de sus referentes con la versión de Mr. Bojangles de Jerry Jeff Walker. Una reivindicativa It’s about blood nos llevó a uno de los momentos más emotivos del festival, interpretó la canción Harlem river blues de su hijo Justin Townes Earle, fallecido en 2020. Y ya con el tiempo casi agotado se despidió a lo grande con Galway girl y Copperhead road. Gran concierto, esperemos volver a verle pronto.



El primer día de festival disfrutamos también de los temas de Barricada, con El Drogas y su banda, el Punk festivo de Rancid y la descarga aplastante de Monster Magnet, sin duda uno de los mejores conciertos del festival.

El Viernes, después de la fiesta en la plaza de la virgen Blanca con los Fuzillis, entramos en el recinto de Mendizabala con los acordes de los locales Pasadena, y la verdad es que me causaron una gran impresión, con su Folk Rock intenso y pasional, y el juego de voces entre Jon Basaguren y Libe García de Cortázar. Tienen algo de Morgan, algo de Nick Cave. Muy interesantes.

Después del conciertazo de Cordovas conseguí introducirme en la carpa del Trashville para disfrutar con los cachondos Tiki Phantoms. Fiestón rockero, sacrificios humanos, Tiki conga. En fin, un gran concierto con una banda que está en su mejor momento.



Después del buen concierto de Pretenders tocaba el turno de los inclasificables Calexico, y dieron un gran concierto pasando del sonido americana a la cumbia, la música cubana, incluso algún guiño a Manu Chao. Y después de la fiesta de los de Tucson, llegó el coñazo de concierto de Incubus. Una banda sobrevalorada y vacía, llena de fuegos de artificio inofensivos. Menos mal que despedimos la jornada con el gran concierto de The Soundtrack of our lives. Intensos, rocosos, liségicos. Muy buenos.

La última jornada del festival comenzó con el conciertazo de Chuck Prophet en la virgen Blanca bajo un sol de justicia. Parece que está totalmente repuesto de sus problemas de salud, y se le vio feliz y disfrutando tanto como el público.



El tormentón de la tarde, además de suponer la cancelación de los conciertos de Ezpalak y Brigade Loco, llevó a reubicar los conciertos de The Nude Party y Nat Simmons con Cherie Currie, y con la reubicación me los perdí. Una pena, les tenía ganas. Todavía bajo la lluvia disfrutamos con las grandes canciones de Amanda Shires, a pesar de verla un tanto desubicada y nerviosa. Su repertorio merece ser degustado en una sala y con mayor entrega por parte de la virtuosa violinista. Aun así, escuchar Hawk for the dove en directo estuvo genial.



Ana Popovic fue una de las grandes triunfadoras del festival, su Funk, Soul y Blues sonaron a gloria, y ella estuvo sobrada de tablas y de simpatía para ganarse al público desde el minuto uno. Me perdí el final de su concierto para poder pillar buen sitio en el concierto de Lucinda Williams. Le tenía ganas y miedo a su concierto. Lucinda es una de mis favoritas de toda la vida, es de esos artistas que te han acompañado siempre y a los que sientes casi como si fueran de la familia. Y la verdad es que fue muy duro verla acceder al escenario casi sin poder andar, con medio cuerpo paralizado a causa del derrame cerebral que ha sufrido, por supuesto sin poder tocar la guitarra, y teniendo que leer las letras de las canciones a través de un monitor. La tristeza fue convirtiéndose en admiración a medida que fue transcurriendo el concierto. Su maravillosa voz sigue ahí y el repertorio fue espectacular. Es cierto que ralentizan un poco los temas para que le resulte más fácil, y que veías a todo el mundo en el escenario pendiente de ella. Pero fue algo hermoso, ver el respeto y el cariño que le tiene su banda, y ver el respeto y la admiración en el público. Silencio, atención, cariño, algunas lágrimas, mucho Rock, algo de Blues, y la sensación de ser un privilegiado al poder despedir encima de un escenario a toda una leyenda. Comenzó con Protection, Real live bleeding fingers and broken guitar strings, una preciosa Stolen moments, le dedicó Drunken angel a Blaze Foley, siguió con Fruits of my labor, Are you down, subieron el ritmo con Let’s get the band back together y You can’t rule me. Una bonita Out of touch nos llevó a Unsuffer me y Joy, Y entonces llegó uno de esos momentos por los que vale la pena pagar la entrada de un festival. Su interpretación de Essence fue maravillosa, si la llega a enlazar con Blue, hubieran faltado desfibriladores para reanimar al respetable. En la recta final Righteously, Honey bee y su particular versión del Rockin’ in the free world de Neil Young. Final pletórico y una Lucinda emocionadísima recibiendo la ovación de todo el público.





Después de semejante vaivén emocional era necesario que te devolvieran al mundo real a base de guitarrazos, y para eso los Melvins eran los adecuados. Gran y potentísimo concierto, que combinamos con los estupendos Lucero. Le tocaba el turno al plato fuerte del festival, Iggy Pop volvía al mismo escenario con el que nos voló la cabeza acompañado de los Stooges veinte años atrás. Tiene 76 años, pero mantiene intacta la actitud. Ya no está para rajarse el pecho, saltar al público o provocar altercados subiendo gente al escenario. Pero la actitud y la fiereza están ahí. Banda solvente, arreglos de viento y coros imaginativos y resultones, pero la verdad, yo lo prefiero con una banda básica. En cuanto a repertorio hubo alternancia de sus clásicos, tanto en solitario como con los Stooges, con temas de su último y excelente trabajo, Every loser. Saltó al escenario con Rune, seguida de Five foot one, y ya enseguida puso al público a botar con TV Eye, Modern day rip off, Raw power, Gimme danger, The Passenger, Lust for life, The Endless sea, Death trip, I’m sick of you, el delirio con I wanna be your dog y Search and destroy, y tras un breve receso, el bis con Mass production, Down on the Street y un gran final con Loose y Frenzy. Iggy abandonó el escenario con la chulería de una estrella, y cuando se marchó no pude dejar de pensar en si sería mi última vez  en directo con él. Ojalá que no.



El último concierto del festival corrió a cargo del gran Jim Jones, que con sus All stars nos regaló una exhibición de Rock salvaje y sudoroso, a un volumen brutal. Temas de su etapa con los Revue, incluso una maravilla de su época con Thee Hypnotics, Shakedown, y unas versiones adrenalínicas de Little Richard, la Velvet underground o los Beatles. El broche de oro perfecto para una gran edición del Azkena Rock festival. En lo negativo tan sólo diría que la oferta gastronómica fue claramente insuficiente, y que el aumento de precios en las barras fue excesivo.



Mr. Sheep

 

 






miércoles, 21 de junio de 2023

AZKENA ROCK FESTIVAL. VITORIA 15-17/06/23 (Mr.Bull cover).

 

La edición número 20 de nuestro festival favorito ya es historia. Y como casi cada año, la valoración es más que satisfactoria. Especialmente teniendo en cuenta que las expectativas, viendo el cartel, no eran demasiado altas. Pero es que…al Azkena se va, y punto. Ya sabéis, el festival con el público más fiel del planeta.

Pero vayamos por partes. 

Nos presentamos a media tarde en el entrañable recinto de Mendizabala en la primera de las tres jornadas de este parque temático del Rock. Todo un acierto la vuelta a los tres días en vez de dos desde el año pasado. No vemos los tradicionales nombres de difuntos en los escenarios, algo que tenía su punto. Tal vez la acumulación de fallecimientos de ilustres del Rock haya llevado a la organización a prescindir de este bonito homenaje. Una pena. Por lo demás todo luce bien: espacios bien organizados, fuentes de agua y lavabos impecables… En lo negativo, los prohibitivos precios de comida y bebida, algo que no se entiende teniendo en cuenta el coste de la entrada, muy asequible comparado con el de otros festivales. El tiempo…excelente. Nada que ver con el infernal calor del año pasado.
 
Llegamos cuando los vascos Liher están acabando así que no podemos opinar más que sonaban potentes.. El primer grupo que podemos disfrutar completo es Os Mutantes, una curiosidad musical con su bonita mezcla de sonidos californianos y brasileños. Y un primer exponente de algo que se repetiría en esta edición: cantantes en no muy buenas condiciones físicas defendiendo con dignidad su repertorio. Hablamos de Sérgio Días, que a pesar de sus evidentes problemas de movilidad compone unas armonías vocales muy apreciables.

 

 

No pude disfrutar de ese Steve Earle en solitario, aunque algunos de mis compañeros de bcnenconcierto  aseguran que fue un conciertazo. Sí me dió tiempo de entrar a las asfixiantes y excitantes carpas del Trashville. Y como no podía ser de otra manera, tuve lo que esperaba: sudor y rock primario a todo trapo. En este caso con unos cachondos Generador que hicieron disfrutar con pelotazos como Me estoy peinando, un clásico desde ya. La pena es que el Trashville está muriendo de éxito: a duras penas pude volver a entrar a ver a los Kaisers y salir rápido, una vez valoré riesgos de avalancha. 



En medio, El Drogas, reinando en Mendizabala con su repaso a lo mejor de Barricada. Parroquia muy numerosa. Mucho oficio, banda muy solvente y potente con un sonido cristalino. Esto último fue tónica general en el festival (enhorabuena a los técnicos de sonido). Se puede argumentar lo lineal de su propuesta pero nada que objetar. Sus fans, contentísimos. 



Y de El Drogas a uno de los fiascos del festival. Nada sabía de la tal Lydia Lunch. Nada quiero volver a saber. Su gótica y marciana propuesta basada en sonidos oscuros sin estribillos, mucha distorsión y una muralla de sonido que tira para atrás aburre, no sólo a mí. Muchos desertan buscando otras opciones, aunque en la tarde del jueves hay menos grupos para escoger. Aprovechamos para aprovisionar y prepararnos para el set final.


Nada menos que los Rancid, toda una leyenda del Punk-Rock acelerado. Debo confesar que no he seguido su carrera y quizás por ello, me sorprenden más. Ruby Soho, Time Bomb y poco más me suena. Pero así como los Green Day, grupo con el que son comparados, me aburren, los Rancid me parecen más variados acercándose al rock más clásico a veces. También se agradecen los contínuos cambios de vocalista. Mis respetos a la banda. Bravo.


Pero para sorpresa la de los siguientes invitados. Unos Monster Magnet pletóricos (a pesar, de nuevo, del mal estado físico que no de garganta, de Dave Wyndorf). Una muralla de sonido stoner y a veces doom, muy impresionante. Muy cercanos a Kyuss. Ya os digo que para mi, en el podio del festival. Sin concesiones, ni parlamentos, trallazo tras trallazo, que a esas altas horas es lo que a uno le pide el cuerpo. Space Lord suena a gloria. Powertrip suena a gloria. Mindfucker suena a gloria. Y así el resto. Actitud. ¡Diablos…qué manera de acabar el primer día!. Con los tímpanos reventados nos vamos a descansar, que queda tela.

 



El segundo día volvemos a gozar de esa iniciativa ya clásica que es el concierto gratuito en la Vírgen Blanca. En este caso con unos Fuzillis festivos y muy profesionales. Un ejemplo de banda que sabe hacer con el público lo que le da la gana. El grupo perfecto para un bolo así. Mención especial a esa Ungawa! con la que subieron a media plaza al escenario. Fiesta total.

 


De ahí y hasta la hora de la entrada gozamos de otros encantos de Vitoria. Sustituimos nuestra tradicional visita al magnífico restaurante Olarizu por el no menos impresionante Casa Napoleón. No todo va a ser rock. Siesta posterior en uno de los hermosos parques que hay por toda la ciudad. ¡Qué bonita es Vitoria!


Y ya con las pilas cargadas nos disponemos a afrontar la segunda jornada. La abundancia de propuestas y solapes va a hacer que nos perdamos algunas cosas interesantes. Por ejemplo Pasadenas o Bones of Minerva que seguro que estuvieron bien. Nos estrenamos con S8nt Elektric, la banda del hijo de Slash. Nada de especial me dice su propuesta. No es que sean malos pero hay una falta de riesgo importante para ser tan jóvenes. El hijísimo se desempeña bien en la batería pero hay millones de grupos más excitantes.


Y de ahí a otra de las propuestas que estarán en mi podio al acabar. Unos Cordovas que me sorprenden con ese…¿country-jazz?, si es que eso existe. Desarrollos muy variados, a veces en clave blues, otras country, otras funky. Incluso algo de tropicalismo. Variedad de voces, virtuosismo en los instrumentos…Y la sensación de ser una banda que goza en el escenario, algo muy de agradecer. Reconozco que no me suena ninguna canción y que me gustan todas. A Joe Firstman, creador de esta jam-band se le ve exultante al acabar. Ovación muy merecida.

 

Lamento no haber visto a Earthless, banda que me recomendaron algunos amigos. Tampoco veo la propuesta de The Guapos. Y del mismo modo, me pierdo la fiesta de los Tiki-Phantoms en el Trashville, un acierto seguro. Pero es hora de merendar. 


A la vuelta, otro de los platos fuertes. ¿Cuántos años hace que no oigo nada de The Pretenders? Miles. Pero ahí sigue la voz tan especial de Chrissie Hynde, sobradísima. Un concierto más que correcto, apuntalado con un puñado de singles que hemos oido millones de veces (I’ll stand by you, Don’t get me wrong, Back on the chain gang…). Al acabar, la pregunta: ¿Por qué no han tocado Brass in pocket? En todo caso, un buen concierto. Comentar que en esta edición la cuota de conciertos con presencia femenina ha subido. Y lo celebramos.

 


En uno de esos solapes de los que hablaba antes, decido ver parte del concierto de los irlandeses Undertones y parte del de Calexico. De los primeros decir que no entro en la propuesta de rock añejo y áspero, aunque veo que tienen su público que los disfruta. Sobre los segundos, todo lo contrario. Esa mezcla de cumbias y rock tiene su punto. Los Calexico parecen dos bandas en una. Más que mezclar, van alternando un estilo u otro según la canción. En todo caso muy disfrutables, buenas melodías, buena banda. Todo bien. Tal vez les haya faltado en su carrera algún pelotazo para subir algún peldaño más. Como curiosidad, tocaron el clásico El Cuarto de Tula…igual que los Cordovas. 

 

Y de los Calexico a los claros candidatos a la cuchara de palo del festival. Tenía a los Incubus en mi mente como uno de aquellos grupos grunge con algunas buenas canciones pero un par de escalones por debajo de los clásicos como Pearl Jam, Nirvana, etc.. Pues no. Están muchos, muchos escalones por debajo. Y mira que empezaron bien. Las buenas sensaciones tras las dos primeras canciones, desarrolladas con la escenografía más espectacular de esta edición (pantallacas, efectos visuales, potentísima iluminación, sombras), se van por el desagüe a mitad de concierto. Por lo que nos comenta algún fan, se han decidido por el repertorio más psicodélico y extraño. Toda una empanada de sonidos pregrabados, ruiditos, desarrollos raros, a veces acercándose al progresivo, otras al doom, otras a Dios sabe qué. Igual con alguna droga en el cuerpo la cosa mejoraría. No es el caso. Al final vuelven al grunge (aquella Drive) pero ya es demasiado tarde. Un ejemplo de desperdicio escénico. Mal sin remisión.

 


Un cierto decalaje horario nos permite ver el comienzo de Gwar, esa broma heavy. Y comprobamos eso, que no pasa de ser una broma. Sus disfraces satánicos y su fiesta de hemoglobina falsa no va con nosotros. Seguro que sus fans se lo pasaron teta.


Visto algo de Gwar, nos apresuramos a saborear The Soundtrack of Our Lives (TSOOL). Emparentados con los Union Carbide que no me gustaron nada en otra edición del ARF, me acerco con recelos. Pero estos quedan disipados pronto. Grandes canciones, gran banda, gran voz. Todo engrasadísimo. Igual que en la noche anterior con los Monster Magnet, el concierto perfecto a la hora perfecta. Pasadas las 2 de la madrugada, hay que ir a saco. Y eso es lo que hace el bueno de Ebbot Lundberg (¡qué extraña pinta!) y sus secuaces. 

 


De nuevo reventados, nos vamos a dormir mientras en las carpas todavía hay propuestas que no veremos.

 

Y por fin la última jornada del festival. ¿La más potente de las tres? Veremos. A estas alturas la valoración ya es alta. Por lo pronto comenzamos con Chuck Prophet y su banda en la Virgen Blanca. Triunfo total con la plaza rendida a sus pies. Bonitas canciones, muy coreables y un frontman como debe ser. Eso si: otro más para la colección de artistas con problemas físicos aguantando como pueden (un linfoma por ahí dando por saco). ¡Qué delicia los conciertos en la Virgen Blanca!. 


Pero…¿qué sería de una visita al ARF sin lluvias?. Un aguacero que dura hasta las 20h nos impide ver las primeras propuestas del día. Esto es el Pais Vasco así que no nos sorprende mojarnos. Llego justo para ver las últimas canciones de Amanda Shires. Su propuesta de country-rock con violín es muy atractiva. Muy buenas canciones, aunque me sobra alguna versión descafeinada de algún clásico. Buena voz, excelente con el violín. Pero, pero…Un pero bien gordo. Amanda no defiende su repertorio como debe. ¿Un mal día? No lo se. Pero parece desganada. Quiere irse rápido. No interactúa con el público. Acorta alguna canción. Mal. Lo siento, pero mal.


Menos mal que Ana Popovic lo arregla todo en un pis pas. En el extremo opuesto, una actitud como debe ser: a comerse al público. ¡Qué pedazo de señora! Su propuesta de blues-funk-rock es caballo ganador. La banda, desde la sección ritmica bajo-batería, a los maravillosos metales, pasando por la guitarra explosiva de la jefa, impresionantes todos. ¿Está sonando el Thriller de Michael Jackson? Punto extra. Ovación de las de No te vayas nunca. Bravísimo. 

 

 

Me da tiempo a ver dos o tres canciones de The Nude Party. Me gustan. Me parecen simpáticos. Tienen gancho. Canciones de power-pop pegadizas. Descaro. Qué lastima que me tengo que ir a uno de los platos fuertes.


El plato fuerte es Lucinda Williams. Sabemos que viene mal físicamente después de sufrir un derrame cerebral. Y efectivamente, la imagen es muy triste. Obviamente sin su guitarra, bastante paralizada, teniendo que recurrir a un nebulizador constantemente. La voz no le llega bien. ¡Qué pena! Y sin embargo… ¡Cuánta dignidad! Posiblemente uno de los conciertos más emocionantes, en el sentido estricto de la palabra, de todas las ediciones del festival. Las magníficas canciones siguen ahí. Ralentizadas a posta para que Lucinda pueda seguirlas. Y ella las canta como puede. Su voz sigue siendo muy bonita a pesar de todo. Y la banda es una pedazo de banda. Así que de esta manera, con pena y con alegría, se desarrolla el concierto. El público, de diez. Máximo respeto. Máxima ovación al acabar con ese eterno Keep on Rockin’ in the Free World. Lágrimas.

 


Lo peor que se puede decir del concierto de Melvins es que para mi gusto no estuvo en el horario adecuado. A última hora como Monster Magnet o TSOOL hubiese sido perfecto. Me encantaron. Estuve con la mandíbula desencajada la hora larga en la que nos bombardearon con su muralla de sonido. Tienen ratos difíciles, demasiado plúmbeos o rarunos. Pero siempre te puedes regodear en ese momento en su tremenda imagen. Ese Buzz Osborne embutido en su extraño sayo espacial y con esos pelos, enfurruñado sin mirar al público y torturando a su guitarra. Ese Matt Lukin que parece sacado de la guardia personal de Drácula, aporreando su bajo mientras interpela constantemente al público. Y el magnífico Dale Crover machacando sin piedad la batería. Entre tanto doom, se agradece cuando acometen alguna canción más asequible. Me declaro fan desde ya.

 

 

Y ya afrontando la recta final, otro ejemplo de lo que comenté al inicio de esta crónica. Gente que está muy mal físicamente defendiendo con dignidad su música. Hablo, claro está del gran Iggy Pop, posiblemente el cabezón de cartel de esta edición. Mal físicamente es poco. Es un verdadero milagro que este hombre siga en pie. Es difícil tener un cuerpo más deforme, más pellejudo, más degradado. Contrasta con esas ridículas y juveniles mechas californianas con las que corona su machacado cuerpo. Pero…ahí está. A la segunda canción ya se ha quitado la camiseta y luce heridas de guerra. Y luce también las canciones. El repertorio es imbatible: The Passenger, Lust for Life, I Wanna Be Your Dog, Search and Destroy…Apabullante. Ciertamente es extraño el envoltorio. Uno espera que esas canciones sean tocadas por una banda sucia, con tipos rudos de esos que escupen, fuman y se encaran con el público. Y no. Un escenario minimalista con señores trajeados. También una introducción atmosférica y algún interludio ambiental. Raro. Aunque luego, a la hora de la verdad, lo único que importa es Iggy y sus imbatibles canciones. ¿Lo veremos alguna vez más? Parece difícil… Igual que a Lucinda.



Y al que esto escribe, aquí se le apagó el motor. Mucha tralla en el cuerpo y una edad ya. Ni los heavys Alter Bridge, pulcros e inofensivos, ni el rudo Jim Jones y su rock garajero, me consiguieron levantar el ánimo. 


A la hora de dar notas me quedo en el podio con Monster Magnet, Cordovas y  Ana Popovic.
En la parte negativa, sin duda Incubus, Lydia Lunch y Amanda Shires (por actitud). 

Y el resto en medio con una nota general bastante alta para lo que esperaba.



Gloria al ARF. A la espera de la edición 2024. 

 


Mr.Bull

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domingo, 11 de junio de 2023

AZKENA ROCK FESTIVAL 2023


Pues sí, ya ha pasado un año, y el próximo fin de semana aparece nuevamente en nuestro horizonte el festival vitoriano. Steve Earle, Monster Magnet, The Pretenders, Iggy Pop o Lucinda Williams están deseando que vayamos allá para volver a vernos. Y nosotros no los vamos a decepcionar, claro.
Iremos a Vitoria. Y os lo contaremos.
 

lunes, 5 de junio de 2023

JASON RINGENBERG. PARAL·LEL 62 CLUB. 01/06/23


Hay veces en las que no es necesario demasiado para ofrecer un buen concierto. Un escenario desnudo, una guitarra acústica y ocasionalmente una armónica pueden ser más que suficiente si lo juntamos con talento, simpatía y música, buena música. Y Jason Ringenberg va sobrado de buenas canciones y de tablas para afrontar así un concierto en solitario.

Pese a competir con el Primavera Sound y el concierto de Joe Satriani en la sala grande, Paral·lel 62 Club acabó presentando una buena entrada, gracias a todos los fieles al universo Ringenberg que no fallamos esa noche. Nuestro hombre tiene ya una carrera de más de 40 años, en solitario, como Farmer Jason, y sobre todo con Jason & The Scorchers, junto a nuestro querido Warner E. Hodges, en lo que fue uno de los grupos punteros del Rock americano de los 80. Cow Punk lo llamaban, desde luego por etiquetas no será.

Con un poco (bastante) retraso aparecía en escena Jason con su inseparable sombrero y llamativas botas para ofrecer un divertidísimo concierto. Sus comentarios entre temas fueron hilarantes, como la historia que contó sobre una gira de los Scorchers junto a los Ramones, antes de tocar God bless The Ramones, claro. También nos hizo reír y participar de la canción con The tractor goes chug chug chug, de su etapa como Farmer Jason. ¿Música para niños? Pues en este caso mola mucho. Evidentemente, mucho tema también de su etapa más reconocida junto a su histórica banda, como Harvest moon, Broken whiskey glass o White lies. O versiones que en su día hicieron suyas, como ese Lost highway de Leon Payne, o el imbatible Absoultely sweet Marie de Bob Dylan. Tampoco faltó un tema que me gusta mucho de su disco en solitario All over creation, como es Bible and a gun. Y así, entre canciones, bailes imposibles y risas, la noche acabó pasando en un suspiro.

Han pasado trece años desde que vi a Jason & The Scorchers en Apolo 2 y más de veinte de la primera vez que lo vi en solitario en La Boite. Ahora espero que no haya tanto lapso de tiempo para la siguiente.

Mr. Wolf

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viernes, 19 de mayo de 2023

GLENN HUGHES. RAZZMATAZZ. 17/05/23


Una vez más, esa leyenda llamada Glenn Hughes venía para triunfar en Barcelona. En esta ocasión, en un concierto muy parecido (casi, casi idéntico) al que ofreció en su anterior visita de cuatro años atrás. Como ocurrió en ese 2019, para revisitar el repertorio de su estancia en Deep Purple, ahora con la excusa del cincuenta aniversario de esa maravilla de disco que lleva por nombre Burn. Poco importa que esos cincuenta años se cumplan el próximo 2024, ya que como el mismo bajista anuncia seguirá girando durante bastante tiempo y asegura que volverá a pasar por nuestra ciudad.
En esta gira Glenn Hughes no se dedica a tocar de principio a fin ese mágico Burn que inauguró la formación Purple en la que debutaban él mismo y David Coverdale, y deja espacio también para los otros discos que grabó en aquellos años con la banda. Stormbringer y el muchas veces infravalorado Come taste the band también existen.
 
A la hora anunciada en punto, aparecía en escena Glenn Hughes con una pinta increíble para sus 71 años acompañado de su grupo actual: el guitarrista Soren Andersen, el teclista Bob Fridzena y el batería Ash Sheehan. Stormbringer era el tema que abría la hora y tres cuartos de concierto en una sala Razzmatazz casi llena de un público entregado. ¡Qué lejos queda aquella primera vez que lo vi en directo en un lugar de dimensiones bastante más reducidas como Mephisto! Might just take your life y Sail away fueron los encargados de continuar con el festejo de Burn, seguidos de un You fool no one que a mí personalmente se me hizo demasiado largo, sobre todo por el inacabable solo de batería. Le siguió ese siempre estremecedor Mistreated en el que Glenn volvió a maravillarnos una vez más con el estado de su voz, para acto seguido iniciar el recuerdo a la etapa Purple del llorado, reivindicable y a menudo olvidado Tommy Bolin, con Gettin' tighter y un tema que a mí me fascina, como es You keep on moving. Ya en el bis, hubo sorpresa con la aparición del bajista Marco Mendoza, de los Dead Daisies (entre muchos otros grupos), con Glenn encargándose únicamente de la voz para atacar Highway star, curiosamente un tema de la formación anterior a su llegada, la de Ian Gillan y Roger Glover. Y como gran final, lo que todos sabíamos, ese Burn que tantos años después sigue siendo un tema descomunal como lo era el primer día.
La banda abandonaba después el escenario con la promesa de volver y múltiples proclamas de amor hacia nosotros por parte de Glenn.

Este hombre se mantiene en una forma envidiable y es sin duda quien mejor se encuentra de toda la saga Purple (hablamos tan solo de las formaciones clásicas de los 70). Lo único que se le podría achacar es que el concierto sea casi idéntico al de 2019, porque creo que la única variación de entonces a ahora es el cambio de Smoke on the water por Highway star. Pero tampoco nos vamos a quejar, ¿no? Al fin y al cabo, él nos dijo varias veces que nos quiere... Y nosotros le queremos a él.

Mr. Wolf

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lunes, 15 de mayo de 2023

CRUZADOS. LA TEXTIL. 13/05/23



Exactamente un año, un mes y un día es lo que han tardado los Cruzados para volver a la misma sala donde los pudimos ver el pasado 2022. Como comentamos en aquella ocasión, se trata de la unión entre el bajista original Tony Marsico y varios miembros de Little Caesar, que también se dejaron caer por aquí hace varios meses, más el añadido del batería Rob Klonel. Y si en su anterior visita revisitaban sus clásicos y presentaban su entonces nuevo disco She's automatic, ahora venían con un nuevo EP bajo el brazo: Land of the endless sun.

El concierto fue un poco distinto al del año anterior, con la inclusión de todas las canciones de este nuevo EP, casi todas las de She's automatic y menos de las antiguas. Pero como era de esperar, fue una fiesta hard rockera como la de la otra vez. Temas nuevos de lo más interesante como Dead inside, Golden child o A little more time conviven con los del disco anterior, caso de 54 knockouts, Across this ghost town o Son of the Blues. Y claro que sí, aunque fueran pocas no faltaron joyas de su primera época como Rising sun, After dark o las finales Bed of lies y una aclamada Motorcycle girl.Y para completar el bis, pues qué mejor que recordar a los Sonics (aunque el tema fuera anterior a ellos) con ese potente Have love will travel, y ya para acabar volvernos locos con  el irresistible Rock'n'Roll de Johnny pay to play.
Como siempre, destacar la clase de Ron Young, aunque creo que no andaba muy fino de voz, la simpatía de Tony Marsico, y al guitarrista Mark Tremalgia, que aparte de lucirse a las seis cuerdas llevaba orgulloso una camiseta de Curtis Mayfield, hecho por el cual le felicité y él a cambio me regaló una púa. Buen tipo.

A la salida, no pude evitar pensar que era mi última vez en La Textil, que dejará de existir como sala de conciertos a final de mes. Esta ciudad se está convirtiendo en un lugar inhóspito para los aficionados a la música, y no hablo de los que se dedicaban a esa misma hora a estar pegados al televisor viendo ese horterísimo festival de la canción, hablo de los melómanos de verdad.

Mr. Wolf

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domingo, 14 de mayo de 2023

THE LAST INTERNATIONALE. RAZZMATAZZ 3. 12/05/23


Hay que ver la cantidad de cosas que han pasado, en la música y en el mundo en general, desde que muchos descubriéramos a los norteamericanos The Last Internationale en aquel Azkena de 2015. Sé que más tarde vinieron por aquí a algún festival de los que tenemos por esta ciudad, y que a mí personalmente no me convencen. Luego, por fin me iba a reencontrar con ellos en 2020, pero...llegó lo que todos sabemos y tuve que esperar otros tres años para poder verlos. ¿Valió la pena esa eterna espera? Sólo diré una palabra como respuesta: conciertazo.

La banda la forman Edgey Pires a la guitarra y Delila Paz a la voz y ocasionalmente al bajo y los teclados. Actualmente les acompañan un batería que parece Axl Rose vestido como si estuviera en un grupo Glam de los 70 y un bajista discreto. En cuanto a su música, se me antoja difícil definirla. Hard Rock con influencias Soul y Garage, y en ocasiones me recuerdan incluso a Nick Cave. Rock'n'Roll, en definitiva.
Su directo es una auténtica bomba, y no hay más que ver como salieron con Killing fields. Pese a algún problema con el sonido, que por un momento nos mostró a un furioso Edgey, fue una salida en tromba, y ya con Life, liberty, and the pursuit of indian blood, segunda canción, Delila empezó a interactuar con el público. Lo de esta mujer fue impresionante. Nos manejó como quiso, nos levantó cuando hizo falta y provocó la locura absoluta en la sala, algo que llevaba años sin ver. Se sentó al piano para el tremendo Soul on fire, momento en el que Razzmatazz 3 estaba absolutamente en silencio mientras ella mostraba sus facultades vocales. Siguió con el piano para el precioso Running for a dream, y ahí sí que hizo callar a los charlatanes de turno (¡que se callen!). Más tarde se puso al bajo para atacar con Wanted man, otro de los puntos álgidos de la noche, que acabó con un brutal y caótico Hit em with your Blues, con el escenario lleno de gente que subió junto a la banda. De hecho, temí que se viniera abajo, pero afortunadamente aguantó.
Más tarde, tanto Delila como Edgey se mostraron cordiales y encantadores con todo aquel que quiso fotos y firmas, hasta el momento en que los de seguridad ya nos echaban de la sala.

En 2015 sorprendieron y fueron una de las sorpresas de aquella edición del Azkena, y esta vez confirmaron que son una gran banda. ¿Y qué debe hacer una gran banda si quiere llegar a algo en el mundo de la música? Ofrecer un directo apabullante, y eso nos ofrecieron.
Desde ya candidato a ser uno de los conciertos de este año.

Mr. Wolf

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miércoles, 3 de mayo de 2023

GUTTERCATS. PSYCHO. 01/05/23


De un concierto en un lugar enorme, como es un estadio  (con toda la incomodidad que ello conlleva) pasamos a un concierto en un lugar mínimo, como es un bar (con toda la incomodidad que ello conlleva).
Guttercats es la banda del cantante francés Guts Guttercat, uno de esos perdedores y supervivientes de la serie B del Rock'n'Roll, que probablemente nunca se hará millonario con su música, pero que a buen seguro hace lo que le gusta. En esta ocasión, y en horario vermut, cerraba una extensa gira española, rodeado de músicos nacionales. Ellos son el simpático guitarrista Indy Tumbita, el bajista Alex Montes y el batería Quim Viladrich, estos dos últimos sustituyendo a mitad de gira a otros dos compañeros. Es lo que hay hoy en día en el castigado mundo de la música underground.

Pues a esas horas tan poco habituales allí estaba yo en las primeras filas de Psycho (los que estaban más atrás no verían gran cosa, la verdad) para disfrutar el directo de una banda a la que no había podido ver hasta ahora. Su Rock'n'Roll  festivo me recuerda un poco a los Jacobites, aquel grupo de otros encantadores perdedores como fueron Nikki Sudden y Dave Kusworth (de hecho, a Alex lo pudimos ver en vivo tocando el bajo junto a Dave). Otros que dedicaron sus vidas a la música sabiendo que no cambiarían la historia ni se harían ricos. Pero molaban.
Con la slide de Before I die empezó un concierto en el que se saltaron algunas canciones previstas debido a los horarios del local, pero que nos hizo pasar un buen rato. Con los coros de Indy en End of times o los coros del público en Black sorrow, con un potente Way down in hell, con algún tema nuevo como Lament in the night y When you lose your dearest friend, y con un caótico final formado por la dupla Eternal life y Follow your instinct, con los músicos maltratando el local y con una baqueta atravesada en el bombo para dejar claro que ahí ya se acababa todo. Gran final.

Después de un rockero, divertido y feliz vermut, tocaba ir a comer. Y por mi parte, con la convicción de que, pese a sus incomodidades, siempre será mejor ver un concierto en un pequeño local que en un estadio. Aunque, eso sí, Springsteen sigue siendo imbatible en directo.

Mr. Wolf

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domingo, 30 de abril de 2023

BRUCE SPRINGSTEEN & THE E STREET BAND. ESTADI OLÍMPIC. 28/04/23

 



Han pasado once años desde mi último concierto de Bruce Springsteen. En estos once años el mundo ha cambiado mucho, ha pasado de todo. Pero la fuerza y la solvencia de un concierto del Boss siguen inamovibles. A sus 73 años volvió a demostrar una potencia arrolladora, además de controlar todo lo que requiere un concierto de estadio. Manejó a la banda y al público como quiso y nos dejó reventados, después de tres horas que pasaron en un suspiro.

Es difícil ser objetivo con el músico que hizo, junto a Dylan, que me enamorase del Rock. Pero voy a tratar de serlo. Fue un gran concierto, que por momentos rozó lo sublime. Nos llevó a ese lugar al que sólo llegan los más inspirados, consiguió por momentos ese pellizco que hace que se te erice la piel, pero también incluyó algún tema totalmente prescindible. El resultado final fue muy bueno, pero después de un inicio tan brutal; los primeros ocho temas fueron alucinantes, me quedó la sensación de que si hubiera seguido por ahí, nos habría regalado el concierto de nuestras vidas. No se puede tener todo, si no hubiera hecho oscilar el show con subidas y bajadas de intensidad, igual nos hubieran tenido que reanimar a todos, incluido a él, y los desfibriladores no hubieran dado a basto.

Hace once años ya comentamos en las crónicas de sus conciertos en el Estadi Olímpic Lluis Companys, que la organización había sido bastante lamentable, sobre todo en lo referente a los accesos y a las colas para los lavabos. Pues once años después volvimos a sufrir otro festival de despropósitos. La cola para acceder al estadio fue eterna, y no entiendo que a los que fuimos a pista nos tuvieran haciendo una especie de gymkana dando vueltas alrededor del estadio. Debimos andar tres o cuatro kilómetros y ya entramos al recinto reventados. Seguro que se puede hacer mucho mejor.

A las 21 horas en punto dio comienzo el concierto. En escena 16 músicos arropando al de New Jersey, incluyendo una gran sección de vientos y unos coristas verdaderamente solventes. Garry Tallent al bajo, Steve Van Zandt y Nils Lofgren a las guitarras, Max Weinberg a la batería, Roy Bittan y Charlie Giordano a los teclados, Jake Clemons al saxo y Soozie Tyrell al violín y la guitarra acústica, son el núcleo de la actual E Street Band. Se les ha añadido en escena el brillante percusionista Anthony Almonte, que aporta un sonido latino que funcionó de maravilla.

El inicio del concierto fue brutal. Arrancaron con No Surrender, poniendo de manifiesto que mientras el cuerpo aguante ellos no piensan rendirse. Y parece que tienen cuerda para rato. Ghosts sonó como si fuera uno de sus clásicos de toda la vida. Prove it all night nos elevó la temperatura con unos solos de Springsteen que echaban chispas. En letter to you pusieron acertadamente la letra en catalán subtitulada en las pantallas, y después, The promised land, Out in the street y Candy`s room nos dejaron al borde del colapso emocional. El momento más sublime musicalmente hablando llegó con una sorprendente versión de Kitty`s back, donde la banda se fusionó con la sección de vientos y pasaron del Rock al Jazz con una elegancia que nos dejó sin habla. 



Hasta aquí todo había sido perfecto, pero como después de todo Springsteen es humano, tuvo que bajar revoluciones para volver a cargar las pilas. La única concesión a su último disco de versiones de clásicos del Soul, Only the strong survive, fue el tema de los Commodores Nightshift, en el que compartió protagonismo vocal con Curtis King. Después, una prescindible Human touch nos llevó a la alegría gospel con la que interpretaron Mary`s place. Otro gran momento musical llegó con The E street shuffle, con ese aire latino que la asemeja a los mejores temas de Mink DeVille. Pay me my money down nos llevó a las gloriosas Seeger sessions, con Charlie Giordano liderando a la banda con su acordeón. Después de la fiesta, Springsteen desenfundó la acústica, y con el único acompañamiento de la trompeta de Barry Danielian nos brindó uno de los momentos introspectivos y emocionantes de la noche, En Last man standing reflexionó sobre la muerte y la pérdida, y es que cuando la gente de su generación, sus amigos de adolescencia, han ido muriendo, la vida debe verse de otra forma. Y después de la calma vuelta a los clásicos guitarreros con Backstreets, con todo el público cantando a pleno pulmón. Because the night sonó rockera y convincente, aunque no superó la versión que hizo Patti Smith en el último Azkena. El Rock n`Roll festivo continuó con She`s the one. Wrecking ball se enlazó con un The rising en el que Nils Lofgren  brilló por encima de los demás. Otro de los momentos de la noche llegó con la imprescindible Badlands, y el último tema antes de los incendiarios bises fue el eterno Thunder road. Qué canción.



Los bises fueron una fiesta desde Born in the USA, y con  Born to run el estadio se convirtió en un océano de manos al aire. El momento curioso de la noche llegó con Glory days, en la que salió Patti Scialfa para hacer coros, acompañada de Michelle Obama y la actriz Kate Capshaw. Con Bobby Jean vi derramarse alguna lágrima, después Dancing in the dark sirvió para las presentaciones de los miembros de la banda, y el fin de la fiesta llegó con Tenth avenue freeze-out en la que las pantallas se llenaron de imágenes de los compañeros caídos, Danny Federicci y Clarence Clemons. Springsteen despidió uno a uno a todos los músicos y se quedó solo en el escenario para interpretar I`ll see you in my dreams, también con la letra en las pantallas. 

Una vez más Springsteen volvió a demostrar que sigue teniendo pocos rivales encima de un escenario, no sé cuanto tiempo va a poder seguir haciendo shows con un nivel de entrega y físico tan exigentes, pero yo tengo claro que intentaré no perderme ninguno.


Mr. Sheep

 
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RADIOACTIVAS + LOS TIKI PHANTOMS. APOLO 2. 27/04/23

No soy un gran seguidor de la música instrumental, pero qué bien me lo pasé con este concierto de Los Tiki Phantoms. El tiempo que estuvieron en escena se me fue volando, me parecieron divertidísimos y disfruté como un crío con su música Surf. Además, se trataba de un concierto gratuito sufragado por la propia banda. ¿Qué más se puede pedir?


Con la baja de última hora de la banda Shake!, el mismo día anterior las Radioactivas supieron que iban a ser las teloneras, en lo que fue una agradable sorpresa para ellas. Lógicamente, aprovecharon su oportunidad para estamparnos en la cara su Punk Rock poderoso, con temas como La choni garagera, el final Psycho de los Sonics, o ese tremendo Nene de Barna de los Motosierras, para el que hicieron subir a Morton, su cantante, que hasta hace bien poco estuvo tocando con ellas. Ahora, con nueva guitarrista, seguro que siguen creciendo y desde aquí les deseamos lo mejor.

Lo de Los Tiki Phantoms es para vivirlo. Desde el minuto uno la velada es una auténtica fiesta, cuando aparecen los cuatro enmascarados repartiendo collares de flores a la gente de las primeras filas. Luego montan también una monumental conga entre el público, con ellos mismos ahí abajo tocando sus instrumentos mientras siguen a la gente. Sacan unas colchonetas para surfear sobre el público mientras en escena tocan unos impostores llamados...¡¡Los Tiki Falsos!! Reparten también unas máscaras de calavera o corren como posesos sobre el escenario. En fin, muy divertidos durante toda la noche y ganándose al personal.
Y encima las canciones una gozada: Locos sobre ruedas, El vampiro robot, un medley con temas de Alaska, Wham! y La chica ye ye, o esa Take on me que nos martirizó en los 80, aquí rebautizada como Tiki on me. Todo en modo Surf, claro, y sonando de maravilla.


Según me han dicho  ahora marchan de gira a Estados Unidos. Les deseamos todo el éxito posible, que seguro que consiguen. Suerte, chicos.

Mr. Wolf
 
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jueves, 27 de abril de 2023

BIG THIEF. RAZZMATAZZ. 26/04/23

 

 
Gran expectación (sold out aquí y por donde pasan) para ver a esta banda etiquetada como de folk-rock pero que personalmente me parecen bastante inclasificables. Además vienen precedidos de excelentes críticas no sólo de su último álbum Dragon New Warm Mountain I Believe in You,  sino de los 3 anteriores. A mi desde luego me tienen ganado con lo escuchado: una amalgama de Americana con toques Country, bonitas canciones que me recuerdan a veces a Radiohead, a veces a Cocteau Twins, tremendos arrebatos guitarreros que bien podría firmar Neil Young o Pixies... Da igual, el estilo. En realidad lo que importa es la enorme capacidad que tienen para crear melodías. La cereza del pastel la pone el carisma y la voz de Adrianne Lenker, capaz de la fragilidad más sublime, pero también de la tormenta.

Con un Razzmatazz lleno a rebosar nos ameniza la espera un tal Lutalo, un chaval con rollito indie, guitarra desnuda y poco más. 

Con los primeros acordes de Masterpiece (la primera canción que oí de ellos hace ya algunos años) comprobamos que la voz de Adrianne suena perfecta, pero no así el resto de la banda. Ni los coros del otro guitarra  Buck Meek, ni el bajo de Max Oleartchik están donde deberían. Por suerte van mejorando con el transcurrir del concierto, sin llegar a la excelencia. También que les faltan algo de tablas o les sobra timidez es una evidencia.
En esta primera tanda de sonido folk-country suena también Forgotten Eyes y da paso a un tramo más indie con las bonitas Shark Smile, Flower of Blood (una de mis favoritas) y la versión hard, igual de bella que la original, de la que da titulo al último disco. Vuelta al country con el bloque formado por Sparrow, Certainty, Cattails y la festiva Red Moon. A estas alturas del concierto Adrianne se suelta un poco y deja de lado su timidez para atacar la bellísima balada Contact con ese final brutal, que engancha con el dream-pop de la hermosa Simulation Swarm, En el tramo final Not, posiblemente su mejor canción (esos guitarrazos distorsionados) y cerrando de nuevo en clave country  Change.
Para los bises una de sus canciones más conocidas Vampire Empire y final con la divertida Spud Infinity en la cual apareció un fulano venido expresamente de USA y vestido con un horrible mono fosforescente sólo para tocar el arpa de boca en esa canción.

El concierto sirvió para comprobar que estamos ante  una de las bandas más interesantes y con mejor futuro del folk-rock. No se preveen malos discos de esta gente. También para intuir que a poco que coja algo de tablas, Adrianne Lenker se puede convertir en una diva del rock.

Estaremos muy atentos a todo ello. 

 


 

Mr.Bull

 

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lunes, 24 de abril de 2023

VANDOLIERS. LA TEXTIL. 22/04/23


Si ponemos a unos mariachis tocando un poco de música celta y algo de Country con mucha influencia Punk, ¿cuál será el resultado? Efectivamente, los Vandoliers.
El año pasado ya nos visitó este sexteto originario de Texas, y si aquel concierto se me escapó, en esta ocasión sí acudí fielmente a la cita, y no puedo sentirme más contento por ello. Me habían hablado muy bien sobre sus directos, pero la verdad es que superaron todas mis expectativas de largo. Me quedó bien claro que estos tipos saben perfectamente como montar una buena fiesta.
Sólo verlos sobre el escenario ya llaman la atención algunos de sus miembros. Cory Graves (trompeta, teclados, coros) o Travis Curry (violín) son personas sin complejos y muy divertidas. Y el cantante y guitarra acústica, Joshua Fleming, pone una pasión desbordante desde el minuto uno de concierto. De hecho, con la segunda canción ya estaba sudando copiosamente.

Para empezar, inicio a todo tren con el apropiado y fogoso Every saturday night, y a partir de ahí cuesta abajo sin frenos toda la noche: Rolling out, Endless summer, Sixteen years, The native, con toda la sala haciendo coros; algún momento de tranquilidad, como el que nos dio la bonita trompeta de Before the fall, I hope your heartache's a hit, Howlin', o ese mágico y aplaudido Cigarettes in the rain. Para terminar, antes del bis, la locura se apoderó de banda y público con su apoteósica versión del I'm gonna be-500 miles de los Proclaimers (¿alguien conoce alguna otra canción de ese par de hermanos?). Después, otro de los momentos a recordar de la velada, con Joshua solo en escena haciendo una versión del Ruby Soho de Rancid, antes de la cual nos habló un poco de su hija.

Jo, qué noche, podríamos decir. Cuando ves en directo a un grupo que pone esas ganas, esa actitud y esa pasión, que te entretiene, te divierte y te ofrece buena música no puede haber queja posible. En mi primera vez con ellos a mí me ganaron por completo.

Mr. Wolf

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domingo, 23 de abril de 2023

THE GRASSLAND SINNERS. LA TEXTIL. 21/04/23


Posiblemente se trate de un tópico, pero no por ello deja de ser cierto que a veces no es necesario irse muy lejos para encontrar bandas de nivel. Y es que The Grassland Sinners no vienen de Texas ni de Georgia, sino que son de Barcelona, y suenan muy, pero que muy bien, siendo en mi opinión un cruce imposible entre Black Crowes y Deep Purple.
Seis años después de publicar Let it ride, y con varios cambios en su formación, ahora tienen reciente su segundo disco, Goin' fat, y tocaba defenderlo en la ciudad con un invitado de lujo, el guitarrista argentino Demian Domínguez, todo un espectáculo a las seis cuerdas.

El concierto estuvo basado sobre todo en su último trabajo y en versiones ajenas. Tras el inicio con Kill the mood y She must be obeyed ya entró el señor Domínguez (con una pinta fantástica) para colaborar con el grupo. Más adelante estuvo él solo sobre el escenario con el dobro y la acústica y ahí puso la sala patas arriba. De hecho, el guitarrista Aleix Lozano bromeó después diciendo que a ver cómo podría tocar él su instrumento. Como decíamos, sonó mucho de Goin' fat, como Double trouble, Dear Mary Jane, You are the one o Lady of the night. Y versiones, como por ejemplo de Purple, con su Lay down stay down, o de... ¡Blind Faith! ¡Nadie parece recordar a Blind Faith! Pues The Grassland Sinners sí lo hacen, y nos ofrecieron una majestuosa Can't find my way home. Luego un bis de órdago, con Demian cantando Where did you sleep last night, canción antigua de la que se han hecho múltiples versiones, entre ellas de Nirvana, o mi favorita de todas, la del recordado Mark Lanegan. Y para finalizar la fiesta, un tema ideal coreado por toda la sala , como el Stay with me de los Faces.
Aparte de Demian, destacaremos también la labor del cantante Jacin Castrillo y de Paula Valls, que salió a cantar un tema y nos mostró un gran poderío vocal, aunque la verdad es que todos los músicos que pisaron el escenario nos mostraron sus buenas maneras durante esas dos horas de Rock'n'Roll que pudimos disfrutar.
 
En definitiva, un muy buen concierto de una banda de aquí que no tiene nada que envidiar a las de allí. Si no los conocéis dadles una escucha y lo podréis comprobar.

Mr. Wolf