¿Recordáis el concierto de Lady Dottie & The Diamonds de hace unos meses? ¿Recordáis a Nathan Beale, su guitarrista? ¿Recordáis que aquí hablamos muy bien de él? Pues ahora ha vuelto a visitarnos, pero con su propia banda Dirty Sweet, con la que ha venido a presentar su reciente American spiritual, publicado hace unos días y que sigue la estela de su aclamado ...Of monarchs and beggars. Influencias del Hard Rock de los 70 junto a música de raíces americana forman la base de estos trabajos, ciertamente recomendables.
Una buena entrada (aunque no lo parecía minutos antes de empezar el concierto) y ganas de disfrutar de canciones como Rest sniper, rest, con la que dieron inicio a la noche, de Born tobleed, junto a la coreada Man's ruin, la emocionante Delilah, la reclamada desde el principio Redriver, y ya en los bises la potente Sixteen o la preciosa Isabel.
En escena se lucen especialmente el cantante Ryan Koontz y, sobre todo, ese torbellino llamado Nathan Beale que, libre de ataduras al tocar en su propio grupo, aquí se suelta y acapara la mayoría de miradas. Eso sí, como fuera del escenario mantenga ese ritmo de ingestión de alcohol quizá la vida le pase factura. En el lado contrario se encuentra el bajista Christian Schinelli, que siguiendo la tradición de John Entwistle o Bill Wyman no se mueve ni un centímetro en toda la noche, y además.......¡¡lleva bigote!! Haced memoria y veréis como os salen unos cuantos nombres de históricos bajistas bigotudos, ¿a que sí?
No perdáis la pista de esta banda. Valen mucho la pena.
Potente power-trio procedente de Detroit, The Muggs son una banda de lo más interesante con dos trabajos en el mercado: The Muggs(2005) y On with the show(2008). Grupo marcado por la desgracia tras el derrame cerebral sufrido por su bajista Tony DeNardo en 2001, pero que dió pie a una historia de superación y amistad merecedora de un lacrimógeno guión hollywoodiense, ya que sus compañeros no quisieron seguir con la banda hasta que se recuperara su amigo, que al cabo de un tiempo volvió a tocar pese a tener la parte derecha de su cuerpo medio paralizada. Y con el Fender Rhodes Bass adaptado para Tony se presentaron en Rocksound, en el inicio de su amplia gira española.
Poco público, pero ruidoso y entregado, para un grupo que además de entusiasmarnos con temazos como Need ya baby, Just another fool, Get it on o alguno nuevo, nos obsequió con versiones de John Lee Hooker o de mi adorado Rory Gallagher en una noche pletórica, con el guitar hero Danny Methric (miembro también de The Paybacks) como elemento destacado. Y es que se trata de un guitarrista de los que ya no existen, de los que se lucen con su instrumento como los grandes maestros de antaño. Espléndidas canciones y simpatía sobre las tablas, ecuación que no falla para ganarse al personal, con lo que fueron incluso invitados a chupitos a mitad del show por un habitual en los conciertos de nuestra ciudad, y al que más tarde Tony regaló su set list.
Realmente un caso increíble lo de este concierto. Llenazo en Apolo para ver a un grupo con sólo un disco editado, y que está formado por tres hermanos casi adolescentes, como son Kitty (¡17 años!), Daisy (¡21!) y Lewis (¡19!); además acompañados en directo por su padre a la guitarra y su madre al contrabajo. Curiosa familia. Pero es que a su edad defendieron su trabajo dando una auténtica exhibición de lo que es dominar varios instrumentos, porque entre los tres tocaron percusiones varias, guitarra, ukelele, banjo, acordeón, piano, xilófono, armónica y algún otro más, aparte de repartirse las voces y saber estar en escena. ¿Se puede pedir más? Su música bebe directamente de los años 20 y 30, junto al Rock 'N' Roll más añejo, Jazz, Country o incluso Calypso, conformando todo ello unas extrañas influencias en gente de su edad, pero teniendo en cuenta que en el mundo sobran makineros adolescentes sin ningún cerebro ni criterio musical está bien que aparezca gente así. Además provienen de Londres, en lo que supone otro dato extraño. ¿Inglaterra? ¿Pero no era una triste tierra muerta musicalmente? Un inicio a capella por parte de las dos chicas abrió la casi hora y media en la que interpretaron impecablemente los temas de su homónimo disco de debut, como Going up to the country, I gotmy mojo working, Buggin' blues o Hillbilly music, sonando todos ellos con más fuerza que en estudio. Entre el variado público se podía ver a gente bailando (si tenían espacio, claro), y disfrutando de una noche de la que dudo que nadie pusiera alguna objeción. Para finalizar no podemos olvidarnos de los teloneros The Nu Niles, grupo local que ya se encargó hace unos años de abrir para Stray Cats, y que como en aquella ocasión supieron hacer su trabajo caldeando perfectamente el ambiente. Noche 10.
Ver en directo a una banda de estas características es como un viaje en el tiempo a la década de los 70. Barbas, melenas, pantalones de campana y una música propia de aquella época, recogiendo la esencia de los grandes grupos que dejaron su huella; y con un cantante como ZachWilliams, cuyo registro recuerda a los mejores (sobre todo a mi idolatrado Paul Rodgers). Presentando un disco altamente recomendable como es Electric revival la gira europea recalaba en Barcelona, donde ofrecieron un concierto cercano a las dos horas, en el que entusiasmaron a un público que comprobó el buen directo de los de Arkansas. Las Les Paul de Robby Rigsbee y Josh Copeland funcionando como un reloj, unos coros perfectos, y por encima de todo unos temas como Set you free, Angel with a broken wing, Two more days o la hermosa Without you, además de versiones de gran gusto que, lógicamente, fueron muy aclamadas: BlackCrowes (Remedy), ZZ Top (Jesus just left Chicago) o Jimi Hendrix (Voodoo Chile).
De la misma manera que decíamos unos meses atrás cuando hablábamos del concierto de Blackberry Smoke, estamos ante una banda de la que hay que esperar que nos obsequien con grandes discos y con más noches como la que vivimos en Rocksound. Que tengan suerte.
Lo tenía todo para convertirse en uno de los conciertos del año. Una de las mejores bandas surgidas en los últimos años junto a un guitarrista con una carrera de lo más interesante, tanto en solitario como con los grupos en los que ha tocado (Burning Tree, The Black Crowes, casi nada) hacían presagiar una noche histórica. Entonces... ¿por qué los comentarios que se podían oír a la salida eran básicamente negativos? Más adelante la respuesta.
The Steepwater Band volvían un año más tarde para tocar en la misma sala y regalarnos esas canciones que tantas veces hemos pinchado en el último lustro: Revelation sunday, World keepsmoving on, temas que caldearon el ambiente durante algo más de media hora antes de hacer una parada, tras la cual volvió la banda junto a Marc Ford, productor de Grace and melody, el disco de 2008 que por el momento cierra la discografía de los de Chicago.
¿Y que ocurrió entonces? Pues el ver la extraña aparición del señor Ford totalmente puesto en escena. La mirada perdida; parones interminables entre tema y tema, con comentarios incongruentes y de difícil comprensión; la sensación de que Jeff Massey y los suyos no sabían por donde irían los tiros y que en cualquier momento todo se vendría abajo. Y la verdad es que, objetivamente, no se puede decir que fuera un mal concierto. De hecho, hubo momentos de gran brillantez durante las dos horas que tocaron juntos, con potentes arrebatos guitarreros por ambas partes marca de la casa. Pero es evidente que como público que pagamos una entrada queremos el mejor espectáculo y no ver a músicos de gran nivel no estar a la altura deseada por todos. ¿Sexo, drogas y Rock 'N' Roll? En su vida privada que cada uno haga lo que quiera, pero cuando se sube a un escenario que se deje de clichés ridículos y ofrezca lo que mejor sabe hacer.
Como decíamos al principio podría haber sido una velada inolvidable, y en cambio hubo gente que se marchó con un considerable cabreo encima. Una verdadera lástima.
Hablar de esta banda significa hablar de unos auténticos supervivientes. Y es que el grupo comandado por Georg Dolivo apareció en Los Angeles a finales de los ochenta, y desde luego veinte años después es evidente que sus posibilidades de triunfar han quedado ya muy atrás. Pese a ello, siguen grabando (ahí está su reciente The hardest town) y siguen girando (por primera vez en nuestro país), manteniéndose en activo sin importarles demasiado los cambios de modas o estilos. Un hecho que su público agradece, como pudimos comprobar en Rocksound. Y ahí los tuvimos, arrancando con The hardest town y Welcome to hell, espléndidos temas marca AC/DC que son característicos en esta banda, más aún con la voz de Dolivo, muy parecida a la de Bon Scott. One night stand también significó uno de los momentos brillantes del concierto, en el que sin duda habría que destacar el gran trabajo llevado a cabo por su batería DustyWatson, que fue quien acaparó más miradas durante la noche (no por su imagen, escasamente rockera) mientras tocaba su instrumento con furia, mostrándose como una auténtica bestia tras los parches y acabando verdaderamente extenuado temas como Smile. Georg Dolivo bromeó diciendo que para él siempre es sábado noche, pero siendo viernes o sábado algunos habríamos preferido ver un poco más de tiempo a su grupo sobre el escenario, que con tantos años a sus espaldas repertorio no les falta. Un pequeño pero a un buen concierto.
Tatuajes, alcohol, diversión y Rock alto y fuerte parecen ser la máxima a seguir por esta banda de North Carolina que recuerda a todos aquellos grupos aparecidos en Los Angeles a finales de los ochenta. Liderados por su cantante y guitarrista Scotty P han grabado ya tres discos aunque será difícil que consigan éxito alguna vez, algo que la verdad es que no da la sensación de que les importe demasiado. Fue un concierto intenso, potente y divertido, con el loco bajista Billy Velvet como miembro más pintoresco de una banda a la que le faltaba espacio y que en más de una ocasión se zambullía entre el público. Rory Kelly estuvo estupendo a la guitarra y mostró una buena presencia escénica, algo que le falta al batería Mike Irwin pese a no desentonar tampoco en ningún momento. Con cañonazos como High, Life under the blade, Hammerdown o Kings of sleaze machacaron a una audiencia que acabó perdiendo la razón entregándose a unos pogos realmente salvajes, especialmente con la versión de Nice boys (don't play Rock 'N' Roll) de RoseTattoo, donde pudimos ver a gente caída sobre el escenario y al propio Scotty pogueando. Como propina final el Let it bleed de los Stones, con lo que demostraron que buen gusto no les falta. Una banda que no cambiará el curso de la Historia pero que nos proporciona buenos momentos y cuyos miembros no tienen problemas a relacionarse con quien les da conversación o les pide una foto. Bien por ellos.
Podríamos decir que Elliott Murphy siempre se ha mantenido en una segunda división de músicos norteamericanos, por detrás de los grandes como Dylan o Springsteen. Pero si bien no ha alcanzado una popularidad y un reconocimiento masivos sí se ha labrado una sólida reputación con espléndidos discos y un directo infalible. Habitual de nuestras tierras, en esta ocasión venía, además de con su inseparable Olivier Durand, con Alan Fatras a la batería y Laurent Pardo al bajo conformando su banda. Hecho únicamente visto en el concierto barcelonés de su gira española, ya que en el resto de fechas el formato ha sido de dúo junto al guitarrista francés.
Con banda o sin ella, Murphy siempre asegura un buen espectáculo, y así fue también en esta ocasión, con temas nuevos y sus clásicos inmortales, con su buen humor y con los furiosos arranques guitarreros de Durand. La trepidante Sonny, You never know what you're in for, Take your love away, Last of the Rock stars, Diamonds by the yard, esa preciosidad llamada On Elvis Presley's birthday o el LA woman de los Doors fueron algunos de los mejores momentos. Sin olvidar ese final en el que interpretaron Anastasia sin micros y con las guitarras desenchufadas, instante que el (en su mayoría) veterano público siguió en un respetuoso silencio.
Habría sido un hermoso final de no haber visto como una vez más un concierto se acorta por los imperativos de la sala. Si Bikini luego funciona como discoteca y un músico como Murphy no puede pasar de las dos horas (sus shows suelen durar más tiempo) que el precio de la entrada sea menor. Sería lógico ¿verdad?
Entradas agotadas y máxima expectación para ver a una de las nuevas estrellas del Soul que han revitalizado el género. Buenos discos, carisma y un espléndido directo avalan a este joven de Boston con imagen de universitario de película americana que venía a presentar su nuevo trabajo, a editar en unos meses, y llamado Come and get it, del cual pudimos disfrutar varios temas.
Para empezar la velada tuvimos a los madrileños The Right Ons, que demostraron con su potente directo por qué son una de las mejores bandas nacionales del momento. Inolvidable el final versioneando Satisfaction junto a la sección de viento de los True Loves.
Elegante como siempre, Eli empezó la noche con The satisfier, uno de los temas de su aclamado disco Roll with you, del que también sonaron Am I wasting my time, Stake your claim, Takemy love with you o, por supuesto, (Doin' the) boom boom, con la que acabó el concierto con TheRight Ons colaborando sobre el escenario, sobre el que minutos antes habían estado bailando varias chicas del público invitadas a subir por los músicos.
El no tener su voz en muy buen estado no deslució el concierto en ningún momento, y es que cualquier problema es menor teniendo detrás a una banda como los True Loves, que son una auténtica máquina de tocar........ y de beber, por lo menos algunos de sus miembros, que se pasaron la noche dándole al vino y el whisky sin demasiadas contemplaciones.
En definitiva, una buena manera de comenzar la temporada 2010. Ojalá este año haya más noches como esta.
Ver en directo a una banda como Blackberry Smoke te lleva inevitablemente a pensar en las vacas sagradas del Southern Rock como son Lynyrd Skynyrd, Allman Brothers Band, Blackfoot o Molly Hatchet. Por su imagen y sobre todo por su música, incluida en dos estupendos discos y un EP que les han llevado a conseguir un cierto renombre, llegando a tocar en eventos de gran relevancia como el crucero de los Skynyrd.
Ahora se presentaban por primera vez en Barcelona dispuestos a demostar que todo lo bueno que se habla de ellos es cierto. Y desde luego lo consiguieron. Una buena entrada, una cierta expectación y muchas ganas de pasarlo bien por parte del público abonaron el terreno para una banda que salió directamente a matar. Con Charlie Starr y Richard Turner al frente con sus preciosas Les Paul, junto al aparentemente colgado Richard Turner al bajo, el bruto de BritTurner a la batería y Brandon Still, el recientemente incorporado que con sus teclados aporta nuevos matices a canciones ya de por sí brillantes, como Like I am, Good one comin' on, Sanctified woman, Up in smoke o Freedom song, una canción esta última que tiene aire de nuevo clásico, sin duda. Y si a todo esto se le añaden versiones como Sweet home Alabama el éxito está asegurado. Fue un momento realmente emocionante ver como la sala entera coreaba este inmortal tema.
Concierto cercano a las dos horas (arriba está el set-list, aunque los que estuvísteis allí podréis comprobar que no se ciñeron a él exactamente), entrega, buena música y felicidad entre el público, que salía con la sensación de haber visto a una banda que si tiene un poco de suerte puede llegar lejos.
No suelen abundar las bandas íntegramente femeninas que lleguen a tener un mínimo de relevancia. Desde los 70 hemos conocido, entre otras, a The Runaways, Girlschool y L7; y en esta década que finaliza han aparecido (eso sí, en un escalón más bajo) The Donnas y CrucifiedBarbara. Este es un interesante grupo sueco de potente sonido que ya cuenta con dos discos bastante recomendables en el mercado (In distortion we trust y Til death do us party), y pese a no llenar Mephisto sí congregaron a una buena cantidad de seguidores.
Primero pudimos disfrutar de los teloneros Bonafide, también suecos, y que descargaron su Rock marcadamente influenciado por AC/DC, con algunos temas coreables como Fill yourhead with Rock que dejaron más que satisfecho al personal.
Después aparecieron las cuatro chicas atacando sus dos discos, no faltando Play me hard, Motorfucker, Sex action, el Killed by death de Motörhead (con los miembros de Bonafide sobre el escenario), la bonita Jennyfer, Losing the game o Rock'N'Roll bachelor, quizá su tema más logrado y con el que finalizaron la velada, en la que no faltaron los garrulos de turno destacando continuamente lo generosa que ha sido la Naturaleza con estas mujeres.
Y sí, buena imagen, buenas canciones, buena actitud, pero......¿Una escasa hora y cinco? ¿Es que no podéis tocar un poco más, chicas? Si vuestros dos discos suman ochenta minutos. Venga, seguro que la próxima vez llegáis a la hora y media, que tampoco es tan duro.
Una bonita sala como Luz De Gas es el lugar idóneo para ver a la irlandesa Imelda May, una de las reinas de la música actual cuyo disco Love tattoo es uno de los trabajos más interesantes aparecidos en los últimos años. Rockabilly y Jazz se dan la mano en unas canciones que tuvimos el placer de disfrutar en vivo por segunda vez en pocos meses. En esta ocasión con unos cuantos irlandeses entre el público para presenciar el último concierto de la gira europea.
Imelda apareció sonriente y guapísima llevando un ajustado vestido con dibujos de los clásicos del terror y unos tacones imposibles. Con su voz espectacular fue desgranando todos esos temas que ya se han convertido en indispensables para muchos de nosotros: Feel me, Lovetattoo, Knock 1 2 3, Smoker's song, Watcha gonna do, Johnny got a boom boom y un Taintedlove que con su interpretación parece haber sido escrito expresamente para ella. Pese a encontrarse en un escenario de dimensiones considerables la banda no mostró ninguna frialdad y tocó de manera impecable, destacando Darel Higham (marido de la cantante) a la guitarra, y sobre todo el simpático Steve Rushton a la batería, que estuvo realmente soberbio.
Espléndida noche de sábado y un acierto por parte del Festival de Jazz de Barcelona.
Un Razzmatazz 2 acondicionado para acoger media entrada fue el lugar en el que vimos la enésima actuación de Mark Lanegan en nuestra ciudad. Hombre inquieto donde los haya, hemos disfrutado en nuestros escenarios de su voz y su presencia tanto en solitario como con The Gutter Twins, junto a Isobel Campbell o colaborando con Queens Of The Stone Age. En esta ocasión venía como cantante de Soulsavers, banda inglesa comandada por Ian Glover y Rich Machin, que en este 2009 han grabado Broken, su tercer trabajo, con colaboraciones de Lanegan, Richard Hawley y Gibby Haynes, entre otros.
Una escasa hora y cuarto, irregular sonido y una iluminación demasiado oscura para mi gusto fueron los puntos negativos de la noche. Pero dejándolos a un lado podemos decir que fue un buen concierto, con seis músicos elegantemente vestidos en escena, junto a dos coristas femeninas que aportaron un marcado tono soulero a la velada. Death bells, canción que por sí sola ya justifica el precio de la entrada, o Revival, con la que acaban sus conciertos conviven en directo con eclécticas versiones de ZZ Top (Jesus just left Chicago), o clásicos como Themidnight special (cantada por las coristas) y Spiritual, en una bonita versión aunque no logra superar a la que hiciera en su día Johnny Cash. Y es que lo perfecto es...... insuperable.
Como siempre, vimos a un Mark Lanegan estático y escasamente comunicativo, con apenas unos "thank you" dirigidos al público, pero no cabe duda de que es un cantante de gran magnetismo y que da la sensación de vivir cada nota con máxima intensidad mientras permanece agarrado al pie de micro con los ojos cerrados.
Electrónica en sus inicios, Rock, Soul y ciertos desvaríos jazzísticos forman parte de la coctelera musical de Soulsavers. Interesante banda.
La expectación para el concierto de Gov't mule en una sala perfecta, pequeña y con una gran acústica era muy grande y el llenazo absoluto lo corroboró. El grupo liderado por un INMENSO (en todos los sentidos) Warren Haynes pertenece a esa clase de bandas que están más allá de los parámetros en los que se mueven la mayoría de grupos; su calidad es apabullante, se mueven como peces en el agua por un repertorio que pasa del rock n' roll al blues, al hard rock e incluso al jazz, pueden tocar repertorios distintos cada día sin que por ello se resienta el concierto, versionean a quien quieren e invitan a otros músicos a improvisar en escena siempre que tienen la oportunidad; y el público es consciente al verlos de que son intocables y les brindarán su apoyo hagan lo que hagan en el escenario. Cuando un músico disfruta de su profesión y sabe transmitir como Warren Haynes, un hombre que debería estar agotado al tocar tanto con la banda de su vida, Gov't mule, como con Allman brothers band y Grateful dead, es que está hecho de una pasta especial. En la actualidad Gov't mule ha pasado de ser un trío a un poderoso cuarteto con una bestia a la batería como Matt Abts, un teclista y guitarrista ocasional como Danny Louis y un sólido bajista como Jorgen Carlsson. Durante el concierto se les unieron Hook Herrera a la harmónica y EricMcFadden a la guitarra en una parte final del concierto verdaderamente memorable donde fundieron al maestro Tom Waits (Goin' out west) con los Rolling stones (Gimme shelter). Comenzaron el concierto con Brand new angel, Steppin' lightly, Any open window y Largerthan life, en este punto se alcanzó el primer momento álgido del concierto con la magnífica Soulshine, seguida de Child of the Earth, Fool's Moon y Temporary saint, acabaron esta primera parte del concierto con la jazzística e inmensa Thorazine shuffle. Tras unos eternos veinticinco minutos de descanso arremetieron con Broke down on the Brazos, Inside outsidewoman blues, Railroad boy y Monday morning meltdown, aquí el concierto se desinfló un poco con un solo de batería totalmente fuera de lugar, pero levantaron el vuelo con la versión de Lazy de Deep purple, seguida de 32/20 blues con Hook Herrera a la harmónica y Mule; y para el bis Goin' out west mezclado con Gimme shelter. Dos horas y media con uno de los mejores directos de la actualidad, esperemos que el gran Warren Haynes nos visite también con los Allman brothers y con los Dead.
Mr. Sheep
El concierto fue ciertamente soberbio, pero me sobraron algunas cosas: el pesadísimo solo de batería de Matt Abts, que es un músico fantástico, pero que no debería hacer estas dinosáuricas exhibiciones que sólo consiguen enfriar el ambiente del concierto; también me sobraron esos veinticinco minutos de parón, con un descanso de cinco o diez minutos ya hubiera bastado para recuperar fuerzas; y por último y aunque suene frívolo, en escena hay que dar una imagen acorde con lo que suena y no se puede salir al escenario con un horrible pijama como JorgenCarlsson. Por otro lado hay que celebrar el poder asistir a un concierto en un horario y un local idóneos.
Brillante, espectacular, memorable, apoteósico..... Todos estos términos podrían utilizarse sin exagerar para explicar lo acontecido sobre el pequeño escenario de Rocksound esa noche. Una banda joven con una sexagenaria al frente conforman este curioso combo que nos apabulló con su mezcla de Rhythm & Blues, Souly Hard Rock, consiguiendo que los allí congregados no tuviéramos ni un segundo de respiro. La voz de Dorothy, Joe Guevara con la armónica, el teclado y segunda voz, el fenomenalNate Beale a la guitarra y la contundente sección rítmica con Stephen Rey y T Bone Larson funcionan como un mecanismo de relojería haciendo brillar las canciones de su primer trabajo aún más en vivo. Como las irresistiblesCome along together y Livin' it up, además de clásicos como Walking the dog, Have love will travel, In the midnighthour, ¡¡Highway to hell!! (cantada por T Bone con una voz muy similar a la de Bon Scott) o el Mother de Danzig en una tremenda versión.
A Dorothy no queda más que desearle la mejor de las suertes, ahora que ha conseguido grabar su primer disco tras tantos años en el mundillo, habiendo conocido a mitos como Otis Redding o Sam Cooke. Y junto a su banda (todos de lo más cercano y amistoso) esperamos que nos sigan deleitando tanto en disco como en directo.
Sin duda uno de los mejores conciertos del año, sólo por detrás de los intocables Neil Young y JohnFogerty.