jueves, 23 de junio de 2016

AZKENA ROCK FESTIVAL. VITORIA. 17-18/06/16





Volvimos a Vitoria para disfrutar de nuestro festival favorito. Llevamos doce años acudiendo a nuestra cita con el Rock, el Soul, el Blues, el Garaje y el Metal en un entorno inmejorable. La única sombra en nuestras previsiones era la meteorología, que este año ha resultado bastante molesta.

El Viernes llegamos con tiempo suficiente a la plaza de la Virgen Blanca para beber unas cervezas y comer algún pincho, pero la lluvia apareció en el inicio del concierto de Julián Maeso y sólo pudimos disfrutar de tres temas. Una pena, porque tiene una excelente banda soulera. Julián Maeso pudo resarcirse por la tarde ya en el recinto del festival, pero nosotros por desgracia no pudimos disfrutar de su concierto, otra vez será.

Cubiertos por abrigos y chubasqueros aparecimos por Mendizabala con la descarga Blues Rock de Jared James Nichols, pero nos decantamos por la propuesta de The London souls; el dúo de guitarra y batería, mezclado con sus voces, nos dejó con ganas de disfrutarlos en mejores condiciones. Buenos temas, buena actitud y tablas para enfrentarse a las inclemencias meteorológicas y el poco público frente al escenario, ya que la gente siguió el concierto protegida de la lluvia por las carpas.

Daniel Romano sonó muy bien, más rockero que en su última visita a Barcelona, pero estuvo algo distante con el público; tiene buenos temas, pero está claro que salen reforzados en las distancias cortas.

A priori Vintage trouble tenían un papel difícil, la hora temprana, un público frío y la lluvia enfriando el ambiente, pero los de Ty Taylor salieron dispuestos a despertar al personal, y vaya si lo consiguieron. Puede que abusaran un poco de la interactuación con el público, pero sus escasos 50 minutos y la frialdad del ambiente les hizo salir enchufadísimos. Tocaron temas de sus dos discos y la gente despertó del todo con ellos, y es que la verdad es que entrega no les falta. Impagable ver surfear a Ty Taylor sobre el público y bajo la lluvia. En ese momento eran lo que el festival necesitaba.


Teníamos muchas ganas de ver de nuevo a Lucinda Williams, es una de nuestras artistas de cabecera y con su calidez dejamos atrás la lluvia y volvimos a disfrutar con su enorme cancionero. Y eso que el concierto comenzó titubeante por parte de la banda y sobre todo por culpa de un sonido malo e insuficiente que lastró la mitad del show. Abrió con Protection y poco a poco fue ganando en intensidad con temas como Unsuffer me o Dust; para mí el punto de inflexión estuvo en una impresionante Foolishness, que ya mereció por sí sola nuestro viaje a Vitoria; a partir de aquí el concierto ya no bajó el pistón, para acabar con una gran versión del Rockin’ in the free world de Neil Young.

Con el buen sabor de boca que nos dejó Lucinda nos dirigimos al escenario David Bowie para disfrutar con Blackberry smoke; los de Charlie Starr estuvieron muy bien y se ganaron a la gente con sus grandes temas; pero yo los pude disfrutar poco, mi chubasquero no resultó tan eficiente como parecía y a estas alturas estaba completamente empapado, así que tuve que salir a buscar el coche para cambiarme y con todo el dolor de mi corazón rockero me perdí buena parte del concierto. Otra vez será.

The Hellacopters eran los cabezas de cartel después de que Primal Scream se cayeran del festival, cosa que yo particularmente agradecí; y no defraudaron a nadie. Conmemoraban el veinte aniversario de Supershitty to the Max! y ofrecieron un conciertazo con el repertorio y la formación de esa época. Nicke y Dregen derrocharon ganas y buen rollo y descargaron un trallazo tras otro. El sonido una vez más estuvo flojo, pero el público disfrutó de lo lindo con temas como Spock in my rocket, (gotta get some actio)now!, 1995 o Fire, fire,fire.


Tenía muchas ganas de ver a Danzig, sus cuatro primeros discos me gustan mucho y había mucha expectación en el ambiente, pero la desilusión fue tremenda. Glenn Danzig saltó al escenario como un toro bravo, agresivo y más heavy que el infierno, pero falto de voz y de forma física se ahogaba después de cada tema. La banda sonó plana y ni siquiera la guitarra de Tommy Victor estuvo a su nivel. El público visiblemente contrariado fue abandonando su concierto para refugiarse en el sonido luminoso New Orleans style de Luke Winslow-King. Una pena, aunque escuchar Am I demon, Twist of Cain y Mother en directo tuvo su punto.

Para acabar la noche la proyección de la película Gutterdämmerung sirvió como un bonito homenaje para Lemmy, aunque después de un día tan intenso nos dejó un poco planchados. A otra hora hubiera sido más disfrutable, aunque ver actuando a todo un Henry Rollins tuvo su gracia. La banda que tocaba detrás de la pantalla de proyección sonó realmente bien.

El Sábado sí que pudimos disfrutar en la plaza de la Virgen Blanca con el buen rollo de Luke Winslow-King. Rock & Blues con una banda engrasada en la que destacó el guitarrista italiano Roberto Luti.

Los sonidos metaleros de Raveneye nos dieron la bienvenida al recinto y los combinamos con el sonido contundente y progresivo de The Vintage caravan; pero el primer plato fuerte del día llegó con los imprescindibles Radio Birdman, que estuvieron aún mejor que en su concierto de 2004 en este mismo festival. Es increíble ver a músicos tan veteranos ofrecer una descarga de Garage punk tan espectacular. El sonido fue muy bueno y unos rejuvenecidos Rob Younger y Deniz Tek nos llevaron en volandas hasta el bis con Tv eye de los Stooges. Conciertazo.



Imelda May nos sorprendió con su cambio de look, dejando atrás ese aura de fantasía Pin-up y mostrándose más cómoda y relajada que la última vez que la vimos. Derrochó simpatía y sensualidad en un gran concierto en el que volvió a fallar el sonido del escenario Lemmy, sólo mejoró hacia la mitad del show. Siempre es un placer ver en directo a la irlandesa, nunca defrauda.

El retorno de 091 es un extraño fenómeno que me tiene muy sorprendido, es una banda imprescindible en el Rock español que pasó muy desapercibida mientras se mantuvo activa y que tiene en José Ignacio Lapido a uno de los mejores compositores del país. De repente tras anunciar su vuelta a los escenarios aparecen programados en casi todos los festivales nacionales y como en el caso del Azkena en un muy buen horario justo antes de The Who. La gran respuesta del público me hace reconciliarme con el buen gusto y con mis congéneres. Estuvieron pletóricos y fueron tocando un clásico tras otro con un sonido impecable, Tormentas imaginarias, Debajo de las piedras, La noche que la Luna salió tarde, Otros como yo, Sigue estando Dios de nuestro lado, Qué fue del siglo XX o La vida qué mala es. Un ajuste de cuentas histórico con el gran público.

A las once de la noche y ya colocados en el escenario Lemmy, esperábamos ansiosos el concierto de The Who. Es la gira de sus cincuenta años encima de los escenarios y como en la de los cuarenta que pudimos disfrutar en Zaragoza no salimos defraudados. Por fin un gran sonido, unas proyecciones de fotos de sus inicios, unos efectivos músicos de acompañamiento, un repertorio espectacular y sobre todo unos Daltrey y Townsend en estado de gracia, nos dejaron apabullados ante tal exhibición de talento. El repertorio de ensueño con I can’t explain, Substitute, Who are you, The kids are alright, I can see for miles, My generation, Behind blue eyes, Join together, You better you bet, 5:15, Love, reign o’er me, Amazing journey, Sparks, Pinball wizard, See me, feel me, Baba O’riley y Won’t get fooled again. Se mostraron muy simpáticos y cercanos con el público, sobre todo Pete Townsend, y nos dejaron  la sensación de que cuando se jubilen ellos y los Stones no hay un relevo preparado para ocupar su lugar en los grandes recintos. Imprescindibles.



Después del conciertazo de The Who no era fácil estar muy receptivo a lo que venía a continuación, por un lado en el escenario Scott Weiland, Marky Ramone se apropiaba de los clásicos de los Ramones en esta especie de banda tributo que se ha montado. Prescindibles. Por otro lado en el escenario Bowie los suecos Refused triunfaron por todo lo alto con su Hardcore punk, Dennis Lyxzén se mostró como un gran frontman y lideró a los suyos por un gran cancionero que nos dejó con ganas de más.

Supersuckers cerraban esta edición del festival, y aunque siempre es un placer ver tocar a Eddie Spaguetti y los suyos, la verdad es que hubiera preferido otro tipo de repertorio. Se centraron en su etapa Country, y creo que mezclar esos temas con parte de su repertorio Punk Rock hubiera conectado más con la gente. No estuvieron mal, pero se quedaron un poco a medias.

En definitiva hemos pasado un gran fin de semana en Vitoria y esperamos poder repetir, este tipo de celebraciones rockeras nos cargan las pilas de verdad.


Mr. Sheep

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jueves, 16 de junio de 2016

AZKENA ROCK FESTIVAL

Ya ha pasado un año, así que nuestro festival favorito está de vuelta. Un Azkena que en esta ocasión presenta uno de los mejores carteles de su historia, con nombres como The Who, Danzig, Lucinda Williams o Blackberry Smoke, entre otros. Todo un lujo.
Obviamente, de todo lo acontecido en el festival tendréis puntual información en los próximos días.
¡¡Vitoria, vamos para allá!!

domingo, 12 de junio de 2016

MIKE FARRIS & THE ROSELAND RHYTHM REVUE. BIKINI. 09/06/16

Enorme el amigo Farris. Con su antigua banda, The Screamin' Cheetah Wheelies, nos hizo felices con unos cuantos discos de extraordinario nivel y un memorable concierto en el festival de Azkena 2004. Para los que estuvimos allí, recordamos especialmente aquel mágico momento en el que falló la corriente y Mike levantó al público cantando él solo a capella. Una garganta privilegiada para un fantástico grupo de Rock americano, sureño o como queráis llamarlo. Después de su disolución, una carrera en solitario más enfocada hacia el Gospel o el Soul, como pudimos comprobar en Bikini, donde actuó junto a sus Roseland Rhythm Revue por primera vez en nuestra ciudad, tras un par de visitas suyas en solitario, armado únicamente con su guitarra acústica.
Sin sección de viento, cuatro músicos y dos coristas acompañaban a Mike en un concierto dividido en dos partes de una hora la primera y hora y media la segunda. No está mal, ¿verdad? Con la cantidad de actuaciones rácanas de tiempo que nos toca vivir, siempre es reconfortante encontrarse con noches así. Lógicamente, hubo temas de su más reciente etapa, como The Lord will make a way somehow, Power of love o This little light, pertenecientes a su último trabajo, el exitoso Shine for all the people. También algún tema anterior, caso de Selah! Selah! Pero creo que lo que más abundó fueron las versiones, con recuerdos a la Creedence, Bob Dylan, Bob Marley, Sly & The Family Stone, Stevie Wonder o Stevie Ray Vaughan, en lo que fue un completo catálogo de clásicos: Knockin' on heaven's door mezclado con Three little birds, Living for the city, Stand by me, Hold on I'm comin' o Proud Mary (donde hizo subir al escenario a un par de personas del público). Pero quizá el momento más emocionante de la noche fue con Purple rain y su reconocimiento para Prince. Piel de gallina, y eso que nunca he sido seguidor del músico recientemente desaparecido. Mike también nos habló de otras bajas como Bowie o Lemmy, de quien contó un encuentro con él en Los Angeles. Aunque sin duda, fue especialmente destacable su feroz reivindicación de Malcolm Young (al que orgullosamente lucía estampado en su camiseta), diciendo que, pese a ser seguidor de Guns N'Roses, consideraba que Axl Rose no debería estar cantando en AC/DC. Textualmente, dijo que sin Malcolm… AC/DC is over. Está claro que lo de Axl es la polémica del año, aunque Mike lo dijera más por el mayor de los Young que por Brian Johnson.
Resumiendo, un gran concierto de un excepcional cantante que mantiene intacta su poderosa voz, junto a una más que competente banda en la que destacaron especialmente las dos coristas. Dos soberbias voces negras que acompañaron perfectamente a su líder y que también tuvieron su cuota de protagonismo.
Y ya puestos a pedir, entre tanta versión, habría estado bien que cayera algo de los Wheelies, ¿no? ¿Hello from Venus o Father speaks, quizá?

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lunes, 23 de mayo de 2016

EL ÚLTIMO VALS FRÍAS




Ya sabéis que en bcnenconcierto somos unos enamorados de la música, nos encanta escucharla, disfrutarla en directo, leer sobre ella, ver películas que la contengan, y sobre todo interaccionar con otros románticos como nosotros. Por esta razón no podíamos pasar por alto una iniciativa tan inusual como la que representa un pequeño festival en un pueblo de Burgos llamado Frías, en la que un puñado de románticos como nosotros ha puesto en marcha un homenaje a uno de los conciertos más importantes de la historia del Rock.

En 1976 en el Winterland ballroom de San Francisco tuvo lugar el concierto de despedida de The Band, para muchos el grupo de acompañamiento más famoso que ha tenido el maestro Dylan, y para los amantes de la música americana de raíces una entidad con cuerpo propio que puso los cimientos para toda la música americana que vendría después.

Se despedían después de 16 años de carrera, comenzando como grupo de acompañamiento para grandes solistas, y tras pasar por la extraordinaria experiencia de trabajar con Dylan encerrados en un sótano de una casa en Woodstock, salir convertidos en una perfecta máquina de Rock n’ roll. No todo el mundo puede presumir de haber cambiado la historia del Rock, ellos junto a Dylan sí que pueden.

En The Band se juntaban  cinco talentos únicos : Rick Danko, Levon Helm, Garth Hudson, Richard Manuel y Robbie Robertson formaban parte de un engranaje perfecto en el que tenían cabida el Rock, el Folk, el Soul y el Blues y grabaron algunos de los mejores discos de su tiempo; pero en 1976 las tensiones internas llevaron al grupo a la disolución.

Para su despedida montaron una fiesta excepcional en la que estuvieron acompañados de la flor y nata de la música de su tiempo, Paul Butterfield, Eric Clapton, Neil Diamond, Emmylou Harris, Ronnie Hawkins, Dr. John, Joni Mitchell, Ringo Starr, Ron Wood, Bobby Charles, Muddy Waters, The Staple singers, Van Morrison, Neil Young y Bob Dylan, además  contaron con los arreglos del recientemente fallecido maestro Allen Toussaint. Todo ello gracias al tesón de Robbie Robertson quedó plasmado por el cineasta Martin Scorsese en una gran película llamada El último Vals, que se estrenó en 1978 y que marcó un antes y un después para el cine musical y las filmaciones de conciertos.

Amo los discos de The Band y me atrae cualquier noticia o evento relacionado con ellos, de hecho recuerdo con gran emoción un concierto en Badalona del grupo Ollabelle en el que militaba Amy Helm, la hija de Levon, en el que tuve la oportunidad de hablar con ella sobre su padre y la importancia que habían tenido The Band en mi vida; ella se emocionó tanto o más que yo, me agradeció mi preocupación por el estado de salud de su padre y mi devoción por su música. 

Esta devoción por la música ha hecho que con el tiempo y la ayuda de las redes sociales haya ido entrando en contacto con otros románticos con los que he compartido música y opiniones; así que cuando uno de ellos se ha embarcado en la aventura de montar un festival para homenajear al último vals de The Band, el gran Joserra Rodrigo; yo sabía que iba a organizar algo muy especial, y además cuando me enteré de que gente como los Bantastic Fand o Daniel Insa se involucraban, después de haberles leído y escuchado mucho en el último año, me entraron unas ganas locas de estar presente.

Las bandas participantes son todo un lujo para un festival pequeño y fuera del circuito de las grandes ciudades. Danny and the Champions of the World es una excelente banda británica sobre la que ya hemos publicado una crónica con motivo de su concierto de 2012 en el Rocksound de Barcelona, una mezcla explosiva de Rock & Soul que ha ido mejorando con el tiempo y que liderará el Vals de Frías con ayuda de bandas como Bantastic Fand, que desde Cartagena son capaces de hacernos sentir como si The Jayhawks y Tom Petty convivieran en un mismo ente, y que han publicado este año un discazo como Welcome to desert town. The Fakeband desde Getxo han firmado uno de los mejores discos americanos producidos en España, el estupendo Shining on everyone y ya tienen experiencia versionando a The Band. The Zimmerband son un grupo burgalés que homenajea el legado musical de Bob Dylan con cariño y entrega. Los valencianos La Gran Esperanza Blanca llevan treinta años cantando Folk Rock en castellano y tienen experiencia de sobras. Tengo mucha curiosidad por ver en directo a los donostiarras Frank que vienen con disco bajo el brazo, The mud and the thirst. Los bilbaínos Still river también presentan nuevo disco, Wood & wire y su explosiva mezcla de Rock sureño con aromas Blues y Soul. El festival lo abrirán los cántabros Copernicus Dreams , y los bilbaínos The Walnut Co. vienen especialmente recomendados por Joserra, o sea que el tiro está asegurado. Durante el fin de semana también podremos escuchar en Frías a músicos como Daniel Insa, al que visito a menudo en su “ cuartito” de Facebook, Juano Azagra, Javier Sun, Carlos Ashworth, Alfredo Lee Perk o Jon Pierrot, un tipo muy especial del que hemos podido disfrutar hace poco en Santa Coloma de Gramenet.

Bcnenconcierto andará por festivales este verano como Crüilla o Azkena; pero estoy seguro que lo que han montado Joserra Rodrigo y sus colegas en Frías será algo diferente. 700 afortunados disfrutaremos en un pueblo precioso y en el patio de armas de un castillo espectacular de una ceremonia para amantes de la buena música y de un lugar de encuentro para los románticos musicales de este loco mundo.

Ya falta poco, el primer fin de semana de Julio. Ya os explicaremos la experiencia.

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lunes, 9 de mayo de 2016

THE STEEPWATER BAND. ROCKSOUND. 08/05/16

Sinceramente, nunca me han interesado demasiado las bandas tributo. Respeto a quien pague una entrada para uno de sus conciertos, pero no es mi caso. Además, últimamente proliferan por todas partes, dando la sensación de que al final habrá incluso bandas tributo de bandas tributo. Pero el caso que nos ocupa no es lo mismo. The Steepwater Band son un grupo con una carrera impecable y una clase fuera de toda duda, y el colofón a su gira española era este especial concierto que comentamos. Un homenaje a los Rolling Stones tocando íntegro el Get yer ya-ya's out!, aquel memorable directo de 1970 de extraño título y horrorosa portada. Pero además, el concierto también incluiría temas propios y más sorpresas de las que ahora hablaremos. En definitiva, una noche de lo más apetecible y que creó grandes expectativas, llegando prácticamente a llenar el aforo de la sala.
Los Stones grabaron aquel disco en su etapa con Mick Taylor a la guitarra, quizá en el momento más brillante de la banda británica en toda su historia. No hay más que repasar el listado de canciones incluidas: Jumpin' jack flash, Carol, Stray cat Blues, Love in vain, Midnight rambler, Sympathy for the devil, Live with me, Little queenie, Honky tonk women y Street fighting man. Menudo repertorio. Y en este mismo orden nos lo soltaron los Steepwater, tema a tema con todo el respeto y la clase necesarios para emprender una aventura como ésta. El público extasiado desde el principio, con momentos a recordar, como cuando toda la sala coreaba los famosos uh, uh de Sympathy for the devil, que encima venía después de un glorioso Midnight rambler que dejó noqueado al respetable. Una primera mitad de concierto insuperable, y más para alguien como yo, que en mi podio particular los Stones ocupan el puesto más alto junto a Led Zeppelin.
La segunda parte (sin descanso entre mitad y mitad) era difícil para la banda de Jeff Massey. Debían mantener el listón bien alto después de un repertorio ajeno imbatible, y sin ser lo mismo, obviamente, no hubo ningún tipo de bajón. Abrieron con el tema título de su último trabajo, Shake your faith, y nos deleitaron con más temas marca de la casa, como Mama got to rumble o el delicioso I will never know, para llegar a un explosivo final con un Boom boom que llenaría de orgullo a John Lee Hooker, en una orgía desenfrenada de guitarras a cargo de Jeff y de Eric Saylors, el último fichaje del trío al que este hombre convierte en cuarteto. En el bis, Silver lining y un Like a rolling stone que volvió a poner a prueba nuestras gargantas. Pero aún había una sorpresa más, con un segundo bis de los auténticos, reclamado por un público insaciable. Así que para poner un final exquisito a la noche, pasamos del maestro Dylan al maestro Young con Cinnamon girl. No se me ocurre mejor manera de acabar después de dos horas y media de un concierto para el recuerdo.
Exhibición brutal de la banda de Chicago, demostrando que se encuentran entre lo mejor del Rock'n'Roll americano actual. Gracias.

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miércoles, 4 de mayo de 2016

SLIM JIM PHANTOM & FURIOUS. BÓVEDA. 01/05/16

Probablemente Slim Jim Phantom sea uno de los baterías más espectaculares del Rock'n'Roll. Y eso con el escaso kit que lleva siempre, pero con el que sabe imprimir perfectamente esos ritmos endiablados marca de la casa, como ha hecho siempre con los gloriosos Stray Cats. En esta ocasión, teníamos la oportunidad de verlo en solitario, con un contrabajista y un guitarrista dando forma a su banda llamada Furious, en una imprescindible noche de Rockabilly, que no se perdieron gran cantidad de rockers luciendo orgullosos sus mejores galas y sus espectaculares tupés.
Con una puntualidad absoluta, el trío aparecía sobre el escenario de la sala, con la imagen de pirata de Slim Jim contrastando con la elegancia de sus acompañantes. Ya de entrada cayó el primer himno de los Cats, Rumble in Brighton, y la primera de las versiones de clásicos, C'mon everybody, en lo que fue la tónica de la noche. Así, no podían faltar Runaway boys o Rock this town, imprescindibles joyas de su banda madre, combinadas con otras interpretaciones brillantes de It's all over now, Please don't touch o That's all right, que cerró el concierto. También estuvo bien recordar aquella encantadora unión con Lemmy y Danny B, aquel divertimento de versiones que tan bien sonaba, con Matchbox a la cabeza.
Rockabilly de primera a cargo de un personaje ya legendario. Lástima que el concierto durase apenas setenta minutos, porque un tipo con su bagaje podría haberse estirado un poco más. Así nos dejó la sensación de ser un músico veterano, de vuelta de todo, que se dedica a poner el piloto automático noche tras noche y poco más. En fin, esto es lo que hay a veces. De todas maneras...un lujo.

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sábado, 30 de abril de 2016

HELLSINGLAND UNDERGROUND. RAZZMATAZZ 3. 29/04/16

¡Cómo me gusta esta banda! Me gusta todo: la voz de su cantante y máximo compositor, Charlie Granberg; sus duelos de guitarras que tanto recuerdan a Thin Lizzy o Allman Brothers Band; su contundente sección rítmica; o esos teclados de fondo, nuevamente con su teclista original, Mathias Stenson. Me gustan sus cuatro discos, repletos de canciones irresistibles. Me gustan sus influencias y la mezcla de estilos que imprimen a su música. Y me gusta su directo...¡arrollador! En su visita de 2013 a Rocksound ya dejaron un gran sabor de boca, y ahora esperaba una mayor afluencia de público, pero los presentes apenas ocupábamos media sala. Una pena, porque estos suecos se merecen mucho más.
Si de inicio ya soltaron un The spark that never dies a todo tren, era fácil deducir que nos encontrábamos ante una noche grande y especial. Y lo fue. Asaltaron Razzmatazz 3 sin importarles la escasez de público (por cierto, poca gente pero absolutamente desbocada). Dieron un soberbio repaso a su discografía, con temas como el muy celebrado Church bells through the valley, el encantador Earth's gonna shake, ese cañonazo de su reciente Understanding gravity llamado When the music rule the world, o los imprescindibles Evil will prevail, The lost river band o Northern country boy. Como momento especial, el dedicar Shuffle day to day a una chica (habitual de los conciertos de la ciudad) a la que recordaban de su anterior visita. Por mi parte, sólo eché en falta el adictivo Stickin' with you, y un tema con el que tengo una fijación personal y que me parece una verdadera maravilla, como es Poor boy. Ambos pertenecen a su segundo trabajo, Madness & grace, en mi opinión su disco más redondo.
La entrega fue absoluta por parte de todos, con momentos a recordar como el de ver a Peter Henriksson yéndose a tocar la guitarra sobre la barra, o al otro fiera de las seis cuerdas, Mats Olson, que se lanzó desde el escenario a tocar correteando por la sala. Y al terminar, se les veía a todos más que felices con la respuesta de la gente, aunque no tuvieran una gran entrada.
Hellsingland Underground a mí me tienen completamente atrapado. Si no los conocéis haceos (hacedles) un favor y escuchad su música. Así seguro que para la próxima somos más gente.

Mr. Wolf

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sábado, 16 de abril de 2016

FIASCO SYLVAIN SYLVAIN

Prometía ser uno de los conciertos del año en Barcelona. El gran Sylvain Sylvain, uno de los supervivientes de los míticos New York Dolls, acompañado de una banda de lujo, con Sami Yaffa, Stevie Klasson y Chris Musto. Además, los tremendos Black Halos completando un cartel explosivo. Prometía, sí, pero acabó siendo una noche a olvidar para muchos de los que nos acercamos a la sala Monasterio.
¿Qué falló? En primer lugar, la elección de una sala que no tiene capacidad suficiente para absorber al público que previsiblemente acudiría a un concierto así. En segundo lugar, la escasa información antes del evento, cuando saber cómo y dónde conseguir entradas se convirtió en una ardua tarea. Ya sabemos que esta sala no es un prodigio en cuanto a la información sobre sus actividades, pero tampoco la promotora se esforzó demasiado, la verdad. Es más, puede ser que yo mismo fallase y se me pasara, pero como pude comprobar, eran muchos los que se encontraban en la misma situación. Y para terminar, el desastre organizativo en la puerta de la sala, con gente haciendo cola durante más de una hora para acabar quedándose sin poder entrar, viendo como había otros con entradas reservadas (que no pagadas) y otros colándose. Todo ello sin ningún tipo de información por parte de los responsables. Porque los trabajadores de la puerta (que eran los menos culpables, desde luego), no tenían ni idea de nada, y textualmente, llegaron a decirnos: “Si no podéis entrar, desde la calle se escucha bien”. Sin comentarios.
Una promotora ineficaz y una sala a la que espero no volver nunca me hicieron perder un buen rato para acabar largándome asqueado y sin concierto (y como yo unos cuantos más). Señores, esto no es Rock'n'Roll, esto es ineptitud y una tomadura de pelo.
Hasta nunca.

Mr. Wolf

sábado, 19 de marzo de 2016

STEVIE KLASSON'S BLACK WEEDS. MARULA CAFÉ. 16/03/16

Hay tipos que sólo viéndoles ya te das cuenta de que rezuman Rock'n'Roll por todos sus poros. Keith Richards es el ejemplo más claro de ello. Lemmy también lo era, sin duda. Salvando las distancias, por supuesto, Stevie Klasson es otro de la misma estirpe. Un músico con un bagaje que incluye haber acompañado a Johnny Thunders y haber formado parte de Diamond Dogs y Hanoi Rocks merece todo mi respeto. Hace unos años publicaba en solitario el fenomenal Don't shoot the messenger, y ahora regresa con sus Black Weeds como banda de acompañamiento y publica disco y libro de igual título: Rock'n'Roll tales from a crooked highway. Una gira que no nos podíamos perder.
El inicio de concierto fue desolador, viendo que los asistentes no llegábamos ni a una decena. El hecho de competir contra un partido de Champions se notaba, así como la escasísima promoción llevada a cabo por parte de todos: músico, promotora y sala. De todas maneras, poco a poco fue apareciendo la gente y al final aún se salvó la noche. Y valió la pena saltarse el fútbol para ver un auténtico concierto de Rock'n'Roll, con una colección de temas arrolladores; con recuerdo para los Stones e incluso para Elvis también; con versiones de clásicos Blues como son You gotta move y Goin' down, y con una banda dispuesta a tocar y disfrutar, frente a diez o frente a cien personas. A recordar el final, con tres de los mejores cartuchos de su álbum debut, como fueron Goin mental, White line fever y Downbound train. Acompañando al pequeño gran hombre, un grupo que sonaba como un tiro, con Boba Lee Fett, el que fuera miembro de Hellacopters, en la guitarra; y al bajo y la batería, dos ex Diamond Dogs: Martin Tronsson y Johan Johansson.
Para el próximo mes se anuncia gira de Sylvain Sylvain con Stevie en su banda que promete muchísimo.
Puro Rock'n'Roll.

Mr. Wolf

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domingo, 13 de marzo de 2016

CHRIS ROBINSON BROTHERHOOD. RAZZMATAZZ 2. 11/03/16




En los oscuros tiempos que corren para los grandes conciertos de Rock, el concierto de Chris Robinson brotherhood ha sido como un pequeño milagro, como un oasis en el desierto de la viciada y fraudulenta oferta de los grandes conciertos. Poder disfrutar de una de las voces definitivas en la historia del Rock en el marco de una sala pequeña, con buena acústica y a un precio razonable es una de esas raras excepciones que no hay que dejar escapar. Y es que se puede criticar el giro estilístico en su música que ha derivado en una especie de Grateful Dead pasados de rosca en cuanto al minutaje de los temas y al desde mi punto de vista excesivo protagonismo que tiene Adam McDougall con su sonido de teclado omnipresente y atronador, pero lo que está claro es que es una apuesta honesta y real, y que Chris Robinson es feliz con éstos chicos.

La banda está compuesta por Adam McDougall a los teclados, Neal Casal a la guitarra solista y los coros, Mark Dutton al bajo y Tony Leone a la batería, y el propio Chris se encarga de la guitarra rítmica. El concierto estuvo dividido en dos partes con un breve descanso, y se alargó cerca de las tres horas, el sonido fue bastante bueno, con algún exceso de saturación en algún momento y con el volumen de los teclados muy por encima del resto de los instrumentos y de la voz de Chris Robinson.
 
El repertorio estuvo basado en sus tres discos como Chris Robinson brotherhood,  con temas como Taking care of business, Jump the turnstiles, Someday past the sunset, Roan county banjo, Can you hear me, la magnífica Rosalee, Ain’t it hard but fair, Beggar’s moon, Clear blue sky & the good doctor, Vibration and light suite y shore power; pero tuvo tiempo para acordarse de los Black Crowes en Roll old Jeremiah y en la funky I ain’t hiding, y de su primer disco con los New earth mud en la espléndida Eagles on the highway. Capítulo aparte merecen las estupendas versiones que nos ofreció, la dylaniana A hard rain’s gonna fall, Shake, rattle and roll de Big Joe Turner, la excesiva West L.A. fadeaway de los Grateful dead, y para cerrar el concierto la gran Big river de Johnny Cash.

Buen concierto de un artista único, magnífica ocasión para presenciar una propuesta musical bastante inusual en los tiempos que corren; pero la sensación de que Chris debería limar asperezas con su hermano Rich y reformar a los Black crowes estuvo presente en mi cabeza durante todo el concierto, porque con los cuervos el equilibrio entre los temas más rockeros y directos y las partes de largos desarrollos instrumentales estaba más conseguido, además de que las guitarras deben tener el principal protagonismo para disfrutar más de la música de raíces norteamericana. A pesar de todos éstos “peros”, Chris me tendrá entre el público cuando vuelva, sea con la banda que sea.


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sábado, 5 de marzo de 2016

ATLAS ROAD CREW. ROCKSOUND. 01/03/16

Una promesa de las de verdad. Si os gusta el clásico Rock facturado al sur de los Estados Unidos, Atlas Road Crew es una banda a la que tenéis que echarle un ojo. Músicos jovencísimos, pero con un talento fuera de duda. Evidentemente no han inventado nada nuevo, y lo más probable es que no salgan nunca del circuito underground, pero sí suponen un soplo de aire fresco, y resultó una agradable sorpresa su concierto de Rocksound. Procedentes de Charleston, y tras un EP titulado como el mismo grupo, en 2015 publicaron su disco de debut, el recomendable Halfway to hopkins.
Una vez más, escaso público, con un nutrido grupo de norteamericanos que fueron tomando la iniciativa al mismo tiempo que el alcohol se hacía dueño de sus cuerpos, divirtiéndonos con sus bailes en la recta final de la noche. Desde luego, mostraron más entusiasmo que alguno de los miembros de la banda, porque de la misma manera que alabamos su talento, también debemos destacar el escaso carisma de alguno de ellos, sobre todo del teclista Bryce James. Soso, soso.
Si de lo que hablamos es de la música, ahí no hay objeciones. Nos gustaron, nos hicieron bailar y nos emocionaron con sus canciones: Wasted time, Voices, I want you to know, Abilene o la misma Halfway to hopkins son más que destacables. Y las versiones, espectaculares: ese Call me the breeze de J. J. Cale pasado por el tamiz Skynyrd; el explosivo L.A. Woman de los Doors, o ese mágico Rock'n'Roll de la Velvet Underground (allí donde esté, Lou Reed puede sentirse bien orgulloso).
Concierto generoso en minutaje, algo extraño en un grupo joven, del que debemos destacar a su cantante y guitarrista Taylor Nicholson, que sin ser un animal de escenario, sí mostró más maneras y carisma sobre las tablas que alguno de sus compañeros, como decíamos antes.
Empezábamos diciendo que son una promesa y quizá algún día sean una realidad. Sangre nueva para el Rock'n'Roll.

Mr. Wolf

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viernes, 26 de febrero de 2016

GREG DULLI. BARTS. 24/02/16



Nadie canta la palabra baby con más clase que el señor Greg Dulli. Apenas un año después de su volcánico y apabullante concierto con The Afghan whigs en la sala Apolo, nos encontramos con una nueva visión de sus temas, en un formato un tanto más reducido y ciertamente menos contundente, pero con un dominio del escenario, del tempo y del espacio que hacen de cualquier visita del de Cincinatti una velada imprescindible.

Actuó como telonero el italiano Manuel Agnelli, líder del grupo Afterhours, acompañado de un violinista e intercalando los temas en italiano con algunas versiones en inglés. Sobrio e intenso consiguió llamar la atención de un público escaso que disfrutó especialmente con sus versiones del State trooper de Springsteen y el Lilac wine de James Shelton en una interpretación cercana a la de Jeff Buckley.

La banda estaba formada por el gran Dave Rosser a la guitarra, el bajista madrileño Jorge Sierra, el italiano Rodrigo D’Erasmo al violín y Manuel Agnelli al piano y a la guitarra acústica; se echó de menos a un buen batería para darle contundencia y profundidad a los temas, pero el gran repertorio y la actitud de Greg  Dulli nos hicieron disfrutar como siempre escuchando algunos de los temas del cancionero tanto de Afghan whigs ( If i were going,Can Rova, Summer’s Kiss, Step into the light o It kills), como de Twillight singers (Bonnie Brae, Martin Eden, Forty dollars, Papillon o Teenage wristband), Gutter twins (The body) e incluso del gran Amber headlines firmado en solitario por Greg Dulli (So tight). Los temas se adecuaron estupendamente al tipo de banda que le acompañaba y combinaron perfectamente con las versiones como la tradicional Black is the colour, un pequeño medley dedicado a los Beatles, el Please stay (once you go away) de Marvin Gaye y esa magnífica revisión del Modern love de David Bowie con la que cerró la actuación.

La sala Barts sonó a gloria como siempre, pero los asientos acabaron por estorbar a un público que quería explayarse con más libertad; aunque al final animados por Greg Dulli nos levantamos y disfrutamos de lo lindo, en una escena que me recordó a la de su concierto en el auditori del Fórum de hace unos años.

El público estaba entregado desde el primer momento y era perfectamente conocedor de lo que iba a presenciar, así que no fue difícil que contagiara a unos músicos un tanto fríos para que fueran entrando en calor. La familiaridad fue tan manifiesta que hasta un personaje del público se subió al escenario, eso sí, muy educadamente, para entregar a cada uno de los sorprendidos músicos un flyer promocional de su banda, surrealista. La verdad es que la prohibición de hacer fotos con flash nos hizo entrar más fácilmente en la propuesta musical y evitó la molesta y lamentable imagen tan común en los conciertos actuales de la gente que ve las actuaciones a través de la pantalla de sus teléfonos móviles; cosa que a mí personalmente me molesta y me distrae.

Al final del concierto Greg Dulli salió a firmar autógrafos y a charlar relejadamente con todo el que se lo pidió, y me anunció que su próximo trabajo discográfico será al frente de Afghan whigs. Espero que esté a la altura del excelente Do to the beast, y sobretodo espero volver a verle pronto, porque hay muy pocos artistas que nunca te defrauden en directo, a pesar de reinventarse en vivo constantemente.



Mr. Sheep

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domingo, 21 de febrero de 2016

LINDI ORTEGA. BARTS CLUB. 18/02/16

Mi primera vez en Barts Club, y la verdad es que me pareció un lugar un poco extraño. Esa columna en medio... un poco incomprensible tratándose de un lugar de reciente construcción. De todas maneras, sí era un lugar íntimo y acogedor para conciertos como el de Lindi Ortega, una de las voces destacadas del Country Rock actual. Pese a su juventud, ya lleva unos cuantos años en la carretera, habiendo grabado también una buena colección de discos, siendo el último Faded gloryville.
Puntualmente apareció en escena el telonero Jordan Klassen, canadiense que nos obsequió con sus bonitas canciones él solo sobre las tablas con su voz y su guitarra. Eso sí, con la excepción del tema del ukelele y los silbidos. En mi opinión, terrible.
Con una poderosa banda cubriéndole las espaldas, su magnetismo en escena y su fantástica música, Lindi ofreció un espléndido concierto, cuya única objeción fue la parquedad de la noche, que apenas llegó a la hora y cuarto. La verdad es que se habría agradecido algo más de tiempo, aunque bien es cierto que luego lo suplió un poco con su simpatía, quedándose allí para charlar, firmar y hacerse fotos con todo aquel que se lo propusiera.
Con temas como Run-down neighborhood, Demons don't get me down, Faded gloryville, el sensacional Run amuck o Cigarettes & truckstops nos sentimos como si estuviésemos en el mismísimo Nashville. Mención especial para las versiones. La preciosa del Desperado de los Eagles nos hizo recordar con emoción al recientemente desaparecido Glenn Frey. Y la del maestro Sam Cooke, Bring it on home to me, nos dejó absolutamente hechizados. Lástima que se dejara en el tintero algunas habituales, como el Ring of fire de Johnny Cash y el To love somebody de los Bee Gees.
Aunque fuera corto, un concierto que nos dejó satisfechos, con una artista más que interesante, con personalidad y buenas canciones, que es de lo que se trata.

Mr. Wolf


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viernes, 29 de enero de 2016

WILKO JOHNSON. TEATRE APOLO. 27/01/16

Después de tantas noticias tristes, resulta curioso que el primer concierto potente de 2016 en Barcelona sea el de Wilko Johnson, un hombre al que los médicos desahuciaron hace un par de años y que, sorprendentemente, acabó venciendo al cáncer consiguiendo prorrogar su vida. Wilko forever, como decía la pancarta que un seguidor colocó en el escenario.
Fue guitarrista y máximo compositor en los 70 de aquella maravillosa banda llamada Dr. Feelgood, precursora del llamado Pub Rock (extraño término que sólo se utiliza con este grupo), y que tan poco reivindicada es en la actualidad. Quien no conozca su directo Stupidity (1976) ya tarda en buscarlo. Icónica portada para un disco brutal, aunque los tres trabajos en estudio que hicieran con Wilko son igualmente imprescindibles. Rhythm & Blues de categoría. Más tarde inició una carrera en solitario y acompañó también a Ian Dury y sus Blockheads. El último eslabón es ese espléndido Going back home grabado junto a Roger Daltrey y que parecía que iba a ser su testamento discográfico. Esperemos que no sea así.
Lugar extraño para este concierto, el Teatre Apolo (no la sala). No me parece el sitio más adecuado para ver a Wilko Johnson, aunque sí es cierto que gran parte de la platea estuvo en pie casi toda la noche. Y tampoco nos quejaremos de la banda sonora anterior a la actuación, con Buffalo Springfield, Eddie Cochran, The Who o Small Faces. Podría ser siempre así.
Y empezó el concierto. Público absolutamente entregado a su ídolo y sus dos compañeros, el bajista Norman Watt-Roy y el batería Dylan Howe. Wilko con su cara de loco, sus característicos movimientos, su curiosa manera de tocar sin púa y su peculiar voz. Dándolo todo y poniendo el teatro patas arriba, con un temazo tras otro, casi sin descanso y apenas agradeciendo al público alguna vez. Aclamadísimo Going back home, enlazándolo con Roxette y poniendo ya a medio teatro en pie. Y más himnos, como Sneaking suspicion; versiones de clásicos (¿algo más clásico que Wooly Bully?); una recta final de infarto, con Keep on loving you, Everybody's carrying a gun, Back in the night o She does it right, y un fin de fiesta con el Bye bye Johnny de Berry y el teatro convertido en una pista de baile. Realmente espectacular.
¿Qué más podemos decir? Pues que gracias Wilko por no haberte marchado antes de hora. Por muchos años.

Mr. Wolf

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lunes, 11 de enero de 2016

DAVID BOWIE

No pretendemos convertir este blog en un obituario, pero las circunstancias mandan. Y las circunstancias son tristísimas. En apenas dos semanas nos han dejado dos músicos imprescindibles, y eso es muy duro. En el caso de David Bowie, se trata sin duda de uno de los artistas más importantes de la historia, influencia y referente para muchos otros. Echad un vistazo a su obra y descubriréis una cantidad brutal de clásicos: Heroes, Jean Genie, Changes, Rebel rebel, Young americans, Suffragette city, Space oddity... impresionante. Tocó todos los palos posibles y de todos salió airoso, convirtiéndose en un personaje irrepetible.
Recuerdo con gran cariño la única ocasión en que le vi en directo, en el Estadi Olímpic. Concierto extraordinario con un repertorio que tiraba de espaldas y una gran banda detrás, con el guitarrista Adrian Belew a la cabeza. Una noche perfecta para finalizar el verano de 1990.
Ahora Bowie se reúne con Mick Ronson y Trevor Bolder, sus compañeros de los Spiders From Mars. Allí arriba se lo pasarán de maravilla con estos tres, pero por aquí hoy todos quedamos un poco huérfanos.
Una terrible pérdida.

Mr. Wolf