domingo, 26 de abril de 2026

COSMIC PSYCHOS + DEADYARD. UPLOAD. 22/04/26

 



Triple sesión de Punk & Roll y High energy en una tarde de Miércoles perfecta para disfrutar de conciertos de gran intensidad y entrega. Por desgracia no llegué a tiempo para disfrutar del dúo australiano Good Sniff, que acompaña a sus paisanos Cosmic Psychos en toda su gira. Bajo y batería como inusual formato para defender unas canciones resultonas. A la gente les gustaron, y a mí me dejaron con ganas de tener otra oportunidad en el futuro para poder disfrutarlos.



Al atractivo doble cartel australiano, en Barcelona tuvimos la suerte de que le añadieran a nuestros queridos Deadyard. Y una vez más, demostraron que no tienen rival encima de un escenario. En cuarenta y cinco minutos nos dejaron temblando.






                                           Fotos de Deadyard cortesía de Mario Olmos



Salieron a matar desde el minuto uno. Pablito Migraña se desgañitó y dominó el escenario como nadie, Carlos Santolobo dominó las canciones con naturalidad, y llevó el tempo del bolo desde su privilegiada guitarra. Xavi Morell tuvo mayor protagonismo que en anteriores ocasiones con su guitarra azul. Rau exprimió su bajo a tope, entregándose en cada nota, y Marc Morell volvió a ser el motor de la banda detrás de su batería. Arrancaron con The Escapist Song, y tocaron Stench Of The City, You Gave Me Sun, Coffin Ride, Old & Angry, la coreadísima Armaggedon It, Four Seconds, Migraine Boy, la rítmica y bailonga Monkey Monggah Blues, y la locura final con su clásica versión del Sabotage de los Beastie Boys, y su himno The Boys Are Out. Deadyard son la mejor y más querida banda de Punk n’ Roll de la escena catalana y lo demuestran en cada bolo. Los chicos de Good Sniff y el guitarrista de los Cosmic Psychos, John McKeering, no se perdieron el concierto desde el lateral del escenario, y disfrutaron tanto como el resto del público.






Cosmic Psychos saltaron al escenario con un dominio de las tablas brutal, y volvieron loco al personal con un derroche sonoro espectacular. Fuzz y distorsión a tope para noquear al público, que disfrutó mucho y se entregó a los pogos durante todo el bolo. Ross Knight al bajo y voz principal, John McKeering a la guitarra y el batería de los Dune Rats, BC Michael Marks, que parece el nieto de los cazurros de Melbourne se mostraron muy compenetrados. Nos hicieron felices con su entrega, su puesta en escena cutrísima, impagable el look de McKeering; y con sus letras irónicas y llenas de giros hilarantes. La cara de tarado que pone McKeering y sus movimientos de barriga son sello inconfundible de su puesta en escena. Y es que claro, con un nuevo disco y gira llamados I Really Like Beer, no hay espacio para sutilezas.





                                           Fotos de Cosmic Psychos cortesía de Mario Olmos


Repertorio calcado al de Madrid con himnos cerveceros como Pub, Nice Day To Go To The Pub, I Like Beer, y joyitas como Feeling Average, Rip N’ Dig, I’m Up, You’re Out, Dead In A Ditch, 10 Can Trip, Thank You Mother For The Rabbits, Tootbrush, Mean, Dead Roo, Better, Not Bitter, Don’t Feed Me Jelly, Go To The Hack, Fuckwit City. Para el final las cachondas She Is A Lost Cause y David Lee Roth.

Los australianos nos dejaron cansados y sudorosos, y volvieron a demostrar que su mezcla explosiva y básica entre la contundencia de Motörhead y el Punk irreverente, es perfecta.

La noche acabó con Ross y John enseñando el culo y abandonando el escenario con una chulería y desparpajo únicas.

Mr. Sheep

Más info en la web de Cosmic Psychos
Más info en el Facebook de Deadyard














jueves, 16 de abril de 2026

NAT SIMONS. LA NAU. 12/04/26

 



Después de estar degustando su excelente último disco, Pregúntale a Sarah Connor, casi en bucle el último mes, por fin volvía a tener la ocasión de ver en directo a Nat Simons. Por diferentes e involuntarias razones no pude disfrutar de su directo en el Azkena, y tampoco pude disfrutar de su visita a la sala Upload del pasado año, así que no la veía desde su íntimo y maravilloso concierto en la sala Yesterday de Santa Coloma de Gramenet en 2023. Aquel día disfruté mucho con las canciones de la cantante madrileña, e incluso tuvo la amabilidad de concederme una pequeña entrevista para un podcast local en el que colaboraba.



Su actividad discográfica ha sido muy intensa en los últimos años, pero después de dos discos en directo, muy buenos, por cierto, en los dos últimos años, tenía muchas ganas de disfrutar de temas nuevos. Su último disco es muy variado, lleno de canciones pegadizas y emocionales que suenan más roqueras que nunca, e incluye algunos temas que se me antoja que serán unos clásicos en su repertorio a partir de ahora.



A priori, un domingo al mediodía no parece el mejor horario para disfrutar de un directo rockero como el de Nat y su banda, pero la verdad es que su concierto en la estupenda sala La Nau de Barcelona fue una gozada. Y como ella misma nos dijo sobre el escenario, al salir parecía que hubiéramos disfrutado de un concierto nocturno, al celebrarse en el interior de una sala oscura. También comentó lo idóneo de este tipo de horarios de vez en cuando para poder atraer a público joven e incluso niños a los conciertos, y puede que tenga razón, pero yo no dejo de pensar en que la paupérrima escena de salas de directo en la ciudad condal tuvo la culpa de no encontrar acomodo nocturno para su propuesta.



Apareció en el escenario acompañada de Laura Solla a la guitarra solista, Mariana Pérez a la batería y coros, Jaime Hortelano a la guitarra y teclados, sublime cuando cogía la Rickenbacker, y Pablo Rodas al bajo. Nat alternó la acústica con la eléctrica, y demostró que tiene una de las voces más personales del país.



Estaba claro que era el concierto de presentación del nuevo disco, de hecho tocaron todas las canciones que lo componen, demostrando que todas tienen la suficiente fuerza como para ser incluidas en su directo.



Arrancaron con la nostalgia irresistible de Delorean, emularon a los stones con la estupenda Alain Delon. Nos pusieron las pilas con el buen rollo de Quién lo impide, y nos hicieron menear la cabeza con el Pop preciosista de Haces que mi mundo sea mejor. Jaime Hortelano le sacó un sonido precioso a su Rickenbacker en este tema. Nieve en el desierto bajó las revoluciones y nos llevó a su clásico Extraña religión. Me encanta el sonido y la atmósfera de esta canción. Nos dijo que estaba en una etapa en la que le parece que Efímero es su canción preferida del disco; el sonido country y el triste magnetismo que desprende el tema puede que le haga tener razón. Tan extraño para mí es una canción perfecta, con un estribillo precioso y unos grandes coros. Menudo regalo le ha hecho José Ignacio Lapido con esta canción. Los ojos del peligro aceleraron la marcha con los golpes certeros de Mariana Pérez a la batería. Me encanta su manera de tocar la batería, aportar buenos coros y hacerlo con una sonrisa contagiosa en la cara. Tuve la misma sensación cuando la vi hace poco acompañando a Maika Makovski. Una de las pocas concesiones a su pasado discográfico fue Ley animal, y sonó perfecta. Llamas de dragón es mi canción favorita del nuevo disco, el riff es hipnótico y el trabajo de Laura Solla a la guitarra es brutal. Bueno, Laura estuvo pletórica en todo el concierto. Cada vez que la veo en directo me gusta más. Con la banda rockeando de lo lindo siguieron con la excelente Especie en extinción, y enfilaron la parte final del concierto con su particular versión del Call me de Blondie, irresistible. Finale de su disco Felina sonó a gloria, y con Déjalo ser dejaron a todo el público coreando la canción y pidiendo a gritos el bis.



Con la emoción a flor de piel interpretaron una emotiva Más que a todo lo demás, balada clásica donde las haya. Sonó tan bien que incluso nos olvidamos de los grandes arreglos de cuerda  que tiene en su versión discográfica. Y con la cañera Big Bang acabaron un gran concierto que dejó satisfecho al público, que tuvo ocasión de acercarse al final del concierto a una simpática Nat Simons, que agradecida, se hizo fotos y firmó todo lo que le pusieron por delante.

Mr. Sheep

Más info en la web de Nat Simons








 

 

 


martes, 14 de abril de 2026

DISCOS. NAT SIMONS. PREGÚNTALE A SARAH CONNOR

 



Pregúntale a Sarah Connor es el sugerente título del nuevo disco de la madrileña Nat Simons. Publicado a finales de Febrero, es un disco que rezuma amor por el Rock en su máxima expresión. En él se mezclan todas las influencias que nos ha mostrado en sus trabajos anteriores. Rock, Glam, Pop y un poco de Country. Todo ello bien ensamblado, demostrando que conoce perfectamente el oficio, dando como resultado un trabajo vigoroso y ecléctico que se escucha en un suspiro y te deja con ganas de más.

Desde su debut en 2013 con Home on High, Nat Simons no ha parado de grabar y tocar por los escenarios de todo el país. Currándose en los últimos años desde la más absoluta independencia, una carrera que ha ido en línea ascendente, y que le ha llevado a su último trabajo, Pregúntale a Sarah Connor. Un trabajo autofinanciado con la ayuda de muchos fans. Grabado en Middletree Studios en Nashville y producido por Álex Muñoz. Fred Eltringham y Jamie Dick se han ocupado de la batería y percusiones, Joe Pisapia ha tocado el bajo, alguna guitarra acústica y teclados. Álex Muñoz de las guitarras, Paul Thacker del saxo y Marina Iñesta, más conocida como Repión, de los coros. Nat Simons está espectacular a la voz en todos los registros que le piden las canciones.



Una delicia de disco que está trufado de nostalgia en las letras, con muchos recuerdos al pasado, o mejor, a la juventud pasada, en temas como el inicial Delorean, donde nos sitúa en la cultura ochentera con mucha gracia.

Alain Delon es una canción con un sonido muy stones, que nos habla de los tíos plastas que van de guaperas, y que fardan de ser más listos y más cool que nadie. El sonido del saxofón de Paul Thacker le da un brillo especial.

Llamas de dragón es posiblemente mi canción favorita del disco. Está construida en torno a un gran riff que la acaba convirtiendo en la más rockera del lote. En la letra expresa su descontento con la situación social actual, y es una llamada a la reacción.



Especie en extinción es un grito de liberación y una canción de reafirmación personal. Me encanta que sea tan rockera tanto en las formas como en el fondo, o sea en la letra.

Nieve en el desierto es una canción con aire psicodélico sobre el desamor. Es un dueto con Jairo Zavala, Depedro, y en su letra repetitiva consigue que entremos en una especie de mantra muy intenso.

Efímero es un tema de aire country que trata el tema del desamor, y como hay que dejarlo atrás para mirar hacia adelante. Me encanta el verso “nunca sabrás lo que siento viendo morir nuestro amor tan efímero”.

Haces que mi mundo sea mejor muestra el lado más Pop de Nat Simons, y tiene una parte que recuerda al mejor Tom Petty, con esa deliciosa guitarra de 12 cuerdas que suena tanto a los Byrds. Nos cuenta que podemos evadirnos de los problemas gracias a una canción. Y es que no hay nada más bonito que el poder sanador de la música. La más noble de las artes.

Vuelve el sonido más stoniano con Quién lo impide. Una canción optimista que nos anima a ver el lado bueno de las cosas y que apuesta por la valentía.

Los ojos del peligro gira en torno a otro gran riff, y nos motiva a ser valientes para luchar por lo que queremos, sin temor a lo que podamos perder para conseguirlo.

Tan extraño para mí es un temazo que ha compuesto José Ignacio Lapido para Nat Simons, después de su colaboración en el disco en directo de Nat, 7 vidas en la sala (directo desde Wizink Center). Para los que somos fans incondicionales del genio de Granada es un regalo del cielo.

El disco se cierra con un baladón clásico llamado Más que a todo lo demás. Una bonita canción de amor dedicada a alguien muy especial. Los arreglos de cuerda le sientan fenomenal.



Pregúntale a Sarah Connor es otro brillante trabajo para añadir a una discografía excelente. Uno de los mejores discos en lo que llevamos de año.


Antonio Sánchez

Más info en la web de Nat Simons













 


domingo, 12 de abril de 2026

DISCOS. THE SCREAMIN' CHEETAH WHEELIES. MAGNOLIA

 



Se cumplen treinta años de la publicación de uno de los mejores discos de los noventa, el 9 de Abril de 1996. Un disco que debería estar en el olimpo de las grandes obras de la historia del Rock, y que incomprensiblemente, sigue siendo casi desconocido para el gran público rockero. No se ha vuelto a reeditar, y nunca tuvo una edición en vinilo, tan solo en CD y Cassette. Atlantic Records nunca supo qué hacer con una banda tan personal e inclasificable como Screamin’ Cheetah Wheelies. Cuando publicaron su excelente disco de debut intentaron venderlos al público de los Black Crowes, The Allman Brothers Band y demás tótems del Rock sureño. Pero los de Atlanta nunca encajaron del todo en esa escena. A ratos podían sonar a Rock sureño, pero también eran muy Soul, muy Góspel, muy Psicodélicos, Jazzys o muy Hard Rockeros. Y muchas veces todas esas influencias convivían con naturalidad dentro de la misma canción. Unas canciones extensas y con mucho espacio para la experimentación.



Hay quien prefiere su primer disco precisamente por tener canciones más directas, en general. Pero, creo que con su segundo disco, Magnolia, tocaron el cielo y llegaron a su cima creativa. Todo en Magnolia es perfecto. Lo mejor son las canciones, con 4 o 5 obras maestras incontestables. Canciones de esas que cuando acaban te dejan traspuesto, en otro mundo. Y que necesitas escuchar una y otra vez. La banda está en estado de gracia en 1996, con un Mike Farris pletórico a la voz, demostrando que ha sido, y sigue siendo, una de las mejores voces de la historia del Rock. Si hubiera nacido en otra época y fuera de raza negra, estaría en el olimpo de los dioses del Soul, como Otis Redding, Marvin Gaye o James Brown. Rick White y Bob Watkins están espléndidos a las guitarras, Terry Thomas hace un gran trabajo a la batería y Steve Burgess se ocupa del bajo. La producción de Michael Barbiero pule el sonido de la banda y consigue que nada falte, ni tampoco sobre, en un disco de canciones largas y complejas. Warren Haynes colaboró en el disco, aunque no está claro en qué partes. Y aunque se publicó en Atlantic, se volvió a grabar un año después cuando la banda fichó por Capricorn Records, publicándose con una portada diferente. Quizás por toda esta problemática con los sellos discográficos no haya habido una reedición. Si algún disco merece una reedición en condiciones para que los fans puedan hacerse con unas canciones mágicas, es éste. Lo que daría yo por tener esta joya en vinilo.



Es un disco muy espiritual en sus letras, Mike Farris las dota de un aire casi religioso, aunque sin hacerlo muy evidente. El espíritu del Góspel sobrevuela por todo el disco. El tema que lo abre es Backwoods Travelling, que se inicia con una harmónica cadenciosa y el sonido de unas guitarras acústicas, que nos llevan por un tema con varias partes musicales, que evoluciona libremente a la manera de los temas de Jazz. Este disco rezuma libertad creativa y en cada canción hay desarrollos instrumentales complejos. Mike Farris ya empieza a dar muestras de que su garganta es sobrenatural. Canta a la insatisfacción y a los deseos por explorar la vida.



Gypsy Lullaby es la primera canción que compuso Farris en su vida, como nos contó en su último concierto en Barcelona. Y vaya manera de comenzar en la composición. Esta canción es un clásico instantáneo, llena de Groove. Las guitarras, el teclado y la voz se combinan con una naturalidad asombrosa. Farris tiene arranques en los que su voz tiene lo que aquí conocemos como “quejío”, donde se rompe a la manera de un cantaor flamenco. Es otro tema de temática ambigua, claramente Góspel, donde se vislumbra la dicotomía entre lo carnal y humano frente a la inspiración divina.

Hello From Venus es una joya, una canción que debería ser considerada como patrimonio de la humanidad. Es un tema melancólico en el que alguien que ha salido del hoyo y que ha encontrado su luz y su inspiración, desearía lo mismo para sus compañeros del pasado, que sufren y pelean en una vida dura en su pueblo de origen. El sonido de un tambor da paso a una guitarra sinuosa que explota, fluye y se desarrolla en un crescendo emocionante, en el que la voz se eleva más que nunca, consiguiendo simplemente una de las mejores canciones de la historia del Rock. Puede que sea la más góspel del lote. Seis minutos gloriosos que deberían ser de escucha obligada en las escuelas y en las emisoras de radio del mundo entero. La parte vocal del final siempre me pone los pelos de punta.

I Found Love es un universo musical hecho canción. En este tema escuchamos una lección en seis minutos de toda la tradición musical norteamericana. El inicio sincopado de la batería nos lleva a un funky vacilón y bailable, que por momentos suena a Góspel, tiene arranques Hard rockeros con unas guitarras que echan humo, y que evolucionan hacia la psicodelia, para volver al Hard Rock y fundirse con el Who Do You Love? de Bo Diddley, con Farris desgañitándose en una exhibición vocal espectacular.



Magnolia es otra canción con muchos cambios de ritmo. Quizás la más progresiva de su repertorio. Comienza con una intro suave y misteriosa, con unas guitarras y una harmónica que vaticinan el huracán sonoro que se nos viene encima, con uno de los mejores riffs de los Wheelies. Hacia la mitad el tema se da un respiro para coger aire y volver a acelerar en una parte final espectacular, donde música y voz alcanzan un clímax brutal.

Bajan las revoluciones al inicio de Good Time, una canción que comienza como un Rhythm and Blues bailable, con un estribillo irresistible, y que termina totalmente desbocada en una parte final que es puro Southern Rock.

Messenger’s lament comienza con una batería muy Jazz y va pasando por una parte progresiva, otra Hard rockera y otro gran riff sobre el que se vertebra toda la canción. Puede que la más roquera del disco. En la letra se refleja la lucha de Farris por huir de la autocomplacencia que gira en torno a las estrellas de Rock. Algo que en el futuro le haría abandonar drogas y alcohol para refugiarse en la espiritualidad y la religión.

Father Speaks es otro de los mejores temas del disco. Con una letra dura en la que las palabras de un padre echan en cara a su hijo sus malas decisiones, y en el hombre en el que se ha convertido. Ese estribillo que se repite como un mantra es demoledor, "No me decepciones". Musicalmente va de menos a más, y cuando se desboca es espectacular. Las mejores guitarras del disco están en esta canción, y escuchar a Farris pasar del susurro al grito con "Don’t ever let me down", es una pasada.

I Dreamed es una canción de aires funkys que nos cuenta una ensoñación amorosa con alguien al que no se puede agarrar, y al que irremisiblemente se pierde.

You Are es la canción más jazzística del disco. Una manera sosegada de despedir un disco musicalmente muy exigente. Las guitarras y el teclado se funden en un temazo que rezuma buen gusto y en el que la voz de Mike Farris suena contenida, muy diferente al resto del disco, totalmente al servicio de la canción.



El grupo puso muchas esperanzas en Magnolia, y el disco no fue del todo bien comprendido en su momento, lo que acabó provocando pocos años después su separación. Sacaron algún disco más, también un directo, pero la magia se fue perdiendo. Después de su separación han vuelto a reunirse muy puntualmente, y han venido a tocar a España. En España tienen un núcleo de fans muy fieles que les seguimos adorando. Mike Farris ha venido con diversos formatos a visitarnos, siempre ofreciendo grandes conciertos. Sus discos en solitario, con altibajos, son también muy sólidos y disfrutables. Pero lo que consiguieron en 1996 con Magnolia quedará para siempre como una de las cumbres del Rock, aunque no tenga todo el reconocimiento que se merece.

Antonio Sánchez

Más info en el Facebook de Screamin' Cheetah Wheelies