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domingo, 30 de abril de 2023

BRUCE SPRINGSTEEN & THE E STREET BAND. ESTADI OLÍMPIC. 28/04/23

 



Han pasado once años desde mi último concierto de Bruce Springsteen. En estos once años el mundo ha cambiado mucho, ha pasado de todo. Pero la fuerza y la solvencia de un concierto del Boss siguen inamovibles. A sus 73 años volvió a demostrar una potencia arrolladora, además de controlar todo lo que requiere un concierto de estadio. Manejó a la banda y al público como quiso y nos dejó reventados, después de tres horas que pasaron en un suspiro.

Es difícil ser objetivo con el músico que hizo, junto a Dylan, que me enamorase del Rock. Pero voy a tratar de serlo. Fue un gran concierto, que por momentos rozó lo sublime. Nos llevó a ese lugar al que sólo llegan los más inspirados, consiguió por momentos ese pellizco que hace que se te erice la piel, pero también incluyó algún tema totalmente prescindible. El resultado final fue muy bueno, pero después de un inicio tan brutal; los primeros ocho temas fueron alucinantes, me quedó la sensación de que si hubiera seguido por ahí, nos habría regalado el concierto de nuestras vidas. No se puede tener todo, si no hubiera hecho oscilar el show con subidas y bajadas de intensidad, igual nos hubieran tenido que reanimar a todos, incluido a él, y los desfibriladores no hubieran dado a basto.

Hace once años ya comentamos en las crónicas de sus conciertos en el Estadi Olímpic Lluis Companys, que la organización había sido bastante lamentable, sobre todo en lo referente a los accesos y a las colas para los lavabos. Pues once años después volvimos a sufrir otro festival de despropósitos. La cola para acceder al estadio fue eterna, y no entiendo que a los que fuimos a pista nos tuvieran haciendo una especie de gymkana dando vueltas alrededor del estadio. Debimos andar tres o cuatro kilómetros y ya entramos al recinto reventados. Seguro que se puede hacer mucho mejor.

A las 21 horas en punto dio comienzo el concierto. En escena 16 músicos arropando al de New Jersey, incluyendo una gran sección de vientos y unos coristas verdaderamente solventes. Garry Tallent al bajo, Steve Van Zandt y Nils Lofgren a las guitarras, Max Weinberg a la batería, Roy Bittan y Charlie Giordano a los teclados, Jake Clemons al saxo y Soozie Tyrell al violín y la guitarra acústica, son el núcleo de la actual E Street Band. Se les ha añadido en escena el brillante percusionista Anthony Almonte, que aporta un sonido latino que funcionó de maravilla.

El inicio del concierto fue brutal. Arrancaron con No Surrender, poniendo de manifiesto que mientras el cuerpo aguante ellos no piensan rendirse. Y parece que tienen cuerda para rato. Ghosts sonó como si fuera uno de sus clásicos de toda la vida. Prove it all night nos elevó la temperatura con unos solos de Springsteen que echaban chispas. En letter to you pusieron acertadamente la letra en catalán subtitulada en las pantallas, y después, The promised land, Out in the street y Candy`s room nos dejaron al borde del colapso emocional. El momento más sublime musicalmente hablando llegó con una sorprendente versión de Kitty`s back, donde la banda se fusionó con la sección de vientos y pasaron del Rock al Jazz con una elegancia que nos dejó sin habla. 



Hasta aquí todo había sido perfecto, pero como después de todo Springsteen es humano, tuvo que bajar revoluciones para volver a cargar las pilas. La única concesión a su último disco de versiones de clásicos del Soul, Only the strong survive, fue el tema de los Commodores Nightshift, en el que compartió protagonismo vocal con Curtis King. Después, una prescindible Human touch nos llevó a la alegría gospel con la que interpretaron Mary`s place. Otro gran momento musical llegó con The E street shuffle, con ese aire latino que la asemeja a los mejores temas de Mink DeVille. Pay me my money down nos llevó a las gloriosas Seeger sessions, con Charlie Giordano liderando a la banda con su acordeón. Después de la fiesta, Springsteen desenfundó la acústica, y con el único acompañamiento de la trompeta de Barry Danielian nos brindó uno de los momentos introspectivos y emocionantes de la noche, En Last man standing reflexionó sobre la muerte y la pérdida, y es que cuando la gente de su generación, sus amigos de adolescencia, han ido muriendo, la vida debe verse de otra forma. Y después de la calma vuelta a los clásicos guitarreros con Backstreets, con todo el público cantando a pleno pulmón. Because the night sonó rockera y convincente, aunque no superó la versión que hizo Patti Smith en el último Azkena. El Rock n`Roll festivo continuó con She`s the one. Wrecking ball se enlazó con un The rising en el que Nils Lofgren  brilló por encima de los demás. Otro de los momentos de la noche llegó con la imprescindible Badlands, y el último tema antes de los incendiarios bises fue el eterno Thunder road. Qué canción.



Los bises fueron una fiesta desde Born in the USA, y con  Born to run el estadio se convirtió en un océano de manos al aire. El momento curioso de la noche llegó con Glory days, en la que salió Patti Scialfa para hacer coros, acompañada de Michelle Obama y la actriz Kate Capshaw. Con Bobby Jean vi derramarse alguna lágrima, después Dancing in the dark sirvió para las presentaciones de los miembros de la banda, y el fin de la fiesta llegó con Tenth avenue freeze-out en la que las pantallas se llenaron de imágenes de los compañeros caídos, Danny Federicci y Clarence Clemons. Springsteen despidió uno a uno a todos los músicos y se quedó solo en el escenario para interpretar I`ll see you in my dreams, también con la letra en las pantallas. 

Una vez más Springsteen volvió a demostrar que sigue teniendo pocos rivales encima de un escenario, no sé cuanto tiempo va a poder seguir haciendo shows con un nivel de entrega y físico tan exigentes, pero yo tengo claro que intentaré no perderme ninguno.


Mr. Sheep

 
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sábado, 3 de agosto de 2013

3 DE AGOSTO DE 1988. 25 AÑOS DE UNA NOCHE ÉPICA

Pues sí. Hoy se cumplen exactamente 25 años de una noche para la historia. Una noche que todos los que estuvimos allí recordaremos siempre. Una noche en la que el Dios del Rock'n'Roll pasó por aquella Barcelona preolímpica para grabar a fuego en nuestras memorias cuatro horas de éxtasis colectivo. Aquella noche Bruce Springsteen arrasó el Camp Nou, dejando claro que, a la hora de subirse a un escenario, nadie podía hacerle sombra.
Mucho se había hablado del concierto de siete años atrás, que algunos siguen calificando como el mejor que ha habido nunca en nuestra ciudad. En aquel no estuve, pero tengo muy claro que mi bautismo de fuego con Springsteen y su banda, hoy hace un cuarto de siglo, siempre será el concierto de mi vida.
Menudo repertorio, menuda entrega, menuda banda nuestra querida E Street Band, menudo momento para ver ese explosivo directo. Hoy es el día idóneo para reivindicar a aquel Boss que aún no había grabado ningún disco flojo. Era la gira del Tunnel of love y, curiosamente, ese fue su último concierto en muchos años junto al grupo de su vida. Inexplicable decisión la de separarse de ellos que aún hoy nadie entiende.
En aquel momento, Little Steven no estaba en la banda, pero la verdad es que no se echaba en falta. La E Street Band, apoyada por los impagables Miami Horns a la sección de vientos, ofreció junto a su jefe una auténtica exhibición de lo que debe ser un espectáculo de Rock'n'Roll. Desde el inicio con Tunnel of love, prácticamente no hubo descanso. Le siguió el tremendo Boom boom de John Lee Hooker, junto a Adam raised a Cain. Y después, un largo repertorio sin desperdicio: The river, Badlands, Spare parts, Born in the USA, Thunder road, She's the one, I'm on fire, Working on the highway...¿Sigo? Un bis atómico, con Born to run, Hungry heart, Can't help falling in love, Bobby Jean, Cadillac ranch o Having a party.
Cuantos momentos impagables me vienen a la memoria. La fiesta que se montaron con You can look (but you better not touch); el Light of day mezclado con Land of 1000 dances; el Twist and shout junto a La bamba o el Dancing in the dark y su baile con chica del público incluido. Sencillamente inolvidable.
La mejor banda de Rock'n'Roll junto al mejor frontman del Rock'n'Roll pasaron por Barcelona. Y 25 años después valía la pena recordarlo. Gracias por aquella noche.

Mr. Wolf

Escucha el setlist

domingo, 20 de mayo de 2012

BRUCE SPRINGSTEEN & THE E STREET BAND. ESTADI OLÍMPIC. 18/05/12

Por segunda noche consecutiva teníamos al Boss en nuestra ciudad, y nuevamente nos dirigimos hacia el Estadi Olímpic para vivir un concierto épico de un músico y una banda que, pese a las tristes ausencias de Danny Federici y Clarence Clemons, se mantiene como una máquina perfectamente engrasada de tocar Rock'n'Roll. Esta vez sin mi inseparable Mr. Sheep, pero con la compañía de Mrs. Zebra, amiga y colaboradora ocasional de la gente que hacemos este blog, y cuya ayuda ha sido importantísima para poder asistir a estos dos conciertos.
Nuevamente, colas interminables para los lavabos y retraso de 55 minutos para el inicio del concierto, sin ningún tipo de justificación ni disculpa por parte de la organización. Lamentable.
Y si la primera noche Springsteen usó una intro de Donna Summer a modo de homenaje, en esta ocasión todo empezó con la sintonía de Los siete magníficos, para abrir luego con Night y The ties that bind, primeros cambios respecto a la noche anterior. Y eso es algo que me parece admirable. No limitarse a hacer cada noche el mismo concierto es uno de los alicientes para los afortunados que asistimos las dos noches. Siguió un bloque de temas de su último trabajo, con We take care of our own, Wrecking ball y Death to my hometown, con la inclusión de Two hearts entre las dos primeras. Una soulera My city of ruins sirvió para presentar a la numerosísima banda, además de recordar a los que ya no están. Viaje a sus primeros años de carrera con Spirit in the night y una inesperada The E street shuffle, canción que nunca le había visto tocar en vivo. Jack of all trades, con su recuerdo a la situación económica actual dio paso a la potente versión del Trapped, de Jimmy Cliff. Otra sorpresa fue Downbound train, seguida de Because the night, Working on the highway y Shackled and drawn. Después la festiva Waitin' on a sunny day, en la que, igual que hizo con una niña la primera noche, cogió a un niño de las primeras filas para cantar el estribillo, momento que ese chaval no olvidará en su vida. Siguieron The promised land y una preciosa Racing in the street, para finalizar antes del bis con We are alive y Badlands. En el tiempo añadido, nueva sorpresa: Ramrod, para seguir con el mismo final del jueves, es decir, Rocky ground, Born in the U.S.A., la siempre intensa Born to run, Bobby Jean, Dancing in the dark y el cierre con Tenth avenue freeze-out, con el bonito homenaje a Clarence Clemons incluido.
Por muchas veces que vea a Springsteen y su banda, creo que la sensación de emoción siempre se matendrá. Es increíble verles a su edad disfrutar y dejarse la piel sobre el escenario durante tres horas. Y es que no hay mejor espectáculo posible para ver en vivo. Quizá de ahí provenga su éxito por estas tierras.
Mientras esperamos una próxima ocasión de ver su directo, escucharemos una vez más discos imprescindibles como Born to run, Darkness on the edge of town o The river para aliviar la espera.

Mr. Wolf

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viernes, 18 de mayo de 2012

BRUCE SPRINGSTEEN & THE E STREET BAND. ESTADI OLÍMPIC. 17/05/12


Fresca noche de Jueves para reencontrarnos con Bruce Springsteen en Barcelona, han pasado cuatro años desde su última visita y muchas cosas han cambiado tanto en su vida como en las nuestras, la banda ha perdido a uno de sus grandes estandartes y Bruce ha perdido a un buen amigo, la sombra de Clarence Clemons ha sobrevolado el Estadi Olímpic durante las tres horas de concierto.
La cosa empezó un poco torcida debido a la pésima organización que colapsó los accesos y provocó casi una hora de retraso en el comienzo del concierto y a la lamentable organización para acceder a los lavabos con colas de más de media hora, señores promotores la gente que paga más de setenta euros para acudir a su concierto no se merece este trato. Pero afortunadamente cuando faltaban diez  minutos para las diez de la noche Bruce Springsteen y la E street band tomaron el escenario con una atronadora Badlands y todos los problemas quedaron atrás, el inicio del concierto no varió mucho en cuanto a repertorio de lo que viene ofreciendo en el resto de la gira, We take care of our own, Wrecking ball, No surrender  y uno de los mejores temas de su último disco Death to my hometown con un enorme solo de guitarra a cargo de Nils Lofgren, después presentó a la banda en el tema My city of ruins y se acordó de los que lo están pasando mal con la crisis; la banda sonaba perfectamente engrasada y la inclusión de la sección de vientos, las coristas y un percusionista daban gran profundidad a los temas, el sonido bastante bueno para ser un estadio y viendo la entrega con que atacaban cada tema teníamos la sensación de que lo mejor estaba por llegar. La festiva Out in the street dio paso a la primera sorpresa en el repertorio, el tema Talk to me que interpretaron después de que el Boss recogiera la petición de dicho tema en una pancarta, como ya ocurriera durante la gira de Magic en la que la gente llevaba sus peticiones en forma de pancartas que eran recogidas para ser interpretadas en un repertorio cambiante cada noche; Un recuerdo para los indignados del movimiento 15 M y para todos los que están luchando en Catalunya contra los que nos han llevado a ésta lamentable situación económica dio paso a Jack of all trades, y a partir de aquí lo que para mí fue lo mejor del concierto, una serie de temas rockeros interpretados con mucha energía y que por momentos creaban la sensación de estar viendo a la banda en un club, Youngstown, Murder incorporated, una soberbia Johnny 99, You can Look (but you better not touch) en su primera interpretación en ésta gira y She’s the one, después de éste tremendo tour de force vino el Soul con la magnífica Shackled and drawn a medias entre Bruce y una de las coristas, la gente volvió a cantar con Waitin’ on a sunny day y The promised land y llegó otro gran momento de la noche con The river y una abrasiva Prove it all night, más fiesta con Hungry heart que era interpretada también por vez primera en éste tour, la épica de The rising, esa gran canción que parece sacada de un spaguetti western que es We are alive y el clásico Thunder road; después los bises que arrancaron con la canción que menos me gusta de su último disco, Rocky ground, que gana enteros en su versión en directo pero que chirría con esa parte rapeada en el sonido tradicionalmente rockero del Boss; a partir de aquí cuesta abajo y sin frenos con Born in the Usa, Born to run, Bobby Jean, Dancing in the dark y para cerrar Tenth avenue freeze-out con un bonito montaje fotográfico como homenaje al gran Clarence Clemons.
Tres horas de comunión musical con un Springsteen pletórico a sus 62 años y una E Street band más compacta que nunca con Steve Van Zandt, Max Weinberg, Garry Tallent, Roy Bittan y Nils Lofgren además de los ya habituales Soozie Tyrell y Charles Giordano; como no podía ser de otra forma también destacó el sobrino de Clarence al saxo, Jake Clemons, y la verdad es que no echamos mucho en falta a una Patti Scialfa que según nos contó Bruce se había quedado ésta vez en casa con los niños. Mr. Wolf tuvo la suerte de ver el concierto conmigo y repetirá por lo que esperamos en ascuas su crónica.

Mr. Sheep

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martes, 22 de julio de 2008

BRUCE SPRINGSTEEN & THE E STREET BAND. CAMP NOU. 20/07/08


El Magic tour de Bruce Springsteen ha recalado en Barcelona en dos fechas consecutivas en el Camp Nou, o sea que el mayor y mejor exponente del stadium rock a vuelto a dar dos lecciones de Rock n' roll; pero lo malo es que no solo te encuentras con la mejor banda de rock
del mundo en sus conciertos, también has de aguantar las concesiones a los fanáticos papanatas que siguen al Boss como si fuese el mesías. Pero a pesar de esto y sobretodo a pesar del desastroso sonido, Springsteen volvió a dar un gran concierto (y esto es lo principal), en el que contentó a los que se contentan con cualquier cosa y deleitó a los fans más acérrimos y conocedores de su obra en profundidad.

Cuatro temas de su excelente último disco y un puñado de grandes canciones de su pasado, además muchas de ellas no eran los clásicos greatest hits, si no grandísimos temas que suelen quedar relegados en sus conciertos debido al brillo de sus temas más clásicos y conocidos. Así, fue especialmente emocionante escuchar temas como Spirit in the night, Light of day, Rosalita, o el Detroit medley que tocaba en los setenta y primeros ochenta y que muchos de los asistentes al concierto desconocian por completo.
Springsteen se marcó un detalle también con los que acudieron a verle en los dos conciertos ya que sólo repitió doce temas en un set list de 28 temas el primer día y 27 el segundo; y es que desde que comenzó la gira ha interpretado más de 110 temas distintos en un alarde de trabajo, de memoria y técnico más que destacable.
Esta gira conlleva un cierto aire de despedida de la E street band, a la muerte hace unos meses de Danny Federici hay que sumar el pésimo estado físico del gran Clarence Clemons, que no parece que esté en condiciones de aguantar las exigentes condiciones físicas y de trabajo que conlleva estar en la banda de Springsteen, con conciertos de tres horas y con una gran dosis de energia noche tras noche, así que ya veremos lo que nos depara el futuro, puede que el Boss se embarque en giras en solitario o con bandas al estilo clásico de la Seeger sessions band, pero yo creo que seguirá combinando esta faceta con el auténtico y enérgico Rock n' roll; de hecho Springsteen colabora con músicos jóvenes como Tom Morello, Marah o el cantante de Social distortion (Mike Ness) con el que ha colaborado tanto en directo como en sus discos.
El punto curioso del concierto se produjo en los bises con la aparición en escena del hijo mayor de Springsteen (Evan James) que rasgó un poco la guitarra e hizo unos coros;qué manía les ha dado a los músicos veteranos últimamente de presentarnos las habilidades musicales de sus hijos.
Para el recuerdo quedará ese mágico inicio de los bises con Thunder road o el crescendo rockero de Youngstown y Murder incorporated; te esperamos de vuelta Jefe.

Mr. Sheep

domingo, 20 de julio de 2008

BRUCE SPRINGSTEEN & THE E STREET BAND. CAMP NOU. 19/07/08


Lo primero que debo decir es que adoro la música de este hombre desde que era prácticamente un niño, aunque tengo claro que sus últimas grabaciones brillantes quedan ya muy lejanas en el tiempo. Desde Born in the U.S.A. ha publicado discos buenos, correctos o flojitos (Human touch y Lucky town se acercan bastante a discos malos, directamente), pero en directo siempre ha sido un seguro. Lo que no acabo de entender es ese fanatismo springsteeniano que hay por aquí. ¿Dónde están todos esos supuestos rockeros el resto del año? ¿Sólo salen de casa para el Boss, U2 o Police? ¿Cuántos de los que pagan esos precios abusivos pagarían la mitad por ver a Tom Petty o John Mellencamp? ¿Cuántos conocen a Tom Petty o John Mellencamp? Creo que son preguntas sin respuesta.
Como decía antes, cuando vas a un concierto del de New Jersey sabes que no te decepcionará. Sigue siendo un monstruo sobre las tablas, sólo Jagger domina como él el rock de estadio y sigue teniendo detrás suyo a la mejor banda del mundo. Con un sonido algo falto de fuerza comenzó el espectáculo con No surrender y Radio nowhere, una de las cuatro canciones de su último trabajo que tocó. Sonaron también las más festivas de The rising y el resto fue material con más de veinte años de antigüedad: Out in the street, Promised land, la versión de Summertime blues, Hungry heart, Atlantic city, Janey don't you lose heart, Backstreets, Because the night o Badlands. Una locura. El bis de ensueño, con Jungleland, Born to run, Bobby Jean, Glory days, una potente Dancing in the dark y American land. Para acabar un largo Twist and shout/La bamba que sonó a gloria, como en su mítico concierto del 88 en el mismo lugar. Lugar que después de tres horas abandonamos con el horrible grito de "Bruce, Bruce, Bruce" resonando en nuestras cabezas.
La falta de Danny Federici y los problemas físicos de Clarence Clemons han dado pie a diversas especulaciones sobre el futuro de la banda. Pase lo que pase, para el recuerdo siempre quedarán las espectaculares noches de Rock & Roll que nos ha dado Springsteen con su grupo de toda la vida.
Os dejo con Mr. Sheep, que os comentará el segundo concierto, último de la gira.

P.D. Todas y cada una de las palabras aquí escritas están dedicadas a la memoria de Danny Federici. Con respeto y emoción.

Mr. Wolf

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